Archivos para ‘General’

abril 19, 2014

Piketty: La brecha creciente entre ricos y pobres amenaza con destruirnos

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Capitalism simply isn’t working and here are the reasons why. Thomas Piketty.

Parece que ya hasta los liberales están indignados con la dinámica destructiva que el capitalismo ultradepredador de la actualidad está desatando. Es el caso del reputado economista Thomas Piketty, que en su último y exitoso libro “El capital en el siglo XXI” llega a importantes conclusiones, tras un exhaustivo análisis de datos históricos:

Cualquier persona con capacidad de compra en una época en que el aumento de los rendimientos del capital rentista especulativo es muy superior a los del capital productivo y al de los salarios se convertirá rápidamente y en forma desproporcionada en más y más rica. El incentivo en ser un especulador es muy superior al de convertirse en una persona que toma riesgos empresariales. Nuestros ricos y millonarios no tienen por qué respaldar la innovación o invertir para producir porque es mucho más facil y seguro recoger los beneficios de sus rentas y bonos garantizados. Las exenciones de impuestos, los paraísos fiscales y el interés compuesto se encargará del resto. Es revelador que el duque de Westminster y el conde de Cadogan sean dos de los hombres más ricos de Gran Bretaña. Esto se produce en virtud de los campos en Mayfair y Chelsea que sus familias poseen hace siglos en propiedad y en la falta de voluntad política para poner freno a los vacíos legales que permiten que las propiedades de la familia no dejen de aumentar. Nada que ver con el planteamiento liberal originario que defendía el aumento de riqueza y salario en proporción al mérito y al trabajo y no a la estirpe o al nivel previo de patrimonio acumulado en generaciones anteriores.

El propio dinamismo capitalista se ve así socavado. Piketty señala que los ricos son eficaces en la protección de su riqueza frente a impuestos y que progresivamente la proporción de la carga fiscal total asumida por las personas con rentas medias ha aumentado. Como resultado, la obligación de pagar por bienes públicos, constitucionalmente garantizados como la educación, la salud y la vivienda, es asumida cada vez más por los contribuyentes de la clase media empobrecida, que no tienen los medios para sostenerlos. Los modelos fiscales que tienden a aumentar los impuestos indirectos como el IVA mientras disminuyen los impuesto directos sobre los patrimonios, no hacen sino echar aún más leña al fuego de la desigualdad.

Por lo tanto el propio modelo se convierte en una receta para la desaceleración del dinamismo empresarial, el crecimiento de las economías rentistas, el endurecimiento de las condiciones de trabajo de los asalariados, el freno a la innovación y la degradación de los servicios públicos. Mientras tanto, los ricos se hacen cada vez más ricos y se desconectan más y más de las sociedades de las que forman parte, así como de las obligaciones inherentes a su matenimiento. Su riqueza poco tiene que ver con el mérito o el trabajo duro, sino con la suerte de estar al mando del capital y de recibir rendimientos más altos que los salarios y que las inversiones productivas. Así vemos como la desigualdad de la riqueza en Europa y EE.UU supone ya el doble de la desigualdad de ingresos - el 10% superior ya ha conseguido acumular entre el 60% y 70% de toda la riqueza, mientras concentra “solo” de un 25% a 35% de todos los ingresos-. Esta concentración de la riqueza ya se encuentra en los niveles previos a la Primera Guerra Mundial, y se aproxima de nuevo a los de finales del siglo XIX. Hay un perverso efecto de retroalimentación entre la riqueza y los ingresos: En última instancia, una gran riqueza añade ingresos no trabajados a los ingresos ya obtenidos, acelerando aún más el aumento de la desigualdad.

El proceso desbocado por el cual el capital se multiplica más rápido para concentrarse en cada vez menos manos está en marcha otra vez y en una escala global, como sucedió en el periodo previo a la primera guerra mundial. Las consecuencias, escribe Piketty, son “potencialmente aterradores”.

La lección del pasado es que las sociedades, bajo estas circunstancias, tratan de protegerse a sí mismas mediante el cierre de sus fronteras, a través de revoluciones o en última instancia a través de la guerra. Piketty teme que se repita. Tampoco parece probable que el sentido de la justicia inherente a los seres humanos haya quedado suspendido. Por supuesto, la reacción juega de manera diferente en diferentes épocas.  Hay sospechas más que fundadas de que la energía escondida tras el nacionalismo escocés, catalán, vasco o tras muchos otros brota del deseo de construir un país donde las desigualdades de riqueza sean menos consentidas que en sus Estados matrices (Inglaterra o España en los ejemplos citados).

Las soluciones, para el autor, pasan por una tasa impositiva sobre los ingresos altos de hasta el 80%, de un impuesto sobre sucesiones efectivo, por los correspondientes impuestos sobre la propiedad y, debido a que el problema es global, un impuesto sobre el patrimonio mundial, actualmente inconcebible. Pero como dice Piketty, la tarea de los economistas es que todo esto sea más concebible. Su libro, sin duda, contribuye a ello y los de nuestra doctora en Economía Miren Etxezarreta también.

abril 16, 2014

Izquierdas y derechas en la centralidad capitalista (II)

