Posts tagged ‘egoísmo’

junio 12, 2012

¿Estamos en manos de psicópatas?

El movimiento mundial de los indignados tiene entre sus lemas el “we are the ninety nine per cent” (Somos el 99%). Curiosamente la Psicopatía es un grave trastorno de la personalidad que afecta, según los consensos de la comunidad científica al respecto, al 1% de la población.

Según la Psiquiatría, la Psicopatía, sociopatía o personalidad psicópata, es un trastorno antisocial de la personalidad. Los sociópatas o psicópatas se caracterizan por no sentir remordimiento ante el daño que inflingen a otras personas, por eso interactúan con los otros seres como si fuesen meros objetos, simples instrumentos al servicio de la satisfacción de sus propios intereses y deseos. La falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del otro, es decir, que el quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa es uno de los pilares de la estructura psicopática.

Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, con total desprecio hacia los códigos vinculados con el bien común. Sin embargo, estas personas sí tienen nociones sobre la mayoría de los usos sociales, por lo que su comportamiento puede pasar inadvertido para la mayoría de las personas.

Los psicópatas tienen un marcado egocentrismo, una característica intrínseca a este desorden. Esto implica que el psicópata trabaja siempre para sí mismo por lo que cuando ofrece algo invariablemente estará esperando recuperar esa inversión en el futuro. Otra nota común es la sobrevaloración de su persona, lo que los lleva a una cierta megalomanía y a una hipervaloración de su capacidad para alcanzar metas de poder. También destaca la empatía utilitaria, que consiste en una habilidad para captar la necesidad del otro y utilizar esta información para su propio beneficio, lo que constituye una mirada en el interior del otro para detectar sus debilidades y obrar sobre ellas para manipular.

Ciertos autores de la corriente psicoanalítica suponen que la razón por la cual una persona psicópata es una persona perversa es porque se trataría de sujetos cuyo comportamiento depende en gran medida de mantener el “principio de realidad”, pero careciendo al mismo tiempo de “superyo”, es decir de conciencia moral. Esto hace que la persona psicópata pueda cometer acciones criminales u otros actos antisociales con total falta de escrúpulos, es decir, sin sentir culpa.

¿Es el capitalismo una ideología psicopática?, ¿Estamos en manos de banqueros, políticos y megaempresarios psicópatas?, ¿Sería esta la foto de algunos psicópatas de guante blanco?:

Un mundo regido por psicópatas. Lo siento: No por no ser nuevo dejo de pensar en ello.

abril 28, 2012

Consejo para Padres: no compréis esta basura

Ya sabemos que bajo el capitalismo la obtención de un rédito monetario es el único Dios, el alpha y el omega de todas las cosas. El sistema dice: Si te hace ganar dinero está bendecido. Eso mismo pensaría María Frisa, la autora de este libro-basura, especialmente diseñado para el consumo de vuestros hijos e hijas de 8 a 14 años.

En “75 Consejos para sobrevivir en el Colegio” tu hijo/a podrá aprender a convertirse en un ser despreciable, en una máquina egoísta y egocéntrica, diseñada para consumir y destruir todo lo que le rodea. La autora y la editorial estarán tan contentas porque quizás el libro se venda bien. Me consta que, en tu infinitto cinismo, dirás que la misión de tu libro no es educar sino “proporcionar ocio”. Sin embargo sabes perfectamente que tu producto-bazofia también educa, al igual que la mayoría de los productos de entretenimiento que el mercado “cultural” pone a nuestra disposición. Sabes que tu beneficio monetario se construye, precisamente, a partir de la componente anti-social de lo que vendes. En el modelo neoliberal que seguramente defiendes cada vez habrá menos sitio para la Educación y más para el “ocio y el entretenimiento” que tu fabricas. Ya sabemos, es la pauta del mercado: Si genera ingresos monetarios está bendecido. El mercado aprobará tus consejos para niños, ese de “Consigue un amigo más tonto que tú” o “Miente todo lo que haga falta”, lo aplaudirá y lo santificará con el beneficio monetario que tanto anhelas.

Yo en esta entrada solo quería decirte, María Frisa, que me pareces un ser despreciable por haber escrito ese libro y que también me parecen despreciables los que te promocionan, en algunos casos cargos políticos en ayuntamientos que recominendan a los colegios que los niños vayan a “encuentros de autor” para que la gente compre tu basura. A ti seguramente también te parecerá bien que el gobierno español autorice la venta de armas a Arabia Saudí o Bahrein para reprimir eficazmente a los manifestantes pacíficos que piden libertad y justicia en esos países torturados, porque ya sabemos que la obtención de un rédito monetario todo lo justifica. Seguramente tendrás ideas parecidas a las de gente tan respetable como nuestro Rey Juan Carlos y sus amigos. Es muy posible que la protagonista de tu libro, esa niña-monstruo masticadora de odio y envidia, con la que pretendes que tus pequeños lectores (nuestras hijas e hijos) se identifiquen, estaría encantada de trabajar, cuando sea mayor, en el consejo de administración de alguna de nuestras empresas armamentísticas exportadoras de muerte, y de ganar ingentes cantidades de dólares con ello. Vosotras lo valéis. Los sufrimientos futuros de miles de padres, profesores y niños no son vuestro problema.

febrero 9, 2010

¿Xenofobia o Aporofobia?

