En un sistema cerrado, como es nuestro planeta, con incrementos sostenidos de población, la propiedad privada se vuelve cada vez más ineficiente. Dificultades para el acceso a la vivienda, energía cada vez más cara, residuos y contaminación que no dejan de acumularse, materias primas de cada vez más difícil acceso, salarios cada vez más ajustados. Todas estas circunstancias dibujan un cuadro en el que la propiedad privada se irá convirtiendo en un sistema cada vez más ineficaz de cara a la sostenibilidad de la economía. Al igual que sucede en Internet, donde no tiene sentido que cada usuario tenga un servidor exclusivo para publicar sus contenidos, la propiedad individual deberá ir mutando hacia los usos compartidos, inclusivos y comunitarios, mucho más lógicos y racionales para funcionar en entornos finitos y con recursos limitados, como es nuestro caso. En futuras épocas de austeridad, como las que se avecinan de manera irreversible, no será eficiente energéticamente que tengamos coches particulares, en lugar de usar transportes grupales, o piscinas de uso familiar en entornos de sequías endémicas. Los servicios de alquiler público de bicicletas, vivienda, aparatos costosos o prendas de vestir para ocasiones especiales, (por poner algunos ejemplos) irán ganando adeptos de manera progresiva. De esta manera se reducirá el consumo de energía y la generación de residuos. Tampoco tiene mucho sentido mantener posesiones inmobiliarias que apenas se usan unos pocos días al año, en lugar de utilizar fórmulas colectivas de propiedad. Los países nórdicos saben mucho de todo esto desde hace décadas y por ello tienen potentes servicios públicos que optimizan los consumos y los costes medioambientales. En los países del Sur cada vez son más los jóvenes que recurren a fórmulas de pisos y coches compartidos o la economía de trueque para ganar en eficiencia, sostenibilidad y aprovechamiento de las opciones disponibles. En un reciente artículo aparecido en prensa podemos leer:
Las páginas de trueque como www.truequi.com se han multiplicado. Intercambiar servicios además de productos está en auge. La red CouchSurfing aglutina a personas de todo el mundo que ofrecen nuevas fórmulas para disfrutar de ciertos bienes. Otros optan por los bancos de tiempo, en los que la unidad de transacción no es el dinero sino los minutos. Entre los servicios que más se ofertan están los formativos: tú me das una hora de clase de alemán y yo a ti una de fotografía. Gente que antes gastaba 120 euros en gasolina al mes en ir al trabajo han reclutado a otras tres personas para compartir coche y minimizar costes (y emisiones contaminantes), una práctica muy extendida, en torno a la que han surgido páginas como www.blablacar.es o www.comparteviaje.es. Porque la Red acumula miles de espacios con información para ayudar a rentabilizar la riqueza de manera inteligente. Desde que la crisis estalló en 2008 se nota que la gente es cada vez más ingeniosa y busca alternativas, como puede comprobarse en la web Sindinero.org.
La propiedad privada no tiene futuro
Alemania, Japón, Europa: El futuro apunta al Verde
La sonada victoria de los verdes en algunos landers alemanes puede marcar una nueva tendencia en la manera de votar de los europeos. Bien es cierto que no se trata aún de un movimiento netamente post-capitalista, ni que sus victorias no dependan de coaliciones con los socialdemócratas para alcanzar mayorías claras de gobierno, pero aún así estos resultados pueden marcar un punto de inflexión en la manera de percibir los problemas sistémicos y sus solucione por parte de la ciudadanía europea y japonesa.
La gente está empezando a cansarse de mentiras neoliberales, descomunales estafas financieras y falsas soluciones que se limitan a criminalizar a los empleados públicos, a los sindicatos y, en general, a los trabajadores. Así ha quedado demostrado también en las recientes y multitudinarias protestas vividas en Inglaterra contra los cobardes recortes del gasto social promovidos por Cameron. Al igual que el mundo árabe y magrebí la gente quiere auténtica democracia, auténtica libertad y soberanía popular a la hora de tomar las decisiones políticas necesarias para atajar las causas de la crisis sistémica. Mientras en el estado español el sumiso empleado Zapatero se reunía con sus jefes para recibir instrucciones, la gente se pregunta… ¿Para cuándo empezamos con los referendums?: Referéndum para saber que piensa el pueblo sobre la energía nuclear, referéndum para saber qué piensa el pueblo sobre los transgénicos, sobre la dación en pago para saldar deudas con las mafias bancarias, referendums para saber qué piensa el pueblo sobre el voto blanco computable o sobre la conveniencia de crear una banca pública que haga el necesario contrapeso a la banca privada, al igual que sucede con la sanidad o la educación. ¿Para cuándo DEMOCRACIA, señores cardenales de la teocracia financiera europea?
Japón: La Pachamama nos explica cual es nuestro lugar
La Naturaleza, una vez más, nos da a todos una inmensa cura de humildad y nos recuerda de una manera aplastante la enormidad de nuestra insignificancia. Los hermanos japoneses están sufriendo un drama indecible, de proporciones difíciles de imaginar. El mar y la tierra se agitaron al unísono devorando de un solo bocado una ciudad completa y sumiendo a millones de personas en una angustia e incertidumbre que lo abarca todo. Nuestros pensamientos, nuestra solidaridad y todo nuestro cariño para estos seres humanos que buscan la trascendencia como única forma de dar sentido al gigantesco desastre. Todos somos uno. La soberbia de unos hombres que quieren jugar a ser dioses se vuelve contra nosotros, ¿Cómo si no puede explicarse la construcción de tantas centrales nucleares en una de las zonas del planeta con mayor actividad sísmica?.
La egolatría del sistema nos induce a pensar que el poder humano no tiene límites, que somos capaces de ir siempre más rápido, más alto y más lejos. Nos creemos con derecho a esquilmar los recursos como si fueran inagotables, a dictar leyes que protegen la propiedad privada de unos pocos en detrimento de los derechos de muchos, a desafiar irracionalmente los riesgos, a confiar la solución de nuestros problemas a recetas técnicas sin cuestionar en absoluto nuestras formas de organizar la sociedad y de relacionarnos con el entorno. Olvidamos que casi todo lo que tenemos nos es regalado, olvidamos que solos no somos nada, olvidamos que el apoyo mutuo es la única herramienta de las especies para sobrevivir, olvidamos que la acumulación es una forma de robo y que la Pachamama es la única propietaria de todo lo que es. Ella nos exige respeto, reparto y humildad, mucha humildad. Las reglas están escritas desde el principio de los tiempos: Todo está interconectado en un frágil equilibrio; vuestros crímenes se vuelven contra vosotros, Asesinato es suicidio, lo que hacéis a cada uno de mis hijos me lo hacéis a mi y sin mi vosotros no sois. Estais orgullosos de vuestras casas, vuestros coches, vuestros barcos, vuestros aviones, vuestras fábricas… despertad, son bien poca cosa.
La ficción del crecimiento como génesis del colapso
Mucho se ha escrito sobre la crisis financiera con ayuda de complicados tecnicismos bancarios. Tras la jerga habitual, plagada de términos en inglés, la gente apenas alcanza a entender la magnitud y gravedad del problema con el que nos enfrentamos. La alegre inconsciencia de muchas personas desinformadas les hace vociferar continuamente de manera pueril, siendo incapaces de establecer cadenas de causas y efectos que tengan más de dos eslabones interconectados.
La explicación más certera de la crisis vendría dada por el desacoplamiento entre la economía real y la economía virtual en las últimas décadas. Le emisión descontrolada de activos financieros no guarda una correlación con la cantidad disponible de bienes materiales en circulación, produciendo una profunda confusión entre lo real y lo imaginario en lo que muy bien podríamos denominar la “ensoñación del crecimiento perpetuo”. (*)
La desmesurada pendiente de la línea roja cabalga sobre la expectativa de crecimiento de la línea azul, pero la materialización de los activos financieros en productos reales requiere un lapso de tiempo futuro cada vez mayor. De esta forma vemos como los bancos, por poner un simple ejemplo, necesitan alargar los plazos hipotecarios para que la gente pueda mantener la aspiración de finalizar los pagos. Y es que nuestra capacidad de trabajo y la capacidad del planeta para producir bienes materiales asciende a una velocidad mucho menor que la creación de activos financieros. La ficción de que los inmensos capitales, bonos y valores que se crean de la nada podrán ser reembolsados con intereses en el futuro no puede seguir manteniéndose por más tiempo. Esta certeza se hace especialmente dramática ante el agotamiento de los recursos naturales, el peak-oil y la crisis medioambiental. La línea azul se irá acercando a la pendiente cero para posteriormente comenzar a caer y la línea roja se quedará “colgando de la brocha”. El colapso está asegurado porque la expectativa de un crecimiento firme y robusto de la línea azul es la “clave de bóveda” sobre la que descansa todo el sistema de pensamiento capitalista. La simple percepción de que este crecimiento no será físicamente posible provocará en pocos años la implosión del sistema. Ante este panorama las medidas de choque pasan por edificar las bases para una economía estacionaria:
1. Los nuevos bancos tendrán que organizarse para prestar sin interés. Las entidades financieras tendrán que pasar a proporcionar un servicio social sin ánimo de lucro, bajo control público. El dinero, por tanto, no podrá ser emitido como deuda sino exclusivamente como medio de pago, es decir, como moneda social.
2. Habrá que volver a correlacionar la economía real y la economía virtual, de manera que esta última solo sea un fiel reflejo de la primera y esté siempre subordinada a ella. Ello exigirá la destrucción del 90% de los activos financieros disponibles en la actualidad.
3. Las bolsas de valores, junto con los juegos de azar, han desempeñado un papel fundamental como iconos máximos de la ensoñación del crecimiento perpetuo (*) y del lujo ilimitado que tan dañinos están resultando para nuestro presente y nuestro futuro colectivos. En consecuencia deberán cerrar porque sólo sirven para catapultar aún más el crecimiento acelerado de la línea roja y, con ello, para acelerar las crisis energéticas y medioambiental. A estas alturas está claro que han sido el paradigma de la concentración de enormes cantidades de recursos en manos de muy pocos, derrochados en beneficio de esos pocos, y no han dotado a la mayoría de la humanidad de ventaja alguna.
4. La acumulación de dinero, valores, productos financieros e incluso propiedades físicas tiene que estar limitada por individuo y unidad empresarial. Para mantener una economía sostenible el correcto reparto y distribución de los bienes existentes cobra una importancia vital.
5. La producción de bienes deberá acoplarse a la disponibilidad menguante de la energía que los puede poner a disposición de la sociedad. Se acabará el derroche, pues no va a haber cada vez más energía, sino menos. Las distancias que podrán recorrer las mercancías y las personas serán mucho menores y los desplazamientos físicos se realizarán a velocidades muy inferiores a las actuales.
Para una exposición más ampliada de la cuestión puede consultar se el texto de Pedro Prieto y Manuel Talens:
http://www.decrecimiento.info/2011/03/colapso-energetico-y-financiero.html
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(*) La “ensoñación del crecimiento perpetuo” o “Pensamiento lechera” del tipo “Haz crecer tu dinero” , es la piedra angular sobre la que descansa toda la ideología capitalista. Esta forma de razonamiento, propio de un funcionamiento cognitivo fabulatorio e infantilizado, ha calado en importantes masas de la población y es asumido de manera acrítica por nuestros dirigentes políticos neoliberales. La confusión entre lo real y lo imaginario en la proyección a largo plazo de nuestra riqueza material, tan intrínseca a los juegos de azar y los mercados financieros, está en la misma esencia del engranaje intelectual capitalista. El crecimiento de los activos monetarios (dinero, acciones, bonos, letras, pagarés, obligaciones, promesas de pago…) es crecimiento virtual, en contraposición con el crecimiento real siempre limitado, modesto y asociado con las biocapacidades humanas y medioambientales.
Limitación de la velocidad: Una medida en la buena dirección
Los cuadros medios encargados de gestionar los asuntos económicos en el estado español han acertado en esta ocasión. La reducción de la velocidad máxima a 110 km/h en autopistas y autovías es una propuesta acertada porque:
* Nuestro estilo de vida no es sostenible, hay que cambiarlo empezando por las pequeñas cosas. Esta nueva norma traslada a la ciudadanía el mensaje de que tenemos un problema con los recursos naturales y que es necesario modificar nuestros hábitos. Aunque no todos somos igual de responsables sí es una tarea y una obligación de tod@s el hacer frente común contra el shock medioambiental.
* Es una medida democratizadora e igualitaria.
* Bajarán el consumo, la contaminación, el ruído y los accidentes.
* Indirectamente desincentivará la compra de coches de gran potencia, lo cual siempre es una buena noticia.
Por supuesto la medida es completamente insuficiente pero no por ello deja de estar correctamente encaminada. Coincidimos en la valoración con Ecologistas en Acción y también con Greenpeace, a favor de la reducción. En cambio creemos que, en esta ocasión, Cayo Lara se equivoca.
