La deconstrucción del capitalismo

Los mass-media nos cuentan que próximamente habrá una reunión en EEUU (15-NOV) para “refundar el capitalismo“. Más que refundación lo que necesita este sistema es su deconstrucción. Los 5 primeros pasos deben ser:

1) Eliminación en un plazo reducido de tiempo de los 40 paraísos fiscales existentes en el planeta. Estos 40 países deben ser expulsados de la ONU y posteriormente desmantelados llegado el plazo. Los capitales que allí se refugian (se cálcula que en torno al 13% del PIB mundial) tendrían un plazo de unos meses para salir de ellos y “hacerse blancos” a través de inversiones sometidas a impuestos en cualquiera de los países legales que SÍ permanezcan dentro de la ONU.

2) Establecer las bases para una armonización fiscal a escala planetaria. Debería establecerse una horquilla estrecha de mínimos y máximos en cuanto a presión fiscal se refiere (Por ejemplo, no menos del 40% ni más del 50%). Los países pobres tendrían derecho a situarse en las zonas más bajas de la horquilla para atraer inversiones. De esta forma no podrá crearse la competencia “a la baja” que socava el mantenimiento de todas la redes de servicios públicos (educación, sanidad, justicia, protección medioambiental…) a escala global.

3) Prohibición a los capitales flotantes de retirarse de un país al que llegan hasta que no haya transcurrido un plazo mínimo de 5 años. Así no podrían realizar sus salidas depredadoras y especulativas para volver impúnemente a sus cuarteles de invierno tras consumar sus “crímenes”, como pasó en Argentina, Indonesia, Filipinas, Centro-América y otros muchos lugares.

4) Establacer las bases para poner límites al tamaño máximo que puede llegar a desarrollar una empresa transnacional, por ejemplo en millones de euros de facturación. El gigantismo empresarial termina por ahogar la libre competencia estableciendo monopolios y oligopolios de facto. Nada mejor para garantizar la libre competencia empresarial que limitar el tamaño máximo de las compañías operadoras. De esta forma siempre habría un número amplio de competidores en cualquier sector de actividad económica.

5) Establecimiento de un impuesto sobre el resto de transaciones especulativas en bolsa (al estilo de la Tasa Tobin propuesta por ATTAC hace algunos años). El dinero recaudado a través de este impuesto sería destinado a un fondo de garantía para la educación, la sanidad y la alimentación en los países más pobres. Estos sectores constituirían un auténtico motor para el empleo a escala mundial.

El primer objetivo global debe ser que todos los seres humanos de la Tierra puedan comer dos veces al día, puedan tener una sanidad básica y una educación mínima. Todos los demás objetivos políticos y económicos mundiales deben quedar supeditados a la obtención de este.

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2 comentarios to “La deconstrucción del capitalismo”

  1. Me parecen muy interesantes tus propuestas, pero como politólogo te digo que casi rozan la utopía. Ahora bien, eso no es malo. Al contrario, esa es la meta a alcanzar y los dirigentes debería ir hacia allál. Una pena que los políticos tengan poco que decir y que sean las grandes compañías y financieras las que cortan el bacalao. Lo de eliminar los paraisos fiscales no se puede hacer así como así. En según qué casos, eliminarlos sería tercermundizar a sus habitantes. Hay que buscar alternativas económicas.
    Lo de armonización fiscal, sí que es algo que conviene a los poderosos, para limitar la competencia (a pesar de que en parte deseen lo contrario) y eso si que puede que ayudase a los países más pobres.
    Lo de limitar la retirada de fondos podría ser contraproducente porque limitaría el atractivo inversor, claro que si eso se aplicara en todos los países, es posible que tuviera cierto éxito.
    Lo de limitar el tamaño de las transnacionales, heha la ley hecha la trampa: de crearían distintas empresas ligadas entre sí y ya está. Esto ocurre en la economía micro, pues imaginate en la macro.
    Lo del impuesto sobre transacciones es lo que más me gusta. Creo que lo oí por ahí hace tiempo. Habría que poner medidas para que el impuesto fuera realmente donde se necesita y no a enriquecer más a los que ya lo son.

    En definitiva, buenas ideas. Ahora solo falta que quieran implementarlas.

    Saludos

  2. No estoy muy seguro de que la armonización fiscal planetaria le convenga a los poderosos como tu dices. Si así fuera ya habría comenzado a caminarse en esa dirección y no en la contraria, que es lo que ha estado sucediendo en los últimos decenios. Tampoco creo que la eliminación de los paraísos fiscales condujera a la “tercermundización” de nadie. Estos “países” y sus ciudadanos se integrarían dentro del estado más cercano (Por ejemplo, los andorranos y gibraltereños en España, los monegascos en Francia…) eso sí, sin los obscenos privilegios de los que gozan en la actualidad.

    En cualquier caso gracias por tus opiniones.

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