lotería, contaminación y otros absurdos


Ya se otea en el horizonte la aparición de las fechas navideñas y con ellas la presión ideológica invisible que nos empuja a cometer un aluvión de actos extraños:

* Comprar lotería de navidad, para que la riqueza se concentré aún más si cabe. La lotería supone quitarle a muchos para dárselo a pocos. Es otro más de los inventos del capitalismo para excitar nuestro egoísmo personal y nuestro afán de lucro, a costa de esquilmar un poco más los bolsillos de millones de personas. Sintetiza perfectamente el fundamento ideológico del sistema imperante inoculando en nuestros aturdidos cerebros la nefasta “cultura del pelotazo”, eso sí, en versión navideña.

* Encender millones de bombillas, que supondrán un gran despilfarro de energía y de emisiones contaminantes, con el único e inconfesable objetivo de crear un clima de enajenación mental transitoria que nos incite al consumismo desmedido.

* Beber importantes cantidades de alcohol (poniendo en muchos casos en riesgo nuestra propia vida y la de los demás), fumar, comer en exceso, someter nuestro cuerpo al maltrato interior. Y lo que hacemos con nosotros mismos constituye un reflejo perfecto de lo que hacemos con nuestro planeta, atentando contra las más elementales reglas de la racionalidad.

Mientras esto sucede 10.000 niños mueren al día en el mundo por desnutrición.

¿Por qué seguir aceptando una matriz ideológica que nos empuja hacia la autodestrucción?

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One Comment to “lotería, contaminación y otros absurdos”

  1. Secundo la moción. Es un despilfarro y un abuso. Gasto inútil de energía en los lucipondios de la calle y en los altavoces que taladran con billancicos y supuestas canciones inspiradoras de paz. Todo ello hace que se relaje el espíritu y que la vocecilla que te dice si vas a llegar o no a fin de mes no se pueda hacer oir entre tanto espíritu navideño.

    Sobre la lotería, tenemos la trampa mortal: ¿Y si toca? Pues ahí me tienes, con algún numerillo encima de la mesita de noche, a ver si la hipoteca es menos hipoteca.

    ¿Y porqué no puedo comer turrón de chocolate todos los años?¿o dulces escarchados, con lo que me gustan? ¿Y que le regalo yo ahora a…? ¡Y qué caras están las uvas! (claro, como que están fuera de temporada, ceporro).

    Y aún a sabiendas de todo esto, habemos muchas mentes críticas que nos cuesta desembarazarnos de la melosidad de la Navidad, como si de una tela de araña hecha de algodón de azucar mortal se tratara.

    En fin, Feliz Post-Navidad, que es cuando de verdad necesitamos ánimos.

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