La bancarrota moral y el silencio de la Iglesia

Una religiosidad políticamente comprometida es una religiosidad coherente. A veces no queda más remedio que lanzar piedras contra los tanques.

Como bien comenta Stiglitz en su último libro, “Caida libre”, un elemento sustancial para entender la crisis sistémica en la que vivimos es el déficit moral. Los directivos de los bancos y las grandes empresas han robado cuanto han podido, han estafado a sus propios clientes, han extorsionado a los ciudadanos y han sobornado a los políticos gobernantes… sin ninguna conciencia de que estuvieran haciendo algo inapropiado. Era “normal”, su responsabilidad era ganar a cualquier precio. Algo más sorprendente resulta que una parte importante de la sociedad comparta esta benevolencia por el robo y el expolio contra los más desfavorecidos. Ciudadanos moralmente corrompidos muestran su apoyo indisimulado a grandes adalides de la podredumbre como Fabra, Camps, Berlusconi, Bush o tantos otros. Un parte importante de esta sociedad está siendo vaciada de su componente ético y se está dejando, está renunciando a su soberanía política sin grandes protestas, se envilece, se revuelca en el fango y parece disfrutar con ello. Nada de esto es nuevo. Lo más sorprendente ante actitudes tan declaradamente anti-cristianas es que los jerarcas vaticanos no estén todos los días haciendo declaraciones de condena contra la ideología capitalista, responsable en último extremo de esta gigantesca bancarrota moral de la sociedad.

El rearme ético de la sociedad es un elemento imprescindible para encarar nuestro futuro colectivo; cualquier propuesta (sea de ascendencia materialista o de ascendencia religiosa) que navegue con este rumbo será positiva. Se echa mucho de menos una Iglesia anticapitalista, coherente con el espíritu evangélico de Jesús de Nazaret, una religiosidad valiente y comprometida que denuncie al sistema y que proponga otro modelo de sociedad acorde con sus principios éticos. La Iglesia católica está echando mucho de menos en estos tiempos convulsos a un papa cristiano y, por tanto, anticapitalista.

2 Responses to “La bancarrota moral y el silencio de la Iglesia”

  1. El silencio cómplice de la Jerarquia eclesial demuestra la connivencia clara con el poder capitalista amoral que todo lo devora. La Iglesia del dogma a desplazado a la iglesia del espíritu de Jesucristo que vivió una auténtica opción preferencial por los pobres, enfermos … y como siempre se ha puesto al lado de los poderosos de la tierra adorando al becerro de oro.
    El papa y la curia romana, con sus actuaciones escandalosas, la pompa y el boato, y su fariseismo están escandalizando a los fieles al evangelio de Jesús.
    En la actualidad a los palacios arzobispales les denominan “Casa de la Iglesia” y yo y muchos cristianos como yo añadiriamos …de Satanas.

Trackbacks

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: