Posts tagged ‘espiritualidad’

enero 10, 2016

¿Es posible desarrollar una espiritualidad rebelde y libertaria?

imagen_13609A lo largo de la historia las comunidades humanas no han dejado de hacer esfuerzos por mejorar sus condiciones de vida. Este esfuerzo ha conducido a tremendas luchas tanto en el plano colectivo como en el individual, en un continuo enfrentamiento entre la pulsión que nos mueve hacia el arriesgado e incierto cambio emancipador y el inmovilismo conservador que, aún a costa en ocasiones de nuestra propia dignidad, nos aporta un cierto grado de certidumbre cotidiana. El término “espiritualidad” puede entenderse como la tendencia del ser humano a buscar un sentido, un orden de prioridades y una finalidad última que nos oriente en la toma de decisiones entre pulsiones contrapuestas, sobre todo en aquellas numerosas ocasiones en que nuestra limitada racionalidad se muestra clamorosamente insuficiente para alcanzar certezas y encontrar explicaciones a los avatares del destino. La trascendencia sería la capacidad del individuo para superar un mundo ausente de fines, en un intento por ampliar la búsqueda de respuestas con la formulación de nuevas preguntas que ya no se limitan al qué hacer y al cómo hacerlo, apareciendo el por qué hacerlo y, sobre todo, el para qué. En relación a este punto es paradigmático el dilema planteado en torno a los usos y aplicaciones de la energía nuclear. Efectivamente la ciencia y la tecnología nos ayudan a contestar a las dos primeras preguntas, más relacionadas con los procedimientos, pero se muestran muy poco operativas para dar respuesta a las segundas, más relacionadas con los fines. Es en ese terreno donde surgen disciplinas como la filosofía, la ética o la religión. Espíritu, según nuestro diccionario, puede ser definido como “principio generador, carácter íntimo, esencia o sustancia de algo”, también como “Ánimo, valor, aliento, brío, esfuerzo, vivacidad o ingenio”.

La batalla por encontrar las respuestas que nos ayuden a direccionar correctamente nuestros avances en conocimientos tecnológicos y logros materiales a lo largo de nuestra evolución, nos sitúa ante tendencias contrapuestas que se traducen en diferentes formas de espiritualidad. De manera muy simplificada podríamos establecer que conviven espiritualidades opresoras frente a otras liberadoras. Si tomamos como ejemplo a las tres grandes religiones monoteístas encontramos como un discurso originariamente rebelde, capaz de cuestionar la legitimidad del poder terrenal de reyes y banqueros, puede llegar a incorporar posteriormente una dimensión claramente opresiva y castradora de las potencialidades creativas de los seres humanos. Esto suele suceder en el momento en que dichas religiones quedan “domesticadas” por las élites gobernantes de las distintas épocas, como sucede claramente en el caso del cristianismo con su asimilación como “religión del imperio” en el siglo IV por parte de las autoridades romanas, en el caso del islamismo por la dinastía Omeya/Al-Saud, o en el caso del judaísmo por parte del sionismo político. Veamos otro ejemplo. Cuando las religiones monoteístas dicen “Solo Dios sabe, solo Dios posee, solo Dios manda”… ¿Qué quieren transmitir?. Bajo el prisma de una espiritualidad opresora que podríamos denominar “teología de la dominación” el mensaje se leería como una vía para forzar la sumisión del ser humano y la represión de todos sus talentos y capacidades más contestatarias y emancipadoras en beneficio de las castas privilegiadas, poniendo así las bases para su dócil y resignada explotación. Sin embargo también cabe una interpretación en clave liberadora y antiautoritaria de ese mismo mensaje si pensamos que el “Solo Dios sabe” hace referencia a la conveniencia de ser extremadamente cautos y humildes cuando aspiramos a establecer dogmas pretendidamente empíricos e irrebatibles que pueden terminar mostrándose dramáticamente equivocados, como sucede con la actual ciencia económica. Por su parte, el “solo Dios posee” podría ser una forma de poner en cuestión nada menos que el principio jurídico de la propiedad privada, piedra angular del capitalismo o que, finalmente, el “solo Dios manda” es un desafío directo al poder, una amenaza subversiva que confronta con la autoridad política de militares, papas o emperadores (como pareció entender el campesino cristiano Thomas Muntzer y otros muchos en la Europa del siglo XVI).

Si la espiritualidad es el esfuerzo por hallar el sentido y la finalidad última de nuestras acciones no sería descabellado una carta universal de las obligaciones del ser humano para consigo mismo y sus congéneres, formulada desde una filosofía de la liberación. Y… ¿Qué tal si el punto primero de esa carta fuera la obligación de no acumular bienes materiales por encima de una cobertura razonable de nuestras necesidades?. La búsqueda de sentido y el establecimiento consecuente de metas morales emancipadoras es una asignatura siempre pendiente para las sociedades de las distintas épocas y lugares. La mitología, la religión, la política, la filosofía no han cesado en esta búsqueda. Nos toca ahora a nosotras impulsar espiritualidades liberadoras frente a otras que históricamente han estado al servicio de las élites en su búsqueda de la legitimación de la explotación opresiva de otros seres humanos y de los bienes materiales que la naturaleza nos brinda.

Frente al fundamentalismo teocrático de los que se han empeñado en negar la dimensión histórica y material de la trascendencia el socialismo vertical estatalista cayó en el error de tratar de abolir el anhelo espiritual y trascendete en la historia de los seres humanos . Tanto una como otra son formas de reduccionismo que solo pueden ser superadas mediante el reconocimiento de aquellas formas de espiritualidad que se arriesgan a cuestionar lo establecido y a desafiar al poder político, económico e intelectual dominante para finalmente conseguir un progreso equlibrado entre las múltiples formas de vida existentes en nuestro entorno.

Para saber más puede consultarse la obra de autores como Victor Frankl, Roger Garaudy, Teresa Forcades, Abdenur Prado, Frank Hinkelammert, Enrique Dusserl, Leonardo Boff, Ernst Bloch, Pedro Casaldáliga y en general todos los pensadores relacionados con el anarquismo religioso (judío, cristiano, islámico, budista…).

octubre 12, 2010

Espiritualidad antiimperialista

Neozapatismo, un ejemplo de la Izquierda integradora del SXXI

Está muy al uso escuchar una descalificación global de la religiosidad popular como algo que no puede ser propio de la Izquierda. Olvidan los que así hablan que la religiosidad ha sido un potente ariete de resistencia contra el imperialismo, contra el colonialismo y contra el poder de los ricos sobre los pobres a lo largo de la Historia. Ejemplos podremos encontrar muchos y muy variados: Revueltas antiimperialistas contra Roma en la Palestina de Jesús, Revueltas antifeudalistas en la Europa post-medieval de Thomas Müntzer, Movimientos shiitas en Irán para derrocar al dictador Sha Palevi agente de la CIA, movimiento judío antisionista de Neturei Karta, movimiento católico contra el imperialismo británico en Irlanda, movimiento de resistencia de Hamas contra la invasión sionista, Teología antiimperialista de la Liberación en América…

Pensamos que descalificar globalmente a la religiosidad popular es un planteamiento simplista e injusto que en nada beneficia a la Izquierda del siglo XXI. Lo que realmente hay que denunciar son los integrismos que se infiltran en las religiones con objetivos fasciocapitalistas. Estos lobbys políticos, con ingentes cantidades de dinero detrás, se inoculan en el cuerpo de la religiosidad sencilla, natural y auténtica para intentar dirigirla en su beneficio privado. También es fácil encontrar ejemplos: el virus sionista, que pretende infectar el cuerpo del judaísmo, el virus fundamentalista crisitiano que permea toda la jerarquía vaticana o el wahabismo saudí, gran patrocinador junto con el usa-sionismo del terrorismo mundial. En todos los casos es el gran capital internacional el mayor interesado en la propagación de estos virus filoterroristas en el cuerpo de las religiones, para subvertir y diluir sus cosmovisiones radicalmente incompatibles con el capitalismo, así como para crear el necesario enemigo que neutralice el ansia de justicia y libertad existente en las masas ciudadanas.

La crítica demoledora contra las religiones ya ha sido hecha, y muy bien por cierto, por gente como Bakunin hace ya más de un siglo. Pero, bajo nuestro punto de vista, esa es solo una parte de la verdad y no toda la verdad. También es posible realizar desde la Izquierda otro tipo de acercamientos más complejos al fenómeno religioso, como intentó el propio Fidel Castro en diálogos publicados con Frei Betto.

Exhortamos a los movimientos socialistas marxistas y libertarios que beben de las fuentes más clásicas y que están reinventándose a sí mismos en las últimas décadas a que sean capaces de profundizar en su comprensión de las religiosidades populares, matizar, enriquecer sus visiones, a que sean capaces de separar “el grano de la paja” en su comprensión dialéctica de las dimensiones materialistas y espiritualistas existentes en la psique de los pueblos y los individuos. Estas convergencias se nos antojan indispensables para articular respuestas potentes y eficaces contra la matriz de pensamiento único neoliberal que los siniestros “mercados” y sus sicarios pretenden imponernos.

octubre 6, 2010

Carta a los sionistas

 

Palestina: Un solo estado, desmilitarizado, con igualdad de derechos y obligaciones para ateos, judíos, cristianos y musulmanes

 

Amigos del sionismo:

El odio os está consumiendo, ese es vuestro drama.

No os empeñéis más en criminalizar al Islám. A la larga es inútil. Deberíais saber que Islám es paz, al igual que Judaísmo es paz y Cristianismo es paz. Las tres religiones son una sola, porque tienen un tronco común. No creo que Yavhé (quien quiera que sea y donde quiera que habite) esté muy contento contemplando lo que hacéis con su mensaje originario de fraternidad entre los seres humanos. También los musulmanes son vuestros hermanos. Vuestro odio contra ellos se vuelve contra vosotros mismos. Vuestro odio patológico y vuestro miedo acabarán por destruiros. Aunque no consigáis entenderlo, a pesar de vuestra inteligencia, “Asesinato es Suicidio”. Esto ya fue explicado magistralmente por gente como Franz Hinkelammert y otros pensadores. Afortunadamente hay muchos judíos en el mundo que sí son consecuentes con su religión y con su condición de seres humanos, gente como Neturei Karta o como el IJAN (www.ijsn.net). Ellos opinan que la forma en que tratáis a vuestros hermanos musulmanes de Palestina supone una deshonra y una vergüenza para el Judaísmo que supuestamente pretendéis defender. Lo único que estáis consiguiendo es que el mundo no sionista, es decir el 99.9% de la humanidad, cada vez os vea más como unos vulgares, crueles y aprovechados ladrones de tierra.

Vuestra idea absurda del “hogar nacional” está incendiando el mundo, ¿es ese vuestro objetivo?. Los derechos que imagináis tener sobre esas tierras son solo la ensoñación de una mente enferma. La única solución a largo plazo para esa zona del planeta donde queréis vivir es la fundación de un único estado desmilitarizado llamado PALESTINA. Para entender  Palestina podría servir de metáfora la figura inclasificable de Jesús de Nazaret: pacifista, defensor del proto-socialismo como sistema superior de creación y distribución de la riqueza, crítico implacable de los grandes mercaderes y de los amos del dinero, fundador del cristianismo, amigo de paganos y prostitutas, profeta importantísimo y venerado por el Islám, profundo conocedor de los libros fundacionales del judaísmo y sus costumbres, semita, arameo, galileo, palestino.

Palestina está en el origen de la humanidad, un crisol cultural que dio cobijo a cientos de pueblos diversos a lo largo de su historia milenaria, entre los cuales el judío solo fue uno más. Palestina será un país donde tendrán que convivir paganos, musulmanes, judíos, cristianos… . Si pudiéramos preguntarle a vuestro Dios seguro que así lo querría.

El hogar nacional del pueblo humano se llama Palestina.

Paz, Libertad e Igualdad para todos.

Entrada relacionadas:

Judaísmo, Semitismo, Sionismo

junio 19, 2010

Espiritualidad materialista (En homenaje a Saramago)

Santos varones de la religiosidad laica

La mente humana tiene necesidad de estructurar el caos en el que vive y para ello inventa palabras, categorías y conceptos que no existen en la realidad. Sólo se trata de herramientas del pensamiento, fabricadas colectivamente como defensa contra la incertidumbre. A través de estas herramientas imperfectas nos aproximamos al mundo con la aspiración de entenderlo. Sin embargo  el poder, que conoce bien los mecanismos que rigen el intelecto, aspira diariamente a controlar el discurso para revestir las ideas con los matices que mejor se ajusten a sus intereses de clase. Se crean falsas dicotomías y una cuidadosa red de trampas y cepos para capturar nuestra emotividad, nuestra actitud y en último extremo dirigir nuestra conducta.

La batalla del lenguaje es la batalla política por antonomasia. Hacemos política cuando elegimos una palabra en lugar de otra o cuando nos negamos a interiorizar una descripción de los hechos sociales inequívocamente sesgada.  La transformación del mundo pasa necesariamente por la reapropiación humanista del lenguaje, rompiendo el discurso del poder y creando un nuevo relato, plagado de nuevas categorías conceptuales, más ajustado a los intereses de la ciudadanía mundial. Jose Luís Sampedro nos deja aquí, con este “credo personal”, un bello ejemplo de este tipo de construcciones. Sea traído aquí en homenaje a José Saramago, un santo materialista, cuyo cuerpo hoy ha dejado de estar entre nosotros. Su espíritu rebelde, en cambio, será por siempre intemporal.

CREDO PERSONAL

(Autor: José Luis Sampedro)

Creo en la Vida, Madre Omnipotente,

Creadora de los cielos y de la tierra.

Creo en el Hombre, su hijo,

Concebido en creciente evolución,

Progresando a pesar de los Pilatos

Que inventaron sus dogmas reaccionarios

Para aplastar la Vida y sepultarla.

Pero la Vida siempre resucita

Y el Hombre sigue en marcha hacia el futuro.

Creo en los horizontes del Espíritu

Y en la energía cósmica del mundo,

Creo en la Humanidad siempre adelante,

Creo en la Vida perdurable.

Amén

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