Juventud sin Futuro

http://www.juventudsinfuturo.net/

twitter: #sinfuturo #sinmiedo #7abril #indignaos #reacciona #malestar #nolesvotes

“La agresión contra el colectivo juvenil en un escenario de crisis capitalista, con una tasa de paro juvenil del 40%, la más alta de la UE, se materializa principalmente en tres medidas:

o La Reforma laboral, que aumenta la temporalidad de nuestros contratos, la flexibilidad laboral y supone la desaparición de la negociación colectiva, convirtiéndonos en trabajadores precarios/as de por vida

o La Reforma del sistema de pensiones, que retrasa la edad de jubilación y reduce la cuantía de nuestras futuras pensiones y nos dificulta aún más encontrar un trabajo digno. Todo ello nos plantea un horizonte sin futuro

o La mercantilización de la Educación pública, que apuesta por la rentabilidad privada, y no por la formación y el conocimiento. Una universidad de élite para una minoría y fábrica de precarios para una mayoría, con medidas que se concretan en una nueva selectividad que pone trabas al acceso a la universidad y en la degradación de la formación profesional.

Somos las y los jóvenes a quienes las élites económicas y las políticas de nuestros gobiernos nos quieren convertir en la generación sin formación ni trabajo ni pensión digna. Aquellos que, además, no tendremos casa en nuestra vida, desde que los especuladores hicieron del derecho a la vivienda un negocio con el que enriquecerse; un modelo de crecimiento económico que ha fracasado y ha generado esta crisis. Hemos tomado conciencia de que las medidas de salida a la crisis económica se han realizado a través de una constante socialización de las pérdidas”. –> Manifiesto completo

Manifestación en Madrid: jueves 7 de abril – 19h – Pza. Antón Martín

PD. Señores, apártense porque esto (en un par de años) va a reventar

6 comentarios to “Juventud sin Futuro”

  1. LES MENTIMOS A NUESROS HIJOS.

    LES mentimos. Les dimos a entender que tenían futuro, que hincando los codos y obedeciendo las normas vigentes habría provenir al alcance de las mejores expectativas. Manipulamos sus sueños, el sentido de inmortalidad que da la falta de años y las carencias propias de la inexperiencia.

    Iban a ser la generación más preparada de nuestra historia, la superación de los residuos arcaicos de nuestra peleas y el final de las chapuzas nacionales. Los protagonistas de la modernización, del gran salto adelante. Pero al final los hemos convertido en la mayor bolsa del paro masivo, en cohortes angustiadas ante los contratos basura, la precariedad generalizada y la humillante desvalorización de sus capacidades. Están sin esperanza, porque no ven soluciones a un plazo vitalmente razonable.

    Quizás por ello les pasen los años y avancen en la madurez todavía dentro de la casa paterna. Les da la treintena en el hogar, refugio provisional que se dilata sine die. Congelan las expectativas de estabilidad amorosa y mucho más las de formación de una nueva familia. Porque si el problema laboral no bastara, las nuevas pautas de libertad amorosa en abstracto, la insuficiencia de las enseñanzas tradicionales y el apura el momento que la vida se acaba, los aboca a un laberinto de inestabilidades para el que no hay un claro recetario de salida.

    Siempre hay una minoría juvenil privilegiada, una limitada cohorte que sale adelante por talento especial, capital social familiar, contactos afortunados o el simple azar. Su suerte convierte al destino general en un elemento agravante, en un factor añadido de tristeza en el malestar general. Si bien, ¿Qué hacer? ¿Hay alternativa?

    Aparte de los optimistas profesionales, siempre hay voluntaristas que animan aunque quizás no resuelvan. Como Stéphane Hessel, héroe francés de la Resistencia del que se acaba de traducir su opúsculo «¡Indignaos!». Se trata de una llamada por un cambio de actitud, un noble panfleto contra el todo: las tiranía financiera, el individualismo y los mercados, las ideologías acartonadas, la desigualdad y el poder de los medios de comunicación. Impele a salir de la filosofía de la resignación, a erigir una nueva rebeldía, pacífica aunque decidida.

    En la segunda mitad del siglo XX las movilizaciones juveniles fueron protagonizadas por jóvenes formados, con generosidad en el propósito pero sensación de salida profesional garantizada. Se trataba de cambiar la vida y cambiar la historia, pero desde el optimismo económico y social. Hoy el problema se ha invertido, lo prioritario es cambiar la política y la economía, para que se desaten las capacidades potenciales por el trabajo de las grandes masas de jóvenes postergados.

    Y con una tradición reciente de revoluciones fracasadas o traicionadas solo caben variantes de reformismos de distinta graduación. Que en su desarrollo pueden adquirir facetas de cambio profundo. Pero han de estar bien articuladas, no como fáciles alternativas al sistema global.

    Porque ya tenemos muchas certezas probadas, como que no se puede sacrificar la libertad de elegir y contratar para generar empleo diversificado. Y que es el dirigismo la garantía de paro y la ineficiencia extendida. Que hay que desmontar monopolios y oligopolios, porque son los causantes del desempleo y el desaprovechamiento de los potenciales socioeconómicos.

    Que las escuelas deben cambiar sustancialmente para educar anticipando las salidas laborales; que las universidades deben supeditarse a los intereses y futuro de los alumnos; que los sindicatos deben proceder a una reflexión autocrítica sobre las consecuencias no deseadas de sus políticas. Que las instituciones públicas deben tornarse más responsables y realistas en tanto que sustentadas en los impuestos que aumentan costes para la producción y retiran ingresos para la inversión y el consumo.

    Y que no es posible dejar intactos los poderes establecidos basados en el privilegio o la deferencia, ni en que sean demasiado grandes para caer.

    Los jóvenes necesitan regeneración en la sociedad de los mayores. No admoniciones, buenas palabras, espacios para el botellón o estímulos a colocarse y al loro. Tampoco palabras vacías de los tecnócratas habituales. Debilitados por la desesperanza en el paro, no es probable que puedan ni sepan articular programas viables para reestructurar seriamente el tejido socioeconómico e institucional. Para salir de la resignación, requieren de la efectiva y madura solidaridad de los mayores.

    • Sensacional. Si no te importa me lo quedo y lo mando a los amigos -con tu firma, claro está-. Encuentro este escrito como una síntesis especialmente interesente para actualizar los postulados clásicos todavía imperantes hasta en nuestros síndicatos libertarios.
      Autocrítica certera y una ola fresca de cambio. Así se trabaja por la libertad. Te felicito.

  2. Hola Raul.

    Muy bueno el texto. Es tiempo de grandes dudas, de enormes preguntas, de gigantescas incertidumbres y… ¡de muy pocas certezas!. Todos los esquemas tradicionales parecen estar entrando en rápido estado de descomposición sin que los recambios se presenten aún maduros. Lo viejo no termina de morir y lo nuevo no acaba de nacer. ¿Reforma o Revolución?. Todo depende del tiempo que el planeta (o Dios si lo prefieres) nos conceda de crédito. Todo parece indicar que no será mucho. Yo pienso que la solución a nuestros gravísimos problemas pasa por repensarlo todo desde el principio, por deconstruir piedra a piedra todo el sistema ideológico que nos gobierna para volver a edificar algo completamente nuevo. No sé si esta tarea llevará años o décadas. De lo que sí estoy seguro es de que dentro del sistema no hay solución porque el propio sistema constituye el “pecado estructural”, es decir, la raíz del mal.

    Te reitero mi felicitación por tu comentario.

    Salud.

  3. Excelente ambos comentarios. No sé, me da la impresión de hallar aquí cierta pluralidad que no es fácil de encontrar. Parece como si por primera vez pudiéramos derribar las ínfimas diferencias que nos separan -todas de índole conceptual, meras divagaciones que contribuyen al debate, sí, pero también a esa segregación que tanto daño nos ha hecho a los amantes de la dignidad humana-.
    ¿Será que es posible la unión total de la izquierda? Me emociono de pensarlo, de verdad. ¿Será que hemos sido capaces de reconocer al enemigo, de dejarnos de banderas rojas, rojinegras y demás para desarmar al enemigo opresor? Esto es nuevo compañeros -o no tanto, recordando esos primeros y fantásticos impulsos revolucionarios, esos gritos de rabia del pueblo hacia la injusticia, encuentro frentes comunes de todas las tendencias libertarias: ya sea en 1789, 1917 o 1959 (aunque sus posteriores derivaciones precisarían otro debate al margen).
    Intuyo optimismo entre tanta desesperación y dolor. MUCHA SUERTE VALIENTES MAÑANA EN MADRID, me duele profundamente encontrarme lejos. LA HISTORIA NOS ESTÁ ESPERANDO CON DULCES ESPERANZAS DE REVOLUCIÓN!

  4. Bueno aprovecho para comentar que se han sumado numerosas ciudades por toda España a la plataforma Sin Futuro. Es extraordinario, profesores universitarios, jóvenes y trabajadores unidos. Bueno yo voy a acudir mañana desde Murcia, lo tengo claro. Lo novedoso es el rechazo a toda dirección de partidos y sindicatos “oficiales”, en un grito conjunto contra toda la parafernalia criminal del sistema. No puedo dejar de intuír un tinte ácrata contra toda forma de opresión, contra toda ideología cohercitiva.
    Por cierto Raúl me gusta especialmente tu visión antisitema a partir de la fe católica. Demuestras una coherencia absoluta al defender desde este punto de vista el postulado básico revolucionario contra el mal que somete al individuo. No sé si estoy en lo correcto pero tu visión me suena a los valientes luchadores de la Teología de la Liberación – especialmente en latinoamérica- que arriesgan a diario su vida denunciando las redes mafiosas de los gobiernos y organizaciones corruptas. Así podemos trabajar juntos ateos y aquellos que profesan la fe religiosa sin ningún tipo de discrepancia -pues ambos compartimos un mismo punto de partida, la defensa en la dignidad humana-.
    Por cierto Francisco Javier dame un tiempo para prepararte bien una exposición sobre Malatesta y Flores Magón -entre otros-, que ahora andamos un poco liados movilizando a la gente en Murcia para la protesta de mañana. Un abrazo!

  5. Durruti.

    No quito ni pongo una coma a tus palabras. Estamos en total sintonía. La unión de todas las izquierdas (ateas o creyentes, espiritualistas o materialistas, marxistas, bakuninistas o tolstoianas) es posible y necesaria. El humanismo libertario en primera linea, codo con codo al lado de todas las demás sensibilidades. Humildad, fuerza, convicción e inteligencia nuestras herramientas de lucha.

    Abrazos.

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