00-we-are-the-99-percentLas dinámicas de crisis globales interconectadas (laboral, financiera, ecológica, migratoria, democrática, energética…) siguen avanzando en el actual 2014 con rumbos erráticos y poco predecibles. Aunque no siempre de una manera evidente podemos comprobar que, conforme el proceso discurre, los contornos que dibujan los mapas y las fronteras de los conflictos reales desbordan los aparentes esquemas de confrontación entre supuestas izquierdas y derechas políticas. Los vendavales que hacen crujir los mástiles de nuestras sociedades decadentes, en forma de paro, deuda, violencia y exclusión social, se compadecen mal con simplificaciones y polaridades políticas forzadamente encorsetadas en izquierdas y derechas por la retórica predecible del poder dominante. Las cuestiones medulares que vertebran la política (y por tanto el conflicto social entre lo que es y lo que debería ser) interpelan a las comunidades humanas y desdibujan por completo los contornos de una división simétrica inducida entre frentes ideológicos empaquetados y artificialmente presentados. Nos referimos a retos tales como las demandas identitarias de los pueblos que aspiran a escribir su propia historia, las luchas contra el capitalismo depredador y antidemocrático realmente existente, articuladas en múltiples plataformas tanto internacionalistas como patrióticas, la espiritualidad de la resistencia ante el retroceso de los derechos humanos en muchos lugares del planeta o incluso la composición orgánica de los movimientos obreros y sindicales a lo largo del tiempo. No será dificil encontrar evidencias que nos ayuden a entender que cualquiera de estos frentes de confrontación contra el modelo económico impuesto por el poder de las élites se ha nutrido de elementos culturales que beben en distintas tradiciones de haceres y saberes, constituyendo finalmente tejidos de oposición difícilmente etiquetables en izquierdas o derechas.

En el ámbito del estado español es posible citar diversos ejemplos de estas amalgamas sólidas de resistencia y contrataque. En el campo de las luchas contra el capitalismo depredador podríamos citar estructuras transversales tales como las Plataformas de Afectados por la Hipoteca, las Mareas Ciudadanas que luchan exitosamente por la salvaguarda de los servicios públicos o en general al fenómeno ciudadano de las multitudes indignadas que exigen una democracial real. En el campo identitario, nunca exento de potentes controversias y paradojas, podemos fijarnos en la Asamblea Nacional Catalana que promueve un referéndum soberanista por la autodeterminación, con sustento político en muy amplias capas de población pertenecientes a supuestas derechas, centros e izquierdas. En el campo de la espiritualidad encontramos la existencia de importantes corrientes religiosas y humanistas, provenientes de distintas familias y tradiciones políticas que defienden la centralidad del ser humano y su liberación frente a la mercantilización de la vida. La historia nos demuestra que el anticapitalismo es una poderosa pulsión de resistencia de los pueblos contra la distopía de un mercado omnipotente capaz de engullir los más básicos derechos político-laborales de las comunidades y de las personas, comenzando por su derecho a la soberanía democrática e identitaria y terminando por su elemental derecho a subsistir físicamente ante la miseria creciente. Este anticapitalismo ha bebido tanto de las hipotéticas derechas como de las izquierdas o de los centros. En el lado contrario también hemos contemplado a supuestas izquierdas y derechas convirtiéndose en puntales muy gruesos que han salido escandalosamente en defensa del sostenimiento de un sistema enormemente injusto en sus momentos de debilidad, como sucedió con la reforma del artículo 135 de la Constitución española. De igual forma podemos encontrar a supuestas izquierdas y derechas que colaboran, de manera combinada, en el sostenimiento de un nacionalismo esencialista y exclusivista construído sobre el menosprecio al extranjero y su puesta bajo sospecha, como está sucediendo actualmente en Francia y en otros muchos lugares.

Pero… si las líneas de los conflictos sociales y políticos realmente existentes no se dejan cartografiar con rigor en términos de polaridad izquierdas-derechas… ¿dónde situar las fronteras entre lo que es y lo que debería ser para entender el presente y construir un futuro de convivencia, paz y justicia entre los pueblos?. ¿No será la propia concepción de la sociedad como una estructura vertical, donde el poder se ejerce desde arriba hacia abajo, de una manera intrínsecamente autoritaria en menoscabo de la participación colectiva en la toma de decisiones, frente a un modelo horizontal donde el poder nace desde la base, configurando de manera directa todas las decisiones políticas que afectan a nuestra vida en común?. Por supuesto ese conflicto entre dos concepciones estructuralmente diferentes de la vida en sociedad es, de manera integral, un conflicto ideológico con raíces filosóficas y políticas muy profundas. El verticalismo, un sistema de pensamiento y organización que no confía en la capacidad del ser humano para gestionar de manera auténticamente democrática y colectiva su presente y su futuro contra el horizontalismo, un proyecto que parte de la idea de que la humanidad como conjunto y como constelación de pueblos diversos, está capacitada para autogobernarse de manera adaptativa e inteligente. El futuro, que se hace presente a cada instante, nos interpela a cada una de nosotras para que tomemos partido en este conflicto ideológico. ¿Entregar el poder a “los que saben” o conservarlo para redistribuirlo con equidad?. ¿Confiar en la inteligencia de la multitud o en el pragmatismo brutalmente egoísta de las élites?. Cada camino exige su precio, su coste de oportunidad y sus peajes. Aunque parezca sencillo no es una decisión fácil de tomar.

Entrada relacionada: Izquierdas y Derechas en la centralidad capitalista (I)

abril 8, 2014

Otra Economía es Posible

La Revista Alternativas Económicas (http://alternativaseconomicas.coop/) ha publicado como número especial de 2014 un interesante trabajo titulado “33 Alternativas para vivir de otra manera”. Se trata, nada menos, que de un listado de unas 170 propuestas concretas, agrupadas en 33 sectores, para cubrir nuestras necesidades cotidianas a través de cooperativas y pequeñas iniciativas de producción y servicios desvinculadas de la tradicional lógica capitalista que se nos trata de imponer como único modelo posible. El futuro ya está aquí y está en nuestra mano comenzar a hacer las cosas de otra manera desde ya. Las ideas cubren un amplio espectro de necesidades:

  • Finanzas (Cuentas corrientes, crowdfunding, aval mancomunado personal, seguros, monedas alternativas, títulos participativos)
  • Hogar (Cesión de uso, desahucios, energía, telecomunicaciones)
  • Cultura (Cine, teatro, librerías, medios de comunicación, redes sociales, juegos de mesa, festivales)
  • Consumo (Moda limpia, comercio justo, reciclado, grupos de consumo, producción ecológica)
  • Servicios (Bancos de tiempo, madre de día, residencia de gente mayor, mensajería ecológica, intercambio de casa, compartir coche, bicing, bicis reconstruidas)
  • Laboral (cooperativa, empresa recuperada, coworking)

