Terrorismo al servicio del capital

Bandera falsa: El dinero tiene sus razones

La realidad no siempre es como nos la cuentan. Una y otra vez los actos terroristas salpican el planeta en los sitios y momentos más apropiados a los intereses del poder. Puede ser en Colombia, Bosnia, EEUU, Afganistán, Yemen, Argentina, España o Pakistán. Desde Las Brigadas Rojas hasta Bin Laden, pasando por la insurgencia iraquí, aparecerán justo cuando a los caciques del dinero les venga bien, en una perfecta sincronización con agendas políticas y planes de despliegue militar. Seguramente no erraríamos al afirmar que la mayor parte de atentados terroristas que se producen en el mundo están generados por los propios servicios secretos de los Estados. Hay ya casos históricos, completamente confirmados y reconocidos, en manos del Mossad israelí (los mayores maestros en esta práctica criminal para la manipulación de masas), los servicios secretos italianos (en su lucha contra el comunismo), o la CIA (para preparar el aterrizaje de la tiranía militar-corporativa en muchos rincones del planeta).

La última aparición de la gran estrella mediática del terrorismo mundial,  echándole un cable a los fiscales norteamericanos en la fabricación del consenso colonial contra el Islám, no es más que el enésimo capítulo de esta patética estrategia de la cleptocracia mundial para seguir saqueando el planeta. Bin Laden es el ídolo de las élites parasitarias que dirigen el mundo, con su increíble “hat-trick” 11-S, 11-M, 7-J, es el “galáctico” mejor pagado,  la más rentable creación  virtual al servicio de ese selecto club llamado “aristrocracia financiera transnacional”.

La barbarie terrorista en todo el mundo cada vez huele más a Inteligencia de Estado, a explosivo militar de última generación, a ejecutores mercenarios de poca monta (con hambre de dinero o drogas) que cogen la pasta sin hacer preguntas, a carceleros y  delincuentes haciendo negocios.

Hasta el sufrido ciudadano, narcotizado por el fútbol, la hipoteca y los juegos de azar, comienza a percibir que algo está muy podrido tras cada nueva previsión o ejecución de atentado terrorista.

Post relacionado: Argumentos necesarios para la rapiña colonial.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: