Posts tagged ‘crecimiento’

abril 19, 2014

Piketty: La brecha creciente entre ricos y pobres amenaza con destruirnos

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Capitalism simply isn’t working and here are the reasons why. Thomas Piketty.

Parece que ya hasta los liberales están indignados con la dinámica destructiva que el capitalismo ultradepredador de la actualidad está desatando. Es el caso del reputado economista Thomas Piketty, que en su último y exitoso libro “El capital en el siglo XXI” llega a importantes conclusiones, tras un exhaustivo análisis de datos históricos:

Cualquier persona con capacidad de compra en una época en que el aumento de los rendimientos del capital rentista especulativo es muy superior a los del capital productivo y al de los salarios se convertirá rápidamente y en forma desproporcionada en más y más rica. El incentivo en ser un especulador es muy superior al de convertirse en una persona que toma riesgos empresariales. Nuestros ricos y millonarios no tienen por qué respaldar la innovación o invertir para producir porque es mucho más facil y seguro recoger los beneficios de sus rentas y bonos garantizados. Las exenciones de impuestos, los paraísos fiscales y el interés compuesto se encargará del resto. Es revelador que el duque de Westminster y el conde de Cadogan sean dos de los hombres más ricos de Gran Bretaña. Esto se produce en virtud de los campos en Mayfair y Chelsea que sus familias poseen hace siglos en propiedad y en la falta de voluntad política para poner freno a los vacíos legales que permiten que las propiedades de la familia no dejen de aumentar. Nada que ver con el planteamiento liberal originario que defendía el aumento de riqueza y salario en proporción al mérito y al trabajo y no a la estirpe o al nivel previo de patrimonio acumulado en generaciones anteriores.

El propio dinamismo capitalista se ve así socavado. Piketty señala que los ricos son eficaces en la protección de su riqueza frente a impuestos y que progresivamente la proporción de la carga fiscal total asumida por las personas con rentas medias ha aumentado. Como resultado, la obligación de pagar por bienes públicos, constitucionalmente garantizados como la educación, la salud y la vivienda, es asumida cada vez más por los contribuyentes de la clase media empobrecida, que no tienen los medios para sostenerlos. Los modelos fiscales que tienden a aumentar los impuestos indirectos como el IVA mientras disminuyen los impuesto directos sobre los patrimonios, no hacen sino echar aún más leña al fuego de la desigualdad.

Por lo tanto el propio modelo se convierte en una receta para la desaceleración del dinamismo empresarial, el crecimiento de las economías rentistas, el endurecimiento de las condiciones de trabajo de los asalariados, el freno a la innovación y la degradación de los servicios públicos. Mientras tanto, los ricos se hacen cada vez más ricos y se desconectan más y más de las sociedades de las que forman parte, así como de las obligaciones inherentes a su matenimiento. Su riqueza poco tiene que ver con el mérito o el trabajo duro, sino con la suerte de estar al mando del capital y de recibir rendimientos más altos que los salarios y que las inversiones productivas. Así vemos como la desigualdad de la riqueza en Europa y EE.UU supone ya el doble de la desigualdad de ingresos el 10% superior ya ha conseguido acumular entre el 60% y 70% de toda la riqueza, mientras concentra “solo” de un 25% a 35% de todos los ingresos-. Esta concentración de la riqueza ya se encuentra en los niveles previos a la Primera Guerra Mundial, y se aproxima de nuevo a los de finales del siglo XIX. Hay un perverso efecto de retroalimentación entre la riqueza y los ingresos: En última instancia, una gran riqueza añade ingresos no trabajados a los ingresos ya obtenidos, acelerando aún más el aumento de la desigualdad.

El proceso desbocado por el cual el capital se multiplica más rápido para concentrarse en cada vez menos manos está en marcha otra vez y en una escala global, como sucedió en el periodo previo a la primera guerra mundial. Las consecuencias, escribe Piketty, son “potencialmente aterradores”.

