Posts tagged ‘capitalismo’

enero 16, 2017

El striptease del Estado: Homenaje a Zygmunt Bauman

zygmunt-bauman-tenemos-que-protegernos-del-99-de-la-informacionUna de nuestras voces alterglobalizadoras (altermundistas) más reputadas nos ha dejado en este mes de Enero de 2017. Se trata del intelectual polaco Zygmunt Bauman. Este autor nos ha servido de inspiración y fuente de conocimiento para elaborar algunos de los textos que podrás encontrar en este blog. Nos sentimos deudores de su pensamiento y, por ello, vamos a realizar una breve reseña sintética de alguna de sus ideas.

* Durante las últimas décadas del siglo XX la “modernidad sólida”, que ofrecía a las personas un cierto sentido de pertenencia y una identidad social estable (a través de elementos como la familia, el trabajo, el barrio o la cultura propia, entre otros) pasa a convertirse en una “modernidad líquida” donde muchas coordenadas vitales se tambalean y la incertidumbre parece inundarlo todo. En este contexto se impone la volatilidad, la temporalidad y la provisionalidad de gran parte de los compromisos y certezas que en otro tiempo aportaban cierta raigambre identitaria a las vidas de millones de personas. La modernidad líquida propia de la globalización capitalista choca, sin embargo, contra dos potentes muros: el tiempo y el espacio. La aniquilación del tiempo y el espacio constituyen un objetivo primordial para el modelo consumista propio de este tipo de modernidadad ya que constituyen los principales “muros naturales” para su expansión.

* En el entorno de “modernidad líquida”, propio de la globalización capitalista, la identidad puede llegar a convertirse en un producto más de consumo. Las clases acomodadas tienden a encontrar “identidades líquidas” o fabricadas a medida de sus propias necesidades. Se mueven libremente, viajan y escogen las etiquetas que más le gustan o les conviene en cada caso: “Mi Dios es judío, mi pizza italiana, mi coche japonés, mi democracia griega, mis números aŕabes, mis letras latinas… solo mi vecino es extranjero”. El poder se vuelve “ingrávido” y aspira a “desterritorializarse”. A la vez un segundo estrato de población, mucho más numeroso que el anterior, tiene que aceptar identidades forzadas de las que le resulta casi imposible desembarazarse. Estas clases subalternas tienden a ser encerradas en demarcaciones territoriales, raciales o culturales cada vez más estrictas y rígidas. Por último podría hablarse de un tercer grupo a los que se les niega la identidad, son la “no-personas”, las invisibles, aquellas que ni siquiera pueden llegar a aspirar a una identidad impuesta y forzada. Estamos ante una globalización asimétrica y tramposa, diseñada a la medida de las élites económicas que manejan a su antojo los “semáforos” de los flujos migratorios, y las fronteras, dando siempre luz verde a los “turistas” y luz roja a los “vagabundos”. La solidaridad con el excluido no es una opción razonable en esta “modernidad líquida”, solo la evitación y la separación. No es cuestión de amar u odiar al prójimo sino de mantenerlo inmóvil y a distancia, así se anula el dilema y la elección se vuelve innecesaria. En la mesa de la globalización capitalista no hay sillas para estas colectividades, obligadas permanentemente a “esperar fuera”, de forma estática, un turno de entrada que nunca llega. Además debe  soportar mientras tanto pesadas identidades y condiciones existenciales no libremente elegidas. La inmovilidad es la derrota mientras el movimiento es el único camino hacia la victoria.

* Los “inversores”, sin embargo, exigen entornos fiables, predecibles y estables para desplegar sus mecanismos de acción, “generadores de riqueza”. La contrapartida es un entorno cada vez menos fiable, predecible y estable para la trabajadora/trabajador condenada a soportar sobre sus espaldas la molesta carga de la incertidumbre, el miedo al futuro o los riesgos crecientes para sus expectativas vitales. (Sobre este tema concreto escribimos esta entrada). Otros autores, como Wallerstein, ya hablaron de estos mecanismos de desplazamiento del riesgo, que pueden ser espaciales, temporales o intersociales, generando entornos de alta desigualdad con concentraciones progresivas de poder, capital y de capacidad de libre elección.

* En este contexto la maquinaria política de los estados tiende a especializarse en la represión y el control social de sus poblaciones, mediante dispositivos jurídicos, policiales y mediáticos diseñados al efecto. El resto de las funciones tradicionalmente vinculadas a los gobiernos y al estado del bienestar, tales como suministrar soporte vital mínimo a sus poblaciones en forma de servicios sanitarios, educativos, de vivienda, de crédito o energéticos, son ignorados y no aceptados como parte de su campo de acción o responsabilidad. “En el cabaret de la globalización capitalista el Estado realiza un striptease y al final de la función solo queda lo mínimo: el poder de su maquinaria represiva”. Los estados rivalizan entre ellos para servirles a las élites globales masas de trabajadores/as dóciles y dispuestas a ser explotadas/fecundadas por el salvífico capital nómada. A estas élites financieras les interesa estados débiles desde el punto de vista de su soberanía política-económica pero fuertes desde el punto de vista de su capacidad policial y propagandística.

La voz de Bauman, en definitiva, accesible a través de su abundante producción intelectual en forma de libros, ensayos, artículos o conferencias, constituye una herramienta relevante para entender el mundo en que vivimos y para encontrar líneas de actuación que nos ayuden a transformarlo.

abril 19, 2014

Piketty: La brecha creciente entre ricos y pobres amenaza con destruirnos

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Capitalism simply isn’t working and here are the reasons why. Thomas Piketty.

Parece que ya hasta los liberales están indignados con la dinámica destructiva que el capitalismo ultradepredador de la actualidad está desatando. Es el caso del reputado economista Thomas Piketty, que en su último y exitoso libro “El capital en el siglo XXI” llega a importantes conclusiones, tras un exhaustivo análisis de datos históricos:

Cualquier persona con capacidad de compra en una época en que el aumento de los rendimientos del capital rentista especulativo es muy superior a los del capital productivo y al de los salarios se convertirá rápidamente y en forma desproporcionada en más y más rica. El incentivo en ser un especulador es muy superior al de convertirse en una persona que toma riesgos empresariales. Nuestros ricos y millonarios no tienen por qué respaldar la innovación o invertir para producir porque es mucho más facil y seguro recoger los beneficios de sus rentas y bonos garantizados. Las exenciones de impuestos, los paraísos fiscales y el interés compuesto se encargará del resto. Es revelador que el duque de Westminster y el conde de Cadogan sean dos de los hombres más ricos de Gran Bretaña. Esto se produce en virtud de los campos en Mayfair y Chelsea que sus familias poseen hace siglos en propiedad y en la falta de voluntad política para poner freno a los vacíos legales que permiten que las propiedades de la familia no dejen de aumentar. Nada que ver con el planteamiento liberal originario que defendía el aumento de riqueza y salario en proporción al mérito y al trabajo y no a la estirpe o al nivel previo de patrimonio acumulado en generaciones anteriores.

El propio dinamismo capitalista se ve así socavado. Piketty señala que los ricos son eficaces en la protección de su riqueza frente a impuestos y que progresivamente la proporción de la carga fiscal total asumida por las personas con rentas medias ha aumentado. Como resultado, la obligación de pagar por bienes públicos, constitucionalmente garantizados como la educación, la salud y la vivienda, es asumida cada vez más por los contribuyentes de la clase media empobrecida, que no tienen los medios para sostenerlos. Los modelos fiscales que tienden a aumentar los impuestos indirectos como el IVA mientras disminuyen los impuesto directos sobre los patrimonios, no hacen sino echar aún más leña al fuego de la desigualdad.

Por lo tanto el propio modelo se convierte en una receta para la desaceleración del dinamismo empresarial, el crecimiento de las economías rentistas, el endurecimiento de las condiciones de trabajo de los asalariados, el freno a la innovación y la degradación de los servicios públicos. Mientras tanto, los ricos se hacen cada vez más ricos y se desconectan más y más de las sociedades de las que forman parte, así como de las obligaciones inherentes a su matenimiento. Su riqueza poco tiene que ver con el mérito o el trabajo duro, sino con la suerte de estar al mando del capital y de recibir rendimientos más altos que los salarios y que las inversiones productivas. Así vemos como la desigualdad de la riqueza en Europa y EE.UU supone ya el doble de la desigualdad de ingresos el 10% superior ya ha conseguido acumular entre el 60% y 70% de toda la riqueza, mientras concentra “solo” de un 25% a 35% de todos los ingresos-. Esta concentración de la riqueza ya se encuentra en los niveles previos a la Primera Guerra Mundial, y se aproxima de nuevo a los de finales del siglo XIX. Hay un perverso efecto de retroalimentación entre la riqueza y los ingresos: En última instancia, una gran riqueza añade ingresos no trabajados a los ingresos ya obtenidos, acelerando aún más el aumento de la desigualdad.

