Posts tagged ‘cooperativismo’

abril 8, 2014

Otra Economía es Posible

La Revista Alternativas Económicas (http://alternativaseconomicas.coop/) ha publicado como número especial de 2014 un interesante trabajo titulado “33 Alternativas para vivir de otra manera”. Se trata, nada menos, que de un listado de unas 170 propuestas concretas, agrupadas en 33 sectores, para cubrir nuestras necesidades cotidianas a través de cooperativas y pequeñas iniciativas de producción y servicios desvinculadas de la tradicional lógica capitalista que se nos trata de imponer como único modelo posible. El futuro ya está aquí y está en nuestra mano comenzar a hacer las cosas de otra manera desde ya. Las ideas cubren un amplio espectro de necesidades:

  • Finanzas (Cuentas corrientes, crowdfunding, aval mancomunado personal, seguros, monedas alternativas, títulos participativos)
  • Hogar (Cesión de uso, desahucios, energía, telecomunicaciones)
  • Cultura (Cine, teatro, librerías, medios de comunicación, redes sociales, juegos de mesa, festivales)
  • Consumo (Moda limpia, comercio justo, reciclado, grupos de consumo, producción ecológica)
  • Servicios (Bancos de tiempo, madre de día, residencia de gente mayor, mensajería ecológica, intercambio de casa, compartir coche, bicing, bicis reconstruidas)
  • Laboral (cooperativa, empresa recuperada, coworking)

33 Alternativas para vivir de otra manera

A título de ejemplo dejamos aquí la primera página de las 4 que componen el índice. Recomendamos la adquisición directa o la suscripción a esta destacable publicación

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febrero 17, 2013

Proyectos de autogestión en el mundo del trabajo

cooperativismoEn contraposición con el extremado control organizativo que reina dentro del reducido ámbito de la gran empresa capitalista podemos contemplar en nuestros días una total ausencia de planificación en la producción global de bienes sociales. Un magnífico ejemplo de ello puede ser la producción de vivienda. El sistema capitalista no se encargó de planificar cuántas de ellas eran realmente las requeridas para cubrir las necesidades de la población. Nos contaron que el mercado lo haría por nosotr@s pero los hechos demuestran que el capitalismo no se mueve en función de las necesidades básicas de las personas sino, exclusivamente, por el afán de lucro ilimitado para un segmento muy reducido de la humanidad. Es de esta manera como se crean infinidad de “burbujas de sobreproducción”, que llenan el mercado de bienes invendibles mientras la mayor parte de la población se enfrenta al hambre y la miseria al verse privada progresivamente de sus empleos y sus ahorros. En esos momentos la propiedad capitalista se interpone violentamente entre los trabajadores y sus medios de subsistencia, demostrándose empíricamente que el fin último del sistema no es la satisfacción de necesidades vitales globales, la producción racional de bienes, ni siquiera la reproducción elemental de la vida sino, única y exclusivamente, el lucro monetario acumulativo de las élites propietarias. Las casas siguen estando ahí, pero el sistema no permite que sean habitadas por quienes las necesitan, los alimentos siguen estando disponibles en grandes cantidades pero no es permitido consumirlos. ¿Es posible un mayor grado de ineficiencia, despilfarro e irracionalidad en un sistema de gestión social?. La única solución, llegados a este punto, es darle la vuelta a las prioridades, poniendo por delante el reparto, la equidad, la horizontalidad organizativa o nuestra simple reproducción ecológica en detrimento del lucro monetario y su correspondiente acumulación.

Y es precisamente esto lo que ya están llevando a la práctica infinidad de pequeñas iniciativas de auotogestión en el mundo del trabajo y el consumo. Aparecen asociaciones horizontales de trabajador@s/consumidor@s que se relacionan bajo principios cooperativos en múltiples ámbitos de la vida que van desde la agricultura a la educación, pasando por el ámbito de los cuidados, el consumo, la energía o la cooperación integral. Uno de los principales objetivos, en este tipo de iniciativas, es hacer desaparecer en la mayor medida posible a los intermediarios, estableciendo una relación directa equitativa entre el productor del bien o servicio y el demandante del mismo. Se pretende, de esta forma, que el fruto del trabajo vaya directamente al trabajador@ sin que nadie se lo expropie por el camino. Los mayores expropiadores del valor asociado al trabajo ajeno son actualmente los bancos privados, las grandes superficies de distribución o las gigantescas empresas que tienden a controlar en su exclusivo beneficio enormes espacios de intercambios, expulsando de ellos a cualquier pequeño productor o comerciante. Esto se realiza mediante un proceso ascendente de concentración y oligopolio que para los grandes siempre resulta insuficiente y que genera enormes bolsas de hambre, deuda, miseria y escandalosa desigualdad en cada vez mayores masas de población, empujadas hacia el abismo de la más absoluta degradación humana o, en muchos casos, al suicidio inducido.

Esta característica de la nueva producción significa el alumbramiento de un mundo alternativo desde el punto de vista filosófico, jurídico, político, cultural e ideológico, en donde prima el reparto frente a la acumulación, el pequeño productor frente al grande, el trabajador frente al especulador, la horizontalidad frente al verticalismo y, en definitiva, la protección de la vida frente al instinto ciego y asesino del capital. Gracias a tod@s los que estáis construyéndolo cada día.

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