Posts tagged ‘estados’

febrero 19, 2013

Corrupción y “puertas giratorias”

La ‘puerta giratoria’ (como se denomina a la práctica de pasar desde el cargo público al cargo privado en una empresa que se benefició de nuestras decisiones gubernamentales) no deja de girar. El concepto de “Puerta giratoria” hace referencia, en un principio, al hecho de privatizar un sector público, marcharse de la política y fichar por la empresa que gestiona el sector público que uno mismo privatizó. La figura se complementa con los casos de las adjudicaciones de contratos de obras y servicios que debe prestar la Administración a determinadas empresas, de las que luego el político termina formando parte.  Absolutamente inmoral, en el mejor de los casos, este privilegio de la casta dirigente (formada por empresarios-políticos) se ha convertido en tristemente habitual dentro de la vida pública de muchos países llamados democráticos. Mientras este perverso mecanismo exista la intencionalidad real de los gobiernos a la hora de tomar decisiones estará permanentemente bajo sospecha. Ya no se trata solo de lo que los dirigentes ingresen en A o en “B” durante sus mandatos sino, sobre todo, de los suculentos beneficios privados y personales que obtendrán cuando dejen de estar bajo los focos mediáticos. Por supuesto nadie debería olvidar que tan culpable es el corruptor como el corrompido ya que ambos se benefician por igual del expolio. Aquí un pequeño listado, solo de ministros, de los últimos años:

puertas_giratorias

Otro caso espectacular es el del Ministro de la Guerra Pedro Morenés, que no figura en esa relación. Si ampliáramos la lista con ejemplos tomados de otros ámbitos de la organización territorial del Estado ésta sería interminable. ¿Qué intereses les movían a todos ell@s mientras ejercieron sus cargos?, ¿Buscaban el bien común o simplemente labrarse su propio futuro dorado?. No es imposible luchar contra esto. Una organización política horizontal, transparente y democrática de la sociedad, el repudio colectivo de estos personajes, una potente ley de incompatibilidades que entra en vigor tras abandonar sus cargos públicos o, en su defecto, abultadísimas sanciones para las empresas que incurrieran en tal práctica corruptora constituyen vías de solución. Algo similar puede ocurrir con los casos de fraude y evasión fiscal. A menudo se argumenta que no es posible combatir contra ello porque son decisiones que dependen del acuerdo de muchos países, lo cual trasciende el ámbito de decisión de un solo Estado. Pero ¿No podrían expropiarse automáticamente los bienes que el defraudador posee en, por ejemplo, el estado español, sin posibilidad de prescripción del delito?. Estas castas solo podrán seguir lucrándose mientras nosotr@s se lo permitamos con nuestra resignación, nuestro consentimiento y nuestros votos. Presión popular y conciencia política son las recetas.  Es posible.

enero 9, 2013

El Procomún como espacio político: Bienvenidos al futuro

compartir_es_buenoEl concepto de Procomún (commons) hace referencia a todo aquello que es a la vez de tod@s y de nadie. Se trata de un espacio tangible y a la vez etéreo e inabarcable, una condición de posibilidad para la vida, una codiciada fuente de poder, materia, conocimiento y/o energía que intenta ser capturada por el Mercado y por el Estado en competencia contra pueblos y comunidades. El Procomún dibuja una frontera entre lo que puede y no puede ser vendido, escapando al ansia de omnipotencia inherente a la propiedad privada individual. El Procomún dibuja una línea de antagonismo con la Mercancía, en un límite dinámico, fluido y borroso, cuyos contornos son cambientes en función de cada momento histórico. Para que exista procomún debe existir un recurso y a la vez una comunidad necesitada de él que está dispuesta a autogestionarlo, conservarlo, administrarlo y reproducirlo buscando siempre el beneficio colectivo. Un procomún está salvaguardado por un grupo humano cuyo nexo es básicamente territoral, sea barrio, pueblo, nación o planeta. La clasificación del procomún suele establecer cuatro grandes ámbitos, solo diferenciados a efectos descriptivos:

