Posts tagged ‘desempleo’

octubre 13, 2013

Carta a un ser humano sin empleo

José Ibarrola

José Ibarrola

Durante décadas han intentando, y en muchas ocasiones conseguido, convencerte de que la culpa de tu situación es solo tuya y de que el empobrecimiento de la gente no es más que el lógico castigo a su ineficiencia o a su falta de productividad. Han inyectado la culpa en tu pensamiento, diciéndote que lo que te pasa es la consecuencia de no haberte formado lo suficiente, de no haber tenido todo el interés necesario en progresar, de ser algo perezos@, de conformarte con poco y ahora incluso de ser un defraudador/a o un pequeño ladrón. Han intentado, y en muchas ocasiones han conseguido, convencerte de que la solución a tus problemas no pasa por asociarte y estrechar vínculos comunitarios con otras millones de personas que se ven como tú sino en aceptar de forma inevitable la realidad opresiva que te envuelve, en confiar en los juegos de azar como sueño dorado que pondrá fin a tu pesadilla cualquier buena mañana, en ahogar tus penas con los deportes de masas que se muestran por las pantallas, con las drogas legales o en la telebasura. Han intentado, y en muchas ocasiones han conseguido, convencerte de que has fracasado como persona, de que debes avergonzarte de tu condición y de no mostrarla demasiado en público porque así solo vas a encontrar el desprecio social y la agudización de tu infelicidad. Durante décadas han intentado, y en muchas ocasiones han conseguido, convencerte de que ser un des-salariado como tú equivale a no trabajar. Sin embargo tu sabes que trabajas en el hogar, que trabajas realizando labores básicas de cuidado y mantenimiento en el seno de tu familia, que trabajas duro buscando empleo o en tareas relacionadas con la economía de subsistencia, que trabajas duro para formarte si eres estudiante, que trabajas duro ayudando y dando soporte a personas que te rodean y te necesitan. Tú en el fondo sabes que no es trabajo lo que te falta sino salario.

Yo hoy quiero decirte que casi todo lo que te han contado y te han hecho creer es mentira. Eres tan trabajador como cualquiera aunque hoy no tengas salario, eres tan digno como cualquiera aunque te hayan robado tu autoestima, no eres el culpable de lo que te pasa, no eres un vago, no eres un fracasado o fracasada, no eres un corrupto o corrupta, no eres un defraudador. Solo eres una persona que aspira a subsistir y a ser feliz, como cualquier otra, una persona que trabaja cada día, que es útil y que aspira a ser más útil aún. No es caridad lo que necesitas, simplemente justicia. El otro trabajador/a no es tu enemigo sino tu único aliado posible. No te dejes engañar por aquellos que te quieren hacer confiar en los juegos de azar como solución a tus problemas en lugar de buscar alianzas con otras millones de personas que al igual que tú solo aspiran a ser felices y útiles. No hay nada dentro de ti que esté mal o que funcione mal. Es el sistema el que está mal y el que funciona mal, un sistema que legitima y justifica la desigualdad económica extrema entre los seres humanos y el afán ilimitado de lucro privado como un fenómeno normal, natural y deseable, para así anular nuestra capacidad colectiva de resistencia. Un sistema que fomenta el aumento del paro como forma de sometar más a los que aún conservan un salario, un sistema que, en definitiva, utiliza el desempleo y la precarización del empleo como mecanismo de control social en favor de las élites. Es el sistema el culpable de tu situación y, particularmente, son las grandes oligarquías de banqueros, de grandes directivos de empresas cotizadas en bolsa que suben su valor conforme despiden a más trabajadores como tú y los políticos profesionales corrompidos por los anteriores los culpables de tu dolor.

asamblea_trabajadores_desalariadosSí hay un camino, sí hay un futuro, pero no soluciones mágicas, solo inteligencia y fuerza colectiva, trabajo cooperativo, trabajo en red, preocupaciones compartidas y apoyo mutuo como formas de construir una nueva realidad. Busca alianzas con otros trabajadores y trabajadoras (tengan o no tengan salarios), pelea contra la desigualdad y su legitimación social, exige una renta garantizada de ciudadanía que mereces de sobra por tu esfuerzo, reivindica el reparto del trabajo y el reparto del poder. La defensa de lo común es nuestra esperanza.