33 Alternativas para vivir de otra manera

A título de ejemplo dejamos aquí la primera página de las 4 que componen el índice. Recomendamos la adquisición directa o la suscripción a esta destacable publicación

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marzo 24, 2014

¿Quiénes son los violentos?: Queremos saber

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“Vamos a por ellos, coño”, gritó un mando a los antidisturbios

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marzo 19, 2014

Capitalismo o el cortocircuito de la ética

Recientemente el gobierno de España, a través de su brigada de intervención rápida parlamentaria, ha perpetrado un brutal ataque al concepto de Justicia Universal. Alegan, utilizando para ello los habituales eufemismos, que el pragmatismo de los intereses monetarios es incompatible con la persecución de los delitos cometidos por los poderosos. Es lo mismo que dicen cuando conceden obscenas aministias fiscales a los defraudadores, perdonan impuestos a empresas corruptas o silencian a inspectores honestos. También pudimos contemplar no hace muchas fechas como se disparaba munición policial contra personas indefensas que intentaban nadar en dirección a una playa española con resultado de numerosos fallecidos. Se trató de una nueva forma de terrorismo de estado pero en su defensa alegaron, utilizando sus habituales fórmulas retóricas, que los intereses que ellos representan no pueden tolerar que personas miserables pongan en peligro la seguridad de la bandera rojigualda. Una tercera parada en este via crucis, algo más alejada ya en el tiempo, podría ser la reforma express de la constitución española para garantizar el cobro a los usureros por encima de cualquier otra consideración relacionada con la vida de los súbditos, restaurando así por la vía de los hechos el feudalismo propio de la edad media, ahora en su versión financiera. Se alegaba para ello que los intereses monetarios de los grandes acumuladores de capital deben prevalecer sobre cualquier otro tipo de consideración humana. Estas escenas cotidianas, junto a otras muchas que podrían ser enumeradas, nos dibujan un panorama en el que la ética queda completamente cortocircuitada en virtud de la ideología capitalista.

noesunacrisiseselsistemaLa posibilidad de que los ricos puedan seguir siempre enriqueciéndose de manera despiadada e ilimitada pone de rodillas a la ética, a los derechos humanos, al bien común y a la propia supervivencia de las personas llegado un momento de dificultad material. La tentación de echar las culpas sobre los fusibles del sistema, políticos gobernantes sin escrúpulos, no debe hacernos perder de vista que el problema no está en ellos sino en las propias reglas del capitalismo, de sus principios sacrosantos y en la filosofía inherente a los mismos, comenzando por esa mentira criminal que inoculan de manera goebeliana de que la búsqueda insaciable del interés privado e individual de cada persona terminará traduciéndose en un bienestar colectivo para la humanidad. El enorme grado de difusión de este dogma es también imprescindible para entender porque existe una corrupción estructual en las clases política-empresariales de casi todos los países de nuestro entorno, con desfalcos, fraudes y expolios de incanculable cuantía. Sencillamente los corruptos no tienen conciencia de que estén haciendo nada malo. Solo intentan conseguir tanto beneficio, riqueza y privilegio como pueden y les permiten, dando cumplimiento a la máxima principal de la ideología que entroniza al capital como dios del universo. Es por ello que capitalismo y corrupción protagonizan una ardiente historia de amor. Mientras no consigamos cambiar las reglas el resultado final siempre terminará siendo el mismo, por mucho que cambiemos a los capataces de la finca. Por ello se hace indispensable la puesta en funcionamiento de un nuevo conjunto de principios rectores para la vida, la sociedad y la economía, inaugurando un nuevo tiempo, una nueva cultura y un nuevo centro político. Ese nuevo centro político en España puede estar comenzando a tomar cuerpo en iniciativas transversales como los foros sociales, el 15M-occupy o las plataformas de afectados por la hipoteca entre otras muchas o en el campo electoral con propuestas conjuntas como las del PartidoX, Equo, Podemos u otras similares. Pero, no lo olvidemos, el cambio nunca podrá consistir en un reemplazo de capataces sino en la transformación de los principios rectores de la sociedad y del conjunto de reglas que posibilitan y determinan las relaciones entre las personas.

marzo 10, 2014

El partido del hombre común

(Tomado de esta entrada del activista alterglobalizador Boaventura de Sousa Santos)

Escribo esta crónica sobre la India, en donde he estado en las últimas tres semanas. En la década pasada, la India fue arrasada por el mismo modelo de desarrollo neoliberal que la derecha europea y sus agentes locales están imponiendo en el Sur de Europa. Las situaciones son difícilmente comparables, pero tienen tres características comunes: concentración de la riqueza, degradación de las políticas sociales (salud y educación) y corrupción política sistémica que afecta a todos los principales partidos implicados en la gobernanza y los sectores de la administración pública.

La frustración de los ciudadanos frente a la levedad de la clase política llevó a un viejo activista neo-gandhiano, Anna Hazare, a organizar en 2011 un movimiento de lucha contra la corrupción que ganó una gran popularidad y transformó las huelgas de hambre de su líder en un acontecimiento nacional e, incluso, internacional. En 2013, un vasto grupo de adeptos decidió transformar ese movimiento en un partido, al que llamarán el partido del hombre común (Aam Aadmi Party, AAP)

Este partido surgió sin grandes bases programáticas, para ir más allá de la lucha contra la corrupción, pero con un fuerte mensaje ético: reducir los salarios de los políticos electos, prohibir la renovación de mandatos, resolver el trabajo militante en voluntarios y no en funcionarios, luchar contra las parcelas público-privadas en nombre del interés públicos, erradicar la plaga de los consultores a través de los cuales los intereses privados se convierten en públicos y promover la democracia participativa como modo de neutralizar la corrupción de los dirigentes políticos. Teniendo en cuenta esta base ética, el partido renunció a ser clasificado de izquierda o derecha, dando voz al sentimiento popular de que, una vez en el poder, los dos grandes partidos de gobierno se diferencian poco.

En diciembre pasado, el partido concurrió a las elecciones municipales de Nueva Delhi y, para sorpresa de sus propios militantes, fue el segundo partido más votado y el único capaz de formar Gobierno. Este Gobierno fue una bocanada de aire fresco y en febrero, el AAP era el centro de todas las conversaciones. Tan consistente como su magro programa, el partido propuso dos leyes, una contra la corrupción y otra instituyendo el presupuesto participativo en el gobierno de la ciudad. Asimismo, exigió la reducción del precio de la energía eléctrica, considerado un caso paradigmático de corrupción política. Como era un Gobierno minoritario, dependía de los aliados en la asamblea municipal, así que, cuando se le negó el apoyo, dimitió en lugar de hacer concesiones.

Estuvo 49 días en el poder, pero su coherencia consiguió que viese aumentar su número de adeptos después de la dimisión. Perplejo, pregunté a un colega y amigo, que durante 42 años fuera militante del Partido Comunista de la India y durante 20 años miembro del comité central, qué le llevó a afiliarse al AAP: “Fuimos víctimas del veneno con el que liquidamos a los mejores de los nuestros, favoreciendo una burocracia cuyo objetivo era mantenerse en el poder a cualquier precio. Es tiempo de empezar de nuevo y como militante-voluntario de base”.

Otro colega y amigo, socialista y votante fiel del Partido del Congreso (el centro-izquierda indiano), me dijo: “Me afilié cuando vi al AAP enfrentarse a Mukesh Ambani, el hombre más rico de Asia y cuyo poder de fijar las tarifas de la electricidad es tan grande como el de nombrar y cesar ministros, incluyendo a los de mi partido”.

Sospecho que tarde o temprano va a surgir en Portugal el partido del hombre y la mujer comunes. Ya tiene nombre y muchos adeptos. Se llamará Partido del 25 de Abril. Cuarenta años después de la Revolución, será la respuesta política a quienes, aprovechando un momento de debilidad, destruirían en tres años lo que construimos durante 40. El 25 de Abril es el nombre del portugués y de la portuguesa común cuya dignidad no está a la venta en el mercado de los mercenarios, donde todos los días se vende el país. Será un partido nuevo que estará presente en la política portuguesa, tanto si se constituye como si no. Si se constituye, tendrá el voto de muchas y muchos; si no se constituye, tendrá igualmente el voto de muchas y muchos, en forma de voto en blanco.

Por una o por otra vía, el Partido del 25 de Abril no esperará por el próximo libro de Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, en donde él explicará cómo el FMI destruyó el Sur de Europa con la connivencia de la UE.

marzo 1, 2014

Promover limitaciones a la concentración individual de riqueza

Cada vez son más las personas que comienzan a ver con claridad que la desigualdad económica extrema es un grave y creciente problema para nuestro futuro común. Cada vez son más las personas que comienzan a entender que es indispensable compartir con más equidad los recursos limitados del planeta para garantizar un horizonte de progreso, estabilidad social y sostenibilidad.

La desigualdad está alcanzando cotas escandalosas, y aún así continúa aumentando aceleradamente ante la pasividad de los gobiernos. Según datos recientes, quienes poseen más de un millón de dólares de patrimonio son sólo el 0,7% de la población mundial, pero acumulan el 41% de la riqueza del planeta. Por contra, la mitad de la población mundial ni tan siquiera reúne el 1% de la riqueza.

Ese reparto extremadamente desigual fomenta la pobreza y promueve que una élite de multimillonarios controle, directa o indirectamente -a través de consejeros y directivos con remuneraciones asombrosas-, las grandes empresas estratégicas, los gobiernos y los medios masivos de comunicación, a la par que impone su agenda, que básicamente consiste en abaratar la mano de obra y facilitar indefinidamente su propio enriquecimiento personal. Quienes disponen de riquezas exageradas pueden comprar voluntades políticas, desvirtuando la democracia y manipulando “los mercados” en su propio y exclusivo provecho. Debemos corregir ese riesgo innecesario poniendo un límite a nuestra propia ambición y también, democrática y pacíficamente, a la de tod@s.

Por ello creemos que sería una buena idea proponer una limitación legal a la posibilidad de enriquecerse estableciendo la cantidad tope, igual para todos, de 1 millón de dólares. ¿Acaso hace falta tanto para ser feliz?. El Parlamento Europeo está obligado a defender el bienestar de la ciudadanía, asumiendo su responsabilidad sobre el control de la escandalosa cota de desigualdad que nos invade.

Ahora bien. Deberíamos empezar por nosotr@s mismos para dar ejemplo. Imponernos una autolimitación en nuestros propios patrimonios personales es un paso indispensable si queremos disponer de la legitimidad necesaria para proponer esa limitación a otr@s. Por ello la creación de un registro público y oficial de autolimitación de la riqueza en una cuantía determinada sería necesaria. La cifra del millón de dólares hace referencia al punto de corte aproximado en el que se sitúa la élite del 1% mundial que más dinero (y por tanto poder) acumula. Esta es la casta que impone sus intereses de manera totalitaria al 99% restante. No podemos criticarlos con auténtica coherencia si previamente no declaramos de manera pública y verificable que nos negamos a formar parte de ese club.

NoMasDeUnMillon: Petición a los miembros del nuevo Parlamento Europeo

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febrero 9, 2014

22M, Marchas por la Dignidad

bandera-22M-castellano1Diversas plataformas y colectivos están promoviendo una serie de marchas que, partiendo de diversos puntos del Estado, confluyan en Madrid el día 22 de Marzo del 2014. Estas movilizaciones plantean cinco reivindicaciones básicas:

1.- Contra el paro y la precariedad laboral. A favor de la creación de empleo digno y con garantías.
2.- Contra los recortes sociales que afectan directamente a la sociedad, minando los mecanismos de protección y desarrollo social contemplados en la Constitución española y en la Declaración de los DDHH, especialmente aquellos que van ligados a la jubilación, la sanidad, la educación y los servicios sociales básicos.
3.- A favor de los servicios públicos en cualesquiera de sus formas (Sanidad, Educación, Servicios Sociales o Pensiones).
4.- Contra la corrupción instaurada en las instituciones gubernamentales, políticas, económicas, financieras y judiciales.
5.- A favor de una auditoria de la deuda contraída ilegítimamente por el estado y en contra del pago de la misma.

