Posts tagged ‘economia’

noviembre 3, 2011

DesPIBizar la economía

Nunca habrá salida a la crisis sistémica si partimos de premisas equivocadas e instrumentos de medición averiados para chequear nuestro progreso. Mientras sigamos pensando que el PIB es la unidad de medida de una “buena economía” seguiremos caminando como zombis desnortados por el tablero de la historia. Basta darse cuenta de qué tipos de actividades pueden hacer aumentar nuestro PIB para entender que esa ruta lleva a Occidente hacia un destino completamente equivocado, rumbo a un futuro aún peor que el actual. ¿Qué cosas pueden hacer crecer nuestro PIB?:

Aumento de las guerras, la violencia y los conflictos armados: Este escenario hará aumentar la facturación por venta de armamento, “sistemas de seguridad”, la inversión tecnológica en industria militar y se creará empleo relacionado con ejércitos, policías y fuerzas privadas de vigilancia, control o agresión contra supuestos individuos sospechosos. Reducir los conflictos violentos locales e internacionales implicaría una importante reducción del PIB de los países “desarrollados”, mientras que la activación de dichos conflictos se convierte en fuente de crecimiento económico capitalista.

Aumento del cáncer o el SIDA: Este escenario hará aumentar la venta de todo tipo de pruebas y herramientas diagnósticas, mamografías, tomografías, scáneres, medicamentos específicos, retrovirales, etc. La industria farmacéutica se frota las manos. Reducir los niveles de enfermedad implicaría una importante reducción del PIB de los países “avanzados”.

Aumento de las adicciones y la prostitución legal: Este escenario hará aumentar la facturación de empresas relacionadas con los juegos de azar, industria del alcohol, industrias tabaqueras y todo tipo de negocios destinados a la distribución, venta y consumo de estos productos. Reducir las ludopatías sociales, el tabaquismo, la alcoholemia o la adicción al sexo de pago conllevaría importantes descensos en el PIB mundial.

Privatización de los servicios de sanidad y educación: Al ser bienes básicos que todos tendremos que seguir consumiendo su trasvase a la economía mercantilizada hará aumentar los niveles de facturación de muchas empresas del sector y la creación de nuevas empresas, aunque eso conlleve un mayor nivel de empobrecimiento y endeudamiento de enormes estratos de la sociedad. Garantizar escuelas y hospitales como bienes públicos y universales conlleva una importante merma de “oportunidades de negocio” para el sector privado que mueve la mayor parte del PIB de los países.

El PIB no nos dice nada sobre cobertura de derechos y necesidades básicas de la población, ni sobre el grado de soberanía política o libertad de los ciudadanos, ni sobre desigualdades obscenas en la distribución de la renta. ¿Tiene sentido que las agresiones a los derechos humanos puntúen de manera positiva en nuestros balances económicos?, ¿Tiene algún sentido seguir midiendo la bondad de un proyecto político en función del PIB?

octubre 28, 2011

Humanismo: La necesidad agónica de alcanzar un nuevo paradigma

“En un mundo en el que el dinero se ha convertido en el valor central de la existencia, no debieran sorprendernos las consecuencias de semejante negación del sentido de la vida humana. No puede sorprendernos la creciente inequidad en la distribución de la riqueza, ya que se trata de una competencia individualista en la que necesariamente debe haber ganadores y perdedores. No pueden sorprendernos las sucesivas crisis financieras y su correlato de recesión, en un sistema que solo puede sostenerse mediante el endeudamiento creciente. No pueden sorprendernos las guerras por los recursos naturales escasos, en un mundo depredado por el consumismo de los más beneficiados. No puede sorprendernos la violencia social, cuando cada vez más gente se siente marginada y fracasada, al contrastarse con ese mundo paradisíaco ofrecido por la publicidad consumista y no puede sorprendernos el nihilismo, la locura y el suicidio, cuando se ha perdido el sentido de la existencia, al pretender cambiarlo por el exitismo materialista.

Hay quienes creen que, por el solo hecho de que las crisis económicas afectan a mucha
gente, habrá entonces mayorías convencidas de cambiar al sistema económico. Y eso no es así, porque el individualismo ha calado hondo, y el hecho de que ante una crisis generalizada muchas individualidades converjan en una protesta, no significa que se haya trascendido el individualismo, y por eso no es tan sencillo pasar a otras instancias organizativas que realmente puedan reemplazar al sistema. De modo que la propuesta de una transformación en el sistema económico, no puede plantearse solamente en términos de factibilidad técnica, ni en términos de conveniencias mayoritarias. Debe ser planteada desde una mística social que tenga como bandera la ética de la coherencia, que en lo económico significa anteponer la resolución de las necesidades básicas de todos los habitantes del mundo, antes de cualquier otro interés sectorial o individual”.

(Extracto tomado del documento elaborado por Equipo de Coordinación Internacional del PHI).

¿Cómo sorprendernos del aumento del desempleo cuando los beneficios monetarios de las grandes empresas y sus cotizaciones en bolsa aumentan en consonancia a las reducciones de plantilla?. No son los malos gobiernos sino las reglas intrínsecas al propio sistema quien nos conduce a la situación de crisis estructural en la que nos encontramos. Humanismo y Capitalismo son ideologías y paradigmas conceptuales completamente irreconciliables. Como nos dice Leonardo Boff “El capital financiero se desenganchó de la economía real; la economía en su conjunto, de la sociedad; y la sociedad en general de la naturaleza”. El cambio debe ser profundo, radical y debe empezar por aquellos que se consideran más revolucionarios o comprometidos ya que, como muy bien nos recuerda el movimiento decrecentista con sus verdades incómodas, gran parte de nuestros estándares de confort propios del estado del bienestar occidental solo son posibles en un contexto de explotación brutal de la naturaleza y de los trabajadores de otras zonas del planeta. Que nadie dude de que el modelo que defendemos y anhelamos implicará profundas renuncias en cuanto a ciertas comodidades materiales en las que necesariamente nosotros y nosotras deberemos ser punta de lanza.

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(Encontré la foto aquí: http://elladonaranja.blogspot.com/2010/04/andamos-full.html)

febrero 5, 2011

Decrecimiento, PIB y Buen Vivir

El capitalismo y sus instrumentos de medida están construidos sobre una montaña de premisas falsas. Las consecuencias están a la vista.

Alternativas de attac a la globalizacion neoliberal y el poder de los mercados

Que baje el PIB para nada significa que se viva peor o se tenga menos. Si las prestaciones públicas fuesen universales e incluyesen un magnífico servicio de transporte, sanitario, educativo, de energía, de agua potable, etc. sin necesidad de ser facturados, no incrementaríamos nuestro PIB. Tampoco hoy figuran en el PIB las, imprescindibles para la sociedad, actividades de cuidados familiares y de mantenimiento del hogar, desarrolladas masivamente por mujeres y que no se facturan, y sin las cuales la llamada “economía productiva” quedaría completamente paralizada. Y es que no puede haber economía productiva sin economía reproductiva por mucho que la mentirosa contabilidad capitalista pretenda disociarlas. El PIB solo es un falso índice de progreso material, ni siquiera de bienestar. Por eso hay que hablar de “Buen vivir” en contraposición del “mal vivir” de ahora con la mercantilización de todos los aspectos de la Vida.

Al crecimiento medido en PIB, mal vivir del sistema del capitalismo financiero internacional, se le opone el Buen Vivir, el sistema de las personas por y para las personas y la Vida, con más bienestar, seguridad, tranquilidad y realización individual de ciudadanía integrada en sus colectividades, es decir, se le opone el sistema del capital social e institucional vinculado a las poblaciones y sus necesidades localizadas en territorios.

Este Buen Vivir supone un “decrecimiento” medido en PIB por tres motivos inmediatos y claros:

1. Si actualmente el capital financiero supone más del 40% del PIB mundial y debería significar sólo en torno al 5-6% (lo que representaba en 1971 con el sistema dólar-oro fijo de Bretton Woods) significa que si eliminamos la especulación el PIB tal y como se contabiliza ahora se reducirá en torno a un tercio (más o menos 40% – 6% = 34%) Viviremos mejor con menos

2. Si hacemos la imprescindible y urgente revolución energética con las energías renovables y lo que algunos llamamos la “democratización de la energía” que ya es técnicamente real en determinadas zonas-islas locales en base a solar y eólica, que suponen una inversión inicial pero después sólo el mantenimiento, se reduciría la factura de compra de petróleo y la de su transporte, bajando el PIB. A esto hay que añadir el desarrollo de la soberanía alimentaría y sus efectos añadidos.