Quiebra del capitalismo: Una visión ecologista
El profesor Ramón Fernández Durán, miembro destacado de Ecologistas en Acción, nos ha dejado su último texto que sería el extenso resumen de un nuevo libro, en preparación, sobre la “Quiebra del Capitalismo global“. Sintetizamos telegráficamente algunas de sus ideas principales:
* El capitalismo global, tal como lo conocemos, va a fracturarse en un breve lapso de tiempo empujado por oleadas de crisis financiera-monetarias dificilmente atajables. Lo próximo que vendrá será una constelación de capitalismos regionales, de carácter autoritario que tampoco podrán mantenerse. Posteriormente, en torno al 2030, comenzará a emerger algo completamente diferente: Una economía post-fosilística, post-industrial, post-capitalista y neo-rural.
* La crisis sistémica actual tiene tres vertientes interconectadas que la hacen única en la historia y endiabladamente dificil de controlar: colapso energético, colapso medioambiental y colapso climático. El capitalismo se verá completamente desbordado para articular soluciones que contemplen las tres caras del problema simultáneamente. (No hay crecimiento infinito en un entorno biofísicamente finito)
* Otro componente muy importante para entender la situación actual es el abandono de los sistemas reproductivos, sostén básico de la humanidad, tanto en el ámbito laboral (trabajos relacionados con los cuidados, con el ámbito doméstico y familiar) como en el ámbito natural (capacidad de carga del entorno biológico para absorber la exigencia del metabolismo agro-industrial). El desarrollo capitalista, con un componente netamente autoritario y patriarcal, se ha edificado sobre un supuesto “coste 0″ del ámbito reproductivo que va a terminar minando la propia posibilidad de mantenimiento de los actuales sistemas productivos. (No hay producción sin reproducción).
* El declive inexorable de los combustibles fósiles será el elemento clave desencadenante para el derrumbre definitivo del capitalismo, incluso en su fase última de regionalismos autoritarios enfrentados. Los picos de producción de gas, petróleo y carbón marcarán el fin de una era. (La energía barata se fue para no volver)
* La vieja izquierda se verá también desbordada por la necesidad de redefinir sus líneas programáticas ante el evidente agotamiento de los antiguos enfoques productivistas, extractivistas y tecnocráticos, como vías para construir su ideal de sociedad igualitaria.
Cada vez son más los autores que desde distintas perspectivas de análisis (biólogos, economistas, sociólogos, antropólogos, ambientalistas…) anuncian un irremediable fin de ciclo.
¿Es el desempleo un hecho natural?

Jorge Riechmann, una voz destacada para entender y curar las patologías socio-ambientales de nuestro tiempo
A nadie escapa la circunstancia de que la mayoría de las colectividades humanas han padecido históricamente innumerables problemas sociales: enfermedad, tiranía, pobreza, esclavitud, injusticia… Sin embargo no resulta tan evidente observar que esas mismas sociedades no se enfrentaban al desempleo masivo y estructural propio de nuestro paisaje económico actual. Un análisis algo más detenido de la cuestión nos lleva a comprender que este nuevo tipo de desempleo endémico es un fenómeno propio de las sociedades capitalistas post-modernas. Se trata de un factor intrínsecamente unido al propio desarrollo del sistema, de una apuesta ideológica concreta sobre cómo deben hacerse los ajustes en el reparto de la riqueza entre las distintas clases sociales. La ley capitalista establece que las clases dominantes deben mantener a toda costa sus tasas de beneficio y que esto requiere continuos ajustes sobre el número de empleos remunerados y/o sobre sus condiciones de desarrollo cotidiano. Por supuesto los ajustes estructurales necesarios para alcanzar un progreso real en las condiciones de vida de los seres humanos pasan por caminos completamente diferentes: Nuevo reparto de las tareas, nuevas definiciones de empleo, nuevos sistemas de retribuciones no necesariamente monetarizados y una disminución de las jornadas laborales. Lo único que sucede es que en este caso ya no podría garantizarse la acumulación de riqueza y poder por parte de las élites económicas que actualmente los detentan, un “pequeño problema”, para nada insalvable.
Por otro lado el temor a la pérdida del empleo constituye un poderoso mecanismo (junto con el control privado sobre la distribución del dinero o el uso estratégico de la violencia) generador de conformismo y sumisión en las masas ciudadanas. El capitalismo, en su fase actual, necesita mantener un alto índice de desempleo y precariedad laboral para garantizar bajos niveles de protesta y conflictividad en las masas asalariadas que tenderán a percibir su explotación como un “privilegio”.