Entrada relacionada: Diez ideas para empezar a liberarnos del control social y la explotación

julio 9, 2013

La expropiación del trabajo ajeno como fuente de riqueza

renta_basicaEl debate sobre la separación del empleo respecto del trabajo sigue estando en el centro explicativo de la crisis. Contemplamos con corpresa como cada día hay menos empleo (trabajo monetariamente remunerado) mientras existe cada vez más trabajo real y potencial (cosas que se hacen y cosas que deben ser hechas en todos los ámbitos de la vida). Que no haya empleo no significa, en absoluto, que no haya trabajo. El empleo sería un subgrupo cada vez menor dentro del vasto universo del trabajo. Por otro lado es necesario señalar que cualquier acumulación genuina de riqueza está basada en la apropiación de los frutos del trabajo realizado por otr@s. Ninguna gran fortuna puede edificarse sobre el trabajo realizado en exclusiva por una sola persona. La fórmula de la riqueza material, por tanto, consistirá necesariamente en controlar la mayor cantidad posible de fuerza laboral (trabajo) a cambio de la menor cantidad posible de remuneración. No es difícil entender que todas las grandes acumulaciones de riqueza de la historia, desde los imponentes faraones egipcios de la antigüedad, hasta las modernas fábricas textiles de Bangladesh o Indonesia en la actualidad, pasando por las enormes plantaciones de algodón de los nacientes Estados Unidos de América, siempre se han basado en el mismo principio de “trabajo forzado”. El capitalismo jamás habría conseguido prosperar sin esta mano de obra sub-retribuida o, directamente, no retribuida. Los ejércitos de esclavos han sido, por tanto, el camino más recto hacia la acumulación de riqueza material ya que garantizan la máxima cantidad de trabajo al mínimo coste posible en manos de una sola persona o sociedad empresarial. Existen además, y esto ya quizás no sea tan evidente, otras formas de capturar trabajo útil sin tener que remunerarlo a través de formas invisibilizadas de explotación laboral como puede ser el inmenso caudal de actividad realizado por las mujeres como mano de obra doméstica o campesina. Según Mari Ángeles Durán, si en el estado español hubiera que convertir en empleo a jornada completa las horas dedicadas a trabajo no remunerado, sería necesario crear un mínimo de 26,4 millones de empleos… ¡En un entorno en el que había 18,6 millones de personas ocupadas en el mercado! (EPAIV trim.2009). De ese tiempo de trabajo gratuito, el 83% lo realizan mujeres. Suele olvidarse el hecho de que si las mujeres no desempeñaran estas “tareas del hogar” las empresas no podrían funcionar porque los hombres no tendrían tiempo de “trabajar” cuidando a sus niños y mayores, cocinando, limpiando, barriendo, yendo a comprar comida, etc. Las empresas capitalistas necesitan este trabajo no remunerado para su sostenimiento vital pero no están dispuestas a pagar por el ya que eso haría disminuir drásticamente sus beneficios. Forzar el trabajo de otros (y sobre todo de otras) siempre ha sido una cuestión crucial para los que aspiran seriamente a hacerse ricos y por ello el patriarcado sometió históricamente a la mujer como mano de obra cautiva desde el principio de los tiempos, como bien nos explica Amaia Pérez Orozco o Silvia Federici.

Una falsa solución que el sistema ha inventado para afrontar este problema del mantenimiento y restitución de la fuerza laboral, ha sido lo que ellos mismos han bautizado como “externalización” de los costes laborales que viene a significar en un lenguaje más llano “que otros paguen y mantengan lo que yo disfruto”. Desde este punto de vista puede ser una solución más real al problema la exigencia de la ILP por la renta garantizada de ciudadanía. Elemental cuestión de justicia y eficiencia económica que, por otro lado, solo podría ser financiada dentro del actual sistema con una profunda reforma fiscal que hiciera pagar los costes reales de la fuerza laboral a quien realmente la disfruta y la rentabiliza desde el punto de vista monetario.

Todo este debate plantea ante nosotr@s un abanico de cuestiones urgentes que nos exige repensar el mundo del trabajo, sus significados, su distribución y los sistemas de compensación más sostenibles y efectivos para las personas que verdaderamente lo realizan.

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Hacia una nueva semántica del trabajo.
Valor y precio.

febrero 13, 2012

¿Qué se pretende con la séptima reforma laboral?

