Reformas estructurales

La primera reforma estructural: Amarrar a los mercados especuladores

Por aquí por allí escuchamos las palabras mágicas: “Reformas estructurales”. Hay que corregir el déficit, bien. Lo que no suelen decirnos los medios es que la corrección del déficit no tiene porqué realizarse mediante la disminución del gasto; también es posible corregir el déficit mediante el aumento del ingreso. Esto va a requerir profundas “reformas estructurales” a corto plazo y la primera implica algo tan simple como lo que pidió Ignacio Ramonet hace 10 años en el lanzamiento del primer Foro Social Mundial: DESARMAR A LOS MERCADOS. Daremos algunas ideas:

1. Implantación de la Tasa Tobin o similar para frenar la especulación bursátil y, de camino, recaudar fondos para corregir el déficit.

2. Poner en marcha una profunda reforma fiscal coordinada, para que paguen más impuestos los que más tienen, sin que puedan evadirlos mediante fórmulas tipo SICAV.

3. Frenar la generación de deuda privada para aumentar el ahorro y la recaudación fiscal. Eliminar las desgravaciones para las nuevas compras de viviendas y apostar por el alquiler. Establecer un nuevo impuesto sobre los pisos vacíos.

4. Combatir decididamente el fraude fiscal para aumentar la recaudación.

5. Desmantelar los paraísos fiscales y poner todos esos capitales a pagar impuestos controlados por las haciendas públicas de los pasíses que realmente están proporcionando servicios a los ciudadanos.

6. Fijar una tasa ecológica proporcional a su impacto ambiental para todo tipo de productos y servicios, en sustitución del neutral y fácilmente evitable IVA.

7. Imponer un impuesto potente a los gastos publicitarios de las grandes empresas. Este impuesto tendría una doble virtualidad al generar nuevos ingresos para las haciendas públicas y dar nuevas posibilidades de competir a los pequeños productores en su lucha desigual contra las grandes marcas.

8. Aumentar el coeficiente de caja para los bancos, es decir el dinero que realmente deben poseer para poder, posteriormente, conceder créditos. Esta medida aumentaría el ahorro, disminuiría los niveles de deuda privada y frenaría la apetencia de la banca por correr riesgos suicidas con el dinero de otros.

9. Dar pasos coordinados en la armonización fiscal al alza de los distintos países, estableciendo potentes sanciones para aquellos que realizan una competencia desleal a la baja, tales como los paraísos fiscales.

10. Aumentar los impuestos sobre los carburantes que se emplean en el transporte de productos que perfectamente podrían adquirirse en mercados locales.

Estas son las REFORMAS ESTRUCTURALES que necesitamos en el corto plazo para REDUCIR EL DÉFICIT. Que no nos engañen con recortes de derechos laborales o de servicios sociales. Hay vías mucho más efectivas para conseguir reducir el déficit y, de camino, evitar que sean los más débiles los que paguen las crisis capitalistas. Los heroicos ciudadanos islandeses y griegos ya han comenzado a defender esto en las calles. Ojalá cunda su valiente ejemplo.

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