El proceso desbocado por el cual el capital se multiplica más rápido para concentrarse en cada vez menos manos está en marcha otra vez y en una escala global, como sucedió en el periodo previo a la primera guerra mundial. Las consecuencias, escribe Piketty, son “potencialmente aterradores”.

La lección del pasado es que las sociedades, bajo estas circunstancias, tratan de protegerse a sí mismas mediante el cierre de sus fronteras, a través de revoluciones o en última instancia a través de la guerra. Piketty teme que se repita. Tampoco parece probable que el sentido de la justicia inherente a los seres humanos haya quedado suspendido. Por supuesto, la reacción juega de manera diferente en diferentes épocas.  Hay sospechas más que fundadas de que la energía escondida tras el nacionalismo escocés, catalán, vasco o tras muchos otros brota del deseo de construir un país donde las desigualdades de riqueza sean menos consentidas que en sus Estados matrices (Inglaterra o España en los ejemplos citados).

Las soluciones, para el autor, pasan por una tasa impositiva sobre los ingresos altos de hasta el 80%, de un impuesto sobre sucesiones efectivo, por los correspondientes impuestos sobre la propiedad y, debido a que el problema es global, un impuesto sobre el patrimonio mundial, actualmente inconcebible. Pero como dice Piketty, la tarea de los economistas es que todo esto sea más concebible. Su libro, sin duda, contribuye a ello y los de nuestra doctora en Economía Miren Etxezarreta también.

marzo 19, 2014

Capitalismo o el cortocircuito de la ética

Recientemente el gobierno de España ha perpetrado un brutal ataque al concepto de Justicia Universal. Alegan, utilizando para ello los habituales eufemismos, que el pragmatismo de los intereses monetarios es incompatible con la persecución de los delitos cometidos por los poderosos. Es lo mismo que dicen cuando conceden obscenas aministias fiscales a los defraudadores, perdonan impuestos a empresas corruptas o silencian a inspectores honestos. También pudimos contemplar no hace muchas fechas como se disparaba munición policial contra personas indefensas que intentaban nadar en dirección a una playa española con resultado de numerosos fallecidos. Se trató de una nueva forma de terrorismo de estado pero en su defensa alegaron, utilizando sus habituales fórmulas retóricas, que los intereses que ellos representan no pueden tolerar que personas miserables pongan en peligro la seguridad de la bandera rojigualda. Una tercera parada en este via crucis, algo más alejada ya en el tiempo, podría ser la reforma express de la constitución española para garantizar el cobro a los usureros por encima de cualquier otra consideración relacionada con la vida de los súbditos, restaurando así por la vía de los hechos el feudalismo propio de la edad media, ahora en su versión financiera. Se alegaba para ello que los intereses monetarios de los grandes acumuladores de capital deben prevalecer sobre cualquier otro tipo de consideración humana. Estas escenas cotidianas, junto a otras muchas que podrían ser enumeradas, nos dibujan un panorama en el que la ética queda completamente cortocircuitada en virtud de la ideología capitalista.

noesunacrisiseselsistemaLa posibilidad de que los ricos puedan seguir siempre enriqueciéndose de manera despiadada e ilimitada pone de rodillas a la ética, a los derechos humanos, al bien común y a la propia supervivencia de las personas llegado un momento de dificultad material. En este contexto la democracia llega a convertirse en un gran obstáculo para el avance del engrandecimiento económico de las élites. La tentación de echar las culpas sobre los fusibles del sistema, políticos gobernantes sin escrúpulos, no debe hacernos perder de vista que el problema no está en ellos sino en las propias reglas del capitalismo, de sus principios sacrosantos y en la filosofía inherente a los mismos, comenzando por esa mentira criminal que inoculan de manera goebeliana de que la búsqueda insaciable del interés privado e individual de cada persona terminará traduciéndose en un bienestar colectivo para la humanidad. El enorme grado de difusión de este dogma es también imprescindible para entender porque existe una corrupción estructual en las clases política-empresariales de casi todos los países de nuestro entorno, con desfalcos, fraudes y expolios de incanculable cuantía. Sencillamente los corruptos no tienen conciencia de que estén haciendo nada malo. Solo intentan conseguir tanto beneficio, riqueza y privilegio como pueden y les permiten, dando cumplimiento a la máxima principal de la ideología que entroniza al capital como dios del universo. Es por ello que capitalismo y corrupción protagonizan una ardiente historia de amor. Mientras no consigamos cambiar las reglas el resultado final siempre terminará siendo el mismo, por mucho que cambiemos a los capataces de la finca. Por ello se hace indispensable la puesta en funcionamiento de un nuevo conjunto de principios rectores para la vida, la sociedad y la economía, inaugurando un nuevo tiempo, una nueva cultura y un nuevo centro político. Ese nuevo centro político en España puede estar comenzando a tomar cuerpo en iniciativas transversales como los foros sociales, el 15M-occupy o las plataformas de afectados por la hipoteca entre otras muchas o en el campo electoral con propuestas conjuntas como las del PartidoX, Equo, Podemos u otras similares. Pero, no lo olvidemos, el cambio nunca podrá consistir en un reemplazo de capataces sino en la transformación de los principios rectores de la sociedad y del conjunto de reglas que posibilitan y determinan las relaciones entre las personas.

diciembre 8, 2013

¿Cómo cambiar hacia sociedades sostenibles? (I)

(Esta entrada está basada en un artículo publicado por el ecologista Jorge Riechmann hace algún tiempo en la revista del CSIC Isegoría. El texto original “¿Cómo cambiar hacia sociedades sostenibles? Reflexiones sobre biomímesis y autolimitación“.)

Para entender la necesidad imperiosa de realizar una reforma estructural en nuestro modelo de desarrollo globalizado podríamos acudir a la  la metáfora que plantea la disyuntiva entre habitar un chalé aislado (opción “la casa de la pradera”, digamos), o un piso de un bloque de viviendas. En el primer caso, (visión del “mundo vacío”) puede uno hacerse la ilusión de que su forma de vivir no afecta a los demás, y –si cuenta con recursos suficientes— organizarse básicamente sin tener en cuenta a los otros. En el segundo caso (visión del “mundo lleno”), ello es manifiestamente imposible. Ahora bien: para generalizar en nuestra biosfera la manera de vivir que metaforiza “la casa de la pradera”, tendríamos que ser muy pocos y muy ricos, y sabemos que ése no es el caso. A comienzos del siglo XXI somos 7.000 millones de habitantes, con cientos de millones de pobres de solemnidad y un nivel aberrante de desigualdad social. Estamos abocados entonces a un modelo de convivencia que, a escala planetaria, se parecerá más a la de la comunidad de vecinos en el bloque de viviendas, es decir, a la visión del “mundo lleno”. Sin embargo a cualquiera que haya vivido las aburridas y muchas veces difíciles reuniones de los vecinos de la escalera, donde hay que aguantar las excentricidades de la del tercero derecha, las inaguantables pretensiones del morador del ático y el aburrido tostón que nos endilga el del segundo izquierda, la perspectiva podrá parecerle descorazonadora. No obstante ésa es la situación en que nos hallamos, y no va a modificarse ni un ápice por intentar ignorarla practicando la política del proverbial avestruz. Tendremos que mejorar la calidad de la convivencia con los vecinos de nuestra escalera, darnos buenas reglas para el aprovechamiento compartido de lo que poseemos en común, y educarnos mutuamente con grandes dosis de paciencia, tolerancia y liberalidad. Estamos obligados a llegar a entendernos con esos vecinos, so pena de una degradación catastrófica de nuestra calidad de vida… o quizá, incluso, de la desaparición de esa gran comunidad de vecinos que es la humanidad, cuya supervivencia a medio plazo en el planeta Tierra no está ni mucho menos asegurada.

