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marzo 20, 2012

Deuda, Paro y Terrorismo, armas privilegiadas de dominación masiva

Deuda, Paro, Terrorismo… ¿Enemigos o amigos del poder?

Para las élites siempre fue un problema mantener a raya el ansia de libertad de los pueblos. ¿Cómo conseguir que un segmento extremadamente pequeño de población pueda mantener bajo control, dirigir, doblegar la resistencia y finalmente someter a masas humanas de un tamaño miles de veces superior?. Tres son los mecanismos que destacan en la planificación del control social:

1. La Deuda: En la gestación de esta crisis sistémica aparece con nitidez la generación premeditada de una deuda desorbitada, por parte de entidades privadas. Se conceden préstamos a gente insolvente para hacer aumentar de manera artificial los niveles de endeudamiento. El capital que se presta no existe, es ficticio, se crea de la nada, pero finalmente la deuda se hace real y se utiliza como herramienta de dominación contra la clase trabajadora en su conjunto. Los bancos privados saben que son demasiado grandes para caer, forzando su rescate y colocando a las arcas públicas en una posición de extrema debilidad, situación que irremediablemente les hará a éstas claudicar y entregar su soberanía. La deuda es el arma de dominación más potente que existe, teniendo en cuenta además que puede ser  utilizada por el poder de manera completamente asimétrica según se trate de la mayoría ciudadana de trabajadores (“Han vivido por encima de sus posibilidades, habéis sobrepasado el límite, no se puede gastar lo que no se tiene, es hora de pagar la fiesta”) o de la minoría silenciosa acaudalada que controla el poder (“Necesitan barra libre de liquidez para que funcione la economía”). Aunque todo el mundo DEBE , el concepto “deuda”, a efectos prácticos, solo se aplica al ente que debe ser dominado. El ente dominador tiene “inversiones”. Unos son no solventes y los otros sí, sin que entendamos muy bien quién y en base a qué criterios reparte las matrículas y los suspensos en solvencia. Recuerda que mientras el poder te cuenta que pretende combatir la deuda, está creando en realidad más deuda (mediante rescates a entidades financieras quebradas, “inyecciones de liquidez” a los bancos, vacaciones fiscales a grandes multinacionales, entidades episcopales y clubs de fútbol, créditos al consumo de bienes de lujo, permisividad ante el fraude, préstamos a interés muy bajo para supuestos emprendedores o simplemente rehusando aumentar la recaudación por impuestos directos). La nueva deuda generada, volverá a servir para seguir dominándote.  Poco va a importar que la hayas contraído tú (a título personal), la empresa privada o el Estado. La factura al final irá a las espaldas del trabajador. La deuda solo es para ti, no para ellos. Ellos crean las deudas, se benefician de su existencia y nosotros las pagamos.

El camino para luchar contra este arma de dominación masiva pasa por la creación de una Banca Pública Ética, la auditoría completa de la deuda, el repudio de toda la deuda corrupta o fraudulenta, la exigencia escrupulosa de responsabilidades penales y patrimoniales a políticos profesionales y empresarios, evitar a toda costa el pedir crédito a entes privados, crear mecanismos de intercambio comercial no monetarizado e impulsar monedas sociales no acumulables, bancos de tiempo y redes cooperativas de producción-distribución-consumo.

2. El Paro: Mientras te dicen que su principal objetivo es combatir el paro, están creando las condiciones para generar más paro, mediante mecanismos como las reformas laborales, la automatización de todo tipo de procesos de producción o la optimización de costes salariales. A mayor paro, mayores posibilidades de dominar a los que trabajan, menores posibiliades de éxito sindical y mayor dificultad para conseguir grandes índices de seguimiento en las movilizaciones por los derechos de los trabajadores. El poder necesita el paro, se nutre de él y lo estimula, aunque cínicamente digan todo lo contrario en sus discursos oficiales. No es de extrañar, pués, que el desempleo mundial se encuentre en el nivel más alto de la historia, o que se produzca el curioso fenómeno del crecimiento sin empleo. La forma de combatir en este campo es reduciendo el ámbito del trabajo asalariado en beneficio de otras fórmulas, realizar un nuevo reparto justo de las cargas, recortar las jornadas laborales, limitar las diferencias entre los sueldos más altos y los más bajos y reclamar una renta básica de ciudadanía.