3. Si desmontamos la sociedad de consumo y despilfarro del consume y tira (ejemplo de móviles que hay que tirar enteros en vez de cambiarles la pieza de actualización nada más porque las empresas necesitan facturar y crecer permanentemente para reproducir de forma ampliada su capital) por una sociedad de satisfacción y consumo responsable y verdaderamente sostenible, estaremos reduciendo las facturaciones de las empresas y el PIB, tal y como actualmente lo contabilizamos. Tendremos mejor cubiertas las necesidades sociales y habrá menos carencias que ahora. Tendremos más calidad de vida e incluso tendremos mejores servicios públicos con menos propiedad individual sobre ellos.

A los objetivos, motivaciones y valores del capital financiero internacional se le contraponen los objetivos, motivaciones y valores del capital social e institucional. Al crecimiento de la tasa de ganancia del capital, autonomía para sus gestores y supervivencia del sistema del capital financiero especulativo internacional, se le contrapone la supervivencia de la Vida, la humanidad y las personas, la seguridad y tranquilidad en el futuro sostenible y la participación en la determinación de sus vidas con la democracia participativa. Al deseo de acumular riquezas y poder en un individualismo competitivo irreal y suicida como motivación del sistema del capitalismo financiero internacional le contraponemos la motivación de una sociedad inclusiva e integradora de personas felices y cooperadoras que comparten la satisfacción de sus necesidades con bienes y servicios públicos gestionados y compartidos democráticamente. A los valores de egoísmo, avaricia y vanidad del sistema actual se le contraponen los de universalidad, solidaridad, cooperación y respeto.

noviembre 15, 2010

Quiebra del capitalismo: Una visión ecologista

Ramón Fernández Durán, autor del ensayo que nos ocupa

El profesor Ramón Fernández Durán, miembro destacado de Ecologistas en Acción, nos ha dejado su último texto que sería el extenso resumen de un nuevo libro, en preparación, sobre la “Quiebra del Capitalismo global“. Sintetizamos telegráficamente algunas de sus ideas principales:

* El capitalismo global, tal como lo conocemos, va a fracturarse en un breve lapso de tiempo empujado por oleadas de crisis financiera-monetarias dificilmente atajables. Lo próximo que vendrá será una constelación de capitalismos regionales, de carácter autoritario que tampoco podrán mantenerse. Posteriormente, en torno al 2030, comenzará a emerger algo completamente diferente: Una economía post-fosilística,  post-industrial, post-capitalista y neo-rural.

* La crisis sistémica actual tiene tres vertientes interconectadas que la hacen única en la historia y endiabladamente dificil de controlar: colapso energético, colapso medioambiental y colapso climático. El capitalismo se verá completamente desbordado para articular soluciones que contemplen las tres caras del problema simultáneamente. (No hay crecimiento infinito en un entorno biofísicamente finito)

* Otro componente muy importante para entender la situación actual es el abandono de los sistemas reproductivos, sostén básico de la humanidad, tanto en el ámbito laboral (trabajos relacionados con los cuidados, con el ámbito doméstico y familiar) como en el ámbito natural (capacidad de carga del entorno biológico para absorber la exigencia del metabolismo agro-industrial). El desarrollo capitalista, con un componente netamente autoritario y patriarcal, se ha edificado sobre un supuesto “coste 0” del ámbito reproductivo que va a terminar minando  la propia posibilidad de mantenimiento de los actuales sistemas productivos. (No hay producción sin reproducción).

* El declive inexorable de los combustibles fósiles será el elemento clave desencadenante para el derrumbre definitivo del capitalismo, incluso en su fase última de regionalismos autoritarios enfrentados. Los picos de producción de gas, petróleo y carbón marcarán el fin de una era. (La energía barata se fue para no volver)

* La vieja izquierda se verá también desbordada por la necesidad de redefinir sus líneas programáticas ante el evidente agotamiento de los antiguos enfoques productivistas, extractivistas y tecnocráticos, como vías para construir su ideal de sociedad igualitaria.

Cada vez son más los autores que desde distintas perspectivas de análisis (biólogos, economistas, sociólogos, antropólogos, ambientalistas…) anuncian un irremediable fin de ciclo.

noviembre 11, 2010

Valor y Precio

¿Es este un producto realmente valioso?

Creo que fue Antonio Machado quien afirmó, hace ya bastantes años, que había una forma infalible de reconocer a un necio: Pedirle que nos explicara la diferencia entre valor y precio. Solo los necios eran incapaces de distinguir entre valor y precio. Desgraciadamente en el mundo actual la proporción de necios ha ido en aumento.

Para que la necedad no termine también por arruinarnos a nosotros puede ser interesante comentar unas pequeñas ideas sobre la cuestión. Lo primero que conviene aclarar, como tema preliminar, es que es la propia ideología política capitalista, extendida como un manto de niebla a nuestro alrededor, la que necesita imperiosamente generar esta confusión en nuestra manera de entender el mundo para mantenerse en el poder. Su mensaje es claro: “el precio es el valor y este se fija mediante leyes matemáticas inamovibles”. Como siempre intentan estrechar nuestra forma de entender el mundo, reducirla, simplificarla hasta la caricatura moldeándola a medida de sus intereses. El objetivo es infantilizarnos, debilitarnos, domesticarnos, hacernos más dóciles a su control. La táctica siempre es parecida: magnificar una pequeña parte de la verdad, poniendo todos los focos sobre ella, a la vez que ensombrecen e invisibilizan otros enormes y fundamentales aspectos de esa realidad. Pero la cara oculta de la luna no deja de existir por no estar iluminada.

El concepto “valor” es mucho más amplio, rico y complejo que el concepto “precio”. Cualquier producto tiene distintos tipos de valores asociados a él. Desde un punto de vista exclusivamente material y prescindiendo de otras consideraciones más trascendentales, podríamos distinguir al menos 4 tipos de valor.

Tomaremos como ejemplo de producto un diamante tallado. El primer tipo de valor que observaremos es el valor de uso. ¿Cuál es su utilidad práctica como objeto en la vida cotidiana? o, dicho de otro modo, ¿Para qué nos serviría este objeto en una isla desierta?. La respuesta es para bien poco: Su valor de uso es muy bajo.

El segundo tipo de valor que conviene analizar cuando estudiamos un objeto es su valor de trabajo. ¿Cuántas horas de trabajo son necesarias para su fabricación?.  Bajo este punto de vista el valor del diamante es más alto ya que ha sido necesaria la colaboración de mineros, transportistas y tallistas para obtener el producto final.

El tercer tipo de valor en el que pondremos nuestra atención es el que podríamos denominar valor de sostenibilidad o valor ecológico. Hace referencia al grado de “amigabilidad ambiental” asociado al producto. ¿Cómo influye la fabricación de este objeto sobre el equilibrio biológico, físico y químico de nuestro planeta?. El análisis de los objetos, bajo este punto de vista se refiere a los “inputs biofísicos” necesarios para su fabricación (impacto medioambiental derivado de la obtención de los materiales brutos necesarios en forma de agua, tierra fertil, minerales y otras materias primas) y “outputs biofísicos” (impacto en términos de contaminación y residuos generados en su proceso de producción). El diamante, en este tercer tipo de valor, puntuaría muy bajo ya que es muy bajo su nivel de “amigabilidad ambiental” o sostenibilidad ecológica medida en relación inversa a la cantidad de impactos ambientales provocados tanto a nivel de “inputs” como de “outputs”.

Ahora, como cuarta cara de este poliedro piramidal, posaremos nuestra mirada en el valor de cambio del producto analizado. Es ahora, y no antes, cuando nuestro producto adquiere su condición de mercancía, es decir su dimensión de objeto intercambiable por otros. Es aquí, y solo aquí, donde aparece el espectro frío e inerte de la especulación. El diamante, mediante un mecanismo de condicionamiento social, ha adquirido un altísimo valor de cambio. El sistema consigue que los otros tres tipos de valor hayan quedado eclipsados, anulados en nuestra percepción de la realidad por este último tipo de valor.

¿Es valioso un diamante?. Pues depende. Depende de como jerarquicemos los distintos tipos de valor. Si ponemos en primer lugar el valor de uso diríamos que el diamante es un producto escasamente valioso ya que solo sirve para cortar o para adornar. Hay otros productos que cortan mejor y que adornan igual de bien. Si ponemos en primer lugar el valor de sostenibilidad tendríamos que decir que el  diamante es un producto con valor nulo o negativo ya que su extracción y fabricación implica grandes cantidades de gasto energético e impactos ambientales escasamente sostenibles. Desde el punto de vista del valor de trabajo sería un producto de valor medio-alto ya que requiere un aporte no despreciable de actividad humana. Sólo si privilegiamos el valor de cambio llegamos a la conclusión de que el diamante es un producto muy valioso.