Somos muchas y muchos viviendo dentro de un espacio ambiental limitado. Las reglas de convivencia que resultan adecuadas para esta situación son diferentes, sin duda, de aquellas que hemos desarrollado en el pasado, cuando éramos pocos seres humanos viviendo dentro de un espacio ambiental que nos parecía ilimitado.  Pensemos por ejemplo en que, todavía hoy, las subvenciones para actividades que destruyen el medio ambiente (como la quema de combustibles fósiles, la tala de los bosques, la sobreexplotación de acuíferos o la pesca esquilmadora) alcanzan en todo el mundo la increíble cifra de 700.000 millones de dólares cada año: se trata, evidentemente, de una situación heredada de tiempos pasados, cuando en un “mundo vacío” podía tener sentido incentivar económicamente semejantes actividades extractivas. En el caso concreto del estado español las petroleras consiguen beneficios extraordinarios en detrimento de las renovables gracias a la sumisión de los diferentes gobiernos a estos lobbys. En un “mundo lleno” todo esto resulta suicida: hacen falta nuevas reglas de convivencia (para empezar dejar de subvecionar tales actividades para pasar a gravarlas con ecoimpuestos o tasas ambientales, por ejemplo). Un asunto que en la nueva situación se torna imperioso es la necesidad de incrementar la cantidad y la calidad de la cooperación. Somos muchos, y estamos destinados a vivir cerca unos de otros. Tal situación no es necesariamente una condena: podemos y debemos transformarla en una ocasión para mejorar juntos. Pero eso nos exige pensar de otra manera sobre los valores de lo individual y lo colectivo, y en cierta forma nos convoca a reinventar la política, más allá del Mercado y del Estado, mediante el cuidado de lo común, como queda perfectamente expresado en el bellísimo texto La Carta de los Comunes.

Una tendencia histórica del capitalismo industrial ha sido producir cantidades crecientes de bienes y servicios con cantidades decrecientes de trabajo humano. En el “mundo vacío” de los comienzos de la industrialización, donde el factor trabajo escaseaba y el factor naturaleza abundaba, tenía sentido concentrarse en la productividad humana; en un “mundo lleno” en términos ecológicos, donde la situación es inversa (el factor trabajo abunda y el factor naturaleza escasea), hay que invertir en protección y restauración de la naturaleza, a la vez que hacemos disminuir las jornadas de trabajo. La jornada de trabajo de 8 horas fue una conquista de finales del siglo XIX que en siglo XXI ya debería ser actualizada. Hace un par de siglos, podíamos pensar que el mundo estaba lleno de naturaleza y vacío de gente; hoy está lleno de gente y cada vez más vacío de naturaleza. Observamos con claridad cómo, desde el momento en que se ha “llenado” o saturado ecológicamente el mundo, han de cambiar las reglas básicas de juego (en este caso, las estrategias de producción de bienes y servicios, así como el reparto del trabajo y sus jornadas) .

 En un “mundo lleno”, no quedan ya tierras vírgenes por explotar, y caen las bases de la teoría liberal de la apropiación justa. En un “mundo lleno” como el nuestro la filosofía de John Locke, Adam Smith, Jeremy Bentahn o  Stuart Mill ha dejado de tener sentido, porque esas teorías fueron formuladas hace siglos en un contexto en el que la naturaleza era concebida como un inmenso e inagotable cofre del que debíamos apropiarnos. En un planeta finito, cuyos límites se han alcanzado, ya no es posible desembarazarse de los efectos indeseados de nuestras acciones (por ejemplo, la contaminación) desplazándolos a otra parte: ya no hay “otra parte”. Una vez hemos “llenado el mundo”, volvemos a hallarnos de repente delante de nosotros mismos: recuperamos de alguna forma la idea kantiana de que en un mundo redondo nos acabamos encontrando. Por eso, en la era de la crisis ecológica global, la filosofía, las ciencias sociales y la política entran en una nueva fase de acrecentada reflexividad. Desde mañana, la humanidad debe ser diferente de lo que era ayer, del mismo modo que el hombre adulto se diferencia del niño.

(Continúa en ¿Cómo cambiar hacia sociedades sostenibles? (II) ).

noviembre 10, 2013

¿Por qué suben los partidos xenófobos en Europa?

golden-dawn-greeceLas relaciones entre fascismo, multiculturalismo y economía de mercado capitalista han sido analizadas en profundidad, a partir de la segunda guerra mundial, por diversos autores como Fromm, Polanyi, Bauman o Zizek entre otros. El tema vuelve a recobrar un preocupante interés en Europa debido al ascenso, en estos últimos años, de partidos y movimientos políticos xenófobos y ultranacionalistas en países como Grecia, Francia, Noruega, Hungría o Rusia entre otros.  Para entender este fenómeno nada mejor que acudir a los especialistas, entre los cuales es necesario citar al siempre agudísimo Slavoj Žižek:

“Para funcionar, la ideología dominante tiene que incorporar una serie de rasgos en los cuales la mayoría explotada pueda reconocer sus auténticos anhelos. En otras palabras, cada universalidad hegemónica tiene que incorporar por lo menos dos contenidos particulares: el contenido particular autentico y la distorsión creada por las relaciones de dominación y explotación. Desde luego la ideología fascista “manipula” el anhelo autentico por parte del pueblo de una verdadera solidaridad comunitaria y social, en contra de la competencia descarada y la explotación; desde luego dicha ideología “distorsiona” la expresión de este deseo con el objeto de legitimar la continuación de las relaciones de explotación y dominación social. Sin embargo, para poder llegar a la distorsión de ese autentico deseo, tiene primero que incorporarlo (…) Para tomar el peor caso imaginable, ¿acaso el antisemitismo nazi no se basaba en el deseo utópico de una vida comunitaria autentica, en el rechazo plenamente justificado de la irracionalidad propia de la explotación capitalista? Nuestra opinión, nuevamente, es que resulta teórica y políticamente incorrecto denunciar este anhelo como una “fantasía totalitaria”, esto es, buscar en él las “raíces” del fascismo. Se trata de un error habitual que comete la critica liberal-individualista del fascismo: en realidad, lo que lo hace “ideológico” es su articulación, es decir, la forma en que se hace funcionar este deseo como legitimador de una determinada concepción acerca de lo que es la explotación capitalista (el resultado de la influencia judía o el predominio del capital financiero sobre el “productivo”, el cual aparecería como el único que establece una relación “armoniosa” con los trabajadores) y del falso modo en que podemos vencer dicha explotación (a través de la eliminación de los judíos)(*)

Se instrumentaliza pues un sentimiento real y justificado, articulando sobre él una explicación reduccionista y finalmente una aberrante “solución” acorde con los disparatados (desde el punto de vista del bien común) intereses de las élites. Lo primero que llama la atención leyendo este fragmento del filósofo esloveno es la inquietante idea de que la estructura profunda del fascismo se nutre de un justificado sentimiento de indignación contra el capitalismo explotador. Sin desigualdad extrema, sin la dominación descarnada e impune de las élites financieras y políticas corruptas sobre el pueblo llano difícilmente podría entenderse el fenómeno del fascismo. Es sobre esta realidad lacerante de la injusticia sobre la que el oportunismo de ideólogos sin escrúpulos puede hacer crecer su falsa solución al problema, su desquiciada vía de escape ante un justo sentimiento de opresión. Por otro lado debemos tener presente que el marco mental imperante en una sociedad capitalista apela a la búsqueda del lucro ilimitado, a la legitimación social de la desigualdad y la culpabilización de las víctimas de la pobreza como responsables indirectos de sus propios problemas, debido a su falta de iniciativa o a su tendencia al vicio o a la vagancia. No es de extrañar, por tanto, que en este caldo ideológico de cultivo las minorías étnicas pobres, presentes en nuestras sociedades multiculturales, sean revestidas con la condición de “chivos expiatorios” en donde descargar la culpa de problemas tan variopintos como la falta de empleos, la delincuencia, el tráfico de drogas o simplemente la suciedad creciente de las ciudades. Las conclusiones a las que no será difícil llegar son:

a) En contextos de crisis económicas como la actual el cóctel entre multiculturalismo y capitalismo deviene desgraciadamente en un aumento casi inevitable del fenómeno de la xenofobia y el ultranacionalismo extremo.

b) Una sociedad multicultural solo tendrá posibilidades de sano desarrollo, convirtiéndose por tanto en intercultural, en un contexto humanista y post-capitalista, en donde los valores de solidaridad humana, colaboración, respeto y apoyo mutuo prevalezcan sobre la búsqueda obsesiva por el lucro monetario individualizado y la acaparación de patrimonio privado sobre cualquier otra consideración.

c) La regresión a lo étnico, a los principios esencialistas, a la identidad religiosa o incluso al fundamentalismo autista, es decir a lo “pre-político”, son reacciones desesperadas y “a la defensiva” del sujeto colectivo e individual ante el empuje de una lógica capitalista despersonalizada, amoral, castradora, transnacional, colonialista y escalofriantemente depredadora de los derechos humanos más elementales.

d) El fascismo puede ser conceptualizado como una reacción telúrica, espasmódica y desadaptada de pueblos cercados por un capitalismo profundamente agresivo y depredador de sus recursos vitales.

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(*) Zizek, S. Multiculturalismo o la lógica cultural del capitalismo multinacional.

+ Navarro, V. Los orígenes del fascismo en Europa. Antes y ahora.

septiembre 29, 2013

¿De dónde viene el dinero que nos prestan los bancos?

¿De dónde viene el dinero que nos prestan los bancos privados?. Ante esta pregunta la inmensa mayoría de los sufridos e inocentes ciudadanos contestarían con digno aplomo: “El dinero que nos entregan los bancos procede de los depósitos de los virtuosos ahorradores. El banco es un simple intermediario que presta asumiendo un riesgo”. Algunos incluso llegarán a decirnos, orgullosos de su nivel de conocimientos financieros, que “el dinero procede de la emisión de los Bancos Centrales”. Desgraciadamente la realidad no es esa en absoluto pero nadie va a contártelo jamás a no ser que tú te pongas a investigar por tu cuenta. La verdad del asunto, por increíble y estrafalaria que pueda parecer, es que los bancos privados crean dinero de la nada y ni siquiera deben pedir permiso para ello. Simplemente fabrican nuevo dinero de forma instantánea, dinero que entregarán a quienes ellos consideran pertienente siguiendo criterios internos completamente subjetivos que solo obedecerán a intereses exclusivamente privados y minoritarios. Por otro lado hay que saber que los Bancos Centrales (que tampoco están sujetos a control democrático efectivo) crean no más del 7% del dinero total en circulación. Es muy dudoso, además, que los bancos privados asuman riesgo alguno ya que si el deudor no paga se quedarán con sus posesiones y, en último término si fuera necesario, la cantidad aún pendiente de cobro será endosada al erario público, mediante transferencia de sus deudas privadas al bolsillo de la atónita ciudadanía. Nadie puede prestar lo que no tiene… excepto los bancos privados en este sistema desquiciado. En algún oscuro momento del pasado el pueblo confiado entregó un inmenso poder a banqueros privados para que dirigieran la economía según sus reglas. Dichos magnates han utilizado ese inmenso poder, concedido por nuestra ingenua credulidad, para esclavizarnos. Nunca nadie en la historia de la humanidad pudo soñar un negocio mejor. Para rematar el invento se prohíbe terminantemente a los gobiernos democráticos utilizar un mecanismo similar para conseguir financiación, obligando a estos a pasar por la misma estafa legal que se aplica a los ciudadanos individuales. Hemos creado una teocracia bancaria, en donde los banqueros ocupan el lugar de jueces divinos, situados por encima de gobiernos y ciudadanos, premiando y castigando a la población según sus caprichos. Es evidente que hasta que no cambiemos las reglas económicas y políticas que rigen este sistema totalitario, garantizando un control público, ético y democrático del crédito, el declive de nuestros derechos como seres humanos está completamente asegurado. Ahora mejor te lo explica el economista Alejandro Nadal Egea, doctor en Economía por la Universidad de París X, y actualmente profesor e investigador especializado en las áreas de teoría económica comparada y economía del cambio técnico.

agosto 31, 2013

Autolimitación de la riqueza: Una propuesta

Si hay algo que la crisis sistémica esté poniendo al descubierto ante los ojos de cualquier observador mínimamente sagaz es que actualmente se está produciendo una concentración descomunal de la riqueza en cada vez menos manos. Las mayores empresas mundiales se van haciendo más y más grandes hasta llegar a fagocitar o destruir a otras de tamaño inferior creando una posición de dominio muy inquietante incluso desde el punto de vista del propio liberalismo. La competencia desrregulada no crea más equilibrio entre los entes productivos sino, justo al contrario a como siempre se nos había explicado, genera tiranías oligopólicas que terminan por vaciar a la democracia de todo su sentido y significado real. Un buen ejemplo de este hecho puede verificarse en el panorama financiero del estado español donde cada vez existen menos bancos, creándose un oligopolio o cuasi-monopolio de facto entre empresas mastodónticas y todopoderosas como son el Santander, BBVA y La Caixa. Ellos van devorando el mercado apropiándose de más y más cuota de poder gracias a la demolición controlada de las cajas de ahorro. Algo similar puede observarse en otros sectores de la economía como la producción de energía, fármacos o la fabricación a gran escala de alimentos procesados, entre otros muchos.

Ante esta nueva dictadura, en este caso de mercado, algunas voces situadas dentro del propio capitalismo comienzan a dar la señal de alarma y plantean soluciones imaginativas para intentar garantizar algo parecido a una libre concurrencia real entre operadores de tamaño más o menos similar para que no sean capaces de llegar a destruirse con la velocidad y voracidad actual. Una de estas voces es la de Luis Molina Temboury que nos expone, según sus propias palabras, “Una sencilla solución para un inmenso problema”. Leamos muy resumidamente la presentación de su propuesta:

Para el neoliberalismo el futuro no existe. Todo se reduce al orgasmo individualista de poseer cuanto antes más que nadie. Aceptar esa demente ideología de que el futuro colectivo no debe preocuparnos es precisamente lo que ha propiciado la victoria del neoliberalismo, y también es lo que nos ha llevado hasta la crítica situación en que estamos. Nadie tiene derecho a apropiarse de riquezas desproporcionadas si eso afecta al bienestar del resto de los seres humanos, y menos aún si eso determina un horrible futuro para la humanidad. La verdadera libertad no puede significar enriquecerse a costa del dolor de los otros, es decir, de la red universal . Que el germen de los problemas es la desigualdad extrema es tan evidente como evitable. Aunque ahora esté boyante, el sistema neoliberal colapsará finalmente porque no puede ni podrá superar su contradicción esencial: no es realista pretender una acumulación ilimitada de riquezas en un entorno material finito ni sostener un crecimiento perpetuo de la desigualdad. Esa contradicción se manifiesta en el plano teórico, porque no existe ecuación matemática ni econométrica alguna que pueda sostener tan insensato modelo. También en el plano político, porque la concentración de poder que acompaña al aumento de la desigualdad ha pervertido la democracia y nos conduce aceleradamente a la dictadura del gran capital. En el plano social, la contradicción ya resulta insoportable, porque ha generado una sociedad global violenta, militarizada, insolidaria y corrupta, que convive alegremente con la pobreza, la guerra, la destrucción del medio ambiente y la vulneración de los derechos humanos. Y para terminar con la suma de las desgracias que ha producido esa contradicción, el neoliberalismo está siendo nefasto para el desarrollo personal, porque su ideario ha inoculado en lo más hondo de las conciencias una gran mentira: que somos individuos ajenos e independientes del gran todo universal. Es decir, que por aceptar la acumulación ilimitada y la desigualdad extrema como base de la organización social nos hemos condenado a vivir sumidos en el miedo, la ignorancia y la miseria, a estar presos de una ideología irracional y a ser cómplices involuntarios eternamente insatisfechos de un consumismo estúpido e irresponsable. El sistema económico neoliberal morirá y cuanto antes lo haga será mejor, porque ya ha llegado demasiado lejos. Debemos poner coto a la acumulación infinita de riqueza en manos privadas, esa regla irracional que guía al sistema por encima de cualquier otra consideración y que nos lleva aceleradamente al fin de la historia. Desperdiciar la vida y el esfuerzo de todos en el absurdo objetivo de que una minoría acumule desaforadamente mientras la sociedad entera se derrumba es un panorama desolador, sobre todo para las nuevas generaciones. Habría que preguntarse primero si todo ese cúmulo de desgracias que padecemos es evitable. Y la respuesta evidente y tajante es que sí lo es. Reconducir la actividad planetaria hacia un modelo racional, justo, solidario y creativo es muy simple, porque si el origen de todos los problemas es la desigualdad extrema, con limitar la riqueza en manos privadas todo podría ser muy diferente. Debemos tomar conciencia de que es urgente cambiar esa detestable regla del juego del sistema. La búsqueda del crecimiento ilimitado de la riqueza privada, la sagrada ley del neoliberalismo, además de ser la fuente de todos los grandes males, es también su talón de Aquiles. Sobre ella hay que actuar para construir el futuro.

logo-GracoTodo se sustenta, pues, en el simple principio de la permisividad colectiva con la desigualdad extrema. Sin embargo tenemos dificultad para reconocerlo debido a un prejuicio de nuestro pensamiento individualista. Porque, seamos honestos, desde una perspectiva sistémica no tiene ninguna fuerza lógica criticar a los grandes ricos mientras íntimamente aspiramos a convertirnos en uno de ellos. El problema de lo que ocurre en la sociedad no es tanto que haya grandes ricos como que una gran mayoría de ciudadanos anónimos haya aceptado la posibilidad y el anhelo de llegar a serlo. Si yo considero que es lícito y natural hacerme inmensamente rico -lo de menos es si esa posibilidad me queda cerca o lejos-, no puedo cuestionar el sistema neoliberal de manera coherente, es decir, que acabar con la riqueza desmedida de verdad me exige un compromiso personal. La solución es evidente, pero hasta hace poco nos faltaba algo esencial: un medio de comunicación libre para burlar el inmenso poder mediático de las élites. Con Internet, y tomando conciencia de que somos algo más que individuos, hoy disponemos de una herramienta preciosa para cambiar el mundo. El punto de partida para el cambio, la sencilla solución para el inmenso problema, sería el siguiente acuerdo voluntario:

A TRAVÉS DE INTERNET COMPROMETERSE FORMALMENTE EN UN LISTADO PÚBLICO A NO ACUMULAR RIQUEZAS MÁS ALLÁ DE UNA DETERMINADA CANTIDAD POR PERSONA. (POR EJEMPLO UN MILLÓN DE DÓLARES)”

Que la limitación de la riqueza sea un compromiso voluntario y abierto, como debe ser el acuerdo para cambiar el mundo, no significa que su incumplimiento pueda salir gratis. Lo mejor sería sancionar con el desprecio social a quien hubiese firmado el compromiso y después se hubiese arrepentido o lo hubiese violado. En el lado contrario los ciudadanos podrían valorar qué políticos, empresarios o partidos han sido capaces de firmar ese contrato público premiándoles con el correspondiente apoyo electoral o compra de productos. Una iniciativa tan simple y aparentemente cándida como esta, distribuida por la red de forma viral, podría ser un interesante experimento social porque contiene elementos que ayudarían a crear nuevos marcos de pensamiento. Limitar la riqueza, desde la implicación y el convencimiento personal, hasta una cantidad que sea suficiente para devolver el poder a la democracia y conseguir así que el flujo del comercio se redistribuya sin los actuales estrangulamientos podría constituir una palanca de cambio. Invertir la lógica actual que encumbra a los acumuladores por una dinámica de descrédito social hacia ellos también se nos antoja un requisito indispensable para ganar el futuro. 

Este es el resultado del sondeo en 15m.virtualpol:

sondeo-autolimitacion-riqueza-resultados

Gracias Luis por tu trabajo.

agosto 10, 2013

La Banca Privada Mundial dispara la deuda pública

“Seis años después del comienzo de la crisis financiera mundial, la deuda pública de la mayoría de las economías avanzadas ha alcanzado niveles sin precedentes en tiempos de paz. Y aún más preocupante, sigue al alza (…) Las estadísticas oficiales de deuda subestiman la verdadera magnitud de los problemas de numerosas economías”. (83º Informe del Banco de Pagos Internacionales. Junio-2013. Pg. 41)

incremento_deuda_publica_2009-2013

La principal causa de este aumento disparado de la deuda pública en todas las economías avanzadas del mundo no es otra que la transferencia de fondos públicos a las arcas de la banca privada de cada uno de estos países. El incremento de la deuda pública es directamente proporcional al volumen de los rescates que los ciudadan@s de estos países han sido obligados a asumir para el mantenimiento de sus castas parasitarias bancarias. El ránking está encabezado por Irlanda (58.7), “el tigre celta”, alumno aventajado de las políticas neoliberales durante la década anterior al estallido de la crisis. A pesar de la gran contención y mesura de su déficit público y su deuda hasta 2007 sus bancos privados actuaron como un cáncer que llevó al país a la bancarrota. Después vemos a Grecia, Portugal, Reino Unido o el caso especialmente sangrante de España (con agujeros finales para las arcas públicas que rondan los 190.000 millones de euros). El denominador común siempre es el mismo: Rescate con dinero público a empresas privadas financieras corruptas y quebradas que deben ser cebadas mediante un proceso de extorsión de naturaleza similar al perpetrado por las organizaciones terroristas cuando exigen su llamado “impuesto revolucionario”: Si no pagas estás abocado al tiro en la nuca. El esquema se repite de manera análoga con los ciudadan@s de EEUU, Francia, Islandia o cualquier otro país de nuestro entorno. La banca privada, con sus multimillonarios directivos, está al mando del negocio.

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Fuente del gráfico: ¿A cuánto asciende la factura de la crisis?

julio 9, 2013

La expropiación del trabajo ajeno como fuente de riqueza

renta_basicaEl debate sobre la separación del empleo respecto del trabajo sigue estando en el centro explicativo de la crisis. Contemplamos con corpresa como cada día hay menos empleo (trabajo monetariamente remunerado) mientras existe cada vez más trabajo real y potencial (cosas que se hacen y cosas que deben ser hechas en todos los ámbitos de la vida). Que no haya empleo no significa, en absoluto, que no haya trabajo. El empleo sería un subgrupo cada vez menor dentro del vasto universo del trabajo. Por otro lado es necesario señalar que cualquier acumulación genuina de riqueza está basada en la apropiación de los frutos del trabajo realizado por otr@s. Ninguna gran fortuna puede edificarse sobre el trabajo realizado en exclusiva por una sola persona. La fórmula de la riqueza material, por tanto, consistirá necesariamente en controlar la mayor cantidad posible de fuerza laboral (trabajo) a cambio de la menor cantidad posible de remuneración. No es difícil entender que todas las grandes acumulaciones de riqueza de la historia, desde los imponentes faraones egipcios de la antigüedad, hasta las modernas fábricas textiles de Bangladesh o Indonesia en la actualidad, pasando por las enormes plantaciones de algodón de los nacientes Estados Unidos de América, siempre se han basado en el mismo principio de “trabajo forzado”. El capitalismo jamás habría conseguido prosperar sin esta mano de obra sub-retribuida o, directamente, no retribuida. Los ejércitos de esclavos han sido, por tanto, el camino más recto hacia la acumulación de riqueza material ya que garantizan la máxima cantidad de trabajo al mínimo coste posible en manos de una sola persona o sociedad empresarial. Existen además, y esto ya quizás no sea tan evidente, otras formas de capturar trabajo útil sin tener que remunerarlo a través de formas invisibilizadas de explotación laboral como puede ser el inmenso caudal de actividad realizado por las mujeres como mano de obra doméstica o campesina. Según Mari Ángeles Durán, si en el estado español hubiera que convertir en empleo a jornada completa las horas dedicadas a trabajo no remunerado, sería necesario crear un mínimo de 26,4 millones de empleos… ¡En un entorno en el que había 18,6 millones de personas ocupadas en el mercado! (EPAIV trim.2009). De ese tiempo de trabajo gratuito, el 83% lo realizan mujeres. Suele olvidarse el hecho de que si las mujeres no desempeñaran estas “tareas del hogar” las empresas no podrían funcionar porque los hombres no tendrían tiempo de “trabajar” cuidando a sus niños y mayores, cocinando, limpiando, barriendo, yendo a comprar comida, etc. Las empresas capitalistas necesitan este trabajo no remunerado para su sostenimiento vital pero no están dispuestas a pagar por el ya que eso haría disminuir drásticamente sus beneficios. Forzar el trabajo de otros (y sobre todo de otras) siempre ha sido una cuestión crucial para los que aspiran seriamente a hacerse ricos y por ello el patriarcado sometió históricamente a la mujer como mano de obra cautiva desde el principio de los tiempos, como bien nos explica Amaia Pérez Orozco o Silvia Federici.