¿alguna duda?

Tomas Iglesias es un economista tremendamente sensato que suele explicar las cosas con claridad y sencillez. En su última entrada (¿A la séptima se dará alguien por enterado?) nos cuenta que ninguna reforma laboral (y esta es ya la séptima) ha perseguido realmente crear empleo sino que, en todos los casos, se ha buscado facilitar el despido y precarizar las condiciones de trabajo.

Tras la falsa retórica de todos los gobiernos las reformas laborales solo han buscado un único objetivo que es someter a la fuerza laboral activa a mayores condiciones de explotación. Para ello es necesario diseñar un marco en el que el empleado se sienta constantemente amenazado ante un horizonte de precarización, bajada de salarios o el fácil y fatal despido. Este marco le ayudará a recordar quien manda y quien obedece, le preparará psicológicamente para aceptar resignadamente más horas de trabajo y más intensas con menores retribuciones y menos periodos de descanso. Todo está inventado ya, desde que un economista barbudo explicó hace mucho aquello de que la acumulación de renta y beneficio solo puede conseguirse mediante la explotación de la fuerza de trabajo, que es en realidad la única fuente elástica de valor.

A los grandes empresarios y a sus gobiernos serviles no les interesa en absoluto acabar con el paro porque esto les colocaría en una posición de debilidad ante su antagonista que es la fuerza laboral. Es por ello que, a pesar de todas las reformas laborales que nos juraban combatir el desempleo, la base estructural de los dos millones de parados en el estado español no solo no se ha roto nunca sino que, muy al contrario, va camino de triplicarse, estando actualmente situada en más de  cinco millones, como muestra el siguiente gráfico:

El “suelo” de parados le resulta muy útil al sistema como arma privilegiada para el sometimiento del trabajador en activo (Gráfico de Javier Sevillano)

¿Para qué han servido, pués, las reformas laborales?. La realidad es que las reformas laborales solo pretenden ayudar a los dueños a explotar más fácilmente la única fuente real de creación de valor, que es el trabajo. Como hemos comentado en otra entrada el endeudamiento del sector privado español es de los más altos del mundo desarrollado. La deuda privada, que es el auténtico cáncer de la economía española, solo podrá disminuir mediante la venta de activos/participaciones a inversores extranjeros, la disminución de gastos corrientes y el aumento de beneficios empresariales. Para conseguir cualquiera de esas tres metas resulta básico el aumento de la tasa de explotación de la fuerza de trabajo y la disminución de los costes laborales. Alguién podría pensar … pero … si sube el paro los actuales gobernantes ¡perderán las próximas elecciones!. La casta política encargada de la gestión de gobierno sabe que eso no dependerá realmente de ellos sino de la coyuntura económica. Sencillamente no les preocupa algo que ellos no pueden controlar. El gráfico anterior nos muestra que el desempleo disminuyó en el periodo 2004-2007, en la primera legislatura de Zapatero, lo cual desmonta el argumento del fasciocapitalismo españolista de que “Zapatero creó el Paro”. Cualquiera puede ver que el paro no lo crea Zapatero sino la crisis sistémica originada por el terrorismo financiero internacional. Es absurdo pensar que Zapatero fuera muy bueno en la primera legislatura y muy malo en la segunda.

¿Y si la crisis no se arregla y sigue subiendo el paro tres años más?. Eso tampoco le quita el sueño a nuestros dirigentes. En el caso de no salir reelegidos en las próximas elecciones… ¿a quién le importa dejar el gobierno, una vez succionado su jugo?, ¿Qué más les da si ya están conectados con el corazón del sistema, con toda una agenda de contactos y redes de influencia cuidadosamente tejidas que les permitirán vivir con comodidad el resto de sus vidas, a través del canallesco sistema de las “puertas giratorias”?.

mayo 11, 2011

Empresas del IBEX: Así nos roban los ricos

"Socialización de los costes y Privatización de las ganacias, Esa es nuestra fórmula"

Todas las empresas del IBEX tienen vínculos con paraísos fiscales. Así te roban los ricos, siempre la misma fórmula: Privatización de los beneficios y socialización de las pérdidas. Todas estas megaempresas se sirven del dinero público para engrandecer sus negocios: Servicios diplomáticos de representación en el exterior a través de la casa real, infraestructuras de puertos, aeropuertos, carreteras y telecomunicaciones construidas con dinero público para mover sus mercancías, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado para proteger sus propiedades, jueces para salvaguardar sus derechos, préstamos a interés preferencial conseguidos gracias a los “mangerazos” de dinero barato provenientes de los bancos centrales, campañas de publicidad institucional para mejorar la imagen de sus marcas en el exterior, ayudas públicas para prejubilaciones/ERES y un largo etcétera de soportes financiero-fiscales que en última instancia se realizan con nuestro dinero. No contentos aún evaden sus impuestos, un minimo retorno en comparación con todo lo que reciben, vía paraísos fiscales. En Ruanda también se cargó a los hijos de los masacrados con el coste de los machetes que sirvieron para descuartizar a sus padres.

La sangría del empleo también tiene mucho que ver con ellos ya que cada vez que despiden a trabajadores, como ha hecho recientemente telefónica, el valor de la empresa sube en bolsa ante la perspectiva de un aumento de rentabilidad bruta de sus actividades. Son EREs salvajes en compañías con abultados beneficios que se hacen con luz y taquígrafos ante el silencio cómplice de políticos y parlamentarios del partido bicéfalo que aparenta gobernar. Sin embargo no es la gestión de los políticos a sueldo del sistema la que provoca, en última instancia, el desempleo galopante sino la propia lógica de funcionamiento implícita en este sistema capitalista, arma de destrucción masiva contra la ciudadanía mundial. Mientras todo esto sucede (precarización, miseria, paro estructural, desmantelamiento de los servicios sociales, retroceso de los derechos laborales…) los grandes directivos de la “banca de satán” se hacen inmensamente ricos vampirizando nuestro trabajo, nuestros ahorros y los fondos públicos expoliados a través de las cañoneras de las bolsas y sus leyes criminales.

El 15 de Mayo muchos indignados comenzarán a plantarle cara a esta teocracia bancaria y a sus amigos. El Domingo a las 18:00 nos vemos en tu ciudad. Pueblos valientes nos están mostrando el camino.

marzo 27, 2011

La flexibilidad del mercado laboral solo empeorará las cosas

La precarización solo agrava los problemas

Tomado de Rebelión: La falsa panacea de la flexibilización del mercado laboral, por Helen Mees.

La competitividad se ha convertido en una de las palabras económicas de moda en nuestros tiempos. Barack Obama la pregonó a los cuatro vientos durante su discurso sobre el Estado de la Unión en enero, y los líderes europeos desde el conservador David Cameron en Gran Bretaña hasta el socioliberal José Luis Zapatero en España y el nuevo ministro de Economía de Japón Kaoru Yosano la abrazaron como una prioridad. Ahora bien, ¿qué tipo de competitividad tienen en mente?

Cuando se le preguntó durante una entrevista en septiembre de 2007 si los gobiernos europeos deberían liberalizar los códigos laborales de sus países, Alan Greenspan, el ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, respondió que las leyes de protección del empleo de Europa inhibían significativamente el desempeño económico y resultaban en un desempleo crónicamente alto en todo el continente. En Estados Unidos, a la gente se la puede despedir más fácilmente que en cualquier otro país y por eso la tasa de desempleo en aquel momento siempre es muy baja. Esto hoy se está rebelando como otra gran metira: Ya no estamos en septiembre de 2007 y el desempleo estadounidense hoy es del 9,4%, no del 4,5%. Y, según el sucesor de Greenspan, Ben Bernanke, no hay motivos para suponer que la tasa de desempleo alcance el 5% -normalmente considerada la tasa de desempleo natural- en el futuro cercano.

En los años 2000-2009, y a pesar de su enorme flexibilidad laboral, Estados Unidos perdió dos millones de empleos en el sector privado en general -el total cayó de 110 millones en diciembre de 1999 a 108 millones en diciembre de 2009, a pesar del gasto masivo del consumidor-. Esa caída del 1,4% se produjo en una década en la que la población de Estados Unidos creció aproximadamente el 9,8%.  Para entender lo que está sucediendo, consideremos el caso de Evergreen Solar, el tercer fabricante más grande de paneles solares en Estados Unidos, que anunció en enero que cerraría su principal fábrica estadounidense, despediría a sus 800 empleados en el lapso de dos meses y trasladaría la producción a China. La gerencia de Evergreen mencionó el mayor respaldo gubernamental que existe en China como su razón para el traslado.

