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octubre 16, 2014

“Frente de Izquierdas”: Una marca política ineficiente

En el pasado mes de Mayo del presente año se celebraron elecciones al Parlamento Europeo, con unos resultados que merecen un análisis sosegado. Tanto en España (Izquierda Plural -10%), como en Alemania (Die Linke – 7%), Francia (Front de Gauche – 6%), como  en Portugal (Bloco de Esquerda – 4%), las coaliciones que decidieron utilizar la etiqueta “LaIzquierda” en su identificación electoral obtuvieron unos resultados bastante limitados. En otros países como Italia (Lista Tsipras – 4%), Bélgica, Holanda, Reino Unido y países del Este también pudo observarse como las formaciones autodenominadas “De izquierda” o bien repitieron los resultados conseguidos 5 años antes (cuando aún estábamos en el inicio de la crisis) o bien perdieron votos y escaños. (Elordi, C. Cuadernos de eldiario.es #06 – pg.80). Solo la Grecia de Syriza (26%) supuso una excepción a esta regla general.

Por otro lado salta a la vista el hecho de que fueron los movimientos con fuertes tintes identitarios y localistas los que más subieron en estos comicios. Buenos ejemplos podrían ser los de Francia (Front National – 25%), Reino Unido (UKIP – 26% ), Irlanda (Sinn Fein – 17%), Euskadi (Bildu – 23%), Bélgica (Vlaamse), Escocia (SNP), , …

Los hechos demuestran una vez más de forma clara que en contextos de fuerte crisis capitalista las organizaciones expresamente  autodefinidas como de izquierdas no son capaces de rentabilizar electoralmente el desencanto social mientras que otros grupos políticos que se agarran a la especificidad lingüística-cultural, al euroescepticismo económico y a la defensa de su propia soberanía política anclada en lo local (dejando en segundo plano su hipotética adscripción izquierdista o derechista), multiplican sus apoyos. Para entender este fenómeno resulta muy conveniente acudir a autores contrastados como Karl Polanyi que ya en 1948 (“La Gran Transformación”) nos explicaba como el grado de violencia estructural necesario para imponer un mercado internacional desregulado genera inevitablemente una reacción defensiva de igual o parecida fuerza por parte de los pueblos que se niegan a aceptar su sumisión a poderes despóticos externa y minoritariamente controlados. La historia demuestra que esta resistencia siempre tiende a hacerse más fuerte y operativa a través del énfasis en lo local e identitario, muy por delante de enfoques con débil aceptación popular que postulan el internacionalismo obrero como estrategia de defensa ante la agresión. Analizar este fenómeno en términos de “izquierdas buenas y perdedoras” frente a  “derechas malas y ganadoras” no deja de ser, cuanto menos, un planteamiento simplista, melancólico e ineficiente desde el punto de vista de la búsqueda de la necesaria superación del sistema imperante. Este esquema de análisis, además, no permite explicar la realidad ya que algunas de las opciones nacionalistas a las que antes hemos hecho alusión son progresistas en sus planteamientos sociales (Bildu, Sinn Féin), mientras otras son conservadoras (FN, UKIP). El punto de conexión entre todas ellas es la apuesta por la autogestión, la soberanía identitaria y la lucha tenaz contra un capitalismo globalizado y unos mercados inequívocamente depredadores. Insistir en esa estrategia de comunicación política que levanta la bandera del abstracto “Frente de Izquierdas” a pesar de que los resultados históricos cuestionan su validez de forma tozuda, equivale a pretender que la realidad sociológica se acomode a nuestros esquemas en lugar de construir una estrategia política que parta del conocimiento profundo de dicha realidad como punto de arranque para intentar transformarla. Los electores tomarán partido por aquellos grupos que logren ser percibidos como sólidos garantes de sus derechos culturales, sociales y laborales. Su autodefinición explícita como izquierdistas o derechistas no supone ningún valor añadido para esas organizaciones, sino más bien al contrario, una fuente de sospecha y escepticismo para el potencial elector.

Nuestras conclusiones personales, a raíz de la reflexión acerca de los resultados de las últimas elecciones europeas son:

- Por regla general las candidaturas electorales que opten por autoetiquetarse expresamente como “Frente de Izquierda” o “Bloque de Izquierda” tendrán un techo electoral muy limitado, a no ser que se asocien expresamente con una opción soberanista, como es el caso de ERC en Catalunya.

- Los movimientos políticos más prometedores estarán asociados a opciones que se decantan por la horizontalidad, la regeneración ética de la sociedad, el uso decidido de las nuevas tecnologías para la profundización democrática, la transversalidad, la búsqueda valiente del bien común frente a los oligopolios empresariales, la participación directa de la ciudadanía como fuente de poder y la lucha decidida contra la corrupción. (M5S en Italia, Podemos en España, Partidos Pirata…).

- El internacionalismo, siendo completamente necesario como vía definitiva para la superación del funesto neoliberalismo que nos asola, debe ser introducido mediante nuevas herramientas y estrategias de comunicación política, mucho mejor coordinadas entre los movimientos sociales de diferentes países.

- Los movimientos ecologistas críticos con el sistema (Partidos “Verde” alternativos) de carácter transversal, bien asentados en todos los países de la Europa del norte, también suponen una importante fuente de legitimidad política que debe ser potenciada en la construcción de nuevas marcas electorales con vocación transformadora.

- Los planteamientos del libertarismo social y autogestionario podrían constituir una buena fuente de fundamenación política para la construcción de alternativas presentadas bajo la forma de una nueva centralidad humanista y post-capitalista.

- Frente a una política tradicional que ha huído del establecimiento de límites y controles (en la economía financiera, en la producción material, en la acumulación de riqueza, cargos o poder institucional, en la generación de impactos sobre los ecosistemas…) comenzarán a gozar de mucho mayor prestigio las marcas electorales que planteen abiertamente la necesidad de la limitación y el control en todos los aspectos anteriores, así como en el reparto efectivo del poder realmente existente.

- Las opciones políticas exitosas parten del apego al terreno, se anclan en lo local, para (a partir de ahí) elevarse progresivamente hacia lo global. Etiquetar esto como izquierda o derecha resulta, cuanto menos, ineficiente como estrategia de comunicación orientada al crecimiento significativo en el número de apoyos y en el respaldo popular que pudiera llegar a alcanzar una determinada marca electoral. La variable fundamental se sitúa en la credibilidad del proyecto y sus candidat@s, en la capacidad de empatizar con la gente común y, sobre todo, en la carga de ilusión que puedan llegar a generar las propuestas de acción que se lanzan a la ciudadanía. Dejar que cada cual decida que etiqueta usar para definir el perfil ideológico implícito en dicha propuesta parecer ser la estrategia más inteligente. En donde algunos verán una peligrosa radicalidad izquierdista otr@s veremos una nueva racionalidad centrista sólidamente asentada en el más diáfano sentido común.

septiembre 16, 2014

¿Quién y cómo ha creado el “Estado Islámico”?

isis_enemigo_necesario_450Las noticias que llegan de Iraq y Siria vuelven a destapar la estrategia macabra de las grandes corporaciones del armamento y la banca internacional para generar expectativas de valorización para sus empresas a partir de la sangre y la destrucción de la vida de millones de seres humanos. Los gobiernos de los países dominantes saben  bien que la fabricación de un enemigo temible les resulta imprescindible para la implementación de sus “planes de crecimiento” y el mantenimiento de un cierto grado de control y legitimación social ante sus propias poblaciones. Como bien nos decía el maestro Galeano son las armas las que necesitan a las guerras. Solo así puede entenderse que los gobernantes de Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos y otras dictaduras del golfo (aliados inquebrantables de las monarquías y los presidentes de Europa y NorteAmérica) lleven años promoviendo la creación de esos ejércitos terroristas mercenarios ante los cuales ahora, de manera repugnántemente cínica, nuestros gobiernos occidentales se “rasgan las vestiduras”. Desde que en el 2001 el señor Bush decretara el comienzo de la cruzada contra el terror, el terror no ha hecho más que crecer. Las decapitaciones que ejecutan los mercenarios que combaten en Siria e Iraq son sorprendentemente similares a las que los multimillonarios jeques y ministros saudíes, dueños de enormes estructuras empresariales, decretan contra mujeres y hombres en sus propios estados. Las más horripilantes dictaduras teocráticas del planeta son, aunque parezca increíble, nuestros más fieles “socios comerciales” en la zona sin que esto despierte el más mínimo escrúpulo moral en los monarcas políticos del “mundo civiizado”. Los mismos líderes que relataban entonces, con gran solemnidad, que el combustible espiritual y monetario del terror debía ser buscado en las remotas cuevas afganas de Tora-Bora ya no pueden ocultar que su verdadero origen no era otro que los imponentes y lujosos rascacielos de Dubai o La Meca.

En una entrada de Mayo-2012 (Engordando al monstruo salafista) explicábamos esta estrategia de “huida hacia adelante” que el capitalismo internacional estaba diseñando como mecanismo empresarial de lucha contra la crisis de crecimiento económico que están enfrentando. Otros gurús de las finanzas lo llamarían “caos controlado” o “destrucción creativa”. En otras palabras: Aniquilamiento brutal de la vida y las infraestructuras de zonas ricas en recursos naturales o con alto valor geoestratégico para proceder a su reconstrucción, que será reembolsada gracias a la explotación de esas mismas fuentes de materias primas. África también conoce demasiado bien ese terrorífico juego. Negocio asegurado para los vendedores de armas, para los bancos prestamistas, las empresas energéticas y para las grandes constructoras que procederán a la edificación de nuevas infraestructuras destinadas a erigirse sobre terrenos convenientemente devastados. Un ejemplo de ello, aunque con matices coloniales específicos, es el reciente genocidio en Gaza para el cual ya se están firmando los correspondientes contratos de negocio. Los pobres ponen los muertos y el sufrimento. Los directivos de las grandes empresas y los gobernantes corruptos bajo su mando se quedan con todos los beneficios. Desgraciadamente para que este siniestro plan, digno de mentes psicópatas, pueda implementarse hace falta la creación del enemigo necesario en forma de terrorismo ideológicamente impulsado y financieramente alimentado por nuestros propios socios con domicilio en Riad, Abu Dhabi, Bahrein, Kuwait y otros centros similares de poder corporativo. Los mismos que imprimen su propaganda en las camisetas de los grandes clubes deportivos hacen llegar sus petrodólares a nuestros enemigos. Son los negocios. Ya se sabe que los magnates siempre juegan a dos bandas. Desde Wall Street o la City, nuestros “aprendices de brujo” hacen con el salafismo el mismo juego táctico que décadas atrás hicieron con el nazismo justo antes de su gran eclosión, en esa aparente y fría equidistancia pragmática tan propia de los capitales “inteligentes”. Asistimos al tenebroso bucle orweliano en el que los hijos bastardos de nuestros más queridos “aliados” están llamados a erigirse en nuestros más odiados antagonistas para que el edificio simbólico de nuestra legitimidad moral pueda mantenerse en pie. En la lógica perversa del dinero cuyo destino es fecundarse a si mismo la conservación de la vida no resulta rentable mientras su destrucción es un objetivo conveniente bajo la óptica del inversor. De la misma forma el mantenimiento de los servicios públicos que garantizan cierto nivel de equidad paraliza el crecimiento del PIB al tiempo que su desmantelamiento dinamiza a las bolsas y mercados. Hasta el 2011 el monstruo se presentaba ante nuestros ojos transformado en un bello príncipe pero ahora su manto empezó a caer mostrándose, poco a poco, ante el mundo como lo que realmente es. Ya lo conocemos. Comenzamos por fin a mirarlo fente a frente, sin máscaras ni deslumbrantes ropajes. Ahora toca vencerlo y, sin duda, estamos dando pasos para ello.

P.D. Lamentamos escribir de manera tan reiterada la misma entrada desde hace cierto tiempo pero, desgraciadamente, creemos que sigue siendo necesaria.

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Bandar Bin Sultan, ¿Patrón del terrorismo mundial?

Deuda, Paro, Terrorismo, armas privilegiadas de dominación masiva

septiembre 11, 2014

Banca Pública bajo control democrático: Un requisito indispensable para salir de la crisis

bancos-dineroLa creación de dinero de la nada por parte de instituciones privadas que no deben dar cuenta de sus acciones ante ninguna autoridad democrática se está revelando como el mayor problema que enfrentan en la actualidad las sociedades modernas. Se calcula que, como bien nos explica el economista Alejandro Nadal, el 95% del dinero existente ha sido puesto en circulación de esta forma. El dinero se genera “a demanda” bajo la aprobación exclusiva de una reducida élite de banqueros con un poder omnímodo. En la teoría económica que se nos impone ideológicamente esto no supone ningún problema ya que, según su fantasioso planteamiento, el dinero es un “agente neutral”, resultando irrelevante cual es la entidad concreta que lo crea. Además la “capacidad de carga” disponible del planeta para producir cantidades crecientes de bienes y servicios que den utilidad a ese dinero tampoco es una variable relevante como parámetro para el cálculo racional de una masa monetaria óptima. Cabría preguntarle a estos ideólogos que si realmente la creación del dinero-deuda es algo neutral e irrelevante… ¿por qué no poner ese inmenso poder en manos de entidades públicas regidas bajo un estricto control democrático y sobre comités científicos compuestos por físicos, biólogos, geólogos y otros científicos que puedan evaluar objetivamente la capacidad de carga del planeta para proveernos de objetos y bienes tangibles?. La respuesta es bien sencilla: La teoría es completamente falsa y ellos saben que, muy lejos de ser irrelevante, el poder para crear dinero de la nada es la brida que controla a todos los demás poderes existentes, incluyendo (por supuesto) al poder político hipotéticamente emanado de las urnas en un sistema parlamentarista liberal.

Una prueba evidente de la falsedad de la teoría de la “neutralidad del dinero y de los bancos” es la crisis sistémica actual. Los agentes privados, encargados de crear el dinero, decidieron conceder ingentes ayudas destinadas a engordar una economía exclusivamente especulativa. Flujo de dinero sin control para “inversiones inmobiliarias”, “acciones bursátiles” y “derivados financieros”. La creación de estas estratosféricas masas de préstamos destinados a bienes desacoplados de las necesidades reales de la población no fueron neutrales porque se volvieron contra los tesoros públicos que se vieron obligados a salir al rescate de esos agentes privados responsables de la puesta en circulación del dinero para evitar su colapso inminente. La realidad ha mostrado de manera evidente que la teoría económica neoclásica está construida sobre una enorme montaña de mentiras y que la banca privada, con su peligrosísismo y exclusivo privilegio de crear dinero de la nada sin control, tiene secuestrada a toda la sociedad y a sus supuestos representantes políticos. De ahí que algunos economistas pidan abiertamente la eliminación de la Banca Privada o que los tesoros públicos presten dinero directamente a las personas y a los pequeños productores, puenteando a los bancos privados cancerígenos. Como nos comentan en la web de economía “el blog salmon” no nos queda otra que. al menos, poner fin al dominio de la banca privada en la creación de dinero.

La exuberancia irracional es otra explicación falaz para justificar el desencadenamiento de la crisis. No hay nada de irracional en la forma de actuar de los grandes bancos privados e inversionistas financieros. Muy al contrario toda su forma de actuar se basa en un cálculo completamente racional orientado metódicamente a favorecer sus intereses elitistas y absolutamente minoritarios en detrimento de los de toda la sociedad en su conjunto y el bien común.

PD. Gracias a Marco Antonio Moreno por las numerosas referencias que sirven de base a esta entrada.

agosto 18, 2014

Ganemos la política para las personas

En los últimos meses estamos asistiendo al nacimiento de iniciativas ciudadanas, en  multitud de poblaciones del estado español, que se van conformando bajo la etiqueta “Ganemos”. El pistoletazo de salida lo marcaría la plataforma Guanyem Barcelona junto con Ganemos Madrid (que en un primer momento adoptó el nombre de Municipalia). Rápidamente han seguido propuestas similares como Ganemos Valladolid, Ganemos Málaga, Ganemos Murcia y otras muchas en estado de gestación. Aunque cada localidad mantiene sus singularidades y autonomía organizativa se trataría de un proceso general de confluencia entre movimientos ciudadanos, mareas, colectivos sociales, sindicales y grupos políticos alternativos en torno a unos principios básicos que entroncan con tradiciones emancipadoras de distinto signo y procedencia. Esta convergencia surge también a raíz del convencimiento de que la crisis capitalista nos plantea a tod@s un reto de tal envergadura que ningún frente de batalla puede ser ya banalizado, incluyendo ahora (y esta es la novedad) el frente institucional además del de la indispensable movilización en la calle y redes sociales. Para entender estos procesos es necesario situarnos en el contexto de la actual crisis sistémica en la que estamos sumergidos, en el anhelo de empoderamiento ciudadano que se desató de manera espectacular en el año 2011 y en el surgimiento de las múltiples movilizaciones e iniciativas políticas que hemos visto acontecer en este ciclo histórico. Aunque sería imposible hacer una enumeración completa de todas las corrientes que alimentan este río no deberíamos pasar por alto al 15M, StopDesahucios, las mareas, las marchas indignadas, el FrenteCívico, Equo, Podemos, el Partido X, ecologistas, feministas, el sindicalismo combativo, cristian@s de base o el movimiento humanista entre otros muchos. Mención aparte merecen tod@s l@s activistas de los infatigables movimientos libertarios y anarcosindicalistas sin cuya sólida acción directa, siempre al margen de las intrigas y reyertas partidistas, no hubiese sido posible esta emergente reconfiguración de nuestro imaginario político colectivo.

El protagonismo principal, no obstante, es el de la ciudadanía activa, comprometida y movilizada en torno a la ineludible necesidad de adoptar un cambio de régimen para revertir el tsunami que las élites oligárquicas, con ayuda del PPSOE, han desatado contra las mayorías sociales con objeto de apropiarse de todo el patrimonio común y de ponerlo a disposición restringida de su exclusivo disfrute, control y explotación. Se trata de una agresión violenta de los de arriba contra todos los demás, ante la cual se percibe la ineludible necesidad de no permanecer pasivos. El movimiento “Ganemos” supone también una clara interpelación de la ciudadanía a los partidos políticos tradicionales no hegemónicos para que transformen radicalmente sus métodos de trabajo pasando del verticalismo de sus cuadros dirigentes al horizontalismo que demanda la nueva sociedad, para que despierten de su letargo autista con audacia y generosidad y para que por fin se alineen junto con los intereses de la ciudadanía sin tratar de aprovecharse de sus necesidades. El debate subyacente no es otro que el de la redistribución del poder en el seno de la sociedad y en el de las propias organizaciones. El tiempo de las vanguardias ya pasó. Es el momento de apostar por la transformación profunda de la política entendiendo que los viejos problemas requieren nuevas soluciones y que estas solo podrán ser alcanzadas desde una apuesta radical por el bien común, la democracia real, y la renuncia indispensable a una buena parte de nuestros egoísmos personalistas.

Para saber más: De Guanyem a Ganemos: La apuesta municipal se extiende, Guanyem crea escuela y Más de 30 iniciativas de confluencia ciudadana.

julio 20, 2014

Proyecto sionista, proyecto terrorista

Como cuestión preliminar es necesario aclarar, una vez más, las cruciales diferencias entre judaísmo, semitismo y sionismo. Solo así podremos entender que la agresión del gobierno sionista de Israel contra los habitantes de Gaza puede ser perfectamente calificada como agresión antisemita.

Cuando el estado sionista de Israel se apropia en 1948 de casi el 80% de Palestina, despojando a sus habitantes históricos de todos sus derechos, lo hace a través de la limpieza étnica de su población original. Los gobernantes de Israel tienden a pensar que el sufrimiento de los gazatíes los empujará a revelarse contra sus propios líderes electos, pero nadie puede pasar por alto el hecho de que causar dolor a la población civil con fines políticos solo puede ser etiquetado como terrorismo. Uno de los objetivos de estas masacres programadas es el desplazamiento obligado de grandes masas de población, posibilitando a la potencia ocupante tomar posiciones en las “tierras abandonadas” por sus legítimos moradores. Fue justo eso lo que el gobierno sionista realizó en 1948 forzando el desplazamiento de 700.000 palestinos. Es la misma estrategia que los mayores asesinos en masa de todos los tiempos han implementado para hacer realidad sus sueños imperiales de poder. El acto fundacional del Estado de Israel es, por tanto, un acto genocida y terrorista. Esa misma táctica es la que según parece pretende desarrollar de nuevo en Gaza, ante los atónitos ojos del mundo del siglo XXI.

Para denominar con una sola palabra una limpieza étnica-cultural de tales dimensiones los palestinos y el mundo civilizado usan desde hace décadas la palabra “Nakba”. Nakba es un término árabe que significa “catástrofe”. La Nakba hace referencia al proceso de destrucción, eliminación física, desplazamiento, saqueo, ensañamiento y violación que sufren los habitantes de esta tierra desde 1948 hasta el presente. Se expulsa a la población autóctona con el único objeto de fundar un nuevo país étnica y culturalmente distinto del que ya existía previamente. La destrucción de la huella cristiana y musulmana continúa, mediante el aniquilamiento de localidades palestinas completas, el desprecio por los derechos de los refugiados y las personas desplazadas, así como la prohibición de la enseñanza y conmemoración de la Nakba en las escuelas y grupos cívicos. Una parte de la sociedad judía y la totalidad de sus actuales dirigentes políticos adoptan un punto de vista abiertamente negacionista sobre la Nakba. Sin embargo los hechos vuelven a poner de manifiesto, de manera palmaria y completamente incuestionable ante los ojos del mundo la triste y cruda realidad de este genocidio políticamente planificado, en forma comparable a la limpieza étnica programada por los nazis para “purificar” territorios de la Europa del Este o, más recientemente con la sufrida por los musulmanes en la antigua Yugoslavia.

La organización judía Zochrot actúa para promover el reconocimiento en la sociedad israelí de la Nakba, la reparación de los derechos de las víctimas del terrorismo sionista-israelí, la rendición de cuentas por las injusticias en curso, la reclamación de retorno de víctimas y refugiados, así como la oportunidad de una vida mejor para todos los habitantes de Palestina.

Zochrot actúa desafiando las ideas preconcebidas de una parte de la sociedad judía y promueve el conocimiento, el cambio político y cultural dentro de ella, creando las condiciones para el retorno de los refugiados palestinos y la vida en común en este territorio. Zochrot lleva a cabo diferentes proyectos para avanzar en la comprensión de la Nakba y el Retorno. Zochrot difunde fotografías, testimonios, mapas, textos y todo tipo de documentación sobre las localidades palestinas que Israel aniquiló en 1948, la memoria Palestina en general y sobre la huella de la Nakba en nuestras vidas.

Para saber más puedes consultar la web de Zochrot (en inglés, hebreo o árabe) y las indispensables obras del historiador judío Ilan Pappé.

julio 14, 2014

Gaza, por Eduardo Galeano

“Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

La llamada comunidad internacional, ¿existe?

¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena”.

julio 7, 2014

Última llamada

el-roto-la-solucion-a-la-crisis-es-sencillisima

Los ciudadanos y ciudadanas europeos, en su gran mayoría, asumen la idea de que la sociedad de consumo actual puede “mejorar” hacia el futuro (y que debería hacerlo). Mientras tanto, buena parte de los habitantes del planeta esperan ir acercándose a nuestros niveles de bienestar material. Sin embargo, el nivel de producción y consumo se ha conseguido a costa de agotar los recursos naturales y energéticos, y romper los equilibrios ecológicos de la Tierra.

Nada de esto es nuevo. Las investigadoras y los científicos más lúcidos llevan dándonos fundadas señales de alarma desde principios de los años setenta del siglo XX: de proseguir con las tendencias de crecimiento vigentes (económico, demográfico, en el uso de recursos, generación de contaminantes e incremento de desigualdades) el resultado más probable para el siglo XXI es un colapso civilizatorio.

Hoy se acumulan las noticias que indican que la vía del crecimiento es ya un genocidio a cámara lenta. El declive en la disponibilidad de energía barata, los escenarios catastróficos del cambio climático y las tensiones geopolíticas por los recursos muestran que las tendencias de progreso del pasado se están quebrando.

Frente a este desafío no bastan los mantras cosméticos del desarrollo sostenible, ni la mera apuesta por tecnologías ecoeficientes, ni una supuesta “economía verde” que encubre la mercantilización generalizada de bienes naturales y servicios ecosistémicos. Las soluciones tecnológicas, tanto a la crisis ambiental como al declive energético, son insuficientes. Además, la crisis ecológica no es un tema parcial sino que determina todos los aspectos de la sociedad: alimentación, transporte, industria, urbanización, conflictos bélicos… Se trata, en definitiva, de la base de nuestra economía y de nuestras vidas.

Estamos atrapados en la dinámica perversa de una civilización que si no crece no funciona, y si crece destruye las bases naturales que la hacen posible. Nuestra cultura, tecnólatra y mercadólatra, olvida que somos, de raíz, dependientes de los ecosistemas e interdependientes.

La sociedad productivista y consumista no puede ser sustentada por el planeta. Necesitamos construir una nueva civilización capaz de asegurar una vida digna a una enorme población humana (hoy más de 7.200 millones), aún creciente, que habita un mundo de recursos menguantes. Para ello van a ser necesarios cambios radicales en los modos de vida, las formas de producción, el diseño de las ciudades y la organización territorial: y sobre todo en los valores que guían todo lo anterior. Necesitamos una sociedad que tenga como objetivo recuperar el equilibrio con la biosfera, y utilice la investigación, la tecnología, la cultura, la economía y la política para avanzar hacia ese fin. Necesitaremos para ello toda la imaginación política, generosidad moral y creatividad técnica que logremos desplegar.

Pero esta Gran Transformación se topa con dos obstáculos titánicos: la inercia del modo de vida capitalista y los intereses de los grupos privilegiados. Para evitar el caos y la barbarie hacia donde hoy estamos dirigiéndonos, necesitamos una ruptura política profunda con la hegemonía vigente, y una economía que tenga como fin la satisfacción de necesidades sociales dentro de los límites que impone la biosfera, y no el incremento del beneficio privado.

Por suerte, cada vez más gente está reaccionando ante los intentos de las elites de hacerles pagar los platos rotos. Hoy, en el Estado español, el despertar de dignidad y democracia que supuso el 15M (desde la primavera de 2011) está gestando un proceso constituyente que abre posibilidades para otras formas de organización social.

Sin embargo, es fundamental que los proyectos alternativos tomen conciencia de las implicaciones que suponen los límites del crecimiento y diseñen propuestas de cambio mucho más audaces. La crisis de régimen y la crisis económica sólo se podrán superar si al mismo tiempo se supera la crisis ecológica. En este sentido, no bastan políticas que vuelvan a las recetas del capitalismo keynesiano. Estas políticas nos llevaron, en los decenios que siguieron a la segunda guerra mundial, a un ciclo de expansión que nos colocó en el umbral de los límites del planeta. Un nuevo ciclo de expansión es inviable: no hay base material, ni espacio ecológico y recursos naturales que pudieran sustentarlo.

El siglo XXI será el siglo más decisivo de la historia de la humanidad. Supondrá una gran prueba para todas las culturas y sociedades, y para la especie en su conjunto. Una prueba donde se dirimirá nuestra continuidad en la Tierra y la posibilidad de llamar “humana” a la vida que seamos capaces de organizar después. Tenemos ante nosotros el reto de una transformación de calibre análogo al de grandes acontecimientos históricos como la revolución neolítica o la revolución industrial.

Atención: la ventana de oportunidad se está cerrando. Es cierto que hay muchos movimientos de resistencia alrededor del mundo en pro de la justicia ambiental (la organización Global Witness ha registrado casi mil ambientalistas muertos sólo en los últimos diez años, en sus luchas contra proyectos mineros o petroleros, defendiendo sus tierras y sus aguas). Pero a lo sumo tenemos un lustro para asentar un debate amplio y transversal sobre los límites del crecimiento, y para construir democráticamente alternativas ecológicas y energéticas que sean a la vez rigurosas y viables. Deberíamos ser capaces de ganar grandes mayorías para un cambio de modelo económico, energético, social y cultural. Además de combatir las injusticias originadas por el ejercicio de la dominación y la acumulación de riqueza, hablamos de un modelo que asuma la realidad, haga las paces con la naturaleza y posibilite la vida buena dentro de los límites ecológicos de la Tierra.

Una civilización se acaba y hemos de construir otra nueva. Las consecuencias de no hacer nada —o hacer demasiado poco— nos llevan directamente al colapso social, económico y ecológico. Pero si empezamos hoy, todavía podemos ser las y los protagonistas de una sociedad solidaria, democrática y en paz con el planeta.

Web “Última llamada”

manifiesto-ultima-llamada-2014-julio

(Pdf con el texto y la lista con los primeros 249 firmantes entre los que destacan:

Ada Colau, Alberto Garzón, Arcadi Oliveres, Belén Gopegui, Enric Duran, Esther Vivas, Florent Marcellesi, Joan Martínez Alier, Joaquín Araujo, Jorge Riechman, José Manuel Naredo, Juan Carlos Monedero, Juantxo López de Uralde, Marina Albiol, Olga Rodríguez, Pablo Iglesias Turrión, Teresa Forcades, Teresa Rodríguez, Xosé Manuel Beiras, Yayo Herrero…)

junio 18, 2014

Iraq y Siria: El terrorismo somos nosotros

En el año 2001 una “coalición internacional” decide de manera completamente gratuita lanzar toneladas de bombas sobre Afganistán castigando a su asustada población por crímenes cometidos y financiados por saudíes en EEUU. El terrorismo salvaje de los jeques amigos no ha dejado de crecer desde entonces gracias a la inestimable colaboración de gobiernos y grandes corporaciones europeas y estadounidenses. Hace ya algún tiempo comentamos esta atrocidad en una entrada titulada “Engordando al monstruo salafista“. En la actualidad estos ejércitos terroristas y sanguinarios protagonizan con total desparpajo un genocidio programado entre poblaciones indefensas de civiles (la mayoría de ellas chíies) en Siria e Iraq. Esa es la gran contribución a la “libertad” de nuestras “grandes democracias”, monarquías y megacorporaciones que mantienen acuerdos privilegiados con esos monstruos totalitarios del Golfo Pérsico. La limpieza étnica y el terror son las principales cartas de presentación de nuestros aliados yihadistas del ISIS en estas desgraciadas regiones del planeta. Pero… ¿Quién es el ISIS (Estado Islámico de Iraq y Siria), de donde sale, cómo se financia?. En el artículo “Hacia Bagdag” de Mike Whitney, traducido al castellano por la revista digital “SinPermiso” podemos leer:

“Después del ataque grotesco de los talibanes y Osama Bin Laden y de 15 de los 19 asesinos suicidas del 9/11, entren y vean cual es la última contribución monstruosa de Arabia Saudita a la historia del mundo: el califato islamista sunita de Irak y el Levante, conquistadores de Mosul y Tikrit – y Raqqa en Siria – y, posiblemente, de Bagdad. Desde Alepo, en el norte de Siria, casi hasta la frontera irano-iraquí, los yihadistas de ISIS y diversos otros grupúsculos pagados por los wahabíes saudíes – y por oligarcas kuwaitíes – controlan miles de kilómetros cuadrados …Con Obama, Arabia Saudita seguirá siendo tratada como un amigo “moderado” en el mundo árabe, a pesar de que su familia real comparte las convicciones wahabíes de los islamistas sunnitas en Siria e Irak – y a pesar de que millones de sus dólares arman a esos mismos combatientes. El poder de los Saudis alimenta al monstruo en los desiertos de Siria e Irak y al mismo tiempo adula a las potencias occidentales que lo protegen”  (“Otra monstruosa contribución de Arabia Saudí” – “Iraq crisis: Sunni caliphate has been bankrolled by Saudi Arabia“).

El periodista británico Robert Fisk no es el único en echarle la culpa al gobierno saudí. También esta noticia, tomada de un original de de Al-Thawra refuerza la misma idea:

“El terrorismo se extiende delante de los ojos del mundo occidental … detrás de el está la mano de Arabia Saudita, que proporciona dinero y armas … En los sucesos en Irak y la escalada de la campaña terrorista, ningún país occidental desconoce el papel que juega Arabia Saudí apoyando al terrorismo y financiando y armando a los diferentes frentes y batallas, tanto dentro como fuera de Irak y Siria. La aparición de estas organizaciones no es el resultado de un vacío, sino de una ayuda bastante larga y evidente al terrorismo … que el Golfo ha dedicado sus recursos financieros a expandir. Este apoyo fue llevado a cabo con el conocimiento occidental y en la mayoría de los casos con órdenes claras y explícitas .”

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El mantenimiento permanente de la guerra y la destrucción de vidas humanas parece ser nuestro único programa de acción para esa zona del planeta, al igual que en otras muchas. Estamos ante una doctrina que continuamente convierte a los enemigos en nuestros aliados en un siniestro viaje de ida y vuelta, haciendo realidad las peores pesadillas orwelianas. No queremos ganadores, no queremos perdedores, solo queremos guerras. La guerra nos va bien. Los militares mubaraquistas, a los que el pueblo egipcio consiguió derrocar de forma titánica hace unos años, son ahora los nuevos amos, puestos otra vez por nosotros. Los militares iraquíes baazistas a los que quitamos el poder hace años son de nuevo promocionados a los puestos de mando. La terrible organización criminal Al-Qaeda es la principal valedora de nuestros intereses en la zona, nuestra “fuerza de intervención rápida” en Libia, Yemen, Iraq, Siria u otros lugares. Es imprescindible crear enemigos para luego escenificar la lucha contra ellos en un macabro bucle que no tiene fin para mayor gloria de los grandes lobbys empresariales de la destrucción masiva.

Incluso perder militarmente guerras lejanas, en las que otros ponen los muertos mientras nosotros ponemos las armas, nos va bien, todo con tal de que la maquinaria de la industria militar siga recibiendo pedidos. Nada como la guerra para aumentar el PIB. Nada como la deuda para someter y controlar a los contribuyentes. Nada como la amenaza terrorista para imponer el silencio y la auto-represión en la población autóctona de las metrópolis y en los propios electores.

junio 9, 2014

Los pueblos quieren ser protagonistas de su futuro

Los pueblos no se resignan al papel de súbditos. No quieren ser  esa masa silenciada y silenciosa que las élites oligárquicas tanto desean. El 15 de Mayo de 2011 comenzó a visualizarse de manera clara la existencia de un sujeto político que emerge de las aguas revueltas de la crisis. No nació, ni mucho menos, en ese momento, sino que se hizo más presente un ser social que vivía parcialmente hundido. Lo mismo sucedía en otros innumerables lugares del planeta: Desde el Magreb a Islandia, desde Bahrein a Japón, pasando por Turquía, EEUU o Brasil. En la Europa de piel más oscura y verdosa, esa que casi se besa geográficamente con África, la gente decía “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. No se puede decir más con menos. Era el grito de un pueblo que no se siente representado ni por el Estado (controlado de manera férrea por entes políticos arcaicos de estructura piramidal) ni por el Mercado que impone de manera totalitaria los intereses y privilegios de minorías acaudaladas sobre los derechos más elementales de los seres humanos. Los pueblos no se resignan, quieren hablar y quieren ser tenidos en cuenta, ¡qué se le va a hacer!. Algo huele a podrido en ese… “vota cada cuatro años y no te metas en política” porque la política es la única forma que tenemos para construir colectivamente nuestro futuro. Meterse en política es pedir la dación en pago como forma de saldar una hipoteca, es apostar por la horizontalidad frente al verticalismo tradicional de derechas e izquierdas y, ahora, es pedir la palabra para decidir qué modelo de gobernanza política queremos darnos y qué tipo de Constitución necesitamos en el Siglo XXI.

Un sencillo cálculo nos ayudará a entender que ningún ciudadano súbdito del reino de España con menos de 54 años pudo votar la constitución del 78. (2014-1978=36; 36+18=54). El que escribe, junto con otros muchos millones de súbditos legales, no estamos entre ese selecto grupo de sabios y veteranos ciudadanos que pudo votar aquel texto en referéndum. De ese colectivo de los mayores de 54 solo el 58,97% votó de manera afirmativa.  Eso nos daría un porcentaje muy minoritario sobre el actual censo electoral de explícito apoyo monárquico-constitucional, sin tener en cuenta que muchos de esos envejecidos españoles que, en aquel momento votaron de manera afirmativa, hoy quizás ya no votarían lo mismo debido a su cansancio y desencanto con estas carcomidas estructuras. Por tanto no es solo el Mercado y el Estado los que no nos representan. Muy posiblemente tampoco esta Constitución, arrastrada por el lodo de la reforma express que se hizo para satisfacer a los especuladores en el estío de 2011, y mucho menos el régimen monárquico emanado de los acuerdos con el franquismo que se metía en aquel paquete. La gente no puede entender la conducta psicótica de los que dicen tener almas republicanas en cuerpos monárquicos o de los que dicen defender los intereses de la patria mientras llenan sus bolsillos particulares y los de su familia con inmensas comisiones obtenidas en turbios negocios con dictadores despiadados. La Jefatura del Estado no puede ser un carísimo lobby comercial pagado con dinero de tod@s al servicio exclusivo de un puñado de directivos de empresas privadas que tributan en paraísos fiscales. El cambio de líder político en un país no puede consistir en la simple cesión intrafamiliar de un maletín con los selectos muestrarios de productos de una serie de poderosas corporaciones que además se transmiten por derechos de sangre. Solo la voz del pueblo puede acabar con este marasmo.

Los pueblos no se resignan al papel de súbditos y masa silenciada. Quieren ser tenidos en cuenta. ¡Qué se la va a hacer!. Ni el Estado, ni el Mercado, ni esa Monarquía ni, posiblemente esta constitución nos representan ya. Queremos decidir sobre aquellos asuntos que nos afectan, sobre nuestro presente y nuestro futuro político. Los sondeos existentes apuntan en la dirección de que son mayoría las ciudadanas y ciudadanos que creen necesaria la convocatoria de un referéndum sobre el modelo de gobernanza para refrendar la actual monarquía parlamentaria o una república.

Los pueblos no se resignan al silencio de los corderos. Queremos hablar, queremos decidir porque sabemos que la democracia es mucho más que votar cada cuatros años a unas listas prefabricadas de personas que no tienen la más mínima obligación legal de cumplir lo que nos prometieron. La hora de la democracia real se va acercando poco a poco, por mucho que esto pueda disgustar a las élites.

Solo la nteligencia colectiva puede ayudarnos a salir de estas encrucijadas

Solo la inteligencia colectiva puede ayudarnos a salir de estas encrucijadas

 

 

mayo 19, 2014

La memoria amputada

Dice Antonio Manuel Rodríguez Ramos en su magnífico ensayo “La huella morisca” que no hay dos Españas sino tres. A las dos Españas de las polaridades partidistas hay que sumarle la España oculta tras los silencios, la represión, la limpieza étnica y la amnesia programada. Seguramente esto mismo será extensible a otros muchos países, Estados y territorios. En el caso que nos ocupa es indispensable recordar y poner en valor a todos aquellos españoles y españolas que fueron colocados en el centro de la diana por el terrorismo del poder, pero que desde más allá de sus nichos invisibles siguen estando presentes en nosotros, a través de nuestros gestos, nuestras palabras, nuestras costumbres o nuestros silencios. En parte somos ell@s, aún sin saberlo. La tercera España está constituida por musulmanes y moriscos (“moros”), judíos y conversos (“marranos”), gitanos (“quinquis”), homosexuales (“maricones y tortilleras”), comunistas (“rojos ateos”), anarquistas (“radicales antisistema”), prostitutas forzadas (“putas”) y resto de gente de “mal vivir” (“perroflautas”, “jipis” y “piojosos”). Solo el resto, para ellos, son los “buenos españoles”.

En el 1492 los Reyes Católicos decretan la expulsión de los judíos de la península, iniciando una triste fase de limpieza étnica-religiosa en España. Su hijo Carlos I dictó órdenes contra los gitanos, muchos de los cuales terminaron condenados a galeras o a la esclavitud. Otra fecha para la historia negra de la intolerancia en nuestro Estado es la expulsión de los moriscos en 1609, por parte del biznieto de Isabel y Fernando, Felipe III.  Sin embargo las huellas de todas estas colectividades humanas, tan hispánicas como otras muchas, han llegado hasta nosotros en forma de numerosas manifestaciones culturales (como el flamenco:felah-mencub), gastronómicas, arquitectónicas, urbanísticas, lingüísticas o simplemente existenciales. La memoria es dificil de amputar, por mucho que la España racista, xenófoba y excluyente de la limpieza étnica lo haya intentado a lo largo de los siglos.

“Los nazis acabaron con medio millón de gitanos. Y no dudaron en utilizar la estrategia inquisitorial como fuente de su inspiración asesina. Por ejemplo, copiaron la separación de machos y hembras para extinguir la raza, ordenada contra los gitanos por Felipe II en 1594[...]. Felipe V elevó la crueldad hacia el gitano a un infierno que Dante no pudo imaginar. La negación de su condición humana. Les cerró las puertas de los juzgados (como víctima, testigo y culpable), y permitió su caza como a perros dentro de las Iglesias. El más criminal de los asesinos, el parricida violador e incestuoso de un recién nacido, tenía más derecho que un gitano a ser protegido por el catolicismo. Como si el gitano no fuera cristiano. Qué país de locos. A moriscos y judíos les obligaron a entrar en la Iglesia por infieles, y a los gitanos los sacaron de ella por gitanos. Todo en balde” (Pg. 43-44).

Tanto el gitano como el judío o el musulmán siguen amando a Dios y a su cultura. Los tres fueron perseguidos en una cruzada esquizofrénica en nombre de un Dios que también era el suyo, el mismo Dios de Abraham. El gitano, en particular, no era musulmán, ni judío, ni protestante, ni hereje. Era cristiano de otra raza. Algo intolerable en una España integrista que censuraba a sus hijos según el color de su sangre o de su piel, tanto como por el de su credo. El gitano, como el judío, tuvo que radicalizar su esencia nómada y racial como señal de resistencia, solo para sobrevivir. El musulmán los acompañó a ambos en la pena y en el destierro. Al final los tres sobrevivieron, es más, están viviendo en nosotros.

Las religiones, en si mismas, nunca han sido un problema sino una inquietud humana, siempre presente en todas las épocas y lugares, inquietud por religar pasado y futuro a través de una vocación de permanencia que, aún sublimada en un plano simbólico, se superpone con fuerza al deseo, por otro lado imposible, en el plano material. Como diría el propio Juan Carlos Monedero (autor poco sospechoso de clericalismo) es un intento comprensible del ser humano por “morir menos y morir mejor”. El problema surge cuando las élites dominantes instrumentalizan este sentimiento natural como herramienta política y militar para uniformizar los territorios sometidos mediante la apelación al miedo y a la intolerancia contra el diferente. Es así como se intenta amputar la memoria de los pueblos para obligarles a olvidar lo que fueron y tatuarles el relato ficticio de lo que casi nunca han sido. “Si no eres católico no eres español”. ¡Cuánta miseria moral, cuánto dolor y cuanta mentira se esconden tras esa imposición!. Pureza de sangre, pureza étnica, pureza religiosa. Toda una inmensa falacia porque la naturaleza, una y otra vez, nos demuestra que tiene una indomable vocación mestiza, sincrética, impura y rabiosamente diversa. Gracias, Antonio Manuel, por regalarnos este espejo mágico que nos permite mirar con ternura nuestra alma.