Una falsa solución que el sistema ha inventado para afrontar este problema del mantenimiento y restitución de la fuerza laboral, ha sido lo que ellos mismos han bautizado como “externalización” de los costes laborales que viene a significar en un lenguaje más llano “que otros paguen y mantengan lo que yo disfruto”. Desde este punto de vista puede ser una solución más real al problema la exigencia de la ILP por la renta garantizada de ciudadanía. Elemental cuestión de justicia y eficiencia económica que, por otro lado, solo podría ser financiada dentro del actual sistema con una profunda reforma fiscal que hiciera pagar los costes reales de la fuerza laboral a quien realmente la disfruta y la rentabiliza desde el punto de vista monetario.

Todo este debate plantea ante nosotr@s un abanico de cuestiones urgentes que nos exige repensar el mundo del trabajo, sus significados, su distribución y los sistemas de compensación más sostenibles y efectivos para las personas que verdaderamente lo realizan.

Entradas relacionadas:
Hacia una nueva semántica del trabajo.
Valor y precio.

junio 18, 2013

La insuficiencia de #laizquierda como ariete contra el poder

Marcos que estrechan nuestras mentes y nos impiden inventar una nueva realidad

Marcos que estrechan nuestras mentes y nos impiden inventar una nueva realidad

El campo de la lingüística cognitiva aplicado a la política ha sido estudiado por diversos autores a lo largo de las últimas décadas. Uno de ellos es el  estadounidense George Lakoff, que publicó en 2004 su famoso libro “No pienses en un elefante“. En ese texto podemos leer:

Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. En política nuestros marcos conforman nuestras políticas sociales y las instituciones que creamos para llevar a cabo dichas políticas. Cambiar nuestros marcos es cambiar todo esto (…) El cambio de marco es cambio social. Los marcos de referencia no pueden verse ni oírse. Forman parte de lo que los científicos cognitivos llaman el «inconsciente cognitivo» —estructuras de nuestro cerebro a las que no podemos acceder conscientemente, pero que conocemos por sus consecuencias: nuestro modo de razonar y lo que se entiende por sentido común. Todas las palabras se definen en relación a marcos conceptuales. Cuando se oye una palabra, se activa en el cerebro su marco (o su colección de marcos). Cambiar de marco es cambiar el modo que tiene la gente de ver el mundo. Es cambiar lo que se entiende por sentido común. Puesto que el lenguaje activa los marcos, los nuevos marcos requieren un nuevo lenguaje. Pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente.

Lakoff cita en su libro algunos ejemplos de marcos (frames), como el del “padre estricto que debe inculcar disciplina a sus hijos despilfarradores”. El “amor a la patria”, el “alivio fiscal” y la “ineficiencia de lo público” o “la guerra contra el terror” podrían ser otros ejemplos de estos marcos. Los marcos eficaces deben ser potentes y totalizadores, sin dejar resquicios ni espacios para dudas o malinterpretaciones. Los marcos apelan a la dimensión más emocional y menos racional del pensamiento humano. Lo más inquietante de los marcos cognitivos es que condicionan una gran cantidad de nuestras acciones políticas hasta tal punto que unos marcos inadecuados conseguirán que optemos incluso por propuestas ideológicas que van en contra de nuestros intereses individuales o colectivos, llegando a inducir ciertas formas de autoagresión. Será muy difícil convencer a un rival político ofreciéndoles datos o hechos, como tendemos a intentar una y otra vez, porque cuando entren en confrontación con sus marcos cognitivos dichos datos serán repelidos de manera refleja al no poder ser integrados en su estructura previa de pensamiento. Los datos se eliminan, los marcos permanencen. Es como si los marcos cognitivos “impermeabilizaran” nuestra mente, de ahí su enorme trascendencia y utilidad como estrategia de control social. Por supuesto el fabricar o desmontar estos marcos de pensamiento no es una tarea fácil ni rápida. Se necesitan décadas de concienzudo trabajo en una lucha que debe ser librada en todos los frentes. Los gramscianos Joaquín Miras y Joan Tafalla lo explican bien en su artículo “la_izquierda_como_problema“, recientemente publicado en la web sinpermiso, llegando a la grave conclusión de que casi todo está por hacer.

Pensamos que tanto Lakoff como Miras y Tafalla están en lo cierto. Nosotros añadimos que el marco que nos hace contemplar el debate político en términos de izquierdas contra derechas no nos permite seguir avanzando porque introduce confusión en lugar de claridad a la hora de formular unos objetivos estratégicos que nos ayuden a garantizar la sostenibilidad de nuestra especie. Vaya por delante nuestro absoluto respeto hacia la inmensa mayoría de las ideas que suelen ser consideradas “de izquierdas” como la igualdad, la justicia, la fraternidad universal o el respeto a la diversidad, las cuales siempre hemos defendido en esta bitácora. Sin embargo a partir de este punto todo se enturbia y nos vemos poco a poco sumergidos en un terreno ambiguo y pantanoso. No en vano solemos escuchar términos como “verdadera izquierda” para ponernos en alerta contra las “falsas izquierdas”. Pero incluso dentro de eso que llaman “verdadera izquierda” también encontraremos una gran cantidad de planteamientos que pueden llegar a resultar incluso antagónicos. Da la sensación de que el sistema ha descubierto que hay algo mucho más eficaz que quemar la bandera del enemigo: parasitarla, cooptarla y apropiarse de su patrimonio sin destruir el símbolo. Y,en gran parte, es justamente eso lo que ha hecho el sistema con esa manoseada etiqueta sociológica llamada “la izquierda”.

¿Por qué pensamos, modestamente, que la etiqueta #laizquierda ya no resulta útil como palanca eficaz para la superación del orden social existente?

  • La etiqueta política #laizquierda se ha quedado pequeña para dar cabida a la enorme envergadura del proyecto y el desafío que supone actualmente la indispensable superación del capitalismo como sistema totalitario para el control, organización y explotación de los recursos planetarios.
  • La etiqueta política #laizquierda se ha revelado insuficiente para movilizar e ilusionar a toda una pléyade de nuevos actores sociales que emergen en múltiples ámbitos de la vida cultural, política, económica e intelectual de la sociedad global en el S XXI.
  • La etiqueta política #laizquierda no ha sido capaz de proporcionar nuevas respuestas a los viejos dilemas que siguen campeando aún imbatidos sobre la arena del pensamiento político y filosófico del tiempo presente. No ha sido capaz, ni en cuanto a la fijación de los objetivos (¿reformar el capitalismo o derruirlo?, ¿fortalecer el estado o disolver al estado?, ¿potenciar nacionalismos identitarios o internacionalismos obreros?, ¿levantar barreras arancelarias o comerciar sin trabas ni fronteras?, ¿subir impuestos o eliminar impuestos?, ¿producir o decrecer?) ni en cuanto al establecimiento de los métodos organizativos (¿horizontalismo o verticalismo?, ¿bases o vanguardias?, ¿partidos políticos o movimientos sociales?, ¿voto electoral o acción ciudadana?, ¿pacifismo o barricada?, ¿autoridad o libertarismo?)…
  • La etiqueta política #laizquierda introduce división en la sociedad, marasmo en el pensamiento y ambigüedad en la estrategia. ¿Cómo es posible apelar a la unidad desde un concepto tan tremendamente difuso?

brieva_700Entendemos que superar el marco de análisis izquierdas-derechas nos llevará dećadas ya que de lo que se trata es, nada más y nada menos, que de construir un nuevo sujeto político, un nuevo soberano a partir de un pueblo empoderado que tome en sus manos de manera directa el control político de la sociedad y que defienda la democracia de manera radical. Es ese el gigantesco reto que nos plantean Miras y Tafalla en el artículo anteriormente citado. Pensamos que para abordar esta hercúlea tarea debemos dotarnos de nuevos marcos de análisis del tipo libertarismo vs autoritarismo, horizontalismo vs verticalismo, humanismo vs capitalismo, reparto vs acumulación , feminismo vs patriarcado, ecologismo frente a productivismo ecocida, conciencia vs alienación o incluso espiritualidad vs nihilismo. Los ejemplos podrían ser innumerables, siempre por supuesto desde el más absoluto respeto y agradecimiento al legado de los grandes pensadores libertarios de todos los tiempos y de las voces altermundistas más contemporáneas. Búsqueda de unidad política, por supuesto que sí, pero desde nuevas etiquetas y nuevos marcos para la acción que muestren objetivos y métodos más claros, inequívocos y pacíficamente revolucionarios.

abril 5, 2013

Diez ideas para empezar a liberarnos del control y la explotación capitalista

(Esta entrada surge como respuesta antagonista al decálogo para ejercer el control y explotación de las masas)