El siglo XXI comienza así alumbrando un nuevo fenómeno conocido como jobless growth, el “crecimiento” sin empleo. Se trataría de la fórmula perfecta para los detentadores de capital y para los mercados. Cabría preguntarse… ¿crecimiento de qué y para quién?. Las grandes empresas aumentan sus tasas de ganancia sin las “pesadas lacras” de los costes laborales. Nada de esto es casual, sino fruto de la aplicación de la lógica capitalista del reparto y de sus premisas ocultas para la manipulación de crédulos grupos de ciudadanos que tenderán a aceptar de una manera no consciente la degradación de sus condiciones de vida como algo inevitable.
El desempleo estructural y la pérdida de derechos de los trabajadores no es, en consecuencia, un hecho natural. Tan sólo se trata de una apuesta ideológica articulada por las élites económicas para mantener un sistema depredador que les beneficia pero que resulta manifiestamente insostenible a medio plazo.
Para una profundización en esta cuestión recomendamos los importantes y numerosos trabajos de Jorge Riechmann.
BP: Nueva imagen corporativa
Con esta acción GreenPeace denuncia la irresponsabilidad de esta empresa y del sector del petróleo en general, y demanda un cambio de modelo energético que acabe con la dependencia del petróleo.
Como queremos que BP invierta su dinero en detener el vertido y en limpiar todo lo que ha manchado, y no que lo invierta en campañas de publicidad que la disfracen de compañía verde, te invitamos a participar y a que tu mismo difundas y publicites la nueva imagen corporativa entre amigos y familiares.
http://colabora2.greenpeace.es/BP/banners.html

No habrá paz sin paz entre las religiones: Sí al rezo compartido

La islamofobia, el virus necesario para legitimar fastuosos negocios militares, energéticos y neocoloniales a gran escala
El autor de la frase es el teólogo Hans Küng. Este sacerdote, que se niega a aceptar la infalibilidad y autoridad suprema de los papas y que aboga sin fisuras por el diálogo interreligioso desde hace décadas, ha publicado recientemente una carta abierta a todos los obispos del mundo pidiendo una reforma radical de la Iglesia Católica, cada día más desnortada. A buen seguro que él también defendería un uso compartido de templos emblemáticos como la Mezquita de Córdoba o la Catedral de Santa Sofía. A pesar del veneno del odío y la islamofobia que los amos del dinero intentan inocularnos a diario (mediante oscuras operaciones de terrorismo teledirigido o noticias sistemáticamente manipuladas) es mucho más lo que nos une que lo que nos separa a los pueblos. Hay voces religiosamente comprometidas que piden ya públicamente la apertura de estos lugares al rezo compartido, como Comunidades Cristianas Populares o la Junta Islámica.
Las plataformas políticas post-capitalistas, los movimientos religiosos de base y el nuevo ecologismo tienen un enorme potencial de futuro, por sus importantes coincidencias filosóficas, para construir una alianza mundial capaz de combatir y vencer a la ideología capitalista. A buen seguro que junto con el feminismo, el sindicalismo o el indigenismo, podremos encontrar cientos de lugares comunes. ¡Busquemos las sinergias!.
Susan George y la teoría de los círculos concéntricos
Susan George explica la situación actual de nuestro sistema-mundo como si fueran varios círculos concéntricos. Hoy en día, el círculo mayor y más importante son las finanzas, que es el que dictamina todo lo demás. El segundo círculo es la economía, la economía real, la que produce bienes y servicios y que depende de la financiación. La sociedad es el tercer círculo, que realmente depende de la economía y las finanzas, de manera que, al final, la sociedad se convierte en la subsidiaria de la economía. Y por debajo de la sociedad, el cuarto círculo concéntrico, el de menor importancia, es la tierra, el planeta, la biosfera. Para la economía es vista, simplemente, como el lugar de donde se extraen las materias primas y donde se dejan los residuos.