El precio monetario de un producto es una materialización concreta, cuantitativa y socialmente manipulable de algo tan intangible, cualitativo y pluridimensional como el valor. Es necesario entender que el sistema económico imperante privilegia hasta el extremo el valor de cambio y la fetichización de la mercancía como depósito egoísta de valor y como signo de status personal, en detrimento de los otros tres tipos de valores a la hora de establecer mecanismos para la fijación de precios. No es una manera muy inteligente de hacer las cosas si se trata de buscar el bien común, de garantizar unas condiciones de vida mínimas para todos, de perseguir la sostenibilidad medioambiental y de conseguir la generalización del empleo.

¿Cuál es el precio del aire?, ¿a quién pertenece?

Gracias a esta apuesta concreta del sistema, que privilegia sobremanera a un tipo de valor sobre los otros tres, el papel del dinero, mercancía por excelencia capaz de encarnar  el valor de cambio, se magnifica, invisibilizando a todas las otras formas posibles de valor. Este tipo de condicionamiento social posibilita, a su vez, la acumulación de riqueza y poder en manos de aquellos que se han reservado el papel de controladores del dinero dentro de esta opción política para la gestión de la sociedad llamada capitalismo. Pero… ¿hay una sola forma de fijar los precios o son múltiples las posibilidades?, ¿es ético fijar un precio monetario para cualquier tipo de bien, producto o servicio?, ¿es lícito fabricar de todo?.

Cada vez más gente comprende que se hace necesario tener en cuenta los 4 tipos de valores indicados (y no solo el último de ellos) para decidir qué objetos se fabrican, en qué cantidad y cual es su precio deseable. Hay otras opciones diferentes a las que rigen en la actualidad. Según jerarquicemos y ponderemos estos cuatro tipos de valores podremos imaginar mundos y precios totalmente disitintos a los que conocemos hoy. Se trata, simplemente, de apuestas políticas e ideológicas distintas a las habituales. El precio de los productos de bajo valor ecológico (valor de sostenibilidad) debe ser incrementado con tasas fuertes que reviertan sobre la comunidad, hasta llevarlos a precios inasequibles llegado el caso. El precio de los productos con alto valor de uso debe ser aliviado mediante apoyos públicos. El valor laboral de los productos debe hacerse explícito en todos los casos y repercutido en el precio para que todo el trabajo encerrado en él pueda ser justamente recompensado. La especulación criminal, que aleja productos básicos para la supervivencia del alcance de las mayorías, a través de los valores de cambio debe ser combatida sin piedad. Toca ya comenzar a inventar nuevas reglas para fijar los precios, nuevas fórmulas que articulen y materialicen el valor, mediante monedas sociales, de una manera más justa y eficiente para todos. Otros precios son posibles, precios y producciones sujetos al valor de la vida, bajo un control democrático, justo, equitativo, responsable, ecológico y comprometido con el bienestar colectivo.

octubre 10, 2010

La maldición de la divisa fuerte

¡No por favor, No quiero subir, no quiero crecer, no quiero hacerme mayor; es el síndorme de Peter Pan dinerario

Los grandes cerebros de la globalización capitalista se están mostrando muy preocupados por la “guerra de las divisas”. La cuestión básicamente consiste en que todas las grandes potencias quieren tener una divisa débil que haga atractivas sus exportaciones, es decir, la venta de sus productos en el exterior. Es como si las monedas no quisieran crecer, en una suerte de “síndrome de Peter Pan dinerario”. Los americanos le lanzan la “patata caliente” a Europa consiguiendo devaluar su dólar mientras el Euro sube. Los europeos se quejan y acusan a China de tener su moneda demasiado fuerte. Los chinos se hacen los locos y dicen que EEUU suba su dólar. China, Europa y los Usamericanos juegan, como los niños, con el “globo que se infla sin cesar” y hay que soltar antes de que explote en tus manos.

