Archivos para agosto, 2010

agosto 29, 2010

¿Es el marxismo una doctrina anticristiana?

Una de las principales conclusiones de “El Capital” es la afirmación de que el trabajo humano es la fuente de todo valor. Si añadimos la materia prima bruta como complemento indispensable al trabajo del ser humano para que éste sea fructífero tendremos las palabras pronunciadas en la eucaristia (“Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida”), palabras a su vez tomadas de viejas citas bíblicas. El pan (junto con el vino) simboliza aquí la riqueza de los dones que nos permiten perpetuar nuestra existencia y su origen está en el trabajo, como fuente de todo valor … ¿No serán el marxismo y el cristianismo dos caras de una misma moneda humanista?

El debate es casi tan antiguo como el propio marxismo. No será difícil encontrar acérrimos defensores de posiciones completamente antagónicas al respecto dentro del universo heterogéneo de la Izquierda. En este caso queremos aportar un par de citas elaboradas en forma de comentarios por el compañero Juancho,  en esta entrada de la web kaosenlared:

“En Latinoamérica se puede hacer una Revolución sin los Cristianos pero nunca contra los cristianos (aprox. el 90% de la población latinoamericana es cristiana). Mitificado y divinizado por la Iglesia Católica, Apóstolica y Romana, se despoja a Jesús de su dimensión ética y humana, convirtiéndolo en un fetiche, en una figura inofensiva que ayuda a legitimar el consenso capitalista.

Considero importante liberar a Cristo de la fetichización, hacerlo pueblo y reconocerlo como lo que fue: Revolucionario.

Algunos dogmáticos marxistas suelen citar a Marx a medias, momificarlo y convertirlo en teoría metafísica… A continuación, presento la cita completa cuando Marx habla sobre la religión como opio de los pueblos,  para aclarar el sentido que Marx le da a la frase, que expresa, más allá de un ataque a la religión, una crítica a la religión entendida como felicidad ilusoria

“La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo.”

“Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad ilusoria del pueblo para que pueda darse su felicidad real. La exigencia de renunciar a las ilusiones sobre su condición es la exigencia de renunciar a una condición que necesita de ilusiones. La crítica a la religión es, por tanto, en germen, la crítica del valle de lágrimas, cuyo halo lo constituye la religión”

Para Marx y Engels, la crítica del cielo se transforma así en crítica de la tierra; el objetivo es transformar las condiciones sociales reales y no la lucha “unilateral” contra la religión. Estaban interesados en entender y explicar formas históricas y sociales concretas de religión. Intentaron una visión dialéctica de los fenómenos religiosos: si criticaban reiteradamente el papel ideológico en favor del sistema económico y político, cumplido por las religiones y los jerarcas religiosos, apreciaban a la vez el aspecto reivindicativo de las aspiraciones religiosas y la forma como una y otra vez se convirtió en factor de resistencia y lucha de los oprimidos para cambiar el sistema social.

Rosa de Luxemburgo también expresa su opinión al respecto en su escrito El Socialismo y las Iglesias  y señala:

La flagrante contradicción que existe entre las acciones del clero y las enseñanzas del cristianismo debe ser materia de reflexión para todos. Los obreros se preguntan por qué, en su lucha por la emancipación, encuentran en los siervos de la Iglesia enemigos y no aliados. ¿Cómo es que la Iglesia defiende la riqueza y la explotación sangrienta en vez de ser un refugio para los explotados?

Los revolucionarios quieren el “comunismo”; eso es principalmente lo que el clero les reprocha. En primer lugar es evidente que los curas que hoy combaten al “comunismo” en realidad combaten a los primeros apóstoles. Porque éstos fueron comunistas ardientes.

En cambio, los servidores de la Iglesia sólo llevan al pueblo palabras de humillación y desaliento. Y si Cristo reapareciera hoy sobre la tierra seguramente atacaría a los curas, obispos y arzobispos que defienden a los ricos y explotan a los desgraciados, así como antes atacó a los mercaderes, a quienes echó del templo para que su innoble presencia no manchara la Casa del Señor.

Si los principios revolucionarios del Cristianismo, censurados y ocultados por la cúpula eclesiástica, sirven para hacer Política Revolucionaria con el 90% de los latinoamericanos, bienvenidos sean”.

PD. La frase de Marx está en Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1844), la frase de Luxemburgo está en El socialismo y las iglesias (1905).

PD2: Para un estudio completo de las complicidades entre el pensamiento anticapitalista de Marx y el pensamiento cristiano originario puede acudirse a la obra de Enrique Dussel “Las metáforas teológicas de Marx“.

agosto 12, 2010

Foro Social Mundial Dákar-2011


Dakar abre consulta pública sobre los ejes temáticos de la edición 2011
El Consejo Internacional del Foro Social Mundial y del Foro Social Africano, y el Comité Organizador Senegalés lanzan consulta pública hasta el 10 de septiembre sobre los ejes temáticos de la próxima edición centralizada del FSM, que ocurrirá en Dakar (Senegal), entre el 6 y 11 de febrero de 2011. Esta propuesta metodológica se definió después del Foro en Mumbai (Maharashtra, India), hace cinco años, con el objetivo de estructurar el espacio físico del FSM, la distribución de las actividades auto-organizadas, y de contribuir a la facilitación de la comunicación entre las organizaciones, redes y movimientos, grupos y campañas participantes del proceso del Foro, garantizando una mejor convergencia y articulación entre ellos.

Este momento de escucha se hizo a partir de los tres ejes estratégicos estructurantes del evento del próximo año, a decir:

1) Fortalecer la capacidad ofensiva contra el capitalismo neoliberal y sus instrumentos;

2) Profundizar la lucha y resistencia contra el capitalismo, el imperialismo y la opresión;

3) Proposición de alternativas democráticas y populares.

El Foro Social de Dakar propone 11 ejes, teniendo en cuenta la coyuntura actual de la escena internacional, las luchas organizadas por los movimientos y el contexto de temas de África. Los organizadores sugieren:

1.Por una sociedad humana basada en los principios y valores comunes de dignidad, diversidad, justicia, igualdad entre todos los seres humanos, cualquiera que sea su género, cultura, edad, discapacidad, creencia religiosa, salud, y por la eliminación de toda forma de opresión y de discriminación basadas en el racismo, la xenofobia, los sistemas de castas, la orientación sexual y otros.

2.Por una justicia ambiental y un acceso universal y sostenible de la humanidad a los bienes comunes, por la preservación del planeta como fuente de vida, en particular de la tierra, las aguas, los bosques y selvas, las fuentes de energía renovable y de la biodiversidad, garantizando los derechos de los pueblos indígenas, originarios, tradicionales, autóctonos y nativos sobre sus territorios, los recursos, las lenguas, las culturas, las identidades y los saberes.

3.Por la aplicabilidad y la efectividad de los derechos humanos – económicos, sociales, culturales, ambientales, derechos civiles y políticos -, en particular el derecho a la tierra, a la soberanía alimentaria, a la alimentación, a la protección social, a la salud, a la educación, a la vivienda, al empleo, al trabajo decente, a la comunicación, a la expresión cultural y política.

4.Por la libertad de circulación y de establecimiento de todas y de todos, en especial de los inmigrantes, de los solicitantes de asilo, de las personas víctimas de tráfico humano, de los refugiados, de los pueblos indígenas, originarios, autóctonos, tradicionales y nativos, de las minorías, de los pueblos bajo ocupación, de los pueblos en situación de guerra y conflictos y por el respeto de sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales.

5.Por el derecho inalienable de los pueblos al patrimonio cultural de la humanidad, por la democratización de saberes, culturas, comunicación y tecnologías, valorizando los bienes comunes con el fin de visibilizar los saberes subyugados, y por el fin de los saberes hegemónicos y de la privatización de los saberes y tecnologías, y por un cambio fundamental del sistema de derechos de la propiedad intelectual.

6.Por un mundo libre de los valores y de las estructuras del capitalismo, de la opresión patriarcal, de toda forma de dominación de las potencias financieras, de transnacionales y de sistemas desiguales de comercio, de dominación colonial y de dominación por la deuda.

7.Por la construcción de una economía social, emancipadora, con modelos sostenibles de producción y de consumo, y un sistema de comercio justo, que coloque en el centro de las prioridades las necesidades fundamentales de los pueblos y el respeto de la naturaleza, garantizando una redistribución mundial con una fiscalía internacional y sin paraísos fiscales.

8.Por la construcción y la expansión de estructuras de instituciones democráticas, políticas y económicas locales, nacionales e internacionales, con la participación de los pueblos en las tomas de decisión y en el control de los asuntos públicos y de los recursos, respetando la diversidad y la dignidad de los pueblos.

9.Por la construcción de un orden mundial basado en la paz, la justicia y la seguridad humana, el derecho, la ética, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, condenando las sanciones económicas y por reglas internacionales sobre el comercio de armas.

10.Por la puesta en valor de las historias y las luchas del África y de su diáspora y su contribución a la humanidad, reconociendo la violencia del colonialismo.

11.Por une reflexión colectiva de nuestros movimientos, del proceso del Foro Social Mundial y de nuestras perspectivas para el futuro.

Foro Social Mundial

agosto 6, 2010

Hacia una nueva semántica del trabajo

Llamamos “Trabajo” a cualquier actividad individual o colectiva realizada con la finalidad de dar satisfacción a unas necesidades. Para definir cuales son las necesidades del ser humano podríamos acudir a estudios clásicos de Psicología (nada “sospechosos” de anarco-comunismo) como el de Abraham Maslow, que nos habló hace ya décadas de la necesidad de autorrealización, de reconocimiento, de afiliación, de seguridad y las puramente fisiológicas, siguiendo su ya famosa “pirámide de necesidades”. Para dar cumplida satisfacción a todas estas necesidades el trabajo tendrá que  presentar obligatoriamente muy diversas formas, objetos y apariencias.

En primer lugar tendríamos que diferenciar entre trabajo mercantilizado (asalariado) y trabajo no mercantilizado, que es la mayor parte del trabajo realizado. Un segundo eje de clasificación podría ser el que distingue entre trabajo productivo y trabajo re-productivo. Sin trabajo reproductivo (mantenimiento de las cosas existentes necesarias para la vida) difícilmente podrá haber trabajo puramente productivo (creación de “nuevos” objetos, productos o servicios). En la práctica lo productivo y lo reproductivo forman un continuo inseparable,  íntimamente ligado, ya que todo objeto nuevo se forma a partir de elementos pre-existentes que deben ser cuidados y mantenidos como condición indispensable para que algo parcialmente diferente  (la novedad absoluta es conceptualmente imposible) pueda surgir.

Entre los principales trabajos no mercantilizados  (es decir, los que se prestan sin que medie un intercambio de recompensas directas de tipo material) que realizan de manera cotidiana los seres humanos podríamos mencionar los trabajos domésticos (1), el cuidado de hijos, enfermos o ancianos(2), el trabajo voluntario en asociaciones (3) o el trabajo de libre creación(4) en formato escrito, visual, plástico, escénico, sonoro o mixto. Entre los trabajos mercantiles (es dcir, con mediación de recompensa material directa) podemos mencionar el que se desarrolla en empresas cooperativas(5) de propiedad colectiva, el trabajo desarrollado en regimen laboral autónomo(6) por cuenta propia, el trabajo rural en pequeñas explotaciones agro-ganaderas autogestionadas(7) y por último el trabajo asalariado por cuenta ajena(8). Cualquier trabajo mercantilizado podría ser realizado también bajo una modalidad no mercantilizada sin dejar de conservar sus propiedades originales. De igual modo cualquier trabajo no mercantilizado puede convertirse en trabajo remunerado mediante determinados cambios en las relaciones de control que lo configuran y en el sistema de recompensas elegido.

El trabajo asalariado por cuenta ajena sólo es, por tanto, la última fórmula entre todas las posibles para ejemplificar lo que puede ser un trabajo. Constituye una opción entre las 8 enumeradas, y eso no agotando el abanico completo. Sin embargo esta fórmula es la predilecta del mercado capitalista porque es la que mayor cantidad de poder y valor transfiere a la clase propietaria en detrimento de la independencia del trabajador y de lo que podríamos llamar su “soberanía intelectual”. Como consecuencia de esta apuesta ideológica hay un intento permanente de “achicar” nuestro espacio mental para pensar el trabajo, de arrinconar e invisibilizar todas las fórmulas de actividad diferentes al trabajo asalariado, hasta el punto de que el discurso imperante trata de excluirlas incluso a nivel conceptual del “reino del trabajo”, que quedaría exlusivamente reservado en el imaginario social al trabajo en una empresa de propiedad privada, en el sector teóricamente productivo, con retribución monetaria y sin participación gestora del trabajador.

Como en tantas otras cosas estamos ante un problema de criterios ideológicos que condicionan el análisis de la cuestión. El trabajo no es un producto escaso sino un bien abundante. Lo que tenemos que hacer es racionalizarlo, redistribuirlo y recompensarlo de manera adecuada, justa y coherente a la búsqueda del bien común.

A pesar de su solera de 11 años este pequeño texto sigue ayudando a entender la realidad del trabajo hoy

El bien común requiere una lógica contrasistémica que pasa, entre otras muchas cosas, por construir una nueva “semántica del trabajo”, potenciando vías alternativas de remuneración no monetarias, privilegiando y valorizando todas las formas de trabajo diferentes al trabajo asalariado privatizado por cuenta ajena que el capitalismo pretende imponer como única realidad. Se trata, ni más ni menos, de que el trabajador o la trabajadora pueda conquistar nuevos espacios de libertad, ganando cotas progresivas de poder y autonomía sobre su propio tiempo y su propia obra sin que otros secuestren su intrínseco valor. Para que este cambio pueda producirse hay que contemplar el universo del trabajo como un todo global que en absoluto escasea, como un derecho básico de los individuos y las colectividades no sometido al yugo de las reglas que la minoría capitalista pretende imponer. También sería necesario desarrollar un nuevo concepto de dinero, controlado democráticamente por las colectividades humanas y no por entes privados que se limitan a explotar de forma parasitaria una riqueza laboral en la que no participan.

Entradas relacionada: ¿Es el desempleo un hecho natural?

Conferencia de Yayo Herrero (Ecologistas en Acción) –> Capitalismo, Patriarcado y crisis de los cuidados: Una visión ecofeminista

(Tomé las ideas para estos 2 posts a partir de contenidos expuestos en el ya veterano libro de Jorge Riechman y Albert Recio “Quien parte y reparte… El debate sobre la reducción del tiempo de trabajo”. Editorial Icaria-Más Madera. Barcelona. )

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