La insuficiencia de #laizquierda como ariete contra el poder

Marcos que estrechan nuestras mentes y nos impiden inventar una nueva realidad

Marcos que estrechan nuestras mentes y nos impiden inventar una nueva realidad

El campo de la lingüística cognitiva aplicado a la política ha sido estudiado por diversos autores a lo largo de las últimas décadas. Uno de ellos es el  estadounidense George Lakoff, que publicó en 2004 su famoso libro “No pienses en un elefante“. En ese texto podemos leer:

Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. En política nuestros marcos conforman nuestras políticas sociales y las instituciones que creamos para llevar a cabo dichas políticas. Cambiar nuestros marcos es cambiar todo esto (…) El cambio de marco es cambio social. Los marcos de referencia no pueden verse ni oírse. Forman parte de lo que los científicos cognitivos llaman el «inconsciente cognitivo» —estructuras de nuestro cerebro a las que no podemos acceder conscientemente, pero que conocemos por sus consecuencias: nuestro modo de razonar y lo que se entiende por sentido común. Todas las palabras se definen en relación a marcos conceptuales. Cuando se oye una palabra, se activa en el cerebro su marco (o su colección de marcos). Cambiar de marco es cambiar el modo que tiene la gente de ver el mundo. Es cambiar lo que se entiende por sentido común. Puesto que el lenguaje activa los marcos, los nuevos marcos requieren un nuevo lenguaje. Pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente.

Lakoff cita en su libro algunos ejemplos de marcos (frames), como el del “padre estricto que debe inculcar disciplina a sus hijos despilfarradores”. El “amor a la patria”, el “alivio fiscal” y la “ineficiencia de lo público” o “la guerra contra el terror” podrían ser otros ejemplos de estos marcos. Los marcos eficaces deben ser potentes y totalizadores, sin dejar resquicios ni espacios para dudas o malinterpretaciones. Los marcos apelan a la dimensión más emocional y menos racional del pensamiento humano. Lo más inquietante de los marcos cognitivos es que condicionan una gran cantidad de nuestras acciones políticas hasta tal punto que unos marcos inadecuados conseguirán que optemos incluso por propuestas ideológicas que van en contra de nuestros intereses individuales o colectivos, llegando a inducir ciertas formas de autoagresión. Será muy difícil convencer a un rival político ofreciéndoles datos o hechos, como tendemos a intentar una y otra vez, porque cuando entren en confrontación con sus marcos cognitivos dichos datos serán repelidos de manera refleja al no poder ser integrados en su estructura previa de pensamiento. Los datos se eliminan, los marcos permanencen. Es como si los marcos cognitivos “impermeabilizaran” nuestra mente, de ahí su enorme trascendencia y utilidad como estrategia de control social. Por supuesto el fabricar o desmontar estos marcos de pensamiento no es una tarea fácil ni rápida. Se necesitan décadas de concienzudo trabajo en una lucha que debe ser librada en todos los frentes. Los gramscianos Joaquín Miras y Joan Tafalla lo explican bien en su artículo “la_izquierda_como_problema“, recientemente publicado en la web sinpermiso, llegando a la grave conclusión de que casi todo está por hacer.

Pensamos que tanto Lakoff como Miras y Tafalla están en lo cierto. Nosotros añadimos que el marco que nos hace contemplar el debate político en términos de izquierdas contra derechas no nos permite seguir avanzando porque introduce confusión en lugar de claridad a la hora de formular unos objetivos estratégicos que nos ayuden a garantizar la sostenibilidad de nuestra especie. Vaya por delante nuestro absoluto respeto hacia la inmensa mayoría de las ideas que suelen ser consideradas “de izquierdas” como la igualdad, la justicia, la fraternidad universal o el respeto a la diversidad, las cuales siempre hemos defendido en esta bitácora. Sin embargo a partir de este punto todo se enturbia y nos vemos poco a poco sumergidos en un terreno ambiguo y pantanoso. No en vano solemos escuchar términos como “verdadera izquierda” para ponernos en alerta contra las “falsas izquierdas”. Pero incluso dentro de eso que llaman “verdadera izquierda” también encontraremos una gran cantidad de planteamientos que pueden llegar a resultar incluso antagónicos. Da la sensación de que el sistema ha descubierto que hay algo mucho más eficaz que quemar la bandera del enemigo: parasitarla, cooptarla y apropiarse de su patrimonio sin destruir el símbolo. Y,en gran parte, es justamente eso lo que ha hecho el sistema con esa manoseada etiqueta sociológica llamada “la izquierda”.

¿Por qué pensamos, modestamente, que la etiqueta #laizquierda ya no resulta útil como palanca eficaz para la superación del orden social existente?

  • La etiqueta política #laizquierda se ha quedado pequeña para dar cabida a la enorme envergadura del proyecto y el desafío que supone actualmente la indispensable superación del capitalismo como sistema totalitario para el control, organización y explotación de los recursos planetarios.
  • La etiqueta política #laizquierda se ha revelado insuficiente para movilizar e ilusionar a toda una pléyade de nuevos actores sociales que emergen en múltiples ámbitos de la vida cultural, política, económica e intelectual de la sociedad global en el S XXI.
  • La etiqueta política #laizquierda no ha sido capaz de proporcionar nuevas respuestas a los viejos dilemas que siguen campeando aún imbatidos sobre la arena del pensamiento político y filosófico del tiempo presente. No ha sido capaz, ni en cuanto a la fijación de los objetivos (¿reformar el capitalismo o derruirlo?, ¿fortalecer el estado o disolver al estado?, ¿potenciar nacionalismos identitarios o internacionalismos obreros?, ¿levantar barreras arancelarias o comerciar sin trabas ni fronteras?, ¿subir impuestos o eliminar impuestos?, ¿producir o decrecer?) ni en cuanto al establecimiento de los métodos organizativos (¿horizontalismo o verticalismo?, ¿bases o vanguardias?, ¿partidos políticos o movimientos sociales?, ¿voto electoral o acción ciudadana?, ¿pacifismo o barricada?, ¿autoridad o libertarismo?)…
  • La etiqueta política #laizquierda introduce división en la sociedad, marasmo en el pensamiento y ambigüedad en la estrategia. ¿Cómo es posible apelar a la unidad desde un concepto tan tremendamente difuso?

brieva_700Entendemos que superar el marco de análisis izquierdas-derechas nos llevará dećadas ya que de lo que se trata es, nada más y nada menos, que de construir un nuevo sujeto político, un nuevo soberano a partir de un pueblo empoderado que tome en sus manos de manera directa el control político de la sociedad y que defienda la democracia de manera radical. Es ese el gigantesco reto que nos plantean Miras y Tafalla en el artículo anteriormente citado. Pensamos que para abordar esta hercúlea tarea debemos dotarnos de nuevos marcos de análisis del tipo libertarismo vs autoritarismo, horizontalismo vs verticalismo, humanismo vs capitalismo, reparto vs acumulación , feminismo vs patriarcado, ecologismo frente a productivismo ecocida, conciencia vs alienación o incluso espiritualidad vs nihilismo. Los ejemplos podrían ser innumerables, siempre por supuesto desde el más absoluto respeto y agradecimiento al legado de los grandes pensadores libertarios de todos los tiempos y de las voces altermundistas más contemporáneas. Búsqueda de unidad política, por supuesto que sí, pero desde nuevas etiquetas y nuevos marcos para la acción que muestren objetivos y métodos más claros, inequívocos y pacíficamente revolucionarios.

4 comentarios to “La insuficiencia de #laizquierda como ariete contra el poder”

  1. Ni izquierdas ni derechas, ni partidos políticos ni religiones.
    La paz, sólo paz. Un mundo en paz, sin armas para la opresión e invasión. Un mundo, un sentir que formamos parte de un universo, una naturaleza humana que convive armónicamente con el amor galáctico que sintoniza el balanceo de la espiga que el viento mece para bañarse, zambullirse en las olas cósmicas

  2. Gracias, ferbp, por comentar.

    Pego un fragmento de la pg. 62 del librito citado de Lakoff:

    “Uno de los descubrimientos fundamentales de la ciencia cognitiva es aquel según el cual la gente piensa en términos de marcos y de metáforas — estructuras conceptuales como las que se han descrito. Los marcos están en las sinapsis de nuestro cerebro, presentes físicamente bajo la forma de circuitos neuronales. Cuando los hechos no encajan en los marcos, los marcos se mantienen y los hechos se ignoran. Hay muchos progresistas que creen en una especie de sabiduría popular según la cual «los hechos te harán libre». Bastará con que se puedan presentar todos los hechos ante la mirada pública para que toda persona racional saque la conclusión correcta. Se trata de una esperanza totalmente vana. El cerebro humano sencillamente no funciona así. El enmarcado cuenta. Los marcos, una vez que se atrincheran, es difícil que se desvanezcan”.

    De los tres marcos que citas, para formular el deseo de eliminarlos, (necesidad de izquierdas-derechas, necesidad de partidos políticos, necesidad de religiones) el tercero de ellos es el más estable porque existe casi desde el principio de la humanidad. La necesidad de partidos políticos y la plantilla mental de análisis “izquierdas-derechas” son muchísimos más recientes en nuestra historia evolutiva. Eliminr el tercero de ellos (religiones) por el momento me parece una tarea completamente imposible. Mi “única” aspiración, en ese caso, sería redefinirlo creando nuevos relatos sobre el fenómeno, nuevos acercamientos cognitivos.

    Saludos cordiales.

  3. En este artículo sobre los problemas de la izquierda con los conceptos de “crecimiento económico” y “libertad de mercado” hay también ideas interesantes para el debate:

    http://www.eldiario.es/meseta/derecha-utiliza-izquierda_6_140395970.html

    Se supone que necesiamos “crecer” para superar la crisis (incluso en el imaginario de la izquierda política tradicional) y “recortar la libertad de los mercados” (aunque sea la de mercado eso no suena demasiado bien). Aquí hay problemas conceptuales y, sobre todo, de estrategia que deben ser clarificados. No es tarea fácil por lo que ya hemos comentado: Se hace indispensable redefinir los marcos cognitivos.

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