3. El terrorismo: Es la tercera pata, indispensable para el control de las masas. El terrorismo inducido sirve siempre de excusa para la represión de la protesta legítima, es el mecanismo ideal para la desestabilización de gobiernos díscolos, estimula la venta de armas (una de las fuentes de ingresos fundamentales para las élites) y crea las condiciones óptimas para el rediseño geopolítico de zonas ricas en recursos naturales. Detrás de todas las invasiones hay una estrategia previa de terrorismo planificado, orquestado desde el poder. ¿Quién financia a Al-Qaeda?, ¿A qué intereses sirve?. En este tercer campo nuestra estrategia debe ser la investigación exhaustiva y la difusión de toda la información referente a las fuentes de financiación del terrorismo, las fuentes de adoctrinamiento, la procedencia de las armas y los mecanismos de reclutamiento. ¿Hacia qué gobiernos y empresas nos conducirán esas pesquisas?.

El poder no puede sobrevivir sin deuda, sin paro y sin terrorismo. Detrás de todos sus discursos falsos y cínicos solo se esconde un inconfesable interés en planificar, estimular y mantener activas estas tres armas privilegiadas para el control y la dominación de los pueblos. Sin esa triada maligna jamás podrían conseguirlo. Lo importante no es lo que te cuentan, es lo que hacen y lo que consiguen. Fíjate en el resultado de sus acciones, no en sus palabras o en sus supuestas intenciones. Cuando veas aumentar la deuda, el paro o el terrorismo piensa en quienes son los máximos beneficiados y tendrás un retrato muy certero de los autores del crimen.

agosto 2, 2011

10 estrategias de manipulación de masas, según Chomsky

Ya sabemos que esto no es nada nuevo. El video es antiguo, las estrategias son conocidas. No obstante nos ha parecido interesante recordarlas y tenerlas presente ahora que va a comenzar una nueva campaña electoral. Muchas de estas técnicas del poder para la “fabricación del consenso” serán claramente reconocibles en los próximos meses:


1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

enero 20, 2011

La explotación del trabajador y el síndrome de Estocolmo

Rebelión contra la explotación, única solución

No es difícil observar, en la actual fase explosiva del capitalismo, como las clases adineradas se resisten salvajemente a ver decrecer sus márgenes de beneficio y no vacilan en su pretensión de profundizar la explotación progresiva de la fuerza de trabajo. Los capitales se mueven por todos los rincones del globo de manera fulminantemente depredadora, buscando siempre el mejor nicho posible para esquilmar al asalariado y a la naturaleza (sus únicas fuentes de ingreso), tan brutal e impúnemente como les sea posible. La existencia de regímenes dictatoriales, con suspensión del derecho de huelga, imposibilidad de afiliación a sindicatos independientes y libertad de acción represiva, conforman un panorama ideal para la valorización de sus capitales. Ejércitos de trabajadores de reserva, sistemáticamente pauperizados, proporcionan una ventaja estratégica para las clases explotadoras en esta guerra asimétrica del capital contra el trabajo. Algunos ciudadanos, rehenes del terrorismo financiero, terminan por desarrollar una suerte de Síndrome de Estocolmo que les crea un lazo de sumisión y dependencia afectiva respecto a sus captores. El sistema consigue humillarlos hasta el punto de que terminan por interiorizar una condición de derrotados que los alinea con sus agresores y los enfrenta con quienes los defienden, de la misma forma que les sucede a muchas víctimas de abuso o maltrato. La psicología experimental ha descrito las particularidades de este bucle de dependencia emocional entre dominador y dominado partiendo de modelos como el de la “indefensión aprendida” . El síndrome de Estocolmo de los asalariados explica, en una buena parte, como los partidos neoliberales, sicarios de los intereses de los grandes causantes de la crisis sistémica, arrojan aún buenas expectativas electorales en importantes países. La alienación  se ve perfectamente reforzada y complementada con execrables mecanismos de control cognitivo, (imprescindibles para la legitimación social de la desigualdad, la explotación y la acumulación de recursos necesarios para el bienestar de muchos en manos de pocos), como las loterías y  los juegos de azar. Todo vale con tal de nublar la comprensión de los hechos económicos y políticos que regulan nuestra vida , en la que tras cualquier forma de acumulación se esconde la perpetración de un robo legalizado.