  1. No discrimines ni desprecies a nadie por causa de su género, etnia, religión, profesión o identidad nacional. Se crítico, infórmate e investiga sobre quién y cómo genera las crisis económicas y sociales, exigiéndole responsabilidades a los verdaderos culpables.
  2. Defiende lo que es de tod@s, el procomún, la ecología, los servicios sociales básicos y universales o la renta básica de ciudadanía, opononiéndote con fuerza al robo que supone la apropiación y la privatización del patrimonio colectivo de nuestra especie por parte de las élites. Exige un nuevo tipo de dinero, sometido al control democrático, que sitúe la satisfacción de las necesidades básicas de todas las personas y la instauración de una Banca pública y ética como máximas prioridades políticas.
  3. No sucumbas a los cantos de sirena que provienen de la apelación al endeudamiento. Exige la auditoría de toda la deuda pública ya que la mayor parte de ella se ha generado de una manera ilegítima, sin el consentimiento de aquellos a los que se les va a exigir su devolución.
  4. Haz un uso extremadamente reflexivo de tu tiempo de ocio y no permitas que los entretenimientos vacíos o nocivos narcoticen tu conciencia. No toleres que estas formas de falsa anestesia social (deportes de masas, fiesta de los toros, telebasura, drogas…) se endosen con cargo a la deuda pública.
  5. Repudia los juegos de azar e identifícalos como lo que realmente son: Un arma al servicio del poder.
  6. Exige que se investigue hasta el fondo los orígenes financieros e intelectuales de todos los actos de violencia que se ejercen contra poblaciones indefensas. Busca la verdad y cuestiona las interpretaciones oficiales.
  7. Defiende al trabajo y al trabajador@ frente a la explotación de los ricos, entendiendo que solo a través de la disminución de la jornada laboral podrá llegarse a un reparto justo de las tareas productivas y reproductivas necesarias para el progreso de los pueblos.
  8. Denuncia todos los abusos y atrocidades cometidos por el poder y por las fuerzas represivas a su servicio. Exige una justicia reparadora frente a las agresiones que cada día sufren las personas que pelean en la defensa de la dignidad de los pueblos.
  9. No caigas en la trampa de legitimar la desigualdad social. Defiende la justicia distributiva y la equidad en el disfrute de los bienes disponibles y, sobre todo, exige el reparto horizontal del poder como única vía para conseguir la emancipación y el empoderamiento de las personas sencillas frente a la dictadura de las élites.
  10. Desactiva racionalmente la manipulación de la información que los grandes medios comerciales realizan, siempre al servicio de escondidos intereses particulares. Contrasta las fuentes, rastrea los medios alternativos, se crític@ y busca la formación de tus propias respuestas políticas a los grandes problemas sin dejarte arrastrar por conclusiones prefabricadas. Tomemos el mando. Desarrollemos toda la potencia de nuestra inteligencia colectiva y de nuestra acción coordinada al servicio de la supervivencia equilibrada de la especie y del planeta.

libertad

abril 3, 2013

Decálogo para ejercer el control y explotación de las masas

1. Estimula, tanto como sea posible, la rivalidad, la envidia e incluso el odio entre las razas, etnias, religiones, géneros e identidades nacionales. Así conseguirás que la gente descargue su frustración contra los económicamente iguales o los inferiores y tenderá a olvidarse de los robos perpetrados desde las élites de poder.

2. Ponle precio y propietario a todos los bienes, acostumbra a la gente a pagar por ellos y procura que el dinero sea el eje regulador de todas nuestras relaciones. Así conseguirás que los que tienen más o dispongan del poder arbitrario de crearlo mediante crédito puedan mantener siempre una posición absoluta de dominio.

3. Consigue que la gente se acostumbre a vivir a base de préstamos. Los ciudadanos endeudados tenderán a ser más dóciles, menos reivindicativos, más dependientes, más explotables y se sentirán culpables cuando tengan dificultades.

4. Inúndalos, a través de las pantallas y los emisores de radio, de entretenimiento vacío, con especial predilección por los espectáculos deportivos de masas, que le ayude a evadirse de sus problemas y a no pensar en los orígenes de los mismos.

5. Ofréceles una sobredosis de todo tipo de juegos de azar que ponga ante ellos un horizonte mágico, rápido e indoloro para salir de la jaula en la que día a día se van viendo más atrapados. Así conseguirás adultos socialmente irresponsables, egoístas, insolidarios y psicológicamente infantilizados, siempre fáciles de seducir  y dominar.

6. No dudes en implementar la estrategia de la tensión, el terrorismo inducido o los atentados de bandera falsa para inocular el miedo y la parálisis en la sociedad. Fabrica enemigos que te ayuden a justificar el recorte de libertades y la escalada de la represión de manera global, difusa e indiscriminada.

7. Precariza el empleo, baja los salarios y destruye puestos de trabajo. Así conseguirás que aquel que aún lo conserve sea más sumiso y complaciente con quien lo explota ante el temor a seguir los pasos de sus iguales.

8. Utiliza a las fuerzas y cuerpos represores del Estado para ahogar las reivindicaciones o protestas y sembrar las dudas sobre su utilidad y legalidad. Amenaza, multa o golpea según la necesidad planteada por cada situación. Así la gente, poco a poco, terminará por desgastarse en el esfuerzo hasta caer en el desánimo.

9. Genera el discurso que legitima la desigualdad como justo premio a los más capaces y lógico castigo para los vagos o los inútiles. Así los acostumbrarás a mirar con suficiencia y desprecio a los que tienen menos que ellos, mientras respetan, admiran y reverencian a los más ricos y poderosos.

10. Selecciona cuidadosamente la información que vas a difundir  y la que vas a velar. Después manipúlalo todo según mejor convenga a tus intereses particulares mediante las numerosas técnicas disponibles.

Si sigues estos consejos en unas pocas décadas podrás conseguir resultados tan espectaculares como estos:

(Esta entrada tiene su respuesta y adecuado contrapunto en.. 10 ideas para empezar a liberarnos del control y la explotación capitalista)

marzo 30, 2013

Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales – FSMundial Túnez 2013

people-gather-for-the-world-social-forum-2013-in-tunisTúnez, 29 de marzo de 2013.
Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Túnez durante el Foro Social Mundial 2013, afirmamos el aporte fundamental de los pueblos del Magreb-Mashreck (desde el África del Norte hasta el Medio Oriente) en la construcción de la civilización humana. Afirmamos que la descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.
En el proceso del FSM, la Asamblea de los Movimientos Sociales es el espacio donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y opresión. Hemos construido una historia y un trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América Latina, donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la naturaleza. Juntos, los pueblos de todos los continentes libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política.
Ahora, nos encontramos en una encrucijada donde las fuerzas conservadoras y retrógradas quieren parar los procesos iniciados a dos años de sublevación popular en la región del Magreb-Mashrek que ayudó a derrumbar dictaduras y a enfrentar el sistema neoliberal impuesto sobre los pueblos. Estas sublevaciones contagiaron a todos los continentes del mundo generando procesos de indignación y de ocupación de las plazas públicas. Los pueblos de todo el mundo sufrimos hoy los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos con el neoliberalismo) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista. Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y “medidas de austeridad” expresadas en paquetes económicos que privatizan los bienes comunes y los servicios públicos, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo, aumentan la sobrecarga de las mujeres en el trabajo de cuidado y destruyen la naturaleza. Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales como en Grecia, Chipre, Portugal, Italia, Irlanda y en el Estado Español. Ellas refuerzan el conservadurismo y el control sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. Además, tales agentes intentan imponernos la “economía verde” como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida y de la naturaleza.
Denunciamos la intensificación de la represión a los pueblos en rebeldía, el asesinato de las y los líderes de los movimientos sociales, la criminalización de nuestras luchas y de nuestras propuestas. Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por esta crisis sistémica y que no hay salida dentro del sistema capitalista. Aquí en Túnez, reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de una estrategia común para derrocar el capitalismo.

