Posts tagged ‘comunidad’

enero 9, 2013

El Procomún como espacio político: Bienvenidos al futuro

compartir_es_buenoEl concepto de Procomún (commons) hace referencia a todo aquello que es a la vez de tod@s y de nadie. Se trata de un espacio tangible y a la vez etéreo e inabarcable, una condición de posibilidad para la vida, una codiciada fuente de poder, materia, conocimiento y/o energía que intenta ser capturada por el Mercado y por el Estado en competencia contra pueblos y comunidades. El Procomún dibuja una frontera entre lo que puede y no puede ser vendido, escapando al ansia de omnipotencia inherente a la propiedad privada individual. El Procomún dibuja una línea de antagonismo con la Mercancía, en un límite dinámico, fluido y borroso, cuyos contornos son cambientes en función de cada momento histórico. Para que exista procomún debe existir un recurso y a la vez una comunidad necesitada de él que está dispuesta a autogestionarlo, conservarlo, administrarlo y reproducirlo buscando siempre el beneficio colectivo. Un procomún está salvaguardado por un grupo humano cuyo nexo es básicamente territoral, sea barrio, pueblo, nación o planeta. La clasificación del procomún suele establecer cuatro grandes ámbitos, solo diferenciados a efectos descriptivos:

* El medio natural. Incluye procesos y productos propios de la biosfera, la geosfera y la historia evolutiva, que suministran el soporte básico para nuestra vida como especie: Aire, océanos, mares, ríos, semillas, reservas protegidas, playas, fauna y flora salvaje, fuentes de energías renovables, fotosíntesis, ADN, polinización…

* El medio social. Incluye procesos y productos conseguidos por grupos humanos y que forman parte de nuestro patrimonio antropológico: Las lenguas y sus reglas, la literatura universal, el conocimiento científico acumulado, las tecnologías básicas, las creaciones culturales liberadas de los derechos de propiedad, los teoremas matemáticos, la jurisprudencia, el folclore, la gastronomía, los espacios públicos, los grandes monumentos…

* El medio corporal. Órganos y tejidos para transplantes, sangre, embriones, bases de datos de historias médicas, información genética, derecho a decidir sobre el propio cuerpo, disponibilidad laboral y sexual no forzada…

* El medio digital. Protocolos y estándares de comunicación informática, programas de codigo abierto, espacio radioeléctrico, redes de interconexión, acceso transparente a ficheros con información pública contrastada, derecho de acceso a los propios datos…

El procomún es también nuestro legado a las generaciones futuras. Es a la vez un espacio político para la apropiación de nuestras capacidades de autogestión, libertad y empoderamiento como seres humanos que aspiran a vivir de una manera digna, responsable y plenamente consciente frente a las imposiciones autoritarias emanadas desde el Estado y desde los Mercados. El Medio, su protección, conservación y cuidado, es el fin. Ningún fin bueno podrá ser alcanzado a través de medios contaminados, sometidos, cercenados o secuestrados en beneficio exclusivo de una élite minoritaria. De nosotr@s depende.

Para saber más: Antonio Lafuente. Los cuatro entornos del Procomún  –  David Bollier: The Commons, Political Transformation and Cities

marzo 15, 2010

Thomas Müntzer y el anarco-comunismo religioso

El Sermón a los príncipes y La novela "Q" del colectivo Luther Blisset (Wu Ming)

En Agosto de 1524, el cristiano Thomas Müntzer llegó a ser uno de los líderes de la sublevación que posteriormente fue conocida como la Guerra de los Campesinos. Uno de sus “gritos de batalla” fue Omnia sunt communia, o “todo es de todos”, todas las cosas nos son comunes. Müntzer tuvo el valor de afirmar ante los príncipes que laicos y campesinos pobres vivían oprimidos bajo el yugo de gobernantes corruptos guiados por malos sacerdotes. Lo más destacado de su mensaje fue su interpretación revolucionaria del evangelio, llegando a la conclusión de que, cuando las autoridades no cumplen rectamente su papel, “la espada les será quitada”. Thomas Müntzer fue un anarco-comunista religioso, uno de los peores crímenes que, antes y hoy, puede ser cometido contra el poder, como bien saben muchos teólogos de la liberación.

Müntzer no se limitó a predicar: fundó una organización clandestina revolucionaria y finalmente el 7 de agosto se unió a la rebelión de los campesinos. El 15 de mayo de 1525, en la batalla de Frankenhausen, al menos 6.000 campesinos perdieron la vida aplastados por el poder combinado de los príncipes, los banqueros y los terratenientes. Müntzer fue capturado, azotado, torturado y decapitado el 27 de mayo de 1525.

Su ejemplo no obstante ha servido de impresionante testimonio a numerosas comunidades pacifistas y anarco-religiosas diseminadas hoy por todo el mundo. Su mensaje y su lucha entronca con otros movimientos revolucionarios espiritualistas (cristianos, islámicos, judáicos, budistas, hinduístas) ferozmente perseguidos por el capitalismo de los príncipes, banqueros y terratenientes que aspiran a seguir conservando sus privilegios cinco siglos después.

enero 17, 2010

El futuro es abierto

Nunca antes en la historia moderna los seres humanos estuvieron tan faltos de certezas. El nihilismo postmoderno todo lo cubre con el manto lúgubre del escepticismo.  Las brújulas se oxidaron y los faros dejaron de emitir señales. Antes algunos solían confiar en la Iglesia, pero esta ya ha dejado de ser un referente por su propia ceguera ante las causas de la injusticia. Otros confiaban en la Patría, pero esta sólo fue una excusa para cometer los más cobardes crímenes contra la alteridad. Algunos hombres instruidos buscaron refugio en la Ciencia, pero esta se fue vendiendo al capital para convertirse en mercenaria de las “conclusiones por encargo”. Los últimos se aferran hoy a sus posesiones materiales, pero esto no evita que la angustia les atenace con fuerza redoblada. Y es que la ideología más peligrosa es la ideología invisible que todo lo compra y todo corrompe sin que acertemos bien a percibirlo. Sabemos que algo va mal y huimos  refugiándonos en la vana convicción de que  los muros nos protejan de los fantasmas.

Ante esto sólo queda nuestro genio colectivo, nuestro instinto mutualista, nuestra intuición como especie. El pulso continúa, tenemos la palabra,  la eutopía y la capacidad de imaginar otro mundo. Un mundo muere ante nuestros ojos, fruto de su propia decadencia pero, a la vez, otros mundos están naciendo. El futuro será colectivo y compartido. La lucha política se hace hoy más necesaria que nunca y todas las herramientas para el combate intelectual contra la ideología del egoísmo tendrán que ser desplegadas. Habrá que reinventarlo todo, comenzando por el propio concepto de la propiedad, tanto material como inmaterial. La libertad tendrá que empezar por el conocimiento y por las herramientas necesarias para su manejo.

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