Si conseguimos mirar un poco más allá podremos comprobar claramente como lo que subyace aquí es una enorme crisis de sobreproducción, combinada con una catastrófica ineficiencia en la distribución de los bienes de consumo. Las crecientes capacidades industriales y tecnológicas consiguen producir más de todo y a mayor velocidad. Se hace indispensable vender toda esa mercancía excedentaria en el exterior y para ello es de vital importancia una moneda baja. Ya se les acabó el recurso de abaratar el dinero para que la gente y las empresas puedan seguir comprando mediante deuda porque todos los países tienen los tipos de interés cercanos al cero. Pero ni aún así la gente corriente tiene para comprar. A los economistas les martillea constantemente el cerebro una pregunta incómoda ¿como diablos hacemos para vender todos estos gigantescos depósitos de mercancías excedentarias y a quién se los colocamos?.

La teoría clásica da una respuesta clásica que dice que la mano invisible lo arreglará todo. La famosa ley de la oferta y la demanda nos “bendecirá” en el futuro con su paz. Pero aquí falta una pequeña pieza: En este sistema la demanda por si sola no sirve de nada, hace falta demanda solvente. Al 70% de los habitantes del Planeta les falta casi de todo, decenas de miles mueren de hambre a diario, mientras inmensos depósitos de mercancías excedentarias y capacidades productivas descomunales esperan, esperan, esperan… . Su demanda es un grito desesperadamente real pero no es solvente y por tanto según las reglas establecidas no existe. Sobran mercancías, sobran “papelitos pintados” (también llamados dinero) que cada vez valen menos, pero falta eficiencia y falta JUSTICIA. La Justicia no es concepto que figure en el diccionario del sistema, eso ya lo sabíamos, pero parece que el de eficiencia tampoco y quizás eso ya sorprenda más. Simplemente es la lógica irracional del terrorismo capitalista que condena a la muerte o a la miseria a una gran parte de la humanidad, con total indiferencia. La mayoría de la población mundial no tiene casi nada para comer o abrigarse mientras las mercancías más variadas se pudren en los almacenes del poder, a la espera de compradores solventes en vías de extinción. La mano invisible está tan perdida como Bin Laden. ¿Será que tanto la una como el otro son solo ensoñaciones de estos “grandes cerebros” del pensamiento único imperial?.

septiembre 6, 2010

Las insalvables contradicciones del capitalismo

Un nuevo software político, condición indispensable para la correcta marcha de nuestro hardware planetario

Vivimos en tiempos de incertidumbres y crisis existenciales. Las grandes masas ciudadanas no consiguen visualizar una alternativa al sistema ideológico que nos envuelve. Sin embargo hay certezas que se perciben de una forma difícilmente cuestionable: el descrédito de los partidos políticos tradicionales, la insalubridad casi venenosa del medio ambiente, la escasa o nula trascendencia de la opinión del pueblo en las grandes decisiones internacionales, la irrelevancia de las leyes para controlar la conducta criminal de los grandes lobbys de poder, la hipnosis colectiva a la que estamos sometidos desde los mass-media, la propia insostenibilidad del sistema en el medio-largo plazo. Las descomunales contradicciones del capitalismo globalizado son cada vez más difíciles de ocultar por mucho que el problema no quiera somerterse al escrutinio público y prefiera encerrarse bajo mil candados en el inconsciente colectivo. De manera muy esquemática podríamos explicitar lo que, implícitamente, todo el mundo es capaz de comprender:

* La necesidad permanente de “crecimiento económico”, tal como lo entiende la ideología capitalista, choca contra la expansión de los derechos laborales e incluso de las libertades democráticas: Esta cuestión puede visualizarse con gran nitidez en la China actual. Todo el mundo puede intuir que una China democrática, con unos derechos laborales mínimamente dignos no crecería al 10% anual. La locomotora de la economía mundial puede seguir tirando mientras el régimen político siga en los parámetros totalitarios actuales. Es precisamente la estabilidad de este fasciocapitalismo represivo el que garantiza el beneficio del inversor que decide apostar por China. Dicho en otras palabras, la Democracia está reñida con el crecimiento económico y los “derechos del inversionista”. Por supuesto esta inmensa paradoja puede ser aplicada a Indonesia, Filipinas, Pakistán, Egipto o cualquier otro país.

* La necesidad permanente de “crecimiento económico”, tal como lo entiende la ideología capitalista, choca contra los límites físicos de la biosfera: La cantidad de agua dulce disponible, petróleo, recursos marinos y en general cualquier materia prima existente en nuestro planeta es limitada. Todo el mundo puede entender como el crecimiento perpétuo en un entorno finito es completamente inviable.

* El desarrollo de la lógica capitalista acumula cada vez más cantidad de poder y riqueza en cada vez menos manos: Es un hecho completamente constatable como la distancia entre ricos y pobres cada vez es mayor, como cada vez los beneficios se concentran más mientras  los costes se lanzan a las espaldas de las mayorías.

* La merma de salarios, derechos laborales o servicios públicos termina por constreñir la propia demanda consumista de los trabajadores, progresivamente incapacitados para afrontar nuevos gastos y contraer nuevos créditos. La aplicación de los fundamentos capitalistas de incremento de beneficios para las empresas a base de ajustes en el gasto público y en las condiciones de vida de los trabajadores termina por generar parálisis en el propio sistema en forma de crisis cada vez más agudas, profundas y recurrentes.

El sistema, encerrado en su propio autismo e impotencia para solucionar estas insalvables paradojas, se aferra a viejos conceptos económicos ya decrépitos acuñados por economistas que jamás pudieron aportar evidencia empírica en apoyo de sus fantásticas teorías tales como el “fin de la Historia”, la “ventaja comparativa” o la “mano invisible” que se vendieron, en su momento, como garantías universales de reparto justo, democracia y estabilidad social. Ni siquiera en los países ricos esta ideología tiene ya nada que ofrecer al pueblo, excepto la disyuntiva entre deuda galopante o paro masivo con merma de derechos laborales y salarios.

julio 27, 2010

¿Es el desempleo un hecho natural?

Jorge Riechmann, una voz destacada para entender y curar las patologías socio-ambientales de nuestro tiempo

A nadie escapa la circunstancia de que la mayoría de las colectividades humanas han padecido históricamente innumerables problemas sociales: enfermedad, tiranía, pobreza, esclavitud, injusticia… Sin embargo no resulta tan evidente observar que esas mismas sociedades no se enfrentaban al desempleo masivo y estructural propio de nuestro paisaje económico actual. Un análisis algo más detenido de la cuestión nos lleva a comprender que este nuevo tipo de desempleo endémico es un fenómeno propio de las sociedades capitalistas post-modernas. Se trata de un factor intrínsecamente unido al propio desarrollo del sistema, de una apuesta ideológica concreta sobre cómo deben hacerse los ajustes en el reparto de la riqueza entre las distintas clases sociales. La ley capitalista establece que  las clases dominantes deben mantener a toda costa sus tasas de beneficio y que esto requiere continuos ajustes sobre el número de empleos remunerados y/o sobre sus condiciones de desarrollo cotidiano. Por supuesto los ajustes estructurales necesarios para alcanzar un progreso real en las condiciones de vida de los seres humanos pasan por caminos completamente diferentes: Nuevo reparto de las tareas, nuevas definiciones de empleo, nuevos sistemas de retribuciones no necesariamente monetarizados y una disminución de las jornadas laborales. Lo único que sucede es que en este caso ya no podría garantizarse la acumulación de riqueza y poder por parte de las élites económicas que actualmente los detentan, un “pequeño problema”, para nada insalvable.

Por otro lado el temor a la pérdida del empleo constituye un poderoso mecanismo  (junto con el control privado sobre la distribución del dinero o el uso estratégico de la violencia) generador de conformismo y sumisión en las masas ciudadanas. El capitalismo, en su fase actual, necesita mantener un alto índice de desempleo y precariedad laboral para garantizar bajos niveles de protesta y conflictividad en las masas asalariadas que tenderán a percibir su explotación como un “privilegio”.

El siglo XXI comienza así alumbrando un nuevo fenómeno conocido como jobless growth, el “crecimiento” sin empleo. Se trataría de la fórmula perfecta para los detentadores de capital y para los mercados. Cabría preguntarse… ¿crecimiento de qué y para quién?. Las grandes empresas aumentan sus tasas de ganancia sin las “pesadas lacras” de los costes laborales. Nada de esto es casual, sino fruto de la aplicación de la lógica capitalista del reparto y de sus premisas ocultas para la manipulación de crédulos grupos de ciudadanos que tenderán a aceptar de una manera no consciente la degradación de sus condiciones de vida como algo inevitable.

El desempleo estructural y la pérdida de derechos de los trabajadores no es, en consecuencia, un hecho natural. Tan sólo se trata de una apuesta ideológica articulada por las élites económicas para mantener un sistema depredador que les beneficia pero que resulta manifiestamente insostenible a medio plazo.