Por eso, luchamos:
* Contra las transnacionales y el sistema financiero (el FMI, el BM y la OMC), principales agentes del sistema capitalista, que privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos minerales, promueven las guerras y violaciones de los derechos humanos. Las transnacionales reproducen prácticas extractivistas insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la alimentación y eliminan la biodiversidad.
* Luchamos por la anulación de la deuda ilegítima y odiosa que hoy es instrumento de represión y asfixia económica y financiera de los pueblos. Recusamos los tratados de libre comercio que las transnacionales nos imponen y afirmamos que es posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y para los pueblos, basada en la solidaridad y en la libre circulación de los seres humanos.
* Por la justicia climática y la soberanía alimentaria, porque sabemos que el calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Denunciamos la “economía verde” y rechazamos todas las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos, la geo-ingeniería y los mecanismos de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años.
* Defendemos la soberanía alimentaria y la agricultura campesina, que es una solución real a la crisis alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas locales.
* Contra la violencia hacia las mujeres, que es ejercida con regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por participar activamente en las luchas sociales. Luchamos contra la violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico de mujeres, niñas y niños. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.
* Por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos y de la lucha contra los integrismos, que muchas veces justifica ocupaciones militares por potencias imperialistas como en Haiti, Libia, Mali y Siria. Defendemos el derecho de los pueblos a su autodeterminación y a su soberanía como en Palestina, el Sahara Ocidental y en el Kurdistán.
* Denunciamos la instalación de bases militares extranjeras en nuestros terrritorios, utilizadas para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover dictaduras en varios países. Luchamos por la libertad de organizarnos en sindicatos, movimientos sociales, asociaciones y todas otras formas de resistencia pacífica. Fortalezcamos nuestras herramientas de solidaridad entre los pueblos como la iniciativa de boicot, desinversión y sanción hacia Israel y la lucha contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares.altermundismo
* Por la democratización de los medios de comunicación masivos y por la construcción de medios alternativos, fundamentales para avanzar en el derrocamiento de la lógica capitalista. Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renovadora del pueblo en rebeldía, la Asamblea de los Movimientos Sociales convoca a todas y todos a desarrollar acciones coordinadas en nivel mundial en una jornada mundial de movilización. (Fecha a definir).
Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel mundial para derrotar al sistema capitalista. Basta de explotación, basta de patriarcado, racismo y colonialismo. ¡Viva la revolución!, ¡Viva la lucha de todos los pueblos!.

febrero 17, 2013

Proyectos de autogestión en el mundo del trabajo

cooperativismoEn contraposición con el extremado control organizativo que reina dentro del reducido ámbito de la gran empresa capitalista podemos contemplar en nuestros días una total ausencia de planificación en la producción global de bienes sociales. Un magnífico ejemplo de ello puede ser la producción de vivienda. El sistema capitalista no se encargó de planificar cuántas de ellas eran realmente las requeridas para cubrir las necesidades de la población. Nos contaron que el mercado lo haría por nosotr@s pero los hechos demuestran que el capitalismo no se mueve en función de las necesidades básicas de las personas sino, exclusivamente, por el afán de lucro ilimitado para un segmento muy reducido de la humanidad. Es de esta manera como se crean infinidad de “burbujas de sobreproducción”, que llenan el mercado de bienes invendibles mientras la mayor parte de la población se enfrenta al hambre y la miseria al verse privada progresivamente de sus empleos y sus ahorros. En esos momentos la propiedad capitalista se interpone violentamente entre los trabajadores y sus medios de subsistencia, demostrándose empíricamente que el fin último del sistema no es la satisfacción de necesidades vitales globales, la producción racional de bienes, ni siquiera la reproducción elemental de la vida sino, única y exclusivamente, el lucro monetario acumulativo de las élites propietarias. Las casas siguen estando ahí, pero el sistema no permite que sean habitadas por quienes las necesitan, los alimentos siguen estando disponibles en grandes cantidades pero no es permitido consumirlos. ¿Es posible un mayor grado de ineficiencia, despilfarro e irracionalidad en un sistema de gestión social?. La única solución, llegados a este punto, es darle la vuelta a las prioridades, poniendo por delante el reparto, la equidad, la horizontalidad organizativa o nuestra simple reproducción ecológica en detrimento del lucro monetario y su correspondiente acumulación.

Y es precisamente esto lo que ya están llevando a la práctica infinidad de pequeñas iniciativas de auotogestión en el mundo del trabajo y el consumo. Aparecen asociaciones horizontales de trabajador@s/consumidor@s que se relacionan bajo principios cooperativos en múltiples ámbitos de la vida que van desde la agricultura a la educación, pasando por el ámbito de los cuidados, el consumo, la energía o la cooperación integral. Uno de los principales objetivos, en este tipo de iniciativas, es hacer desaparecer en la mayor medida posible a los intermediarios, estableciendo una relación directa equitativa entre el productor del bien o servicio y el demandante del mismo. Se pretende, de esta forma, que el fruto del trabajo vaya directamente al trabajador@ sin que nadie se lo expropie por el camino. Los mayores expropiadores del valor asociado al trabajo ajeno son actualmente los bancos privados, las grandes superficies de distribución o las gigantescas empresas que tienden a controlar en su exclusivo beneficio enormes espacios de intercambios, expulsando de ellos a cualquier pequeño productor o comerciante. Esto se realiza mediante un proceso ascendente de concentración y oligopolio que para los grandes siempre resulta insuficiente y que genera enormes bolsas de hambre, deuda, miseria y escandalosa desigualdad en cada vez mayores masas de población, empujadas hacia el abismo de la más absoluta degradación humana o, en muchos casos, al suicidio inducido.

Esta característica de la nueva producción significa el alumbramiento de un mundo alternativo desde el punto de vista filosófico, jurídico, político, cultural e ideológico, en donde prima el reparto frente a la acumulación, el pequeño productor frente al grande, el trabajador frente al especulador, la horizontalidad frente al verticalismo y, en definitiva, la protección de la vida frente al instinto ciego y asesino del capital. Gracias a tod@s los que estáis construyéndolo cada día.

enero 22, 2013

El Poder de la Igualdad

Es un hecho completamente constatable que la polarización de las rentas está en la raíz de una amplia gama de patologías sociales y psicológicas, desde la obesidad a la delincuencia violenta; desde las enfermedades mentales a la muerte prematura; desde la tasa de homicidios a la mortandad infantil; desde la adicción al juego  a la dependencia de drogas, desde el índice de población reclusa hasta los embarazos en adolescentes; desde la baja autoestima a la falta de movilidad entre capas sociales. Los datos indican que no es la renta per cápita o el grado de austeridad material lo que ocasionan estas patologias, sino las diferencias entre los niveles de ingreso de los ricos y los pobres, es decir, la desigualdad dentro de cada sociedad. Una manera de medir el grado de equidad en la distribución del ingreso dentro de un país es el Índice de Gini. (Para disponer resumidamente de este índice y su evolución en muchos países del mundo puedes pulsar aquí.)

En el estado español dicha desigualdad, medida a través del índice de Gini, creció de forma desbocada en los últimos 5 años, fruto de las políticas cobardes, antisociales y profundamente sumisas con la plutocracia, de nuestros gobernantes. El dato no puede ser peor ya que es una antesala casi inevitable para la entrada creciente de las patologías sociales y psicológicas a las que antes aludíamos.

Por otro lado todo parece indicar que las sociedades más avanzadas en cuanto a bienestar material están alcanzando un tope de crecimiento que no será fácil rebasar, como muy bien nos muestra el ejemplo de Japón, un país en estado casi estacionario desde hace décadas. Parece claro que es el momento de que las políticas comiencen a centrarse en la justa distribución de los recursos disponibles, en la calidad de nuestras relaciones sociales y en el desarrollo armónico de nuestras interacciones con el resto de los organismos vivos, y no en el crecimiento imposible de nuestra producción de mercancías.

La lucha contra la desigualdad se convierte, desde un punto de vista científico, en la máxima prioridad política de cualquier gobierno que pretenda ayudar a construir una sociedad más fuerte y más sana. Este gran objetivo ha sido siempre el motor fundamental de los diversos socialismos que han existido en el pasado y el presente. Justo es decir que los caminos trazados y las fórmulas organizativas ensayadas han sido, en ocasiones, profundamente equivocadas porque algunos tuvieron la tentación de pensar que un fin loable podía justificar el uso de medios autoritarios. Pero la historia termina por enseñarnos que tanto el medio como el fin deben basarse en los principios irrenunciables de la justicia, la dignidad y los derechos para todos los seres humanos que forman los pueblos. El camino es muy difícil pero, desgraciadamente, los atajos nos conducen a destinos equivocados. La disminución de la desigualdad debe caminar siempre e indisociablemente unida a la disminución del autoritarismo, al aumento de la horizontalidad política y al máximo reparto de poder a la hora de trazar nuestro inevitable futuro común.

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