Evergreen es sólo uno de muchos casos que sugieren que Estados Unidos podría encontrarse en medio de lo que el economista de Princeton Alan Blinder en 2005 definió como la Tercera Revolución Industrial. Según Blinder, entre 42 y 56 millones de empleos estadounidenses –aproximadamente un tercio de todos los empleos en los sectores privado y público en el país- son vulnerables de terminar en el exterior. Blinder también predijo que el mercado laboral flexible y fluido de Estados Unidos se adaptaría mejor y más rápido a la globalización que los mercados laborales europeos.

En todo caso, recién estamos en las primeras etapas de esa revolución, y el resultado sigue siendo incierto. Pero una comparación preliminar entre Alemania, la mayor economía de Europa, y Estados Unidos sugiere que la primera está mejor equipada para arreglárselas en la era de la globalización. Multinacionales alemanas como Siemens y Daimler están aumentando la inversión para satisfacer la demanda tanto de los mercados emergentes como del mercado interno. Las compañías planean incorporar cientos de miles de empleos en todo el mundo sólo este año. Mientras que muchos de estos empleos estarán en Asia, ambas compañías dicen que también sumarán empleos altamente calificados en Alemania.

¿Hay que agradecerle por esto a la rigidez del mercado laboral de Alemania? En realidad, podría ser parte de la explicación. Un estudio reciente de la Oficina de Planificación Central en Holanda muestra que los trabajadores con un contrato permanente reciben más capacitación financiada por el empleador que los trabajadores con un contrato temporario. Al no tener facilidad para despedir los empresarios alemanes se ven impulsados a apostar por la formación y la innovación en lugar de por la deslocalización, con el consiguiente beneficio para el tejido económico de su propio país.

A los empleadores estadounidenses les resulta mucho más fácil eliminar trabajadores de su plantilla –o, como dice Robert Gordon de la Northwestern University, desechar todas las sillas de playa- que a los empleadores alemanes. El código laboral de Alemania prohíbe este tipo de despidos. Además los empleadores alemanes, a su vez, son menos proclives que los empleadores estadounidenses a despedir empleados, porque han invertido más en el capital humano de sus compañías. Con menos capacidades específicas vinculadas a la empresa que sus pares alemanes, los trabajadores norteamericanos son más susceptibles a los despidos.  Ahora que la burbuja inmobiliaria estalló, Estados Unidos se encuentra falto de capacitación, falto de educación y falto de maniobra en la competencia global por empleo.

Mientras tanto la alemana Siemens, consciente de los beneficios de la rigidez del mercado laboral, adoptó la medida inusual de prometerles a sus empleados un trabajo de por vida. El año pasado, la compañía selló un acuerdo con el sindicato IG Metall que incluye una promesa de no despido para su fuerza laboral alemana compuesta por 128.000 trabajadores.

agosto 6, 2010

Hacia una nueva semántica del trabajo

Llamamos “Trabajo” a cualquier actividad individual o colectiva realizada con la finalidad de dar satisfacción a unas necesidades. Para definir cuales son las necesidades del ser humano podríamos acudir a estudios clásicos de Psicología (nada “sospechosos” de anarco-comunismo) como el de Abraham Maslow, que nos habló hace ya décadas de la necesidad de autorrealización, de reconocimiento, de afiliación, de seguridad y las puramente fisiológicas, siguiendo su ya famosa “pirámide de necesidades”. Para dar cumplida satisfacción a todas estas necesidades el trabajo tendrá que  presentar obligatoriamente muy diversas formas, objetos y apariencias.

En primer lugar tendríamos que diferenciar entre trabajo mercantilizado (asalariado) y trabajo no mercantilizado, que es la mayor parte del trabajo realizado. Un segundo eje de clasificación podría ser el que distingue entre trabajo productivo y trabajo re-productivo. Sin trabajo reproductivo (mantenimiento de las cosas existentes necesarias para la vida) difícilmente podrá haber trabajo puramente productivo (creación de “nuevos” objetos, productos o servicios). En la práctica lo productivo y lo reproductivo forman un continuo inseparable,  íntimamente ligado, ya que todo objeto nuevo se forma a partir de elementos pre-existentes que deben ser cuidados y mantenidos como condición indispensable para que algo parcialmente diferente  (la novedad absoluta es conceptualmente imposible) pueda surgir.

