Archive for enero 20th, 2011

enero 20, 2011

Israel tiene miedo a un mundo árabe democrático

Vice Primer Ministro del estado sionista

“La caída del régimen tunecino dirigido por Zine El Abidine Ben Ali puede tener graves repercusiones”, declaró el vice-primer ministro israelí Silvan Shalom durante una entrevista para la radio israelí. Shalom, que procede de una familia de inmigrantes tunecinos, precisó:

Temo que actualmente nos encontremos en el mundo árabe ante una fase nueva y muy crítica. Si cae el actual régimen tunecino, esto no afectará de manera significativa a la seguridad actual de Israel… Pero, con todo, podemos suponer que estos acontecimientos crearán un precedente que podría repetirse en otros países y que podría afectar directamente a la estabilidad de nuestro sistema”.

Shalom añadió que “si los regímenes vecinos al estado de Israel se sustituyeran por sistemas democráticos, la seguridad nacional israelí podría ser amenazada de manera significativa, porque estos nuevos sistemas democráticos van a defender o a adoptar unos programas que son intrínsecamente opuestos a la seguridad nacional israelí”.

Shalom indicó que Israel y la mayoría de los regímenes árabes tienen un interés común en la lucha contra lo que él llama el “fundamentalismo islámico” y sus organizaciones “radicales” que amenazan a Israel.

Esta amenaza, prosigue, es lo que motiva que sea esencial la coordinación directa e indirecta en el dominio de la información y de la seguridad entre Israel y los regímenes árabes.

Shalom subrayó que “un mundo árabe democrático pondría fin a esta sumisión, porque un sistema democrático estaría gobernado por una opinión pública generalmente opuesta a Israel”

Las declaraciones tanto de Silvan Shalom como de las personas que hemos citado antes demuestran, si es que fuera necesario, que su “democracia”, supuestamente amenazada por el “el islamismo”, participa en la opresión de pueblos enteros por medio de su apoyo a regímenes despóticos.

Fuente original:

http://english.ahram.org.eg/News/3926.aspx

¿Temerán también las autoridades israelíes un entendimiento cooperativo entre musulmanes suníes y shiíes? , ¿Tendrán los servicios secretos sionistas alguna relación con las matanzas de shiíes en Iraq, Yemen, Pakistán o Irán?, ¿Para quien trabaja y quien financia a ese supuesto grupo extremista suní llamado Al-Queda?, ¿Será este miedo israelí, a unas futuras democracias musulmanas, compartido por la monarquía de Arabia Saudí, el estado más totalitario del mundo y socio de Israel, cuyas donaciones directas son el principal sustento de ese grupo terrorista supuestamente suní  llamado Al-Queda?.  Todas estas preguntas tendrán su adecuada respuesta en un mundo donde los secretos son cada vez más difíciles de guardar.

enero 20, 2011

La explotación del trabajador y el síndrome de Estocolmo

Rebelión contra la explotación, única solución

No es difícil observar, en la actual fase explosiva del capitalismo, como las clases adineradas se resisten salvajemente a ver decrecer sus márgenes de beneficio y no vacilan en su pretensión de profundizar la explotación progresiva de la fuerza de trabajo. Los capitales se mueven por todos los rincones del globo de manera fulminantemente depredadora, buscando siempre el mejor nicho posible para esquilmar al asalariado y a la naturaleza (sus únicas fuentes de ingreso), tan brutal e impúnemente como les sea posible. La existencia de regímenes dictatoriales, con suspensión del derecho de huelga, imposibilidad de afiliación a sindicatos independientes y libertad de acción represiva, conforman un panorama ideal para la valorización de sus capitales. Ejércitos de trabajadores de reserva, sistemáticamente pauperizados, proporcionan una ventaja estratégica para las clases explotadoras en esta guerra asimétrica del capital contra el trabajo. Algunos ciudadanos, rehenes del terrorismo financiero, terminan por desarrollar una suerte de Síndrome de Estocolmo que les crea un lazo de sumisión y dependencia afectiva respecto a sus captores. El sistema consigue humillarlos hasta el punto de que terminan por interiorizar una condición de derrotados que los alinea con sus agresores y los enfrenta con quienes los defienden, de la misma forma que les sucede a muchas víctimas de abuso o maltrato. La psicología experimental ha descrito las particularidades de este bucle de dependencia emocional entre dominador y dominado partiendo de modelos como el de la “indefensión aprendida” . El síndrome de Estocolmo de los asalariados explica, en una buena parte, como los partidos neoliberales, sicarios de los intereses de los grandes causantes de la crisis sistémica, arrojan aún buenas expectativas electorales en importantes países. La alienación  se ve perfectamente reforzada y complementada con execrables mecanismos de control cognitivo, (imprescindibles para la legitimación social de la desigualdad, la explotación y la acumulación de recursos necesarios para el bienestar de muchos en manos de pocos), como las loterías y  los juegos de azar. Todo vale con tal de nublar la comprensión de los hechos económicos y políticos que regulan nuestra vida , en la que tras cualquier forma de acumulación se esconde la perpetración de un robo legalizado.

Pero frente a este panorama sombrío no debemos olvidar que contínuamente aparecen grupos fuertemente combativos que no aceptan la lógica de la sumisión y que se rebelan contra los abusadores. Recientemente en Túnez hemos visto algún ejemplo que también es posible contemplar en otros muchos lugares y momentos de la historia. En cierta forma es nuestra decisión aceptar la lógica de la complicidad con los torturadores o revolvernos contra esas oligarquías tiránicas y fácilmente identificables que se nutren exclusivamente de la expropiación del trabajo y la riqueza de todos. A pesar de la resignación de un segmento de los explotados el grito de la Justicia está emergiendo  y resonará como un estruendo por los cinco continentes, con especial atención  a nuestra hermana África, durante el próximo Foro Social Mundial en Senegal.

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