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marzo 30, 2013

Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales – FSMundial Túnez 2013

people-gather-for-the-world-social-forum-2013-in-tunisTúnez, 29 de marzo de 2013.
Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Túnez durante el Foro Social Mundial 2013, afirmamos el aporte fundamental de los pueblos del Magreb-Mashreck (desde el África del Norte hasta el Medio Oriente) en la construcción de la civilización humana. Afirmamos que la descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.
En el proceso del FSM, la Asamblea de los Movimientos Sociales es el espacio donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y opresión. Hemos construido una historia y un trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América Latina, donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la naturaleza. Juntos, los pueblos de todos los continentes libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política.
Ahora, nos encontramos en una encrucijada donde las fuerzas conservadoras y retrógradas quieren parar los procesos iniciados a dos años de sublevación popular en la región del Magreb-Mashrek que ayudó a derrumbar dictaduras y a enfrentar el sistema neoliberal impuesto sobre los pueblos. Estas sublevaciones contagiaron a todos los continentes del mundo generando procesos de indignación y de ocupación de las plazas públicas. Los pueblos de todo el mundo sufrimos hoy los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos con el neoliberalismo) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista. Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y “medidas de austeridad” expresadas en paquetes económicos que privatizan los bienes comunes y los servicios públicos, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo, aumentan la sobrecarga de las mujeres en el trabajo de cuidado y destruyen la naturaleza. Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales como en Grecia, Chipre, Portugal, Italia, Irlanda y en el Estado Español. Ellas refuerzan el conservadurismo y el control sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. Además, tales agentes intentan imponernos la “economía verde” como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida y de la naturaleza.
Denunciamos la intensificación de la represión a los pueblos en rebeldía, el asesinato de las y los líderes de los movimientos sociales, la criminalización de nuestras luchas y de nuestras propuestas. Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por esta crisis sistémica y que no hay salida dentro del sistema capitalista. Aquí en Túnez, reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de una estrategia común para derrocar el capitalismo.

Por eso, luchamos:
* Contra las transnacionales y el sistema financiero (el FMI, el BM y la OMC), principales agentes del sistema capitalista, que privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos minerales, promueven las guerras y violaciones de los derechos humanos. Las transnacionales reproducen prácticas extractivistas insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la alimentación y eliminan la biodiversidad.
* Luchamos por la anulación de la deuda ilegítima y odiosa que hoy es instrumento de represión y asfixia económica y financiera de los pueblos. Recusamos los tratados de libre comercio que las transnacionales nos imponen y afirmamos que es posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y para los pueblos, basada en la solidaridad y en la libre circulación de los seres humanos.
* Por la justicia climática y la soberanía alimentaria, porque sabemos que el calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Denunciamos la “economía verde” y rechazamos todas las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos, la geo-ingeniería y los mecanismos de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años.
* Defendemos la soberanía alimentaria y la agricultura campesina, que es una solución real a la crisis alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas locales.
* Contra la violencia hacia las mujeres, que es ejercida con regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por participar activamente en las luchas sociales. Luchamos contra la violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico de mujeres, niñas y niños. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.
* Por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos y de la lucha contra los integrismos, que muchas veces justifica ocupaciones militares por potencias imperialistas como en Haiti, Libia, Mali y Siria. Defendemos el derecho de los pueblos a su autodeterminación y a su soberanía como en Palestina, el Sahara Ocidental y en el Kurdistán.
* Denunciamos la instalación de bases militares extranjeras en nuestros terrritorios, utilizadas para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover dictaduras en varios países. Luchamos por la libertad de organizarnos en sindicatos, movimientos sociales, asociaciones y todas otras formas de resistencia pacífica. Fortalezcamos nuestras herramientas de solidaridad entre los pueblos como la iniciativa de boicot, desinversión y sanción hacia Israel y la lucha contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares.altermundismo
* Por la democratización de los medios de comunicación masivos y por la construcción de medios alternativos, fundamentales para avanzar en el derrocamiento de la lógica capitalista. Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renovadora del pueblo en rebeldía, la Asamblea de los Movimientos Sociales convoca a todas y todos a desarrollar acciones coordinadas en nivel mundial en una jornada mundial de movilización. (Fecha a definir).
Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel mundial para derrotar al sistema capitalista. Basta de explotación, basta de patriarcado, racismo y colonialismo. ¡Viva la revolución!, ¡Viva la lucha de todos los pueblos!.

marzo 29, 2013

El Sionismo, el Judaísmo y la Teología

Viernes Santo. 2013

Israel sigue siendo un pueblo fracasado. Este mensaje resuena una y otra vez en el Antiguo Testamento, piedra angular del Judaísmo. Desde un punto de vista teológico Israel ha traicionado su Alianza fundacional con Dios debido a sus múltiples e innumerables pecados; por ello es un pueblo condenado a un éxodo simbólico y a una diáspora exculpatoria. Juan el Bautista vuelve a recordarlo en el Nuevo Testamento: Israel solo podrá rehabilitarse cuando limpie la mancha de sus crímenes y para ello deberá nacer de nuevo como pueblo universal desde el perdón, la humildad, el arrepentimiento, la absoluta renuncia a la violencia y el amor incondicional a todos sus semejantes. El pueblo necesita una purificación total para restablecer su alianza rota con Dios y para ello, siguiendo este relato teológico, Juan el Bautista ofrece un nuevo rito de conversión radical mediante el bautismo en el Jordán, abriendo un nuevo camino individual y colectivo para la reconstrucción del pacto con Dios.

Sin embargo a fecha de hoy, Viernes Santo de 2013, el llamamiento del Bautista (que simboliza toda la fuerza carismática del profeta judaico Elías) sigue sin ser escuchado. Las circunstancias necesarias para la ansiada reconciliación entre Dios y su pueblo no se han producido. Los crímenes de Israel siguen añadiendo sangre a la sangre derramada. No ha habido perdón, humildad, arrepentimiento ni renuncia a la violencia. La idolatría y el culto a los falsos dioses (entre los que destaca Mammon, el becerro de oro) no paran de acrecentarse en esta postmodernidad capitalista. El amor incondicional a los semejantes, es decir, la llegada de ese día en que ya no levantará la espada nación contra nación y los pueblos vivirán en paz bajo la vid y la higuera (Miq. 4,3-4), parece estar muy lejano. La Alianza sigue destruída y la Tierra Prometida aún no puede otearse en el horizonte.

La ocupación de Palestina es, por tanto, radicalmente ilegítima desde el punto de vista religioso y por ello el Sionismo puede considerarse una escandalosa usurpación y una sanguinaria traición al propio Judaísmo. El gran pueblo de Israel (que es un forma alegórica de referirse a toda la humanidad) sigue abocado al éxodo y a la diáspora, condenado a vagar presa de su propio egoísmo y proverbial desorientación.

Una Palestina libre y completamente desmilitarizada, en la que todos los pueblos puedan vivir en paz, igualdad y fraternidad, es el horizonte que el Dios de todas las creencias sigue aguardando para nosotr@s. Es esa nuestra Tierra Prometida, nuestro Otro Mundo Posible que hoy se reclama desde el FSM de Túnez-2013.

marzo 21, 2013

FSM Túnez 2013, nueva cita altermundista

fsm2013

A pocos días ya del comienzo del XII Foro Social Mundial hacemos una introducción a este nuevo encuentro altermundista, de la mano del destacado activista brasileño Chico Whitaker. Nos hemos basado en esta entrevista publicada en ADITAL.

Si se ven las más de 2700 organizaciones registradas para participar y el número de actividades auto-gestionadas propuestas que se acercan a las 1500, no hay duda que Túnez ofrecerá un marco de debate mundial con problemáticas y temáticas diversas. Se habla modestamente de 50000 participantes, pero esto nunca es posible de prever con exactitud. La metodología sigue siendo la misma que en foros anteriores: La comisión internacional lanzó una propuesta de ejes temáticos y los participantes inscriben actividades autogestionadas. A partir de ahí se forman Asambleas de Convergencia en torno a bloques de intereses comunes de trabajo y debate. El resto depende de la capacidad de la gente de intercambiar y articularse. Si comprendemos la impronta del proceso histórico de cambio que vive la zona del Magreb /Makrech, entenderemos que uno de los principales desafíos de esta edición será el de reforzar la lucha tunecina a favor de un país y de una región más igualitaria. Esta sinergia entre lo global y lo regional debe servir como un paso más en el camino de todos los que aspiran a “otro mundo posible” y especialmente en la búsqueda de formas concretas de abordar con nuevas articulaciones los enormes desafíos que confronta hoy la Humanidad.