El concepto de xenofobia es el velo que nos oculta la realidad de la aporofobia

Los conocidos términos “xenofobia” y “racismo” se están convirtiendo en herramientas conceptuales enmascaradoras de una realidad oculta mucho más potente. Las apelaciones a la tendencia xenófoba (“miedo a lo diferente”) de los pueblos como explicación para la aparición de ciertas corrientes políticas esconden lo que en realidad es una aporofobia (“odio al pobre”), producto del patrón conductual egoísta e individualista que nos impone la ideología capitalista. Nuestra sociedad no es xenófoba en absoluto: Basta ver como incorporamos identitariamente sin ningún tipo de miedo o problema nuestro coche alemán, nuestra pizza italiana, nuestro Cristo palestino, nuestro reloj suizo, nuestra “democracia” griega, nuestra pantalla de plasma japonesa, nuestros números árabes, nuestros soldados colombianos, nuestra estanteria sueca, nuestro viaje caribeño… ¿Sociedad xenófoba o aporófoba?

La realidad, como en tantas ocasiones, permanece convenientemente velada ante los focos mediáticos con objeto de desactivar nuestra capacidad de entender las auténticas causas de nuestros problemas. Lo diferente, lo “de fuera”, lo extranjero sólo inspira miedo u odio cuando es pobre. Analizado bajo este punto de vista el auge puntual de los mal llamados partidos xenófobos en ciertos países europeos sólo es un síntoma de efervescencia capitalista (o lo que es igual, de la ideología aporófoba del egoísmo) en el seno de nuestras sociedades. También es fácil llegar a comprender que el capitalismo y el fascismo tienden a confluir de manera natural como dos caras de una misma pauta de pensamiento que bien podría llamarse fascio-capitalismo.

diciembre 22, 2009

La lotería dispara a quemarropa contra la conciencia de clase proletaria

El bueno de Carlos Marx murió convencido de que la clase proletaria estaba predestinada, debido a una especie de determinismo sociológico, a levantarse contra la minoría capitalista para acabar derribándola. André Gorz realizó un análisis crítico sobre este acto de fe protagonizado por el materialismo histórico marxiano. Sus pronósticos revolucionarios, hasta el momento, se han cumplido de una forma extremadamente parcial. No sabemos bien si este resultado se produce por importantes errores de análisis y cálculo o por una simple cuestión de insuficiente horizonte temporal histórico para la correcta evaluación de su teoría. Lo que si parece claro es que el capitalismo y su élite intelectual dirigente estudiaron con atención el pensamiento de Marx, tomando muy en serio sus planteamientos como una amenaza directa sobre su control hegemónico de la sociedad. En consecuencia era necesario implementar toda una serie de estrategias de ingeniería social, cultural y mediática diseñadas específicamente con el objetivo de conseguir que sus pronósticos no se hicieran realidad. Sería una tarea enciclopédica analizar toda la panoplia de mecanismos sociales desplegados por el capital para revertir, hasta la fecha, la profecía marxista. Me limitaré a señalar uno, a mi juicio fundamental en Occidente: Las loterías y apuestas patrocinadas por el poder.

La lotería nacional, junto con otras numerosas formas de los juegos de azar, ha sido un misil directo contra la línea de flotación de una hipotética conciencia de clase proletaria. Se trata de un mecanismo extremadamente poderoso, a la vez que sutil, para colonizar y formatear la mente de los trabajadores en la dirección apropiada a los intereses del sistema capitalista ya que:

– Legitima la acumulación privada de riqueza como un logro asequible y deseable para cualquier individuo. El hecho de que esa acumulación para unos pocos se produzca como consecuencia de privar a muchos de parte de sus bienes se presenta de forma que sortea con magnífica eficacia cualquier reticencia ética, sea atea o cristiana, al respecto, desmantelando por la vía de los hechos el mensaje político del socialismo.

– Consigue crear en el imaginario colectivo un potente vínculo entre riqueza material y felicidad personal. El papel salvífico otorgado al “Dios Dinero” queda magnificado hasta el punto de que la palabra sagrada “euros” se repite como una oración salmódica durante interminables horas en el famoso macro-sorteo de diciembre. Si la desmonetarización progresiva de la vida es contemplada por el ecosocialismo, el cristianismo o el anarquismo como uno de los remedios imprescindibles para superar la actual crisis sistémica, la lotería es justamente su anatema.

– Sitúa al trabajador ante un objetivo vital que consiste precisamente en pasar a formar parte de la clase rica y especuladora, rompiendo cualquier vínculo de sintonía, solidaridad, unión o metas compartidas de lucha por la justicia económica con los pobres y los explotados. Su mensaje es “No hay salvación para los de tu clase. Si quieres ser feliz solo te queda pasarte al enemigo”.

Lo que la lotería nos propone en realidad es una completa reversión del ideal socialista de igualdad, solidaridad y justicia, pasando a sustituirlo por un nuevo credo inverso basado en la acumulación, la insolidaridad y el egoísmo como bases de la existencia. Mientras el socialismo propone repartir de manera que se eviten bolsas de acumulación, la lotería nos dice, con palabras llenas de “bondad navideña”, que lo realmente deseable es lo contrario, es decir, quitar a los muchos para concentrar la riqueza en unos pocos agraciados, generando nuevas bolsas de acumulación en detrimento de las mayorías que pasarán a ser un poco más pobres. El órdago capitalista contra la conciencia colectiva de clase proletaria ha sido tan demoledor  que no es raro contemplar en los locales de hipotéticos partidos de izquierda el número que los miembros del comité están jugando para el próximo sorteo. Con la lotería el capitalismo ha conseguido colocarle al socialismo y al cristianismo un gol antológico por toda la escuadra, con tal potencia y precisión que el portero ni siquiera se ha enterado.

Creemos modestamente que en la sociedad madura del futuro no habrá sitio para la lotería, ni para ningún tipo de actividad especulativa de casino, incluyendo “en el lote” a la Bolsa.  Quizás mi pronóstico se reúna con el del bueno de Carlos Marx en el limbo de las causas etéreas o quizás algún día ambos puedan revestirse con el ropaje de la realidad. Sólo el tiempo tiene la respuesta.

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