Pero frente a este panorama sombrío no debemos olvidar que contínuamente aparecen grupos fuertemente combativos que no aceptan la lógica de la sumisión y que se rebelan contra los abusadores. Recientemente en Túnez hemos visto algún ejemplo que también es posible contemplar en otros muchos lugares y momentos de la historia. En cierta forma es nuestra decisión aceptar la lógica de la complicidad con los torturadores o revolvernos contra esas oligarquías tiránicas y fácilmente identificables que se nutren exclusivamente de la expropiación del trabajo y la riqueza de todos. A pesar de la resignación de un segmento de los explotados el grito de la Justicia está emergiendo  y resonará como un estruendo por los cinco continentes, con especial atención  a nuestra hermana África, durante el próximo Foro Social Mundial en Senegal.

diciembre 25, 2010

Sembradores de odios e ilusiones pueriles

Los sembradores de odios contra los débiles, grandes criminales de nuestro tiempo

La siembra del odio es una de las principales estrategias que el capital pone en juego cada día para aferrarse a su poder hegemónico. Los numerosos canales de comunicación a su servicio, perfectamente representados por la caverna mediática, se aplican a fondo y de manera continua en inocular a la gente ese  virus letal formado por puro odio contra determinados grupos o contra personas individuales. Odio contra el musulmán, odio contra el catalán, contra el homosexual, contra el funcionario o contra el sindicalista. Odio contra Chávez, odio contra el comunismo, odio contra Irán, contra el inmigrante o contra los gitanos.  Cuanto más odiemos mejor para ellos. Por supuesto las buenas dianas para el odio deben ser personas o colectivos con escasas posibilidades de defensa, nada de odiar a los fuertes o los poderosos. El odio nos individualiza y nos hace perder la correcta percepción de los verdaderos agentes causales de los problemas. El odio nos hace más vulnerables a la propaganda y predispone a muchos para la aceptación sumisa de las recetas patronales y las falsas soluciones neoliberales ante el expolio que las élites económicas de la sociedad ejercen con impunidad. Los que propagan el odio son los mismos que han creado la crisis y son sus principales beneficiarios.

La inoculación del odio combina perfectamente con la potenciación del egoísmo y la disolución práctica de la solidaridad. La búsqueda de la Justicia como motor ético de nuestro ser y estar en el mundo queda sustituida por la búsqueda a ultranza de un bienestar aislado. Mecanismos de control y dominación como las loterías y los juegos de azar desempeñan un papel fundamental en este engranaje. ¿Para qué afanarnos en buscar la Justicia del reparto cuando el sistema nos ofrece una vía directa al bienestar personal a través de la acumulación individual?. ¿Para qué preocuparte por mejorar el mundo si yo, el capital, te ofrezco la felicidad inmediata en forma de cupón premiado, décimo de lotería o bonoloto?. Sencillos mecanismos de manipulación e hipnosis social que las élites siguen administrando con certera eficiencia. De momento la siembra de odio y el egoísmo sigue funcionando para la caverna pero… ¿por mucho tiempo más?.

marzo 26, 2010

Terrorismo al servicio del capital

Bandera falsa: El dinero tiene sus razones

La realidad no siempre es como nos la cuentan. Una y otra vez los actos terroristas salpican el planeta en los sitios y momentos más apropiados a los intereses del poder. Puede ser en Colombia, Bosnia, EEUU, Afganistán, Yemen, Argentina, España o Pakistán. Desde Las Brigadas Rojas hasta Bin Laden, pasando por la insurgencia iraquí, aparecerán justo cuando a los caciques del dinero les venga bien, en una perfecta sincronización con agendas políticas y planes de despliegue militar. Seguramente no erraríamos al afirmar que la mayor parte de atentados terroristas que se producen en el mundo están generados por los propios servicios secretos de los Estados. Hay ya casos históricos, completamente confirmados y reconocidos, en manos del Mossad israelí (los mayores maestros en esta práctica criminal para la manipulación de masas), los servicios secretos italianos (en su lucha contra el comunismo), o la CIA (para preparar el aterrizaje de la tiranía militar-corporativa en muchos rincones del planeta).

La última aparición de la gran estrella mediática del terrorismo mundial,  echándole un cable a los fiscales norteamericanos en la fabricación del consenso colonial contra el Islám, no es más que el enésimo capítulo de esta patética estrategia de la cleptocracia mundial para seguir saqueando el planeta. Bin Laden es el ídolo de las élites parasitarias que dirigen el mundo, con su increíble “hat-trick” 11-S, 11-M, 7-J, es el “galáctico” mejor pagado,  la más rentable creación  virtual al servicio de ese selecto club llamado “aristrocracia financiera transnacional”.

La barbarie terrorista en todo el mundo cada vez huele más a Inteligencia de Estado, a explosivo militar de última generación, a ejecutores mercenarios de poca monta (con hambre de dinero o drogas) que cogen la pasta sin hacer preguntas, a carceleros y  delincuentes haciendo negocios.

Hasta el sufrido ciudadano, narcotizado por el fútbol, la hipoteca y los juegos de azar, comienza a percibir que algo está muy podrido tras cada nueva previsión o ejecución de atentado terrorista.

Post relacionado: Argumentos necesarios para la rapiña colonial.

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