El mercado mata

La especulación consiste en la acumulación de un bien escaso con objeto de obtener un alto lucro monetario. A veces la expectativa de beneficio viene determinada por una escasez originada a partir de causas naturales (por ejemplo una catástrofe climatológica). En la mayoría de ocasiones se tratará de una escasez inducida, provocada  y/o estimulada por los propios especuladores de manera artificial. Estamos ante una de las herramientas favoritas del mercado para conseguir sus ansiados réditos económicos. Este mecanismo, carente de ética, puede resultar relativamente inocuo cuando se aplica sobre productos secundarios, no relacionados con necesidades básicas para la vida (entradas para un espectáculo deportivo, diamantes, cotizadas obras de arte, amapolas holandesas…). La cosa empieza a ser claramente inmoral y siniestra cuando afecta a la vivienda, porque aleja un derecho fundamental de grandes masas de población con poder adquisitivo bajo o medio, como ha sucedido en el estado español en los últimos años de salvaje burbuja inmobiliaria. Por último estamos claramente ante una práctica criminal cuando el objeto de la especulación son los alimentos, la tierra fértil, las semillas o el agua. Ni que decir tiene que los suministros de estos productos deberían estar garantizados para todos los seres humanos y, por tanto, los correspondientes mercados deberían estar abolidos o, en todo caso, severamente intervenidos. Si no se hace así, como desgraciadamente sucede en la actualidad, el mercado mata. El capitalismo que lo bendice y lo posibilita a través de sus bolsas de cotización de materias primas alimentarias, se convierte en un enorme generador de crímenes contra la humanidad, en una herramienta genocida responsable del asesinato de cientos de millones de personas, aún peor que lo sucedido en las peores décadas del más oscuro totalitarismo estalinista. El libro negro del capitalismo es, sin lugar a dudas, el más negro de todo los libros jamás escritos.

2 comentarios to “El mercado mata”

  1. Desde lo más profundo de mis adentros quiero mostrar mi solidaridad y apoyo activo a Javier Arias por su oposición frontal y denuncia del espureo y criminal sistema capitalista.
    Javier, no sé si eres conciente que tus actos en contra de la especulación constituyen lo que los cristianos llamamos “Denuncia Profética” contra este pecado estructural, alimentado por los políticos, que permite el enriquecimiento de unos pocos a costa del empobrecimiento de los más debiles.
    Bendito eres, alegrate, porque tus actos son un trabajo eficiente por el establecimiento de el amor y la fraternidad del Reino de los Cielos aquí en la tierra.
    “Benditos los que sufran persecución por causa de la justicia, pues de ellos es el Reino de los cielos”
    Somos legión tus hermanos que pensamos, actuamos y nos sentimos unidos a tí..
    Gracias por tu ejemplo.

    Responder

  2. Muchísimas gracias por tus palabras, Raúl.

    __________________

    “Omnia sunt communia” (“Todo es de todos”)

    Thomas Müntzer, 27 de Mayo de 1525.

    Casi 5 siglos después la lucha continúa.

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