La lección del pasado es que las sociedades, bajo estas circunstancias, tratan de protegerse a sí mismas mediante el cierre de sus fronteras, a través de revoluciones o en última instancia a través de la guerra. Piketty teme que se repita. Tampoco parece probable que el sentido de la justicia inherente a los seres humanos haya quedado suspendido. Por supuesto, la reacción juega de manera diferente en diferentes épocas.  Hay sospechas más que fundadas de que la energía escondida tras el nacionalismo escocés, catalán, vasco o tras muchos otros brota del deseo de construir un país donde las desigualdades de riqueza sean menos consentidas que en sus Estados matrices (Inglaterra o España en los ejemplos citados).

Las soluciones, para el autor, pasan por una tasa impositiva sobre los ingresos altos de hasta el 80%, de un impuesto sobre sucesiones efectivo, por los correspondientes impuestos sobre la propiedad y, debido a que el problema es global, un impuesto sobre el patrimonio mundial, actualmente inconcebible. Pero como dice Piketty, la tarea de los economistas es que todo esto sea más concebible. Su libro, sin duda, contribuye a ello y los de nuestra doctora en Economía Miren Etxezarreta también.

noviembre 6, 2011

PPSOE o el voto que no quería crecer

La ilusión del cambio

Unas nuevas elecciones se otean en el horizonte, de nuevo la escenificación de una democracia simulada. La investigación científica aplicada al pastoreo de las masas humanas prescribe que un partido de poder bicéfalo, bajo la forma de falso antagonismo y polarización inducida, es la fórmula más eficaz para el control social. El sistema establece un imponente cercado intelectual, construido con tablas azules y rojas, para que el rebaño  nazca, consuma y muera. Se supone que fuera del cercado no es posible desarrollar una vida exitosa y que lo mejor es no acercarse siquiera a la valla. Sin embargo cada vez son más los que merodean muy cerca de ella y empiezan a comprobar por si mismos que el exterior no es el mundo de frías tinieblas que nos han contado sino que existen otras tierras fértiles donde incluso ya hay habitantes. Son cada vez más los que empiezan a entender que no hay democracia en obligarte a elegir entre carne y pescado, sin que nunca puedas probar fruta, legumbres, verduras o cereales, porque así lo han dictado los amos.

En las próximas elecciones los votantes del PPSOE seguirán encerrados en su síndrome de Peter Pan y en su cercado de tablas azules y rojas. Se negarán a crecer y mirarán hacia atrás, añorando una infancia que se les escapa entre los dedos y a la que prefieren seguir aferrándose. La ilusión del falso crecimiento, del consumo disparado, de la velocidad, de la revalorización de sus bienes. La ilusión de la patria, la ley, el orden y la soberanía política. La ilusión de pertenecer al grupo de los elegidos, de ganar la liga y la lotería, la ilusión de que los fuertes les protegerán. El voto al PPSOE es un voto que mira al pasado, un voto de fin de siglo, un voto que no quiere entender que los “remedios milagrosos” que los suyos venden como solución llevan aplicándose desde hace décadas en países que hoy están quebrados o al borde de la quiebra. Se niegan a entender que no puede existir crecimiento permanente dentro de un sistema finito, que la deuda privada y la impresión de billetes no puede ser ilimitada, que dentro del capitalismo solo es posible la degradación progresiva de nuestras condiciones de vida.

Votos e ilusiones que no quieren crecer, individuos llenos de dudas ante un futuro incierto. Ponen velas por el bien del sistema y sus gobernantes, al igual que hace años otros rezaban para que el caudillo se salvara. La efervescencia y la ilusión de la aparente victoria durará una Navidad. Después vendrá Enero y con ella la gélida realidad que hará crecer la impaciencia, la frustración, la indignación. A partir de ahí todo está por escribir. Al sistema se le acaban los conejos en la chistera. Se acerca la transición, ahora sí, la de verdad.

noviembre 3, 2011

DesPIBizar la economía

Nunca habrá salida a la crisis sistémica si partimos de premisas equivocadas e instrumentos de medición averiados para chequear nuestro progreso. Mientras sigamos pensando que el PIB es la unidad de medida de una “buena economía” seguiremos caminando como zombis desnortados por el tablero de la historia. Basta darse cuenta de qué tipos de actividades pueden hacer aumentar nuestro PIB para entender que esa ruta lleva a Occidente hacia un destino completamente equivocado, rumbo a un futuro aún peor que el actual. ¿Qué cosas pueden hacer crecer nuestro PIB?:

Aumento de las guerras, la violencia y los conflictos armados: Este escenario hará aumentar la facturación por venta de armamento, “sistemas de seguridad”, la inversión tecnológica en industria militar y se creará empleo relacionado con ejércitos, policías y fuerzas privadas de vigilancia, control o agresión contra supuestos individuos sospechosos. Reducir los conflictos violentos locales e internacionales implicaría una importante reducción del PIB de los países “desarrollados”, mientras que la activación de dichos conflictos se convierte en fuente de crecimiento económico capitalista.

Aumento del cáncer o el SIDA: Este escenario hará aumentar la venta de todo tipo de pruebas y herramientas diagnósticas, mamografías, tomografías, scáneres, medicamentos específicos, retrovirales, etc. La industria farmacéutica se frota las manos. Reducir los niveles de enfermedad implicaría una importante reducción del PIB de los países “avanzados”.

Aumento de las adicciones y la prostitución legal: Este escenario hará aumentar la facturación de empresas relacionadas con los juegos de azar, industria del alcohol, industrias tabaqueras y todo tipo de negocios destinados a la distribución, venta y consumo de estos productos. Reducir las ludopatías sociales, el tabaquismo, la alcoholemia o la adicción al sexo de pago conllevaría importantes descensos en el PIB mundial.

Privatización de los servicios de sanidad y educación: Al ser bienes básicos que todos tendremos que seguir consumiendo su trasvase a la economía mercantilizada hará aumentar los niveles de facturación de muchas empresas del sector y la creación de nuevas empresas, aunque eso conlleve un mayor nivel de empobrecimiento y endeudamiento de enormes estratos de la sociedad. Garantizar escuelas y hospitales como bienes públicos y universales conlleva una importante merma de “oportunidades de negocio” para el sector privado que mueve la mayor parte del PIB de los países.

El PIB no nos dice nada sobre cobertura de derechos y necesidades básicas de la población, ni sobre el grado de soberanía política o libertad de los ciudadanos, ni sobre desigualdades obscenas en la distribución de la renta. ¿Tiene sentido que las agresiones a los derechos humanos puntúen de manera positiva en nuestros balances económicos?, ¿Tiene algún sentido seguir midiendo la bondad de un proyecto político en función del PIB?

mayo 22, 2011

22M: Carta de un votante del PP a Papá Noel:

"El maná del consumo vendrá, solo es cuestión de elegir a los políticos correctos"

Querido Papa Noél:

Te escribo esta carta con el convencimiento de que nos escucharás porque tú no puedes fallarnos. Hemos pasado unos últimos años con algo de miedo por la crisis económica pero ahora ya estamos seguros de que las cosas van a ir a mejor. Nuestro partido, que sin duda es el más serio y eficaz,  ya se está haciendo cargo de la situación y por ello estamos convencidos de que gracias a su buena gestión y tu ayuda volveremos a la senda del crecimiento económico robusto, volveremos a ver como nuestros pisos se revalorizan rápidamente y nuestros salarios nos permiten poder comprar y consumir cada vez  más cosas. Gracias a una buena dirección de la política económica y tu auxilio vendrán muchos inversores a España creando progreso, prosperidad y empleo. Ya sabemos que tenemos que acostumbrarnos a convivir y aceptar la existencia de políticos corruptos pero con tu consejo intentaremos que solo roben lo justo para que tanto ellos como nosotros nos mantengamos contentos. También sabemos que el capitalismo es el mejor de los sistemas, por mucho que griten los perroflautas, como tu bien nos has demostrado en incontables ocasiones. Estamos seguros de que pronto volverás a bendecirnos con el “maná” de tus regalos y múltiples objetos de consumo que nos harán felices, junto con la revalorización de nuestras posesiones. Aunque muchos piensen lo contrario la mayoría de nosotros no somos ricos pero tenemos la corazonada de que gracias a nuestro voto, a tu ayuda y a una pizca de suerte algún día podremos convertirnos en uno de ellos. Nuestra intuición nos dice con toda claridad que si votamos lo mismo que votan ellos al final también nosotros podremos acceder a los mismos privilegios y niveles de consumo que ellos ya disfrutan. Ya nos han explicado que la economía es solo cuestión de confianza y nosotros tenemos mucha confianza en ti. Después de todo la desiguladad creciente y los problemas medioambientales solo son pequeños males necesarios con los cuales nos podemos acostumbrar a convivir sin mayores sobresaltos. Nos despedimos de ti pidiéndote como último favor que mantengas alejados de nostros a los pobres y a esos inmigrantes tan molestos que hay por ahí. Los métodos que uses para ello son cosa tuya.

Afectuosamente, un creyente en la teocracia bancaria.

PD: Sabemos que pronto, y gracias a nuestros líderes, todo volverá a ser como antes de la crisis.

abril 23, 2011

Capitalismo y desigualdad, una relación indisociable

Desde los años 80 el capitalismo, en su versión más letal, ha ido extendiendo su lógica depredadora en forma de pandemia globalizada. Con la caída del antiguo modelo de estatalización burocratizada de la vida política en la Europa oriental también desapareció un freno efectivo al desenfreno privatizador, a la voracidad especulativa y a la rapiña explotadora propia del neoliberalismo. El resultado de la aplicación de este nuevo enfoque político dominado por la teocracia bancaria y megaempresarial ha sido en primer lugar el aumento espectacular de la desigualdad en los ingresos entre ricos y pobres. Las evidencias son aplastantes:

* ) En 1976 el porcentaje sobre el total de los ingresos de los EEUU controlado por el 1% más rico de los hogares fue del 8.9%. En 2007 este porcentaje se elevaba al 23.5%. Los 400 estadounidenses más ricos habían llegado a acumular una riqueza combinada similar a la del 50% más pobre de la población. (Fuente: Grupo de Trabajo sobre desigualdad extrema-USA)

* ) El indicador más usado para medir la desigualdad en la distribución del ingreso es el coeficiente de Gini. Cero (“0”) sería la perfecta igualdad donde todos los ciudadanos poseen lo mismo y “1” la perfecta desigualdad, donde un solo ciudadano lo posee todo, mientras los demás no poseen nada. En el interior de los países, el aumento de la desigualdad de ingreso ha sido la norma: ahora hay más países con un coeficiente de Gini alto que en la década de 1980. Por cada país donde la desigualdad ha disminuido en los últimos 20 a 30 años, ésta aumentó en más de dos países. (Informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidad del año 2010, pg. 81).

* ) Para la inmensa mayoría de los habitantes del mundo el componente más importante de sus ingresos es su salario. Los ingresos provenientes del capital, por el contrario, son la fuente de riqueza fundamental entre los más ricos. La participación relativa de los ingresos del trabajo y del capital es un punto que atañe a cualquier análisis sobre desigualdad. Las investigaciones llevadas a cabo para el citado Informe arrojan una caída de la participación del trabajo en 65 de los 110 países estudiados (casi 60%) en las últimas dos décadas. Algunos países de gran tamaño, en particular Estados Unidos, la Federación de Rusia e India, han registrado descensos considerables, de hasta 5 puntos porcentuales entre 1990 y 2008, lo que impulsó una caída de 2 puntos porcentuales en la participación mundial promedio del trabajo. Dichos descensos coinciden con la menor sindicalización y la mayor apertura comercial y financiera en buena parte de los países desarrollados desde 1970 . (Informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidad del año 2010, pg. 82). Las rentas del trabajo (auténtica y primigenia fuente de la riqueza, junto con los recursos naturales) están cayendo mientras las rentas especulativas del capital explotador no dejan de aumentar.

* ) En las dos mayores economías capitalistas del mundo se ha comprobado durante las últimas décadas como el aumento del PIB (crecimiento económico bruto) ha ido aparejado al aumento de la desigualdad, medida por el índice de Gini. Los beneficios y costes de la explotación capitalista se reparten, por tanto, de manera extremadamente injusta y desigual:

En rosa el aumento del PIB y en azul el aumento de la desigualdad en la distribución del ingreso.

Los datos de China también demuestran que el aumento espectacular del PIB no sirve para atenuar las diferencias entre ricos y pobres sino justamente al contrario

La propia esencia del capitalismo se nutre de la desigualdad que es utilizada como motor de crecimiento económico. El mayor incentivo de las clases poseedoras del capital es seguir alejándose de la “plebe”. La conclusión inevitable es que su beneficio creciente solo puede ser obtenido de la explotación de la clase trabajadora (bajada de salarios/aumento de la jornada laboral), de la especulación creadora de miseria (aumento de los precios de los bienes básicos de consumo) y de la degradación acelerada de los recursos medioambientales.

[Los gráficos han sido tomados de un trabajo de Ana Campo Sáenz, Sheila Martín Morillo y Luis Martín Rodríguez sobre “Crecimiento y Desigualdad”, Universidad de Salamanca]

febrero 5, 2011

Decrecimiento, PIB y Buen Vivir

El capitalismo y sus instrumentos de medida están construidos sobre una montaña de premisas falsas. Las consecuencias están a la vista.

Alternativas de attac a la globalizacion neoliberal y el poder de los mercados

Que baje el PIB para nada significa que se viva peor o se tenga menos. Si las prestaciones públicas fuesen universales e incluyesen un magnífico servicio de transporte, sanitario, educativo, de energía, de agua potable, etc. sin necesidad de ser facturados, no incrementaríamos nuestro PIB. Tampoco hoy figuran en el PIB las, imprescindibles para la sociedad, actividades de cuidados familiares y de mantenimiento del hogar, desarrolladas masivamente por mujeres y que no se facturan, y sin las cuales la llamada “economía productiva” quedaría completamente paralizada. Y es que no puede haber economía productiva sin economía reproductiva por mucho que la mentirosa contabilidad capitalista pretenda disociarlas. El PIB solo es un falso índice de progreso material, ni siquiera de bienestar. Por eso hay que hablar de “Buen vivir” en contraposición del “mal vivir” de ahora con la mercantilización de todos los aspectos de la Vida.

Al crecimiento medido en PIB, mal vivir del sistema del capitalismo financiero internacional, se le opone el Buen Vivir, el sistema de las personas por y para las personas y la Vida, con más bienestar, seguridad, tranquilidad y realización individual de ciudadanía integrada en sus colectividades, es decir, se le opone el sistema del capital social e institucional vinculado a las poblaciones y sus necesidades localizadas en territorios.

Este Buen Vivir supone un “decrecimiento” medido en PIB por tres motivos inmediatos y claros:

1. Si actualmente el capital financiero supone más del 40% del PIB mundial y debería significar sólo en torno al 5-6% (lo que representaba en 1971 con el sistema dólar-oro fijo de Bretton Woods) significa que si eliminamos la especulación el PIB tal y como se contabiliza ahora se reducirá en torno a un tercio (más o menos 40% – 6% = 34%) Viviremos mejor con menos

2. Si hacemos la imprescindible y urgente revolución energética con las energías renovables y lo que algunos llamamos la “democratización de la energía” que ya es técnicamente real en determinadas zonas-islas locales en base a solar y eólica, que suponen una inversión inicial pero después sólo el mantenimiento, se reduciría la factura de compra de petróleo y la de su transporte, bajando el PIB. A esto hay que añadir el desarrollo de la soberanía alimentaría y sus efectos añadidos.

3. Si desmontamos la sociedad de consumo y despilfarro del consume y tira (ejemplo de móviles que hay que tirar enteros en vez de cambiarles la pieza de actualización nada más porque las empresas necesitan facturar y crecer permanentemente para reproducir de forma ampliada su capital) por una sociedad de satisfacción y consumo responsable y verdaderamente sostenible, estaremos reduciendo las facturaciones de las empresas y el PIB, tal y como actualmente lo contabilizamos. Tendremos mejor cubiertas las necesidades sociales y habrá menos carencias que ahora. Tendremos más calidad de vida e incluso tendremos mejores servicios públicos con menos propiedad individual sobre ellos.

A los objetivos, motivaciones y valores del capital financiero internacional se le contraponen los objetivos, motivaciones y valores del capital social e institucional. Al crecimiento de la tasa de ganancia del capital, autonomía para sus gestores y supervivencia del sistema del capital financiero especulativo internacional, se le contrapone la supervivencia de la Vida, la humanidad y las personas, la seguridad y tranquilidad en el futuro sostenible y la participación en la determinación de sus vidas con la democracia participativa. Al deseo de acumular riquezas y poder en un individualismo competitivo irreal y suicida como motivación del sistema del capitalismo financiero internacional le contraponemos la motivación de una sociedad inclusiva e integradora de personas felices y cooperadoras que comparten la satisfacción de sus necesidades con bienes y servicios públicos gestionados y compartidos democráticamente. A los valores de egoísmo, avaricia y vanidad del sistema actual se le contraponen los de universalidad, solidaridad, cooperación y respeto.

septiembre 16, 2010

Trabajador: ¿mejor quemado o ahogado?

El gran restaurante del capitalismo internacional se ve obligado a reducir la lista de productos que figuran en su carta debido a la escasa viabilidad y perspectivas de futuro del negocio. Dos menús, no más, es todo lo que les queda para ofrecer al estómago del sufrido ciudadano:

El Menú I es el más tradicional y económico. Incluye bajada de salarios, pérdida de derechos laborales, aumento de la edad de jubilación, reducción de las pensiones, aceptación de condiciones de trabajo cada vez mas degradantes, aumento de la jornada laboral, renuncia a la defensa jurídica frente a los abusos, disminución del tiempo de ocio, renuncia a compartir tu tiempo con tus hijos, pareja,, amigos, familia… . Entronca con la tradición europea feudal, las prácticas esclavistas y los castigos medievales relacionados con el fuego (“burning”).

El Menú II es más moderno y elaborado. Pasa obligatoriamente por el endeudamiento disparado de los particulares, las empresas y las propias arcas públicas de gobiernos arrodillados. Incluye “ingeniería financiera”, es decir sumisión total a la banca privada, a las transnacionales y a los inversionistas especuladores, así como la compra generosa de activos tóxicos a cargo del tesoro público. Actualmente este menú es más del gusto norteamericano y está emparentado con otras elaboraciones más sofisticadas, tales como el “waterboarding”.

Los menús sirven tanto para individuos como para esos grandes grupos llamados “estados” o “países”. En este último caso el menú I recibe el nombre de “restricción del gasto social” y el menú II “aumento del déficit”. Lo sentimos, pero la cocina y el cerebro de nuestros chefs ya no da más de si.

¿No les gustan los menús?. No se preocupen: Podrán mezclar platos de las 2 opciones. ¡La libre elección del cliente y la personalización de las ofertas son el rasgo distintivo de este restaurante!. Incluso si te empeñas podrás conseguir los dos menús por el precio de uno. Aún no satisfecho: Te garantizan también barra libre de agua, tierra y aire completamente envenenados sin límite de consumo. ¿No es maravilloso?

Todo queda reducido a dos opciones. No hay más: Pauperización o Endeudamiento. ¿Prefieres terminar quemado o ahogado?

Necesitas dinero: No problem!. Tómalo

¿Cuánto necesitas?

julio 27, 2010

¿Es el desempleo un hecho natural?

Jorge Riechmann, una voz destacada para entender y curar las patologías socio-ambientales de nuestro tiempo

A nadie escapa la circunstancia de que la mayoría de las colectividades humanas han padecido históricamente innumerables problemas sociales: enfermedad, tiranía, pobreza, esclavitud, injusticia… Sin embargo no resulta tan evidente observar que esas mismas sociedades no se enfrentaban al desempleo masivo y estructural propio de nuestro paisaje económico actual. Un análisis algo más detenido de la cuestión nos lleva a comprender que este nuevo tipo de desempleo endémico es un fenómeno propio de las sociedades capitalistas post-modernas. Se trata de un factor intrínsecamente unido al propio desarrollo del sistema, de una apuesta ideológica concreta sobre cómo deben hacerse los ajustes en el reparto de la riqueza entre las distintas clases sociales. La ley capitalista establece que  las clases dominantes deben mantener a toda costa sus tasas de beneficio y que esto requiere continuos ajustes sobre el número de empleos remunerados y/o sobre sus condiciones de desarrollo cotidiano. Por supuesto los ajustes estructurales necesarios para alcanzar un progreso real en las condiciones de vida de los seres humanos pasan por caminos completamente diferentes: Nuevo reparto de las tareas, nuevas definiciones de empleo, nuevos sistemas de retribuciones no necesariamente monetarizados y una disminución de las jornadas laborales. Lo único que sucede es que en este caso ya no podría garantizarse la acumulación de riqueza y poder por parte de las élites económicas que actualmente los detentan, un “pequeño problema”, para nada insalvable.

Por otro lado el temor a la pérdida del empleo constituye un poderoso mecanismo  (junto con el control privado sobre la distribución del dinero o el uso estratégico de la violencia) generador de conformismo y sumisión en las masas ciudadanas. El capitalismo, en su fase actual, necesita mantener un alto índice de desempleo y precariedad laboral para garantizar bajos niveles de protesta y conflictividad en las masas asalariadas que tenderán a percibir su explotación como un “privilegio”.

El siglo XXI comienza así alumbrando un nuevo fenómeno conocido como jobless growth, el “crecimiento” sin empleo. Se trataría de la fórmula perfecta para los detentadores de capital y para los mercados. Cabría preguntarse… ¿crecimiento de qué y para quién?. Las grandes empresas aumentan sus tasas de ganancia sin las “pesadas lacras” de los costes laborales. Nada de esto es casual, sino fruto de la aplicación de la lógica capitalista del reparto y de sus premisas ocultas para la manipulación de crédulos grupos de ciudadanos que tenderán a aceptar de una manera no consciente la degradación de sus condiciones de vida como algo inevitable.

El desempleo estructural y la pérdida de derechos de los trabajadores no es, en consecuencia, un hecho natural. Tan sólo se trata de una apuesta ideológica articulada por las élites económicas para mantener un sistema depredador que les beneficia pero que resulta manifiestamente insostenible a medio plazo.

Para una profundización en esta cuestión recomendamos los importantes y numerosos trabajos de Jorge Riechmann.

abril 18, 2010

Otra receta para aumentar el PIB: Terrorismo controlado

La destrucción y el miedo: Dos bendiciones para la economía capitalista

En el año 2001 las empresas tecnológicas con sede en internet sufrían una debacle. Fue el famoso colapso en bolsa de las empresas “puntocom”. La economía de Israel, la más dependiente de las tecnologías en el mundo, sufría un tremendo varapalo con quiebras en cadena de muchas de sus principales compañías. El revulsivo para la economía del país fue la inversión pública en tecnologías militares. La guerra, la amenaza y la presencia terrorista se convertían para ellos en un imprescindible “motor de negocio”, en un factor vital para su crecimiento. Nada como la generación de necesidades para abrir nuevos mercados. Poco tiempo después se producía una sorprendente y económicamente interesante cadena de actividad terrorista en todo el mundo: Nueva York, Madrid, Londres, Beirut, Nueva Dehli… Las exportaciones de productos y servicios relacionados con la seguridad y el anti-terrorismo se incrementaron entre un 15% y un 20%. En 2006 las exportaciones israelíes en este sector  alcanzaron el record de 3400 millones de dólares. La industria iba “viento en popa”, gracias al espectacular 40% de aumento de la barbarie en 2006. En una demostración aberrante de cinismo algunos de los principales beneficiarios de este aumento de la masacre achacan los atentados a sus enemigos políticos. El negocio es redondo: fuerte subida del PIB en sus economías y “debilitamiento mediático” de sus rivales políticos, todo bien cosido con el hilo de la mentira, la calumnia y la actividad criminal. El terrorismo se constituyó  en una “bendición” para economías privatizadas al servicio de la industria militar. Nada como la guerra para poner en verde los números del PIB y darle alegría a las bolsas de los países deprimidos en la economía capitalista del desastre. La finalización de la “guerra mundial contra el terror” sería una noticia funesta para la columna vertebral de los ingresos de este curioso país y sus principales socios.

Algunos de estos datos están tomados de un libro imprescindible para entender los métodos y objetivos de la ideología capitalista contemporánea:

Naomi Klein. “La doctrina del shock”. Paidos. 2007 (3ª reimpresión, 2009)

(Páginas 565-568).

Se trata de una impresionante investigación, rigurosamente documentada, que debería ser manual de lectura obligatoria en todas los centros de educación superior de cualquier país.

abril 14, 2009

Cómo aumentar el sacrosanto P.I.B.

Los sabios economistas nos dicen cada día que las soluciones a nuestros problemas pasan por consumir más. Más consumo, más P.I.B (Producto Interior Bruto), más PIB más riqueza. Como soy responsable y quiero contribuir a la superación de la crisis realizaré algunas aportaciones enfocadas a restablecer el clima necesario para la reactivación de los mercados y el crecimiento del PIB.

Lo primero que debemos hacer es confiar la crianza de nuestros hij@s a otras personas, cuanto más tiempo mejor. Si pasamos demasiadas horas con ellos no podremos trabajar, tampoco generaremos empleo en las guarderías y por tanto no contribuiremos a la creación de riqueza. En segundo lugar hay que contaminar mucho. Esto provoca gran número de enfermedades alérgicas, respiratorias y con algo de suerte algunos nuevos cánceres y epidemias. El sector farmacéutico es importantísimo para la creación de riqueza y hay que ayudarles. Otra buena idea es meterle mucho miedo a la gente acerca de los peligros de los terroristas, los atracadores, los pederastas y todo tipo de tarados que saturan nuestras calles. Además tenemos que protegernos contra los vecinos extranjeros que cualquier día de estos intentarán invadirnos. Las empresas que venden sistemas de seguridad y armamento encontrarán así un clima favorable para la creación de riqueza. Por último no viene mal contraer varios tipos de adicciones: tabaco, alcohol, loterías y apuestas puede ser un buen cóctel para empezar. Con todas estas actividades habremos contribuido decisiva y patrióticamente al crecimiento del PIB. La crisis sólo será un vago recuerdo como el que queda tras alguna pequeña y fugaz pesadilla.

(P.D. Como sé que a veces la ironía no se capta bien en foros, blogs y textos escritos quiero dejar constancia de que esta entrada ha sido redactada utilizando TONO IRÓNICO, es decir afirmando de manera sarcástica justo lo contrario de lo que se pretende defender)

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