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abril 27, 2014

Rey Heredia-Córdoba: La solidaridad no es delito

La Acampada Dignidad de Córdoba, surgida a raíz de una gran asamblea ciudadana que comenzó a reunirse en Junio-2013, se instala el día 4 de Octubre de 2013 en un colegio público que ya llevaba dos años abandonado en ese momento. Los colectivos del Distrito Sur de Córdoba lo habían solicitado al Ayuntamiento (PP) como espacio de reunión en innumerables ocasiones. La Junta de Andalucía (PSOE-IU), por su parte, tenía competencia sobre el uso del inmueble pero llevaba también dos años lavándose las manos mientras el edificio se iba deteriorando a marchas forzadas. Después de estos años en los que los políticos profesionales con el control de la autoridad no han hecho otra cosa que encogerse de hombros o jalear al poder financiero ante los graves problemas de la ciudadanía, la Acampada Dignidad entendió que la obligación de un pueblo sometido a la arbitrariedad, a la injusticia y a la humillación por parte de los dirigentes no es otra que revelarse. Y así se hizo. Durante estos casi siete meses la Acampada Dignidad, de una forma completamente autogestionaria, ha rehabilitado el edificio, ha puesto en marcha un comedor popular que sirve 100 comidas a diario, imparte clases de lengua, matemáticas, inglés, música y otras disciplinas a un centenar de personas, ha montado un aula de informática que implementa software libre, ha puesto en marcha un huerto en el que personas desalariadas aprenden a trabajar la tierra, ha instalado una emisora llamada Radio Dignidad, ha creado una nutrida biblioteca abierta y ha realizado innumerables talleres y actividades imposibles de describir aquí. Todo ello sin que medie ningún tipo de obligatoriedad de pago monetario ya que el modelo se basa en la horizontalidad, en el don y en el apoyo mutuo.

Algo así no puede ser tolerado por el poder y es por ello que un juez, a petición del alcalde, ha dictaminado que el edificio debe ser desalojado antes del 9 de Mayo. La autogestión de un espacio público, que pertenece al pueblo, desarrollada directamente por el pueblo sin élites extractivas de por medio es algo demasiado radical para ser permitido y además podría constituir un muy mal ejemplo para otros grupos y espacios.

Durante este tiempo unas tres mil personas han pasado por el centro cada semana. Pero lo más importante es que muchas de estas personas han ido transformanado su resignación en ilusión, porque en la Acampada Dignidad quien recibe algo aporta algo; no hay caridad sino intercambio, solidaridad y construcción de tejido social. Cuando el centro se cierre… ¿qué ofrecerá a cambio el poder económico, judicial y policial a esas miles de personas excepto, una vez más el vacío, la miseria y la humillación?. ¿Qué les ofrecerá usted a cambio, Sr. Alcalde José Antonio Nieto, a esos miles de ciudadan@s?. ¿Tiene vd. algún interés, Señor Nieto, en ayudar a l@s cordobes@s o solo está movido por sus propios intereses particulares?.

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abril 19, 2014

Piketty: La brecha creciente entre ricos y pobres amenaza con destruirnos

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Capitalism simply isn’t working and here are the reasons why. Thomas Piketty.

Parece que ya hasta los liberales están indignados con la dinámica destructiva que el capitalismo ultradepredador de la actualidad está desatando. Es el caso del reputado economista Thomas Piketty, que en su último y exitoso libro “El capital en el siglo XXI” llega a importantes conclusiones, tras un exhaustivo análisis de datos históricos:

Cualquier persona con capacidad de compra en una época en que el aumento de los rendimientos del capital rentista especulativo es muy superior a los del capital productivo y al de los salarios se convertirá rápidamente y en forma desproporcionada en más y más rica. El incentivo en ser un especulador es muy superior al de convertirse en una persona que toma riesgos empresariales. Nuestros ricos y millonarios no tienen por qué respaldar la innovación o invertir para producir porque es mucho más facil y seguro recoger los beneficios de sus rentas y bonos garantizados. Las exenciones de impuestos, los paraísos fiscales y el interés compuesto se encargará del resto. Es revelador que el duque de Westminster y el conde de Cadogan sean dos de los hombres más ricos de Gran Bretaña. Esto se produce en virtud de los campos en Mayfair y Chelsea que sus familias poseen hace siglos en propiedad y en la falta de voluntad política para poner freno a los vacíos legales que permiten que las propiedades de la familia no dejen de aumentar. Nada que ver con el planteamiento liberal originario que defendía el aumento de riqueza y salario en proporción al mérito y al trabajo y no a la estirpe o al nivel previo de patrimonio acumulado en generaciones anteriores.

El propio dinamismo capitalista se ve así socavado. Piketty señala que los ricos son eficaces en la protección de su riqueza frente a impuestos y que progresivamente la proporción de la carga fiscal total asumida por las personas con rentas medias ha aumentado. Como resultado, la obligación de pagar por bienes públicos, constitucionalmente garantizados como la educación, la salud y la vivienda, es asumida cada vez más por los contribuyentes de la clase media empobrecida, que no tienen los medios para sostenerlos. Los modelos fiscales que tienden a aumentar los impuestos indirectos como el IVA mientras disminuyen los impuesto directos sobre los patrimonios, no hacen sino echar aún más leña al fuego de la desigualdad.

Por lo tanto el propio modelo se convierte en una receta para la desaceleración del dinamismo empresarial, el crecimiento de las economías rentistas, el endurecimiento de las condiciones de trabajo de los asalariados, el freno a la innovación y la degradación de los servicios públicos. Mientras tanto, los ricos se hacen cada vez más ricos y se desconectan más y más de las sociedades de las que forman parte, así como de las obligaciones inherentes a su matenimiento. Su riqueza poco tiene que ver con el mérito o el trabajo duro, sino con la suerte de estar al mando del capital y de recibir rendimientos más altos que los salarios y que las inversiones productivas. Así vemos como la desigualdad de la riqueza en Europa y EE.UU supone ya el doble de la desigualdad de ingresos - el 10% superior ya ha conseguido acumular entre el 60% y 70% de toda la riqueza, mientras concentra “solo” de un 25% a 35% de todos los ingresos-. Esta concentración de la riqueza ya se encuentra en los niveles previos a la Primera Guerra Mundial, y se aproxima de nuevo a los de finales del siglo XIX. Hay un perverso efecto de retroalimentación entre la riqueza y los ingresos: En última instancia, una gran riqueza añade ingresos no trabajados a los ingresos ya obtenidos, acelerando aún más el aumento de la desigualdad.

El proceso desbocado por el cual el capital se multiplica más rápido para concentrarse en cada vez menos manos está en marcha otra vez y en una escala global, como sucedió en el periodo previo a la primera guerra mundial. Las consecuencias, escribe Piketty, son “potencialmente aterradores”.

La lección del pasado es que las sociedades, bajo estas circunstancias, tratan de protegerse a sí mismas mediante el cierre de sus fronteras, a través de revoluciones o en última instancia a través de la guerra. Piketty teme que se repita. Tampoco parece probable que el sentido de la justicia inherente a los seres humanos haya quedado suspendido. Por supuesto, la reacción juega de manera diferente en diferentes épocas.  Hay sospechas más que fundadas de que la energía escondida tras el nacionalismo escocés, catalán, vasco o tras muchos otros brota del deseo de construir un país donde las desigualdades de riqueza sean menos consentidas que en sus Estados matrices (Inglaterra o España en los ejemplos citados).