Para una profundización en esta cuestión recomendamos los importantes y numerosos trabajos de Jorge Riechmann.

abril 18, 2010

Otra receta para aumentar el PIB: Terrorismo controlado

La destrucción y el miedo: Dos bendiciones para la economía capitalista

En el año 2001 las empresas tecnológicas con sede en internet sufrían una debacle. Fue el famoso colapso en bolsa de las empresas “puntocom”. La economía de Israel, la más dependiente de las tecnologías en el mundo, sufría un tremendo varapalo con quiebras en cadena de muchas de sus principales compañías. El revulsivo para la economía del país fue la inversión pública en tecnologías militares. La guerra, la amenaza y la presencia terrorista se convertían para ellos en un imprescindible “motor de negocio”, en un factor vital para su crecimiento. Nada como la generación de necesidades para abrir nuevos mercados. Poco tiempo después se producía una sorprendente y económicamente interesante cadena de actividad terrorista en todo el mundo: Nueva York, Madrid, Londres, Beirut, Nueva Dehli… Las exportaciones de productos y servicios relacionados con la seguridad y el anti-terrorismo se incrementaron entre un 15% y un 20%. En 2006 las exportaciones israelíes en este sector  alcanzaron el record de 3400 millones de dólares. La industria iba “viento en popa”, gracias al espectacular 40% de aumento de la barbarie en 2006. En una demostración aberrante de cinismo algunos de los principales beneficiarios de este aumento de la masacre achacan los atentados a sus enemigos políticos. El negocio es redondo: fuerte subida del PIB en sus economías y “debilitamiento mediático” de sus rivales políticos, todo bien cosido con el hilo de la mentira, la calumnia y la actividad criminal. El terrorismo se constituyó  en una “bendición” para economías privatizadas al servicio de la industria militar. Nada como la guerra para poner en verde los números del PIB y darle alegría a las bolsas de los países deprimidos en la economía capitalista del desastre. La finalización de la “guerra mundial contra el terror” sería una noticia funesta para la columna vertebral de los ingresos de este curioso país y sus principales socios.

Algunos de estos datos están tomados de un libro imprescindible para entender los métodos y objetivos de la ideología capitalista contemporánea:

Naomi Klein. “La doctrina del shock”. Paidos. 2007 (3ª reimpresión, 2009)

(Páginas 565-568).

Se trata de una impresionante investigación, rigurosamente documentada, que debería ser manual de lectura obligatoria en todas los centros de educación superior de cualquier país.

abril 14, 2009

Cómo aumentar el sacrosanto P.I.B.

Los sabios economistas nos dicen cada día que las soluciones a nuestros problemas pasan por consumir más. Más consumo, más P.I.B (Producto Interior Bruto), más PIB más riqueza. Como soy responsable y quiero contribuir a la superación de la crisis realizaré algunas aportaciones enfocadas a restablecer el clima necesario para la reactivación de los mercados y el crecimiento del PIB.

Lo primero que debemos hacer es confiar la crianza de nuestros hij@s a otras personas, cuanto más tiempo mejor. Si pasamos demasiadas horas con ellos no podremos trabajar, tampoco generaremos empleo en las guarderías y por tanto no contribuiremos a la creación de riqueza. En segundo lugar hay que contaminar mucho. Esto provoca gran número de enfermedades alérgicas, respiratorias y con algo de suerte algunos nuevos cánceres y epidemias. El sector farmacéutico es importantísimo para la creación de riqueza y hay que ayudarles. Otra buena idea es meterle mucho miedo a la gente acerca de los peligros de los terroristas, los atracadores, los pederastas y todo tipo de tarados que saturan nuestras calles. Además tenemos que protegernos contra los vecinos extranjeros que cualquier día de estos intentarán invadirnos. Las empresas que venden sistemas de seguridad y armamento encontrarán así un clima favorable para la creación de riqueza. Por último no viene mal contraer varios tipos de adicciones: tabaco, alcohol, loterías y apuestas puede ser un buen cóctel para empezar. Con todas estas actividades habremos contribuido decisiva y patrióticamente al crecimiento del PIB. La crisis sólo será un vago recuerdo como el que queda tras alguna pequeña y fugaz pesadilla.

(P.D. Como sé que a veces la ironía no se capta bien en foros, blogs y textos escritos quiero dejar constancia de que esta entrada ha sido redactada utilizando TONO IRÓNICO, es decir afirmando de manera sarcástica justo lo contrario de lo que se pretende defender)

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