Un mundo sin deuda, la sociedad perfecta

“Deuda Cero” para todas y todos … ¿jugamos?

En conversaciones informales suele ser habitual escuchar a muchísimas personas afirmar que la deuda de los bancos o las grandes empresas no les preocupa porque son deudas privadas. Esto denota el gran desconocimiento que el ciudadano común arrastra sobre las reglas del juego económico diseñado por las élites. Uno de los grandes  engaños del sistema supone hacerle ver a la gente que la deuda pública (que ellos suelen llamar “gasto”) es muy negativa, pero que la deuda privada (que ellos denominan “inversión”) es positiva para “el dinamismo de la economía”. En realidad se trata de dos aspectos, completamente interconectados, de un mismo problema. De hecho se está produciendo de manera permanente un engorde de la deuda pública (que representa no más del 25% del total) como efecto del trasvase fecal de la deuda privada (que significa no menos del 75% del total de la deuda existente en España), aunque puntualmente puede darse algún proceso en sentido inverso. La baraja con la que nos hacen jugar está marcada y la gente lo va a ir entendiendo perfectamente en los próximos años. Muchos ya lo reclaman: Juguemos a la “deuda cero”, pero… ¡juguemos todos!, bancos, empresas, particulares y gobiernos. ¿Se hablará algo en la nueva Constitución fasciocapitalista de prohibir, de manera absoluta, esos enormes mecanismos de generación de deuda como son el rescate a bancos en apuros, la compra de “activos tóxicos” o las “inyecciones de líquidez” con dinero público para alimentar a los “mercados”?.

Por otra parte conviene saber que el nuevo artículo 135 que nos quieren colar significa cargarse de facto todos los demás artículos constitucionales, ya que pone condiciones de mercado a todos los derechos conquistados por la ciudadanía y reconocidos en el texto legal del 78. El establecer una prioridad absoluta en la devolución de capital e intereses a los bancos privados sobre cualquier otra consideración quiere decir que, en el caso de que un gobierno europeo presente suspensión de pagos (supuesto no muy lejano tras los rescates obligados a los bancos, como ya pudo verse en Irlanda o Islandia), no podrá realizar ningúna operación mientras no haya liquidado con los prestamistas la deuda e intereses pendientes. Y esto, a su vez, significa que ante la entrada en una situación de “default”, la propia constitución dictaría la paralización del funcionamiento del sistema educativo público, el pago de las pensiones, nóminas de funcionarios, prestaciones de desempleo, liquidación de facturas pendientes a todas las empresas que no sean entidades de crédito e incluso del sistema sanitario público. Esto equivale a imponer un blindaje, por vía parlamentaria, a los beneficios de los banqueros y los grandes especuladores a costa, llegados el caso, de la vida de los súbditos del Estado. El “mensaje” lanzado por este proyecto de reforma, por tanto, no tiene como única finalidad ofrecer garantías y tranquilidad a los especuladores sino también amenazar con una pérdida absoluta de derechos y un bloqueo legal a los que tengan la tentación de presionar a favor de una solución islandesa a nuestros problemas, mediante la negativa popular a reembolsar una deuda intrínsecamente odiosa. La Banca privada es la única beneficiada con esta iniciativa, todos los demás pierden. Estaríamos ante un “Papá Estado” que preferiría dejar morir de hambre a sus hijos antes que dejar de pagar los intereses de la deuda. Pretenden que el edificio legal de esta presunta “democracia” termine de doblarse genuflexo ante los cardenales de la teocracia bancaria y de sus sagrados intereses. Pero la gente se pregunta … ¿Tendrán también ellos, directivos de los bancos y corporaciones, que afrontar con sus patrimonios personales y sus derechos adquiridos, los impagos y agujeros de las grandes empresas que dirigen, de la misma forma que quieren obligar a hacer a los ciudadanos ordinarios?, ¿Acaso también ellos pasarán hambre cuando sus empresas declaren los habituales y rutinarios “concursos de acreedores”?.

Parece que ya todos lo tenemos claro: La deuda es el problema, la deuda es el mal y debe ser combatida por aire, mar y tierra. Esta declaración de guerra contra el terrorismo de la deuda debe ser incluída en las constituciones de los países y en los tratados internacionales. Muy bien, juguemos. También las familias y las empresas debemos aplicar este mismo principio: Nunca, nadie, bajo ningún concepto debe endeudarse. Cuando tengamos que adquirir un bien, sea el que sea, deberemos ahorrar antes. Es simple cuestión de lógica y afortunadamente ya hemos iniciado ese camino. Las entidades de crédito son las instituciones encargadas de generar deuda y lo mejor para todos será acostumbrarnos a vivir sin ellas. Sólo vamos a necesitar entidades de ahorro, en ningún caso casas de crédito ni casinos financieros. Quizás estemos de enhorabuena y esto solo sea el primer paso para un mundo sin bancos privados. Nos bastará y nos sobrará con una red de cajas de ahorro y dispensadores de moneda, bajo control público.

Si están en los primeros años de hipoteca la gran mayoría de las familias harían bien en vender sus pisos, porque ahora mismo están demasiado endeudadas y la prioridad absoluta debe ser acabar con la deuda. De la misma forma que se predica que las administraciones públicas deben saldar sus deudas vendiendo (privatizando) su patrimonio también deberá aplicarse el mismo principio a las empresas, siempre orientados al loable objetivo de no gastar lo que no se tiene. Es menester que los bancos privados también apliquen la misma política de deuda cero. Esto va a ser maravilloso porque va a significar un decreto de autodisolución. Los bancos privados desaparecerán porque ellos se alimentan de la deuda, ellos venden deuda, la deuda es su negocio. Además, aunque el ciudadano medio no lo sepa, son bancos privados los más endeudados de la clase porque constantemente deben pedir dinero a otros bancos mayores en el exterior, fondos o grandes concentraciones de propiedad tangible, para poder prestarte a ti. Un mundo sin deuda, un mundo sin bancos privados, el principio de un mundo perfecto… ¿Jugamos?

One Comment to “Un mundo sin deuda, la sociedad perfecta”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: