Archive for noviembre 6th, 2011

noviembre 6, 2011

PPSOE o el voto que no quería crecer

La ilusión del cambio

Unas nuevas elecciones se otean en el horizonte, de nuevo la escenificación de una democracia simulada. La investigación científica aplicada al pastoreo de las masas humanas prescribe que un partido de poder bicéfalo, bajo la forma de falso antagonismo y polarización inducida, es la fórmula más eficaz para el control social. El sistema establece un imponente cercado intelectual, construido con tablas azules y rojas, para que el rebaño  nazca, consuma y muera. Se supone que fuera del cercado no es posible desarrollar una vida exitosa y que lo mejor es no acercarse siquiera a la valla. Sin embargo cada vez son más los que merodean muy cerca de ella y empiezan a comprobar por si mismos que el exterior no es el mundo de frías tinieblas que nos han contado sino que existen otras tierras fértiles donde incluso ya hay habitantes. Son cada vez más los que empiezan a entender que no hay democracia en obligarte a elegir entre carne y pescado, sin que nunca puedas probar fruta, legumbres, verduras o cereales, porque así lo han dictado los amos.

En las próximas elecciones los votantes del PPSOE seguirán encerrados en su síndrome de Peter Pan y en su cercado de tablas azules y rojas. Se negarán a crecer y mirarán hacia atrás, añorando una infancia que se les escapa entre los dedos y a la que prefieren seguir aferrándose. La ilusión del falso crecimiento, del consumo disparado, de la velocidad, de la revalorización de sus bienes. La ilusión de la patria, la ley, el orden y la soberanía política. La ilusión de pertenecer al grupo de los elegidos, de ganar la liga y la lotería, la ilusión de que los fuertes les protegerán. El voto al PPSOE es un voto que mira al pasado, un voto de fin de siglo, un voto que no quiere entender que los “remedios milagrosos” que los suyos venden como solución llevan aplicándose desde hace décadas en países que hoy están quebrados o al borde de la quiebra. Se niegan a entender que no puede existir crecimiento permanente dentro de un sistema finito, que la deuda privada y la impresión de billetes no puede ser ilimitada, que dentro del capitalismo solo es posible la degradación progresiva de nuestras condiciones de vida.

Votos e ilusiones que no quieren crecer, individuos llenos de dudas ante un futuro incierto. Ponen velas por el bien del sistema y sus gobernantes, al igual que hace años otros rezaban para que el caudillo se salvara. La efervescencia y la ilusión de la aparente victoria durará una Navidad. Después vendrá Enero y con ella la gélida realidad que hará crecer la impaciencia, la frustración, la indignación. A partir de ahí todo está por escribir. Al sistema se le acaban los conejos en la chistera. Se acerca la transición, ahora sí, la de verdad.

A %d blogueros les gusta esto: