Posts tagged ‘democracia_participativa’

agosto 18, 2014

Ganemos la política para las personas

En los últimos meses estamos asistiendo al nacimiento de iniciativas ciudadanas, en  multitud de poblaciones del estado español, que se van conformando bajo la etiqueta “Ganemos”. El pistoletazo de salida lo marcaría la plataforma Guanyem Barcelona junto con Ganemos Madrid (que en un primer momento adoptó el nombre de Municipalia). Rápidamente han seguido propuestas similares como Ganemos Valladolid, Ganemos Málaga, Ganemos Murcia y otras muchas en estado de gestación. Aunque cada localidad mantiene sus singularidades y autonomía organizativa se trataría de un proceso general de confluencia entre movimientos ciudadanos, mareas, colectivos sociales, sindicales y grupos políticos alternativos en torno a unos principios básicos que entroncan con tradiciones emancipadoras de distinto signo y procedencia. Esta convergencia surge también a raíz del convencimiento de que la crisis capitalista nos plantea a tod@s un reto de tal envergadura que ningún frente de batalla puede ser ya banalizado, incluyendo ahora (y esta es la novedad) el frente institucional además del de la indispensable movilización en la calle y redes sociales. Para entender estos procesos es necesario situarnos en el contexto de la actual crisis sistémica en la que estamos sumergidos, en el anhelo de empoderamiento ciudadano que se desató de manera espectacular en el año 2011 y en el surgimiento de las múltiples movilizaciones e iniciativas políticas que hemos visto acontecer en este ciclo histórico. Aunque sería imposible hacer una enumeración completa de todas las corrientes que alimentan este río no deberíamos pasar por alto al 15M, StopDesahucios, las mareas, las marchas indignadas, el FrenteCívico, Equo, Podemos, el Partido X, ecologistas, feministas, el sindicalismo combativo, cristian@s de base o el movimiento humanista entre otros muchos. Mención aparte merecen tod@s l@s activistas de los infatigables movimientos libertarios y anarcosindicalistas sin cuya sólida acción directa, siempre al margen de las intrigas y reyertas partidistas, no hubiese sido posible esta emergente reconfiguración de nuestro imaginario político colectivo.

El protagonismo principal, no obstante, es el de la ciudadanía activa, comprometida y movilizada en torno a la ineludible necesidad de adoptar un cambio de régimen para revertir el tsunami que las élites oligárquicas, con ayuda del PPSOE, han desatado contra las mayorías sociales con objeto de apropiarse de todo el patrimonio común y de ponerlo a disposición restringida de su exclusivo disfrute, control y explotación. Se trata de una agresión violenta de los de arriba contra todos los demás, ante la cual se percibe la ineludible necesidad de no permanecer pasivos. El movimiento “Ganemos” supone también una clara interpelación de la ciudadanía a los partidos políticos tradicionales no hegemónicos para que transformen radicalmente sus métodos de trabajo pasando del verticalismo de sus cuadros dirigentes al horizontalismo que demanda la nueva sociedad, para que despierten de su letargo autista con audacia y generosidad y para que por fin se alineen junto con los intereses de la ciudadanía sin tratar de aprovecharse de sus necesidades. El debate subyacente no es otro que el de la redistribución del poder en el seno de la sociedad y en el de las propias organizaciones. El tiempo de las vanguardias ya pasó. Es el momento de apostar por la transformación profunda de la política entendiendo que los viejos problemas requieren nuevas soluciones y que estas solo podrán ser alcanzadas desde una apuesta radical por el bien común, la democracia real, y la renuncia indispensable a una buena parte de nuestros egoísmos personalistas.

Para saber más: De Guanyem a Ganemos: La apuesta municipal se extiende, Guanyem crea escuela y Más de 30 iniciativas de confluencia ciudadana.

septiembre 2, 2012

“La Izquierda” como etiqueta: ¿motor de cambio o camisa de fuerza?

Hace mucho que las grandes batallas sociales, políticas y económicas se juegan en el campo del lenguaje. Quién es capaz de imponer su diccionario, con su propio catálogo de términos y definiciones, ha conseguido el triunfo por adelantado. Cuando has logrado que el adversario utilice tu propio repertorio lingüístico para describir y comprender la realidad habrá perdido el combate sin tan siquiera haberse dado cuenta de ello. Más tarde comprobará con angustia su derrota porque habrá quedado cercado, encerrado dentro de un laberinto cognitivo en el que todos los caminos le conducen frente al muro.

Algo así ha sucedido con esa manida etiqueta política conocida como “Izquierda”. Cuando la supuesta izquierda asume una categoría sociológica fabricada por los ideólogos del estado moderno, juegan a perdedores desde el primer momento. La democracia liberal capitalista creó un concepto, funcional a sus intereses, para definir el arco parlamentario que tomaba asiento en una determinada zona de la cámara de delegados de la Francia post-revolucionaria. Diseñada por los futuros grandes propietarios occidentales de finales del S. XVIII para dar legitimidad a sus revueltas antimonárquicas, aquella cámara nunca atendió las necesidades y anhelos de las clases trabajadoras porque sencillamente no fue creada para ello.  Nadie jamás escucharía a K.Marx o M.Bakunin (por poner como ejemplo las 2 voces de referencia incuestionables del socialismo moderno) definir sus planteamientos como  “de izquierdas”. ¿En qué lugar de los anales que recogen los dabates teóricos de la Primera Internacional puede encontrarse alguna mención a algo expresamente definido como “Izquierda”?. Aquellos importantes revolucionarios no se hubiesen reconocido en esa hueca y difusa categorización. Seguramente ellos se hubiesen mofado de esa etiqueta, tachándola de “invento burgués” o quizás de “juego de bengalas  del reformismo contrarevolucionario”. Esa etiqueta se hubiese quedado inmensamente pequeña para dar cabida a su mensaje y a su propuesta política. Marx y Engels trascendían claramente con su “Manifiesto Comunista” el concepto político que conocemos hoy como “Izquierda”. De hecho expresan en el citado documento la frase “¿Qué oposición, a su vez, no ha lanzado a sus adversarios de derecha o izquierda el epíteto zahiriente de comunista?”. Se autodefinían por tanto como “comunistas” no como “izquierdistas”. Evidentemente la “Lucha de clases” que ellos proclamaban no era cuestión de izquierdas y derechas sino, nada más y nada menos, que la lucha entre los ricos y los pobres, los explotadores y los explotados, los de arriba contra los de abajo. En este sentido, como en tantos otros, el 15M y el movimiento “occupy” han conseguido captar con mucha más precisión el núcleo real de nuestros problemas que los partidos de izquierda. En el caso de los libertarios aún resultaría más ridículo, incluso pueril, definirlos como “gente de izquierdas” porque esa categoría estaba pensada para operar dentro de un juego partitocrático parlamentarista que ellos siempre rechazaron de manera furibunda. Definir a los comunistas marxistas o a los anarquistas como de “Izquierdas” los empequeñece y los desdibuja, en cierta forma casi podríamos decir que los jibariza, los diseca, les clava alfileres en las alas para presentarlos, cual mariposas, en un capitalista panel expositivo de insectos curiosos.

Bajo nuestro punto de vista harían bien los partidos que utilizan esa etiqueta en sus siglas en transformarla ya que de otra forma están adoptando una descripción política creada por sus adversarios para arrinconarlos en un apartado segmento de la línea del posicionamiento electoral, línea en la que el poder y su lenguaje ya han reservado para si mismos el lugar dorado del podium, un lugar de privilegio que define a los “más limpios, puros y eficientes” partidos capitalistas de centro-centro. Un lugar distante de los “extremismos indeseables que siempre terminan por tocarse” según reza en los diccionarios oficiales del pensamiento. Se trata de todo un espacio euclídeo pensado desde, por y para la legitimación de un poder ideológico omnímodo, abarcante e implícito, que no por invisible resulta menos totalitario.

Si la opción de los partidos de esa designada y autoasumida “izquierda”, tales como la “Izquierda Anticapitalista” de Esther Vivas o la “Izquierda Unida” de Cayo Lara, es competir en el mercadeo electoral harían bien, bajo nuestro humilde punto de vista, en cambiar ya el fallido “hashtag”, emulando a otros partidos como los Verdes anticapitalistas, el Synaspismós griego, Pirata sueco o el Bildu-Amaiur de Euskalerría, claros modelos de éxito mercadotécnico más adaptados para participar con soltura en el juego de los partidos que la falsa democracia liberal ha preparado para nosotr@s. Ellos al menos parece que sí pueden llegar a tener opciones de convertirse algún día en “trending topics” de sus respectivos ámbitos geoparlamentarios.

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mayo 13, 2012

15M, Estas son nuestras armas

Contra la represión policial democracia participativa – Asamblea en Sol (cc Antonio Rull)

Para estar muertos parece que les seguimos dando bastante miedo al poder. Les resultamos muy inquietantes porque no entienden nuestros códigos y, por tanto, no saben como desactivarnos. Nada de lo que han intentado hasta ahora les ha dado resultado. Este gobierno, como hizo el anterior, no ha dudado en usar a su policía con una finalidad exclusivamente política, al igual que hace cada día cualquier régimen dictatorial o teocrático. La única diferencia es que nosotros vivimos en una teocracia bancaria. 18 compañeras fueron detenidas por permancer reunidas en una plaza. Su délito reclamar libertad y derechos para todos y todas. El poder no lo soporta. Frente a su dictadura de la amenaza, del miedo, de la coherción, del chantaje y de la doctrina del shock, estas son nuestras armas: Asambleas, manos al aire, pensamiento colectivo, autogestión y empoderamiento popular. Estamos hablando de política, estamos despertando, estamos aprendiendo y construyendo un nuevo futuro de libertad y responsabilidad rebelde ante un capitalismo que nos agrede. Perdonen las molestias, pero no tenemos miedo porque sabemos que no tendrán cárceles para encerrarnos a todas. A un año del 15 de Mayo estamos más indignados y a la vez más ilusionados.

Humildad, sencillez e inteligencia frente a su represión

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