La solución propuesta se refiere a lo más difícil que se le pide a la Humanidad, que desde la sociedad civil se invierta el orden de estos círculos concéntricos. Así, la naturaleza, el planeta sería el círculo más importante. Para sobrevivir hay que aceptar varios condicionantes que nos propone el entorno, climáticas. El ser humano depende de la biodiversidad del entorno, hay cuestiones a las que no puede responder la tecnología. Luego, en el mundo que esperamos poder construir, la sociedad sería el segundo círculo. La sociedad debería tener el derecho y la capacidad de decidir democráticamente su funcionamiento, bajo qué criterios, con qué reglas y normas. Luego, el siguiente círculo sería la economía, para que desde la sociedad emanen las normas de la economía, porque sin la economía ninguna sociedad puede gestionarse. A fecha de hoy, la riqueza está concentrada en un grupo muy minoritario de gente. Nosotros pretendemos que se distribuya. Se sabe cual es el subsuelo de la pobreza, pero nunca se ha puesto un límite para la riqueza. Por último, las finanzas que ahora dirigen la sociedad deberían convertirse en una herramienta de gestión económica al servicio de la sociedad. Sería el cuarto círculo.
Para empezar a invertir los círculos convendría que nos dejáramos guiar por las propuestas que nos hacen Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF en este documento: propuestas_ecologistas_2010
Encontré la teoría de los círculos concéntricos que he resumido aquí gracias a esta entrada en el excelente blog “Espiritualidad y Política”.
Encontré el documento con las “propuestas para una economía realmente sostenible” en este enlace de la web de GreenPeace-España.
La muerte como espectáculo
Vaya esta mini-entrada para apoyar al movimiento ciudadano que pelea por no permitir que los toros sean maltratados y ejecutados en público para “mayor gloria” de la especie humana. Montar un espectáculo de pago en torno a la muerte de un animal es algo dificilmente defendible desde un punto de vista ético y menos aún envolviendo el producto en la bandera del nacionalismo cañí.
Enlazo esta entrada de la bitácora ecosofía.org donde se dan 11 argumentos para decir no a este espectáculo trasnochado.
Tal como está montada actualmente esta fiesta solo puedo ver en ella una expresión plástica de ese espíritu despreocupadamente antropocéntrico, soberbio y ecocida que habita en gran parte de nuestros “modelos de negocio”.
El agronegocio nos está matando
Trailer del documental “Nuestros hijos nos acusarán”
Nada es nuestro, todo es prestado
La propiedad privada es una ficción, una creación ideológica. Nada es nuestro ya que todo cuanto tenemos es un préstamo que la naturaleza nos hace. El carbono es el ladrillo de la vida. Gaia nos ha prestado millones de estos pequeños tesoros inmortales con la única condición de que solo dispongamos de ellos por un tiempo limitado. Procedentes de otros entes deben continuar en breve su infinito viaje hacia nuevos e insospechados lugares. El judío Primo Levi nos deja la historia de uno de estos átomos quizás alojado hoy en una recóndita neurona dentro de tu cerebro.
Nuestro átomo de carbono, yace durante millones de años unido a tres átomos de oxígeno y uno de calcio, en forma de piedra caliza no lejos de la superficie de la tierra. En cierto momento un golpe de pico lo separa y lo envía al horno de cal, introduciéndolo en el mundo de las cosas que cambian. Es calcinado, y todavía colgado de sus compañeros de molécula, es expulsado por la chimenea y sale al aire. Su historia, antes inmóvil, se vuelve ahora tumultuosa. Llevado por el viento, precipitado hacia la tierra, y elevado diez kilómetros, es respirado por un halcón, bajando hasta sus pulmones. No penetra en su sangre y es expelido. Se disuelve tres veces en el agua del mar, una en el agua de un torrente, y nuevamente es forzado a viajar. Transita con el viento durante ocho años: ahora arriba, ahora abajo, sobre el mar o entre las nubes, sobre bosques, desiertos e ilimitadas extensiones de hielo… y entonces pasa a ser capturado para la aventura orgánica.
El átomo del que estamos hablando fue llevado por el viento a lo largo de una fila de vides. Tuvo la buena suerte de rozar a una hoja, penetrarla y ser cosido allí por un rayo de sol. Ahora nuestro átomo forma parte de una molécula de glucosa. Viaja de la hoja al tronco, y desde allí es bombeado hacia un racimo casi maduro que es cosechado por el agricultor para, posteriormente, ser ingerido en forma de uva por una mujer gestante que lo guardará en su seno.
Lo público, lo común, lo compartido es el estado natural de todo cuanto somos y vemos. Lo demás son construcciones ideológicas al servicio de las élites. Nada es realmente nuestro excepto, en todo caso, ese soplo de vida inmaterial que algunos sabios bautizaron como alma.

