Entre los principales trabajos no mercantilizados  (es decir, los que se prestan sin que medie un intercambio de recompensas directas de tipo material) que realizan de manera cotidiana los seres humanos podríamos mencionar los trabajos domésticos (1), el cuidado de hijos, enfermos o ancianos(2), el trabajo voluntario en asociaciones (3) o el trabajo de libre creación(4) en formato escrito, visual, plástico, escénico, sonoro o mixto. Entre los trabajos mercantiles (es dcir, con mediación de recompensa material directa) podemos mencionar el que se desarrolla en empresas cooperativas(5) de propiedad colectiva, el trabajo desarrollado en regimen laboral autónomo(6) por cuenta propia, el trabajo rural en pequeñas explotaciones agro-ganaderas autogestionadas(7) y por último el trabajo asalariado por cuenta ajena(8). Cualquier trabajo mercantilizado podría ser realizado también bajo una modalidad no mercantilizada sin dejar de conservar sus propiedades originales. De igual modo cualquier trabajo no mercantilizado puede convertirse en trabajo remunerado mediante determinados cambios en las relaciones de control que lo configuran y en el sistema de recompensas elegido.

El trabajo asalariado por cuenta ajena sólo es, por tanto, la última fórmula entre todas las posibles para ejemplificar lo que puede ser un trabajo. Constituye una opción entre las 8 enumeradas, y eso no agotando el abanico completo. Sin embargo esta fórmula es la predilecta del mercado capitalista porque es la que mayor cantidad de poder y valor transfiere a la clase propietaria en detrimento de la independencia del trabajador y de lo que podríamos llamar su “soberanía intelectual”. Como consecuencia de esta apuesta ideológica hay un intento permanente de “achicar” nuestro espacio mental para pensar el trabajo, de arrinconar e invisibilizar todas las fórmulas de actividad diferentes al trabajo asalariado, hasta el punto de que el discurso imperante trata de excluirlas incluso a nivel conceptual del “reino del trabajo”, que quedaría exlusivamente reservado en el imaginario social al trabajo en una empresa de propiedad privada, en el sector teóricamente productivo, con retribución monetaria y sin participación gestora del trabajador.

Como en tantas otras cosas estamos ante un problema de criterios ideológicos que condicionan el análisis de la cuestión. El trabajo no es un producto escaso sino un bien abundante. Lo que tenemos que hacer es racionalizarlo, redistribuirlo y recompensarlo de manera adecuada, justa y coherente a la búsqueda del bien común.

A pesar de su solera de 11 años este pequeño texto sigue ayudando a entender la realidad del trabajo hoy

El bien común requiere una lógica contrasistémica que pasa, entre otras muchas cosas, por construir una nueva “semántica del trabajo”, potenciando vías alternativas de remuneración no monetarias, privilegiando y valorizando todas las formas de trabajo diferentes al trabajo asalariado privatizado por cuenta ajena que el capitalismo pretende imponer como única realidad. Se trata, ni más ni menos, de que el trabajador o la trabajadora pueda conquistar nuevos espacios de libertad, ganando cotas progresivas de poder y autonomía sobre su propio tiempo y su propia obra sin que otros secuestren su intrínseco valor. Para que este cambio pueda producirse hay que contemplar el universo del trabajo como un todo global que en absoluto escasea, como un derecho básico de los individuos y las colectividades no sometido al yugo de las reglas que la minoría capitalista pretende imponer. También sería necesario desarrollar un nuevo concepto de dinero, controlado democráticamente por las colectividades humanas y no por entes privados que se limitan a explotar de forma parasitaria una riqueza laboral en la que no participan.

Entradas relacionada: ¿Es el desempleo un hecho natural?

Conferencia de Yayo Herrero (Ecologistas en Acción) –> Capitalismo, Patriarcado y crisis de los cuidados: Una visión ecofeminista

(Tomé las ideas para estos 2 posts a partir de contenidos expuestos en el ya veterano libro de Jorge Riechman y Albert Recio “Quien parte y reparte… El debate sobre la reducción del tiempo de trabajo”. Editorial Icaria-Más Madera. Barcelona. )

julio 27, 2010

¿Es el desempleo un hecho natural?