La reivindicación de la Renta Básica también estará presente.

(Manifiesto marchasdeladignidad)

En las reuniones preparatorias están participando colectivos y personas de Andalucía, Extremadura, Murcia,Valencia, Madrid, Asturias, Galicia, Euskal Herria, Cataluña, Aragón y Castillay León. Entre las organizaciones se encuentran el SAT, Confederación Intersindical, Intersindical Alternativa de Cataluña, ESK de Euskal Herria, CUT Galicia, Intersindical Valenciana, PAH, CNT, CGT, Izquierda Anticapitalista, IU, Frente Cívico, Izquierda Castellana, ATTAC, PCPV… y varias asambleas de personas paradas de todo el Estado. El proceso de convergencia está abierto y en construcción.

El manifiesto completo de la Intersindical puede consultarse aquí.

Más en información en marchasdeladignidad.org

enero 30, 2014

Foro Social Mundial de Madrid – 2014

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Programa FSM-Madrid 2014

 

Entre los días 28 al 30 de Marzo tendrá lugar en el Centro Social Autogestionado “La Tabacalera” (C/ Embajadores 53) de Madrid un Foro Social (FSMM 2014) con las siguientes líneas de trabajo:
• Articulación de las luchas entre diferentes colectivos, grupos, mareas, asambleas y personas a nivel individual.
• Conexión de acciones, luchas y resistencias a nivel local en un marco de cambio global.
• Creación de relaciones y redes a nivel local, nacional e internacional.
• Construcción y visibilización de alternativas.

Entre los numerosos grupos que están mostrando implicación en la organización de este evento podemos destacar a UMOYA, Asamblea Popular de Arganzuela, Comité Oscar Romero, Mujeres de Negro, Asamblea 15M Tetuán, Economistas sin Fronteras, OXFAM, Alternativas desde Abajo, Ingenieros SinFronteras Madrid, Fundación de Cultura Islámica, Asociación ECOSTJ, Colectiva Generando, Tabacalera y personas independientes. Toda la información actualizada con actas, previsión de talleres, contactos, formularios de inscripción, etc., puede encontrarse en la web de la asamblea del Foro Social Mundial de Madrid.

También se encuentra ya lanzado el proceso para el Foro Social Catalán que se celebrará entre los días 11 al 13 de Abril en Barcelona.

¡Adelante compañer@s!. ¡Sí se puede!. Otro Mundo es Posible.

enero 24, 2014

La redistribución del poder como brújula política

brujula_politicaUna de las cuestiones ineludibles que esta profunda crisis sistémica está poniendo de relieve es la necesidad de impulsar nuevos principios organizativos que deberán regir la transición hacia un futuro diferente. Uno de estos principios básicos es la redistribución progresivamente equitativa del poder en todos sus ámbitos y manifestaciones posibles. Redistribuir el poder va mucho más allá de la simple y “loable” pretensión de actuar contra la pobreza. La distinción entre ambos objetivos mantiene un claro paralelismo con la que podemos establecer entre caridad y justicia. La caridad no cuestiona el equlibrio asimétrico de poder inherente al orden establecido ni cuestiona la existencia de unas minorías poseedoras y unas mayorías depauperadas que deben esperar pacientemente el favor de las élites. El principio de redistribución del poder parte de unas premisas muy diferentes que no solo apelan a la ética humanista sino, sobre todo, a la racionalidad socioeconómica, al bien común y al equilibrio biofísico de nuestro entorno vital.  El principio de redistribución del poder tiene implicaciones en multiplicidad de áreas, con diferentes ejemplificaciones:

* Redistribución progresivamente equitativa del poder, en cuanto a la arquitectura institucional, significa buscar una democracia participativa que desborde el marco de la democracia representativa: Iiniciativas legislativas ciudadanas, wikiproyectos legislativos, consultas vinculantes, listas abiertas con referendums revocatorios de mandato, reformas de leyes electorales para la democracia inclusiva y equitativa en el valor del voto, consejos deliberativos, asambleas populares con capacidad de autogestión, procesos transparentes de rendición de cuentas, blindajes normativos contra la corrupción, gestación de nuevas soberanías y empoderamientos ciudadanos, organizaciones políticas horizontalistas, presupuestos participativos…

* Redistribución progresivamente equitativa del poder, en el campo de la energía, es posibilitar que las redes de distribución de la corriente eléctrica sean bidireccionales en lugar de las actualmente unidireccionales, para que cada individuo pueda introducir energía autogenerada en la red, además de extraerla. De esta forma se establecería un balance energético que podría salir positivo o, a veces, negativo. (Tercera Revolución Industrial, propuesta por Jeremy Rifkin y otros).

* Redistribución progresivamente equitativa del poder, en el campo de la propiedad intelectual, sería disminuir drásticamente el periodo de validez de las patentes y las licencias copyright, para que todo el conocimiento pueda pasar al dominio público con mucha mayor rapidez. También es optar decididamente por los modelos “opensource” en software, hardware, cultura, arte, música, diseños industriales…

* Redistribución progresivamente equitativa del poder, en el campo del comercio es apostar decididamente por las cooperativas integrales de producción/consumo, los mercados sociales, por el pequeño comercio de proximidad frente a la gran superficie y frente a las grandes distribuidoras.

* Redistribución progresivamente equitativa del poder, en el campo de la agricultura, es defender al pequeño agricultor, a la agricultura ecológica, desmantelar progresivamente los grandes latifundios de monocultivo en manos de unos pocos dueños o pelear contra las semillas transgénicas esterilizadas y sus pesticidas asociados que generan dependencia y empobrecimiento en los pequeños productores.

Así podríamos seguir poniendo ejemplos múltiples en el campo de la información, la educación, la sanidad y finalmente en la economía monetaria. (Banca pública ética y democrática, lucha decidida contra los paraísos fiscales, gravámenes especiales sobre las grandes inversiones publicitarias, renta básica universal, insumisión contra la industria de los juegos de azar, [auto]limitación de la renta máxima disponible, monedas complementarias, bancos de tiempo, economía del bien común, rediseño de los indicadores que nos ayudan a evaluar la marcha de la economía…)

Como vemos, el principio de “Redistribución progresivamente equitativa del poder” es esencialmente político. Constituye un buen filtro, unas “gafas de ver”, una “prueba del algodón” para poder evaluar si una medida propuesta o aplicada por cualquier partido gobernante o de oposición es limpia y si está encaminada hacia la búsqueda del bien común o no. Este principio nos da pie a imaginar una lista interminable de iniciativas que irían mucho más allá de la meramente cosmética recomendación del FMI de “actuar contra la pobreza”. No son izquierdas contra derechas, es centralidad contra extremismo, es equilibrio contra asimetría. El progreso opera en diagonal.

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¿Buscamos el origen de coordenadas, buscamos el centro?

 

enero 15, 2014

Acampada Dignidad – Córdoba

Acampada Dignidad – Córdoba

Un conjunto de personas y colectivos de Córdoba han decidido no resignarse ante las agresiones que los grandes poderes económicos están desplegando contra el pueblo. Tienen la certeza de que la situación sólo puede cambiar a favor de la ciudadanía tomando conciencia y actuando colectivamente. Creen necesario salir a la calle y estar en la calle para luchar contra la política de recortes de los distintos gobiernos sin distinción, para defender el derecho al trabajo, a una vivienda digna y los derechos sociales de las personas. Los gobiernos han venido trabajando para rescatar a la banca, la ciudadanía tiene que movilizarse para rescatar a las personas.

Para leer el manifiesto completo: Manifiesto de la Acampada Dignidad (Córdoba)

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Los colores de la madeja, rojo, verde y blanco representan la unión simbólica de todas las luchas y mareas. Rojo por el derecho a la vivienda y al trabajo, y en apoyo a iniciativas como stopdesahucios, la PAH o las asambleas contra el paro. Verde por el derecho a una educación para tod@s y de calidad. Blanco por el derecho a la salud, sin discriminaciones y sin mercantilización de la enfermedad. Asumir en la práctica el lema de que “la soberanía reside en el pueblo”, a través de una democracia directa y participativa, siginifica que no cabe la resignación ante tanta inequidad, no cabe quedarnos en silencio y de brazos cruzados mientras la clase pudiente se hace aún más rica y las personas pobres son privadas de techo y comida. Solo la insumisión, la desobediencia civil y el empoderamiento popular ante las élites extractivas podrá conducirnos a un mundo mejor. Actualmente el Ayuntamiento de Córdoba está promoviendo acciones judiciales para ejecutar un desalojo del Centro Social ante lo cual se ha iniciado una campaña de autoinculpación cuajada de fuerza y dignidad popular. La ocupación, por parte de la asamblea ciudadana-acampada dignidad del edificio público abandonado por nuestras autoridades, comenzó el 4 de Octubre de 2013. Ese mismo día se iniciaba por parte de los activistas un duro trabajo de limpieza, rehabilitación, adecentamiento y puesta en valor del inmueble. A fecha de hoy, 15 de Enero de 2014, la acampada-ocupación está más viva que nunca, repleta de actividades (cocina abierta, clases de apoyo, biblioteca, huerto comunal, talleres de sensibilización, aula de informática, charlas formativas, encuentros asociativos…) demostrando por la vía de los hechos que “Sí Se Puede”.

(Más en información en “Dentro del CS Rey Heredia” – Revista Mito.)

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enero 12, 2014

Los comunes: ¿tragedia o modelo de futuro?

(Texto-resumen inspirado en la primera parte de la conferencia de David BollierThe Commons, Political Transformation and Cities”)

commonsLos comunes (procomún) son, en esencia, un muy antiguo sistema de gobernanza para la administración de los recursos y, a la vez, una propuesta actual y potencialmente transformadora para la política, la economía y la cultura . En su sentido más amplio los bienes comunes nos hablan sobre la gestión compartida y democrática de las cosas que tod@s necesitamos para vivir, como agua, aire, bosques, pesca, agricultura o conocimiento entre otras. Se trata de asegurar que protegemos estos recursos y los transmitimos en unas condiciones que posibiliten la vida de las generaciones futuras. Los bienes comunes se extienden desde el ciberespacio hasta el subsuelo, alcanzando los campos, los parques, los vastos repositorios de información, las plazas de las ciudades del mundo que son las cunas de la comunidad o la creación de obras culturales que deben ser compartidas para que puedan dotarse de sentido.

Sin embargo, a mucha gente, la mención del término “bienes comunes”  le evoca de inmediato la idea de un modelo inaplicable. La mayoría de los economistas del sistema nos dirán que los comunes terminan resultando una tragedia. El ejemplo clásico es que si tenemos un prado comunitario sobre el que muchos pastores pueden dejar comer a sus rebaños, ninguno de ellos tendrá un incentivo racional para limitar su consumo por lo que el prado terminará inevitablemente sobreexplotado y arruinado. Este dogma ha prevalecido en la mente popular y entre los economistas desde 1968, cuando el biólogo Garrett Hardin escribió un famoso ensayo titulado “La tragedia de los comunes”. Fue una parábola conveniente para el sistema, ya que da a entender que es necesario un régimen de derechos de propiedad privada, junto con mercados liberalizados, para resolver la tragedia de los comunes. En su interesada filosofía solo si las personas disfrutan de un régimen cerrado y fuertemente exclusivo en el disfrute de los bienes estarán motivadas para protegerlos (en este caso sus tierras de pastoreo).

Pero Hardin nos hacía trampas con su razonamiento ya que, de hecho, lo que el describía no era el modelo del procomún. Él más bien dibujaba un escenario en el que no había límites al usufructo del bien compartido, no había reglas racionales para su gestión y mantenimiento ni comunidad de usuarios. Sencillamente los comunes no son eso. Se trata de una manipulación interesada ya que lo que él  y los economistas del sistema intentaban hacernos ver como procomún no era más que un régimen de acceso desregulado a los recursos de tod@s, con depredación, rapiña y explotación de los mismos, en un caos descontrolado que nada tiene que ver con la propuesta del procomún. Los comunes (commons) tienen límites, reglas, seguimiento de uso , mantenimiento, cuidados, penalizaciones para los que van por libre y normas sociales . Un bien común exige que haya una comunidad responsable dispuesta a actuar como administradora del recurso. El procomún, por tanto, no solo hace alusión al recurso en si, sino que incluye además de forma obligatoria un modelo colectivo y racional de gestión, junto a una comunidad de usuarios, en un todo integrado. Wikipedia podría ser un buen ejemplo.

La tergiversación que Hardin realizó del concepto de bienes comunes quedó instalada en la mente de mucha gente y se convirtió en un artículo de la sabiduría convencional gracias a los economistas, ideólogos y “expertos” neoliberales. Temporalmente tuvieron éxito ya que durante las últimas dos generaciones los bienes comunes fueron considerados como un paradigma fallido de gobierno. Los manuales universitarios de introducción a la economía líderes en los EE.UU. ni siquiera mencionaban los bienes comunes como modelo de gestión.

Pero recientemente las cosas han comenzado a cambiar. La profesora Elinor Ostrom, de la Universidad de Indiana ha sido la académica más prominente en la tarea de resituar el modelo de los bienes comunes y refutar a Hardin. Tras largos años de investigación y trabajo de campo con múltiples comunidades humanas, Ostrom identificó algunos principios básicos para el diseño de una gestión exitosa del procomún. Durante las últimas décadas muchos colegas han demostrado en cientos de estudios que las colectividades humanas, conscientes de su responsabilidad, pueden hacer y gestionar con éxito la tierra, el agua, los bosques y la pesca como un bien común. Algunas lo han hecho durante cientos de años, como los pueblos indígenas, los aldeanos suizos que manejan altos prados de montaña o las comunidades de regantes, entre otros muchos. El gran logro de Ostrom ha sido ir contra el prejuicio establecido por la teoría economica convencional mientras generaba un campo fértil de estudio que combina la ciencia política, la sociología, la economía y otras ciencias sociales, llegando a ganar por ello el Premio Nobel de Economía en 2009. Por supuesto este modelo de gestión, nos recordaba la autora, no debe ser contemplado en ningún caso como una panacea o “solución mágica” a nuestros problemas políticos y socioeconómicos ya que su implementación requiere invariablemente buenas dosis de trabajo, formación y compromiso.

David-BollierEvidentemente la economía convencional tiene una gran dificultad para comprender los bienes comunes. No quiere entender que la comunidad, en lugar del individuo o el mercado, ha sido a lo largo de la historia el más eficiente agente regulador para el cuidado de las cosas que a tod@s atañen. Los bienes comunes asumen una perspectiva holística, no fragmenada, que contempla lo individual y lo colectivo como procesos anidados. Estamos, claro está, ante un paradigma muy alejado del individualismo de mercado. Los bienes comunes son también una amenaza para la economía convencional ya que nos propone una definición amplia del valor, como concepto no equiparable a precio en dinero. Porque, al fin y al cabo… ¿Cuál es el precio de la atmósfera?, ¿Cuánto vale el genoma humano? ¿y los suministros de agua dulce?, ¿Cuánto vale internet?. La falta de un precio por lo general significa que estas cosas existen fuera del mercado. El filósofo John Locke llamaba a tales cosas “res nullius”, es decir, Nulidades . Según su filosofía liberal la toma de estos bienes no está sujeta a reglas porque nadie tiene ningún derecho de propiedad exclusiva y no hay un precio para ellos. (¿No recuerda esto, en su resultado final destructivo, al modelo que describía el citado Garret Hardin, con la única diferencia de que en lugar de ser varios los pastores depredadores aquí se impone un único pastor que intentará acabar con el resto para explotar el recuso en solitario?). Según Locke, y su escuela de pensamiento, todo lo que tiene que hacer el hombre es “agregar su propio trabajo” para ganar el derecho a disfrutar ilimitadamente el bien natural codiciado. Esa es básicamente la justificación filosófica que los conquistadores y colonizadores han utilizado históricamente para reclamar la propiedad de las tierras arrancadas a pueblos ancestrales y, en nuestro tiempo, para reclamar la propiedad de los conocimientos etnobotánicos de las comunidades indígenas, de los códigos genéticos o de formas de vida microscópica con interés comercial. Es también el tipo de lógica utilizada por los arrastreros industriales que esquilman la vida en los espacios marinos. Es por eso que la tragedia de los comunes realmente debería llamarse “la tragedia del mercado”. El mercado / Estado es en gran medida incapaz de establecer límites a sí mismo o declarar que ciertos elementos de la naturaleza, la cultura o la comunidad deben permanecer inalienables para poder garantizar la supervivencia de la especie.

enero 3, 2014

Apuntes básicos para crear la Democracia en el siglo XXI

alternativas_desde_abajoYa estamos en 2014 y es un buen momento para recapitular brevemente el conocimiento adquirido en estos últimos años sobre las carencias estructurales de nuestra sociedad y sobre las líneas de acción necesarias para construir una democracia real. En campos como la representatividad, las finanzas, la ecología, el trabajo y la manera de admnistrar los recursos la confrontación entre los intereses de las élites y los de las mayorías sociales se ha hecho más y más visible, creando un frente de resistencias con grandes y sorprendentes líneas comunes en los cinco contienentes. Desde Brasil hasta Egipto, desde Bahrein hasta Islandia un pulso contra la opresión no ha dejado de sentirse, dibujando tres grandes ejes de propuestas para la emancipación de los pueblos y para la transición hacia un cambio de época.

