Posts tagged ‘chomsky’

agosto 2, 2011

10 estrategias de manipulación de masas, según Chomsky

Ya sabemos que esto no es nada nuevo. El video es antiguo, las estrategias son conocidas. No obstante nos ha parecido interesante recordarlas y tenerlas presente ahora que va a comenzar una nueva campaña electoral. Muchas de estas técnicas del poder para la “fabricación del consenso” serán claramente reconocibles en los próximos meses:


1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

noviembre 25, 2010

¿Por qué la OTAN asesina masivamente a los afganos?

Desde hace 9 años una lluvia de fuego asola Afganistán. El argumento oficial que EEUU y sus acólitos esgrimieron en 2001 para desatar la guerra contra uno de los países más pobres y castigados del mundo fue que los “autores intelectuales” del 11-S residían en ese país. Sin embargo nunca ninguna prueba fue presentada.  Nueve años después no hay evidencia de que los afganos fueran los responsables del crimen, no hay evidencia de que los líderes de esa misteriosa organización llamada Al-Queda residieran en ese país bajo protección del gobierno afgano y ni siquiera hay evidencia acerca de qué es verdaderamente Al-Queda, de donde proceden sus comanos operativos, quién los entrena, quién financia la red y cuales son sus objetivos ocultos. La realidad es que los gobiernos de EEUU, Reino Unido y el resto de socios de la OTAN están masacrando a un país porque así lo han decidido unilaterlamente, sin ningún tipo de evidencia o hecho incriminatorio contra su población. Esto equivale a dictar pena de muerte contra decenas de miles de personas sin que ni siquiera hayan tenido un juicio. Al igual que en Iraq la única forma de definir esto es genocidio y crimen contra la humanidad. La excusa de que estos países estaban gobernados por dictduras es grotesca ya que, siguiendo la misma lógica, habría que declarar la guerra mañana mismo a, como mínimo, todos los regímenes monárquico-totalitarios de la península arábiga.

Noam Chomsky ha denunciado recientemente esta falta total de evidencias o hechos probatorios contra los afganos y la total ilegalidad de esta intervención militar.

Chomsky: US-led Afghan war, criminal
La opinión pública mundial comienza a hacerse preguntas incómodas acerca de cuales fueron los auténticos motivos para desatar este genocidio contra el pueblo afgano y, sobre todo, qué es y quién está detras de esa turbia, sofisticada y ultramoderna red de terror llamada “Al-Queda”. Cada vez más signos apuntan en la dirección de que sólo se trata del último invento de los ricos del mundo para controlar, amedrantar y expoliar a inmensas masas de población en los cincos contienentes… ¿Al-Queda, Al-Mossad, Al-Cia, Al-Saud, Al-MosCiaSaud?.

En Europa estamos acostumbrados a ver como muchos banqueros, políticos profesionales y grandes empresarios consiguen eludir la acción de la justicia contra sus flagrantes robos y corrupciones amparándose en “falta de pruebas” o “defectos de forma” en el procedimiento. Muy ufanos y soberbios presumen del “Estado de derecho” imperante. Evidentemente para los musulmanes pobres no existe la sagrada presunción de inocencia invocada por los Berlusconi, Camps, Aznar, Rumsfeld o Botín. Los afganos no tuvieron esa oportunidad. Para ellos no rigen las mínimas garantías procesales sino el juicio sumarísimo aplicado por los más sanguinarios dictadores. En brutal contraste vemos como esos mismos personajes de la cleptocracia europea, protegidos por todo tipo de garantías, salvaguardas y blindajes judiciales, no tiene empacho en decretar pena de muerte contra poblaciones enteras en ausencia de la más mínima prueba o dato incriminatorio empíricamente verificado.

¿Fue el 11-S una operación orquestada por los propios servicios secretos de los “amos del mundo”?. La retórica de las mentiras se va agotando. La hora de la Justicia se acerca.

febrero 8, 2010

Democracia secuestrada

Lo que ya venía siendo denunciado desde hace años por el movimiento antiglobalización se hace, en estas últimas semanas, más evidente que nunca: Los políticos elegidos por el pueblo (llámense Obama, Zapatero o Zelaya) no tienen ninguna capacidad real de decisión, teniendo que doblegarse ante las políticas que otras instancias “superiores”, no sometidas a ningún control popular, diseñan desde arriba. El poder real estaría en “los mercados” o en las megacorporaciones, es decir en los banqueros y en las grandes fortunas que deciden cada mañana quien vive y quien muere con sus movimientos especulativos de capital. ¿Quién transmitió el poder a estos indivíduos?. Fueron sus también poderosos y cleptómanos padres, hermanos, tíos o amigos. Estamos, sin duda, ante el gobierno totalitario de los capos del dinero, de las grandes familias que nos roban y después nos obligan a seguir sus políticas. Chantaje, extorsión y soborno son sus estrategias predilectas. Controlan el comportamiento de los grandes partidos a su antojo dominando todo el proceso, desde la selección de candidatos, pasando por la financiación de las campañas y terminando (si fuera necesario) por la intimidación directa a los gobiernos díscolos vía mass-media o cotizaciones bursátiles de deuda pública, divisas o valores estratégicos.

Sólo hay que echarle un vistazo en este hilo -> (Empresas toman la democracia – Noam Chomsky) a los comentarios más valorados para comprobar lo que es ya todo un clamor popular, una verdad incómoda cada día más difícil de silenciar. Como ya dijo ATTAC hace décadas la estrategia a seguir pasa necesariamente por desarmar los mercados.

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