* El medio natural. Incluye procesos y productos propios de la biosfera, la geosfera y la historia evolutiva, que suministran el soporte básico para nuestra vida como especie: Aire, océanos, mares, ríos, semillas, reservas protegidas, playas, fauna y flora salvaje, fuentes de energías renovables, fotosíntesis, ADN, polinización…

* El medio social. Incluye procesos y productos conseguidos por grupos humanos y que forman parte de nuestro patrimonio antropológico: Las lenguas y sus reglas, la literatura universal, el conocimiento científico acumulado, las tecnologías básicas, las creaciones culturales liberadas de los derechos de propiedad, los teoremas matemáticos, la jurisprudencia, el folclore, la gastronomía, los espacios públicos, los grandes monumentos…

* El medio corporal. Órganos y tejidos para transplantes, sangre, embriones, bases de datos de historias médicas, información genética, derecho a decidir sobre el propio cuerpo, disponibilidad laboral y sexual no forzada…

* El medio digital. Protocolos y estándares de comunicación informática, programas de codigo abierto, espacio radioeléctrico, redes de interconexión, acceso transparente a ficheros con información pública contrastada, derecho de acceso a los propios datos…

El procomún es también nuestro legado a las generaciones futuras. Es a la vez un espacio político para la apropiación de nuestras capacidades de autogestión, libertad y empoderamiento como seres humanos que aspiran a vivir de una manera digna, responsable y plenamente consciente frente a las imposiciones autoritarias emanadas desde el Estado y desde los Mercados. El Medio, su protección, conservación y cuidado, es el fin. Ningún fin bueno podrá ser alcanzado a través de medios contaminados, sometidos, cercenados o secuestrados en beneficio exclusivo de una élite minoritaria. De nosotr@s depende.

Para saber más: Antonio Lafuente. Los cuatro entornos del Procomún  –  David Bollier: The Commons, Political Transformation and Cities

octubre 21, 2010

La soberanía británica a merced de los mercados

El gobierno liberal-conservador británico encargado de gestionar la debacle de su propio modelo capitalista ha anunciado que recortará medio millón de empleos públicos para intentar reducir los gastos del Estado. Un lector ordinario de esta noticia asumiría que la deuda pública del Reino Unido debe ser altísima debido a un gasto disparado en prestaciones sociales y que su número de funcionarios es insostenible. Pues bien, ambas ideas son completamente falsas. El porcentaje de funcionarios en Reino Unido (3.4%) está muy por debajo de la media europea, como quedó ya demostrado en este estudio. Respecto a su deuda pública volvemos a encontrarnos con la sorpresa de que está entre las más bajas del continente, en torno al 13% sobre el total de su deuda-país, frente al 25% de Alemania o el 34% de Italia:

Composición sectorial de la deuda. Fuente McKinsey Global Institute. 2008

El problema no está en las cuentas del gasto público sino en la descomunal deuda privada (Deuda de las empresas+deuda de los bancos+deuda de los hogares) situada en más del 300% de su PIB. El diccionario político del sistema tiene entre sus dogmas que la deuda privada es un motor económico, mientras la deuda pública es como una gran adúltera que debe ser lapidada. En un caso la líbido promiscua del endeudamiento no solo se tolera sino que incluso se aplaude con entusiasmo, mientras en el segundo caso se repudia, se proscribe y se castiga. Sólo los entes privados pueden disfrutar de los placeres prohibidos del crédito mientras los poderes públicos deben soportar las torturas de la austeridad para salvarse de arder en el infierno del catecismo capitalista.

Cameron necesita encontrar financiación desesperadamente en los mercados para que toda esa deuda privada pueda seguir renovándose y no termine por engullirle también a él. El otrora orgulloso imperio se ha convertido hoy en un guiñapo, una piltrafa, un pelele en manos de especuladores y fondos de inversión carroñeros. Hay que ofrecer sacrificios a los amos del capital para que estos le sigan perdonando la vida al país por unos meses más y ¿qué mejor que la cabeza de sus funcionarios y las prestaciones sociales destinadas a compensar mínimamente a las clases empobrecidas por el neoliberalismo?. Eso es lo que los “expertos” llaman ganarse la confianza de los mercados. La exigencia de reducir la deuda pública, aunque esta sea porcentualmente muy baja, es el impuesto revolucionario que el terrorismo financiero exige a las soberanías populares. La cleptocracia entiende que sólo así podrá haber lugar para nuevos salvatajes de sus empresas y bancos, fuertemente endeudados, a costa del erario público en el futuro. Sólo así podrá continuar el festín asimétrico de las bolsas cuyas posibles pérdidas quedan aseguradas a costa de los impuestos ciudadanos. El capital sabe que las empresas, los bancos e incluso las familias tienen vías para declararse insolventes y dejar de pagar. Sin embargo a los fondos públicos, conseguidos con los ahorros populares, siempre les tocará dar la cara. Es la extorsión capitalista a los trabajadores, a los ciudadanos y a los gobiernos. Hablar de Democracia y Soberanía en el Reino Unido es ya todo un eufemismo.

La dictadura totalitaria de los banqueros, que por definición en la biblia del sistema nunca pueden perder, es quien controla los designios vitales de los aturdidos ciudadanos británicos y europeos. Hay que dejar colchón para nuevas inyecciones de liquidez o nuevos rescates de bancos privados quebrados. Hay que ahorrar para volver a entregar dinero a fondo perdido a los ladrones que después nos extorsionarán cómodamente. Son las reglas estúpidas e insostenibles que entre todos vamos a desmontar.

marzo 26, 2010

Terrorismo al servicio del capital

Bandera falsa: El dinero tiene sus razones

La realidad no siempre es como nos la cuentan. Una y otra vez los actos terroristas salpican el planeta en los sitios y momentos más apropiados a los intereses del poder. Puede ser en Colombia, Bosnia, EEUU, Afganistán, Yemen, Argentina, España o Pakistán. Desde Las Brigadas Rojas hasta Bin Laden, pasando por la insurgencia iraquí, aparecerán justo cuando a los caciques del dinero les venga bien, en una perfecta sincronización con agendas políticas y planes de despliegue militar. Seguramente no erraríamos al afirmar que la mayor parte de atentados terroristas que se producen en el mundo están generados por los propios servicios secretos de los Estados. Hay ya casos históricos, completamente confirmados y reconocidos, en manos del Mossad israelí (los mayores maestros en esta práctica criminal para la manipulación de masas), los servicios secretos italianos (en su lucha contra el comunismo), o la CIA (para preparar el aterrizaje de la tiranía militar-corporativa en muchos rincones del planeta).

La última aparición de la gran estrella mediática del terrorismo mundial,  echándole un cable a los fiscales norteamericanos en la fabricación del consenso colonial contra el Islám, no es más que el enésimo capítulo de esta patética estrategia de la cleptocracia mundial para seguir saqueando el planeta. Bin Laden es el ídolo de las élites parasitarias que dirigen el mundo, con su increíble “hat-trick” 11-S, 11-M, 7-J, es el “galáctico” mejor pagado,  la más rentable creación  virtual al servicio de ese selecto club llamado “aristrocracia financiera transnacional”.

La barbarie terrorista en todo el mundo cada vez huele más a Inteligencia de Estado, a explosivo militar de última generación, a ejecutores mercenarios de poca monta (con hambre de dinero o drogas) que cogen la pasta sin hacer preguntas, a carceleros y  delincuentes haciendo negocios.

Hasta el sufrido ciudadano, narcotizado por el fútbol, la hipoteca y los juegos de azar, comienza a percibir que algo está muy podrido tras cada nueva previsión o ejecución de atentado terrorista.

Post relacionado: Argumentos necesarios para la rapiña colonial.

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