1. Democracia participativa. Frente a la crisis de representatividad de los sistemas políticos tradicionales se han abierto demandas claras de democracia directa, que ayuden a superar el estado permanente de minoría de edad impuesta a la ciudadanía y su tutela forzosa por parte de conglomerados partitocráticos delegados que nunca respetan los compromisos adquiridos en periodos electorales y que solo sirven a los intereses de lás élites económicas que detentan el poder de forma totalitaria, en lo que ha venido a llamarse “feudalismo financiero”. Este nuevo poder del pueblo, en el que las nuevas tecnologías pueden servir de ayuda, está comenzando a ensayarse en forma de iniciativas legislativas ciudadanas, wikiproyectos legislativos, consultas vinculantes, listas abiertas con referendums revocatorios de mandato, reformas de leyes electorales para la democracia inclusiva, consejos deliberativos, asambleas populares con capacidad de autogestión, procesos transparentes de rendición de cuentas, blindajes normativos contra la corrupción, gestación de nuevas soberanías y empoderamientos ciudadanos, organizaciones políticas horizontalistas o presupuestos participativos.

2. Economía al servicio de las personas. El segundo eje de confrontación y de construcción de alternativas está apuntando con fuerza al terreno de la democracia económica y al desarrollo de un nuevo concepto de banca pública, ética y colectiva, con una auditoría profunda de la deuda pública frente a la socialización criminal de la deuda privada, con iniciativas de renta básica universal, con nuevas monedas complementarias, con la persecución comprometida de los paraísos fiscales, la limitación de grandes patrimonios o las cooperativas integrales de producción y consumo.

3. Gestión del procomún. Frente a la mercantilización agresiva de las bases indispensables para la vida (sanidad, educación, alimentación, vivienda, recursos naturales, conocimiento) se abre paso con fuerza la idea de que sin una gestión común, compartida, responsable y democrática de lo que es de tod@s no será posible la construcción de un futuro sostenible para el planeta. Más allá del Mercado y del Estado está lo Común (mares, ríos, montañas, subsuelo, aire, lenguas, cultura, tierra, saberes…) Poner el control y la posesión de todo eso en manos de unos pocos es visto cada vez más como el inicio de la más terrible de las dictaduras y por ello no va a ser permitido. La gestión del procomún también incluye una perspectiva ecológica y sosteniblemente decrecentista del uso de las energías y de los recursos materiales no renovables. Una visión redistributiva de los bienes disponibles y de las obligaciones propias de su conservación, comenzando por el reparto justo del trabajo y del salario, que supere las tradicionales visiones jerárquicas, etnocéntricas y patriarcales, se abre camino en nuestro imaginario colectivo.

Estos son los grandes retos y las vías de solución que tenemos por delante. “Sí se puede”. Entre todas y todos vamos a construirlo en los próximos años. Feliz 2014

PD. Esta entrada está inspirada en el muy recomendable documento “Cambio de época. ¿Cambio de rumbo?” de los profesores Jesús Sanz y Oscar Mateos.

diciembre 25, 2013

Homeless. ¿Pensarían igual en esta situación?

Homeless Politicians, por Martín Echeverría

la_caida_del_regimen_español

El artista Martín Echeverría nos presenta estos dibujos. Se trata de la serie “Homeless. ¿Pensarían igual en esta situación?”. En ella nos propone a políticos españoles en situaciones de desamparo, viviendo en la calle. Martín siempre ha creído que el arte es hijo de su tiempo, que debe reflejarlo. En un ejercicio de imaginación ha puesto al presidente del gobierno Mariano Rajoy, Cristóbal Montoro, y a Esperanza Aguirre en el mismo dramático momento al que están llevando a cientos de miles de familias; y sólo se pregunta…, ¿pensarían igual en esta situación?, ¿les parecería tan lógico dar miles de millones de euros a los bancos mientras a su vez recortan en sanidad, educación, justicia…?. El cree que el arte de estos tiempos es en blanco, negro y tonos grises, porque nos han robado los colores y los tienen bien guardados en paraísos fiscales.

Magnífica invitación a la reflexión y al desarrollo del potencial creativo de la imaginación. Ningún ser humano está libre de la miseria, ni siquiera ellos. Lo que hoy es un manto dorado mañana podrá ser un harapo descolorido por los caprichos del destino. Y si no que se lo cuenten a Saddam Hussein (se le da un aire a Mariano) o, sin irnos a historias con tintes tan dramáticos, a otros ídolos caídos como Mario Conde, Julián Muñoz, Ruiz Mateos, Luis Roldán y tantos otros. Para cerrar esta pequeña entrada nada mejor que un sencillo cuento del pensador libertario Leon Tolstoi: ¿Cuánta tierra necesita un hombre?.

diciembre 21, 2013

Oligopolios, energía y puertas giratorias

puertas_giratorias

El libre mercado en equilibrio gracias a la ley de la oferta y la demanda es un formidable mito. Los precios no dependen de la oferta y la demanda sino de las relaciones de poder entre los distintos grupos de presión. Esto ha quedado palmariamente demostrado en la última “subasta” de la energía eléctrica. En un contexto de menor demanda los precios han subido. La explicación es que los mercados perfectos no existen, son tan utópicos como la sociedad comunista. Lo que realmente existen son oligopolios difusos con políticos profesionales a su servicio. Los agentes de poder pactan de una forma más o menos implícita los precios que quieren imponer en cada momento a su contraparte, en este caso formada por las masas ciudadanas. Los oligopolios representan los intereses de una minoría de personas y, por el momento, se están imponiendo. El libre mercado es una absoluta falacia porque en la realidad todos los mercados tienen grilletes. Cuando la utopía de la sociedad comunista baja a la tierra se convierte en socialismo. Cuando la utopía de los mercados libres baja a la tierra se convierte en la dictadura de las megaempresas y de las élites extractivas con políticos contratados a su servicio.

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