Jorge Riechmann, una voz destacada para entender y curar las patologías socio-ambientales de nuestro tiempo

A nadie escapa la circunstancia de que la mayoría de las colectividades humanas han padecido históricamente innumerables problemas sociales: enfermedad, tiranía, pobreza, esclavitud, injusticia… Sin embargo no resulta tan evidente observar que esas mismas sociedades no se enfrentaban al desempleo masivo y estructural propio de nuestro paisaje económico actual. Un análisis algo más detenido de la cuestión nos lleva a comprender que este nuevo tipo de desempleo endémico es un fenómeno propio de las sociedades capitalistas post-modernas. Se trata de un factor intrínsecamente unido al propio desarrollo del sistema, de una apuesta ideológica concreta sobre cómo deben hacerse los ajustes en el reparto de la riqueza entre las distintas clases sociales. La ley capitalista establece que  las clases dominantes deben mantener a toda costa sus tasas de beneficio y que esto requiere continuos ajustes sobre el número de empleos remunerados y/o sobre sus condiciones de desarrollo cotidiano. Por supuesto los ajustes estructurales necesarios para alcanzar un progreso real en las condiciones de vida de los seres humanos pasan por caminos completamente diferentes: Nuevo reparto de las tareas, nuevas definiciones de empleo, nuevos sistemas de retribuciones no necesariamente monetarizados y una disminución de las jornadas laborales. Lo único que sucede es que en este caso ya no podría garantizarse la acumulación de riqueza y poder por parte de las élites económicas que actualmente los detentan, un “pequeño problema”, para nada insalvable.

Por otro lado el temor a la pérdida del empleo constituye un poderoso mecanismo  (junto con el control privado sobre la distribución del dinero o el uso estratégico de la violencia) generador de conformismo y sumisión en las masas ciudadanas. El capitalismo, en su fase actual, necesita mantener un alto índice de desempleo y precariedad laboral para garantizar bajos niveles de protesta y conflictividad en las masas asalariadas que tenderán a percibir su explotación como un “privilegio”.

El siglo XXI comienza así alumbrando un nuevo fenómeno conocido como jobless growth, el “crecimiento” sin empleo. Se trataría de la fórmula perfecta para los detentadores de capital y para los mercados. Cabría preguntarse… ¿crecimiento de qué y para quién?. Las grandes empresas aumentan sus tasas de ganancia sin las “pesadas lacras” de los costes laborales. Nada de esto es casual, sino fruto de la aplicación de la lógica capitalista del reparto y de sus premisas ocultas para la manipulación de crédulos grupos de ciudadanos que tenderán a aceptar de una manera no consciente la degradación de sus condiciones de vida como algo inevitable.

El desempleo estructural y la pérdida de derechos de los trabajadores no es, en consecuencia, un hecho natural. Tan sólo se trata de una apuesta ideológica articulada por las élites económicas para mantener un sistema depredador que les beneficia pero que resulta manifiestamente insostenible a medio plazo.

Para una profundización en esta cuestión recomendamos los importantes y numerosos trabajos de Jorge Riechmann.

enero 9, 2010

2009, resumen del año: La bolsa gana un 30%, el empleo cae un 30%.

Capitalismo: System Error

Muchos expertos llevan años avisándonos de que este capitalismo de cuarta generación está ejerciendo un poder destructor enorme sobre el tejido social y sobre el empleo. La gran mayoría de medios de comunicación no lo cuentan a pesar de la enorme evidencia empírica acumulada. Es notorio que el sistema actual está experimentando un “desacoplamiento brutal” entre la economía real (intercambios de productos y servicios tangibles, empleos, salarios, bienestar social) y la economía virtual (cotizaciones bursátiles, masa monetaria, valores, bonos, “productos financieros”…). En principio este dato no preocupa en exceso a la opinión pública debido a nuestra casi total ausencia de formación teórica al respecto. Sin embargo hay unas consecuencias evidentes y muy preocupantes cuando conseguimos darnos cuenta de cómo funciona realmente el sistema y de que nada hay de fortuito en estos acontecimientos.

