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enero 24, 2011

Banqueros y asalariados

La explotación del trabajador, el gran negocio de esta democracia simulada

Aunque el tema ya saltó en el verano se habla insistentemente en estos días de la privatización de las Cajas de Ahorro. El márketing mediático ha preferido hoy utilizar el término “nacionalización” para despistar a los votantes de Izquierda.  Los cocineros de las noticias pontifican ante la opinión pública que el problema financiero son las Cajas pero la realidad muestra que es todo el sistema bancario el que presenta enormes grietas. Si vamos a los datos podremos comprobar que los bancos se enfrentan a mayores deudas que las Cajas ya que a lo largo del 2011 tendrán que devolver un total de 51.353 millones de euros, frente a los 46.153 millones de las Cajas. El Santander encabeza el ranking de obligaciones de pago en 2011, con 27.480 millones, seguido por BBVA (18.297 millones), Caja Madrid (10.580 millones), La Caixa (8.500 millones), B. Popular (4.480 millones) y Banesto (3.850 millones). [Fuente: Vencimientos de deuda para Bancos y Cajas en 2011]

Y no sólo los bancos españoles sino, en general todos los europeos, británicos, norteamericanos… En Irlanda o EEUU no había Cajas y el sistema bancario estaba igualmente quebrado. Todos necesitan desesperadamente captar fondos para afrontar los compromisos de sus propios vencimientos. En España la solución fácil para seguir esta huida hacia delante es sacrificar las Cajas con idea de inyectar algo de oxígeno a los bancos. Sin embargo las Cajas también tienen deudas por lo cual será necesario un nuevo atraco al contribuyente con objeto de que esta economía Ponzi continúe funcionando por unos años más. La falsa nacionalización sólo es una nueva socialización de pérdidas que permitirá a los bancos captar capital y eliminar competencia. Cuando las Cajas estén saneadas con dinero público (5 años de plazo) serán regaladas a los grandes bancos para que estos puedan seguir vampirizando el beneficio generado por los trabajadores. La deuda privada (que es el auténtico cáncer que devora a la democracia) se transforma en deuda pública vía Real Decreto sin ningún tipo de consulta popular. Como dice el refrán, “aceituna dentro, hueso fuera”. El hueso es la deuda que siempre se endosa en las espaldas de las arcas públicas, es decir de la fuerza laboral ciudadana. La cleptocracia pretende que la estafa prosiga y en este plan es indispensable la colaboración de sicarios políticos pertenecientes a los 2 partidos mayoritarios de cualquier régimen neoliberal (demócratas y republicanos, conservadores y laboristas, populares y socialdemócratas…). Políticos de ayer, como el carnicero de la FAES, que son generosamente recompensados por los servicios prestados a estos mismos bancos o grandes empresas transnacionales mediante suculentos retiros dorados como asesores en sus consejos de administración. Políticos de hoy, como Rajoy, Zapatero, Montoro o Rubalcaba que serán igualmente premiados el día de mañana por consumar la traición al pueblo vía privatizaciones. Por supuesto los gestores y directivos de todas esas grandes entidades privadas con números rojos pero “demasiado importantes para caer” también amasarán enormes fortunas en sus cuentas personales que podrán guardar libres de impuestos en idílicos paraísos.

De manera resumida el circuito es el siguiente: Los bancos y las grandes empresas se endeudan hasta límites insostenibles, mientras los patrimonios personales de sus directivos crecen a ritmo exponencial. Cuando la deuda privada de estas grandes corporaciones (siempre a nombre de personas jurídicas y nunca de personas físicas) comienza a ser paralizante se transfiere al sector público, con la colaboración indispensable de políticos y medios de comunicación a su servicio. Finalmente los líderes gobernantes (que unos pocos años más tarde serán generosamente recompensados) recortan derechos sociales, laborales y prestaciones públicas vía Real Decreto para que los ciudadanos y sus hijos (estos sí, personas físicas, de carne y hueso) liquiden la pelota de la deuda contraída por otros con su propio trabajo, su sudor y su sufrimiento. [Ver “Curso práctico de deuda y capitalismo financiero”]

El único problema es que el sistema es insostenible porque el crecimiento acelerado de la deuda global supera la capacidad metabólica del trabajo asalariado en esta “economía jonky”.  Lo mismo puede afirmarse del nivel actual de explotación de recursos naturales respecto a las posibilidades auto-regenerativas de los frágiles mecanismos de productividad bioambiental. La implosión de todo este gran timo piramidal puede estar más cerca de lo que la mayoría sospecha y nuestra tarea ahora es desarrollar las herramientas adecuadas para encarar la transición de la manera más inteligente y cooperativa posible.

Mientras llega el momento nada mejor que la organización de los movimientos sociales, la autogestión colectiva o la denuncia desenfadada a golpe de cultura popular contra los malditos bastardos de la Banca y sus escuadrones de la muerte. Esto es lo que hicieron un grupo de mujeres y hombres de la calle en una sede del Santander, en la sevillana Avenida de la Constitución:

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