Posts tagged ‘autogestión’

abril 27, 2014

Rey Heredia-Córdoba: La solidaridad no es delito

La Acampada Dignidad de Córdoba, surgida a raíz de una gran asamblea ciudadana que comenzó a reunirse en Junio-2013, se instala el día 4 de Octubre de 2013 en un colegio público que ya llevaba dos años abandonado en ese momento. Los colectivos del Distrito Sur de Córdoba lo habían solicitado al Ayuntamiento (PP) como espacio de reunión en innumerables ocasiones. La Junta de Andalucía (PSOE-IU), por su parte, tenía competencia sobre el uso del inmueble pero llevaba también dos años lavándose las manos mientras el edificio se iba deteriorando a marchas forzadas. Después de estos años en los que los políticos profesionales con el control de la autoridad no han hecho otra cosa que encogerse de hombros o jalear al poder financiero ante los graves problemas de la ciudadanía, la Acampada Dignidad entendió que la obligación de un pueblo sometido a la arbitrariedad, a la injusticia y a la humillación por parte de los dirigentes no es otra que revelarse. Y así se hizo. Durante estos casi siete meses la Acampada Dignidad, de una forma completamente autogestionaria, ha rehabilitado el edificio, ha puesto en marcha un comedor popular que sirve 100 comidas a diario, imparte clases de lengua, matemáticas, inglés, música y otras disciplinas a un centenar de personas, ha montado un aula de informática que implementa software libre, ha puesto en marcha un huerto en el que personas desalariadas aprenden a trabajar la tierra, ha instalado una emisora llamada Radio Dignidad, ha creado una nutrida biblioteca abierta y ha realizado innumerables talleres y actividades imposibles de describir aquí. Todo ello sin que medie ningún tipo de obligatoriedad de pago monetario ya que el modelo se basa en la horizontalidad, en el don y en el apoyo mutuo.

Algo así no puede ser tolerado por el poder y es por ello que un juez, a petición del alcalde, ha dictaminado que el edificio debe ser desalojado antes del 9 de Mayo. La autogestión de un espacio público, que pertenece al pueblo, desarrollada directamente por el pueblo sin élites extractivas de por medio es algo demasiado radical para ser permitido y además podría constituir un muy mal ejemplo para otros grupos y espacios.

Durante este tiempo unas tres mil personas han pasado por el centro cada semana. Pero lo más importante es que muchas de estas personas han ido transformanado su resignación en ilusión, porque en la Acampada Dignidad quien recibe algo aporta algo; no hay caridad sino intercambio, solidaridad y construcción de tejido social. Cuando el centro se cierre… ¿qué ofrecerá a cambio el poder económico, judicial y policial a esas miles de personas excepto, una vez más el vacío, la miseria y la humillación?. ¿Qué les ofrecerá usted a cambio, Sr. Alcalde José Antonio Nieto, a esos miles de ciudadan@s?. ¿Tiene vd. algún interés, Señor Nieto, en ayudar a l@s cordobes@s o solo está movido por sus propios intereses particulares?.

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febrero 17, 2013

Proyectos de autogestión en el mundo del trabajo

cooperativismoEn contraposición con el extremado control organizativo que reina dentro del reducido ámbito de la gran empresa capitalista podemos contemplar en nuestros días una total ausencia de planificación en la producción global de bienes sociales. Un magnífico ejemplo de ello puede ser la producción de vivienda. El sistema capitalista no se encargó de planificar cuántas de ellas eran realmente las requeridas para cubrir las necesidades de la población. Nos contaron que el mercado lo haría por nosotr@s pero los hechos demuestran que el capitalismo no se mueve en función de las necesidades básicas de las personas sino, exclusivamente, por el afán de lucro ilimitado para un segmento muy reducido de la humanidad. Es de esta manera como se crean infinidad de “burbujas de sobreproducción”, que llenan el mercado de bienes invendibles mientras la mayor parte de la población se enfrenta al hambre y la miseria al verse privada progresivamente de sus empleos y sus ahorros. En esos momentos la propiedad capitalista se interpone violentamente entre los trabajadores y sus medios de subsistencia, demostrándose empíricamente que el fin último del sistema no es la satisfacción de necesidades vitales globales, la producción racional de bienes, ni siquiera la reproducción elemental de la vida sino, única y exclusivamente, el lucro monetario acumulativo de las élites propietarias. Las casas siguen estando ahí, pero el sistema no permite que sean habitadas por quienes las necesitan, los alimentos siguen estando disponibles en grandes cantidades pero no es permitido consumirlos. ¿Es posible un mayor grado de ineficiencia, despilfarro e irracionalidad en un sistema de gestión social?. La única solución, llegados a este punto, es darle la vuelta a las prioridades, poniendo por delante el reparto, la equidad, la horizontalidad organizativa o nuestra simple reproducción ecológica en detrimento del lucro monetario y su correspondiente acumulación.

Y es precisamente esto lo que ya están llevando a la práctica infinidad de pequeñas iniciativas de auotogestión en el mundo del trabajo y el consumo. Aparecen asociaciones horizontales de trabajador@s/consumidor@s que se relacionan bajo principios cooperativos en múltiples ámbitos de la vida que van desde la agricultura a la educación, pasando por el ámbito de los cuidados, el consumo, la energía o la cooperación integral. Uno de los principales objetivos, en este tipo de iniciativas, es hacer desaparecer en la mayor medida posible a los intermediarios, estableciendo una relación directa equitativa entre el productor del bien o servicio y el demandante del mismo. Se pretende, de esta forma, que el fruto del trabajo vaya directamente al trabajador@ sin que nadie se lo expropie por el camino. Los mayores expropiadores del valor asociado al trabajo ajeno son actualmente los bancos privados, las grandes superficies de distribución o las gigantescas empresas que tienden a controlar en su exclusivo beneficio enormes espacios de intercambios, expulsando de ellos a cualquier pequeño productor o comerciante. Esto se realiza mediante un proceso ascendente de concentración y oligopolio que para los grandes siempre resulta insuficiente y que genera enormes bolsas de hambre, deuda, miseria y escandalosa desigualdad en cada vez mayores masas de población, empujadas hacia el abismo de la más absoluta degradación humana o, en muchos casos, al suicidio inducido.

Esta característica de la nueva producción significa el alumbramiento de un mundo alternativo desde el punto de vista filosófico, jurídico, político, cultural e ideológico, en donde prima el reparto frente a la acumulación, el pequeño productor frente al grande, el trabajador frente al especulador, la horizontalidad frente al verticalismo y, en definitiva, la protección de la vida frente al instinto ciego y asesino del capital. Gracias a tod@s los que estáis construyéndolo cada día.

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