En el caso que nos ocupa no es difícil comprobar como el valor de las acciones de la bolsa española (IBEX-35) aumentó en el ño 2009 cerca de un 30%, mientras que hubo una destrucción de empleo también cercana al 30%.  ¿Es sólo aparente la relación entre ambos datos?. Mucho nos tememos que no. El beneficio de las grandes empresas en bolsa se está produciendo, en una buena proporción, a costa de la destrucción masiva de empleo. Cuando una gran compañía despide trabajadores (sea General Motors, Wall Mart o Banco Santander) su cotización en bolsa suele aumentar en la práctica totalidad de los casos ya que el despido de trabajadores incrementa la expectativa de rentabilidad del negocio. También podemos darnos cuenta de que el flujo de dinero que reciben este ramillete de compañías privilegiadas cotizadas en bolsa (¿llegará al 0.01% del total de empresas existentes?) se retrotrae de todas las demás, aumentando los problemas de financiación y capacidad de desarrollo del restante tejido productivo y empresarial. Dicho resumidamente, los grandes crecen a costa de los pequeños. En un ejemplo más cercano podemos observar como el aumento de tamaño de una gran cadena de distribución (tipo Carrefour o Corte Inglés) supone el cierre de una gran cantidad de pequeños comercios y la subida del desempleo entre los autónomos, que no pueden competir. A buen seguro que los mal remunerados empleos de vendedor o cajera creados por estas cadenas serán muy inferiores en números absolutos a la cantidad de pequeños comerciantes que tendrán que echar el cierre a sus negocios.

El aumento del capital, medido como beneficio de las grandes compañías, se está produciendo a costa de un incremento neto de la destrucción de empleo. De esta forma es la propia dinámica de este capitalismo necrófago la que se está convirtiendo en el principal factor explicativo en la destrucción del tejido social en la actualidad. De igual forma que los eucaliptos bloquean el crecimiento de otras especies vegetales en la naturaleza las macroempresas están esterilizando el tejido primario de los intercambios humanos igualitarios. La limitación en el crecimiento de los grandes será una condición indispensable para que los pequeños puedan subsistir.

septiembre 1, 2009

Hemorragia laboral

Una de las consecuencias más visibles de la actual crisis sistémica es el aumento del desempleo en la gran mayoría de países del mundo. ¿Por qué tantos autónomos, pequeños comerciantes, obreros, artesanos y agricultores ven inexorablemente como su futuro se oscurece?. Hay tres grandes factores que se alimentan entre si para explicar este fenómeno:

a) La economía especulativa se percibe como “más rentable” que la economía real. El dinero tiende a huir de la economía productiva para refugiarse en bolsa, bonos, divisas y un sinfín de derivados financieros que poco o nada producen. Este tipo de economía no crea empleo, al contrario, el despido de trabajadores en una gran multinacional suele ir acompañado de una subida en el valor de sus acciones.

b) La concentración de capital y el engorde de las mega-corporaciones va asfixiando progresivamente las oportunidades de empleo para autónomos y/o pequeños comerciantes que se ven imposibilitados para competir en condiciones claramente desiguales contra oligopolios explotadores. Un ejemplo claro es la quiebra del pequeño comercio ante las grandes superficies. El balance entre los puestos de trabajo creados en Carrefour, Zara, etc y los trabajos destruidos en el comercio tradicional arrojan un saldo negativo en la creación de empleo.

c) Los grandes capitales especulativos y las megacorporaciones tienden a controlar los precios en origen de las materias primas y los alimentos siempre en su propio beneficio y en perjuicio del pequeño y mediano productor. Así vemos como el precio de todo tipo de productos agrícolas no para de bajar en origen mientras sube en los terminales de venta de los grandes distribuidores.

Todo se resumen en un único punto: CONCENTRACIÓN progresiva de la riqueza y del poder en una pequeña y cerrada red privada mientras el trabajador se queda con las deudas, la depresión, los problemas de salud, la pérdida de control sobre su propia vida y el miedo existencial. Capitalismo en estado puro. Los que dicen defender la libertad no paran, en la práctica, de cercenarla.

Que nadie se engañe buscando las causas del desempleo en el triste “Zapatero” de turno: Sólo la limitación del tamaño de las empresas y el desmembramiento de su poder concentrado mediante fórmulas cooperativas podrá conducirnos a una solución de futuro para nuestra independencia como seres humanos.
(Imagen del directivo capitalista seboso tomada de LopezGarroz)

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