Las soluciones, para el autor, pasan por una tasa impositiva sobre los ingresos altos de hasta el 80%, de un impuesto sobre sucesiones efectivo, por los correspondientes impuestos sobre la propiedad y, debido a que el problema es global, un impuesto sobre el patrimonio mundial, actualmente inconcebible. Pero como dice Piketty, la tarea de los economistas es que todo esto sea más concebible. Su libro, sin duda, contribuye a ello y los de nuestra doctora en Economía Miren Etxezarreta también.

abril 16, 2014

Izquierdas y derechas en la centralidad capitalista (II)

00-we-are-the-99-percentLas dinámicas de crisis globales interconectadas (laboral, financiera, ecológica, migratoria, democrática, energética…) siguen avanzando en el actual 2014 con rumbos erráticos y poco predecibles. Aunque no siempre de una manera evidente podemos comprobar que, conforme el proceso discurre, los contornos que dibujan los mapas y las fronteras de los conflictos reales desbordan los aparentes esquemas de confrontación entre supuestas izquierdas y derechas políticas. Los vendavales que hacen crujir los mástiles de nuestras sociedades decadentes, en forma de paro, deuda, violencia y exclusión social, se compadecen mal con simplificaciones y polaridades políticas forzadamente encorsetadas en izquierdas y derechas por la retórica predecible del poder dominante. Las cuestiones medulares que vertebran la política (y por tanto el conflicto social entre lo que es y lo que debería ser) interpelan a las comunidades humanas y desdibujan por completo los contornos de una división simétrica inducida entre frentes ideológicos empaquetados y artificialmente presentados. Nos referimos a retos tales como las demandas identitarias de los pueblos que aspiran a escribir su propia historia, las luchas contra el capitalismo depredador y antidemocrático realmente existente, articuladas en múltiples plataformas tanto internacionalistas como patrióticas, la espiritualidad de la resistencia ante el retroceso de los derechos humanos en muchos lugares del planeta o incluso la composición orgánica de los movimientos obreros y sindicales a lo largo del tiempo. No será dificil encontrar evidencias que nos ayuden a entender que cualquiera de estos frentes de confrontación contra el modelo económico impuesto por el poder de las élites se ha nutrido de elementos culturales que beben en distintas tradiciones de haceres y saberes, constituyendo finalmente tejidos de oposición difícilmente etiquetables en izquierdas o derechas.

En el ámbito del estado español es posible citar diversos ejemplos de estas amalgamas sólidas de resistencia y contrataque. En el campo de las luchas contra el capitalismo depredador podríamos citar estructuras transversales tales como las Plataformas de Afectados por la Hipoteca, las Mareas Ciudadanas que luchan exitosamente por la salvaguarda de los servicios públicos o en general al fenómeno ciudadano de las multitudes indignadas que exigen una democracial real. En el campo identitario, nunca exento de potentes controversias y paradojas, podemos fijarnos en la Asamblea Nacional Catalana que promueve un referéndum soberanista por la autodeterminación, con sustento político en muy amplias capas de población pertenecientes a supuestas derechas, centros e izquierdas. En el campo de la espiritualidad encontramos la existencia de importantes corrientes religiosas y humanistas, provenientes de distintas familias y tradiciones políticas que defienden la centralidad del ser humano y su liberación frente a la mercantilización de la vida. La historia nos demuestra que el anticapitalismo es una poderosa pulsión de resistencia de los pueblos contra la distopía de un mercado omnipotente capaz de engullir los más básicos derechos político-laborales de las comunidades y de las personas, comenzando por su derecho a la soberanía democrática e identitaria y terminando por su elemental derecho a subsistir físicamente ante la miseria creciente. Este anticapitalismo ha bebido tanto de las hipotéticas derechas como de las izquierdas o de los centros. En el lado contrario también hemos contemplado a supuestas izquierdas y derechas convirtiéndose en puntales muy gruesos que han salido escandalosamente en defensa del sostenimiento de un sistema enormemente injusto en sus momentos de debilidad, como sucedió con la reforma del artículo 135 de la Constitución española. De igual forma podemos encontrar a supuestas izquierdas y derechas que colaboran, de manera combinada, en el sostenimiento de un nacionalismo esencialista y exclusivista construído sobre el menosprecio al extranjero y su puesta bajo sospecha, como está sucediendo actualmente en Francia y en otros muchos lugares.

Pero… si las líneas de los conflictos sociales y políticos realmente existentes no se dejan cartografiar con rigor en términos de polaridad izquierdas-derechas… ¿dónde situar las fronteras entre lo que es y lo que debería ser para entender el presente y construir un futuro de convivencia, paz y justicia entre los pueblos?. ¿No será la propia concepción de la sociedad como una estructura vertical, donde el poder se ejerce desde arriba hacia abajo, de una manera intrínsecamente autoritaria en menoscabo de la participación colectiva en la toma de decisiones, frente a un modelo horizontal donde el poder nace desde la base, configurando de manera directa todas las decisiones políticas que afectan a nuestra vida en común?. Por supuesto ese conflicto entre dos concepciones estructuralmente diferentes de la vida en sociedad es, de manera integral, un conflicto ideológico con raíces filosóficas y políticas muy profundas. El verticalismo, un sistema de pensamiento y organización que no confía en la capacidad del ser humano para gestionar de manera auténticamente democrática y colectiva su presente y su futuro contra el horizontalismo, un proyecto que parte de la idea de que la humanidad como conjunto y como constelación de pueblos diversos, está capacitada para autogobernarse de manera adaptativa e inteligente. El futuro, que se hace presente a cada instante, nos interpela a cada una de nosotras para que tomemos partido en este conflicto ideológico. ¿Entregar el poder a “los que saben” o conservarlo para redistribuirlo con equidad?. ¿Confiar en la inteligencia de la multitud o en el pragmatismo brutalmente egoísta de las élites?. Cada camino exige su precio, su coste de oportunidad y sus peajes. Aunque parezca sencillo no es una decisión fácil de tomar.

Entrada relacionada: Izquierdas y Derechas en la centralidad capitalista (I)

abril 8, 2014

Otra Economía es Posible

La Revista Alternativas Económicas (http://alternativaseconomicas.coop/) ha publicado como número especial de 2014 un interesante trabajo titulado “33 Alternativas para vivir de otra manera”. Se trata, nada menos, que de un listado de unas 170 propuestas concretas, agrupadas en 33 sectores, para cubrir nuestras necesidades cotidianas a través de cooperativas y pequeñas iniciativas de producción y servicios desvinculadas de la tradicional lógica capitalista que se nos trata de imponer como único modelo posible. El futuro ya está aquí y está en nuestra mano comenzar a hacer las cosas de otra manera desde ya. Las ideas cubren un amplio espectro de necesidades:

  • Finanzas (Cuentas corrientes, crowdfunding, aval mancomunado personal, seguros, monedas alternativas, títulos participativos)
  • Hogar (Cesión de uso, desahucios, energía, telecomunicaciones)
  • Cultura (Cine, teatro, librerías, medios de comunicación, redes sociales, juegos de mesa, festivales)
  • Consumo (Moda limpia, comercio justo, reciclado, grupos de consumo, producción ecológica)
  • Servicios (Bancos de tiempo, madre de día, residencia de gente mayor, mensajería ecológica, intercambio de casa, compartir coche, bicing, bicis reconstruidas)
  • Laboral (cooperativa, empresa recuperada, coworking)

33 Alternativas para vivir de otra manera

A título de ejemplo dejamos aquí la primera página de las 4 que componen el índice. Recomendamos la adquisición directa o la suscripción a esta destacable publicación

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marzo 24, 2014

¿Quiénes son los violentos?: Queremos saber

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“Vamos a por ellos, coño”, gritó un mando a los antidisturbios

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