El proceso de los Foros Sociales Mundiales comienza en Porto Alegre (Brasil) en el año 2001 como “movimiento de movimientos”, con gran protagonismo de la asociación internacional por la Tasación de las Transacciones Financieras y por la Acción Ciudadana (ATTAC). En 2001, y a manera de síntesis, se barajaban cuatro objetivos para el FSM: Hacer escuchar en el mundo un grito de esperanza. En segundo lugar, reflexionar-promover una nueva forma de hacer la política y de entender la cultura política. Además, reconocer, evaluar, integrar un nuevo actor político emergente, la “sociedad civil” autónoma de grandes partidos y gobiernos. Y en cuarto lugar entender que en este momento histórico de la humanidad no es suficiente resistir y protestar, sino que hay que avanzar en la construcción de alternativas concretas al sistema. Para hacer el balance deberíamos evaluar dónde estamos hoy en cuanto a esos retos.  Como alternativa al Foro Económico de Davos, que difundía el pensamiento hegemónico, surgió el “Otro Mundo es Posible”, como contestación y respuesta. En cierta manera se logró ese objetivo y hemos conseguido que se alce una voz de esperanza. Los Foros sociales en sus diferentes niveles – mundiales, nacionales, regionales, temáticos- promovieron la posibilidad de la alternativa y confrontan la visión hegemónica. Hay que reconocer, sin embargo, que el mensaje de esperanza no llega aún a cada país y a cada región.

La idea de una nueva cultura política, anticipada ya en los noventa por los zapatistas de México, basada en la diversidad, la horizontalidad y la unidad de todos los actores sociales, también forjó pasos importantes en esta última década. Se reforzó en este tiempo la comprensión de que esa nueva cultura es imprescindible para cambiar el mundo. Tampoco, en este caso, estamos hablando de procesos fáciles y lineales. Esta visión alternativa al verticalismo y lo piramidal debe seguir avanzando en un camino que será largo.

El rol emergente de la sociedad civil se ha ido también consolidando. Muchas de las movilizaciones paralelas a las grandes conferencias de la ONU y de otros organismos internacionales dan prueba de ello. Las experiencias de los movimientos indignados en diversas regiones del mundo y “ocupas” en Estados Unidos expresan esa fuerza de la autonomía popular respecto a gobiernos y partidos en la construcción de un poder político diferente.

Para terminar, en esta mirada retrospectiva, el tema de las alternativas. Se avanzó en la identificación y en el desenmascaramiento de la perversidad intrínseca al sistema capitalista. De hecho hoy ya no es un tabú declararse abiertamente anticapitalista o postcapitalista, cosa que sí sucedía hasta hace bien pocos años.  Se están levantando muchos velos. Algunas alternativas concretas comenzaron a ser formuladas en los espacios creados en el proceso del foro. Nuevas cuestiones y temáticas se incorporaron con mayor énfasis al debate, en particular las relativas al medio ambiente, que ya es una preocupación casi generalizada en el mundo. Sin embargo la relación de fuerzas a nivel global sigue siendo, todavía, desfavorable para la sociedad civil, aún muy fragmentada. Sumado a esto, el papel de la maquinaria de los medios de información y comunicación dominantes, monopólicos, frena o retarda el proceso de toma de conciencia generalizada. En síntesis, en estos doce años ha habido avances significativos pero se mantienen abiertos retos no menos importantes para construir ese otro mundo posible.

enero 15, 2013

Foro Social Mundial Túnez 2013: Ejes Temáticos

fsm-2013-tunez-logoEl pálpito de un nuevo e ilusionante FSM se siente ya cercano. Será del 26 al 30 de Marzo en Túnez. Estos serán sus 11 ejes temáticos, en torno a los cuales se desarrollarán sinergias y construcciones colectivas para un futuro compartido. La inscripción de actividades en el FSM 2013 en Túnez está abierta hasta el 20 de enero, a través del sítio http://www.fsm2013.org/es/registration.

1- Por una profundización radical de los procesos revolucionarios y de la descolonización en el sur y en el norte a través de nuevas expresiones sociales contra las dictaduras políticas y del mercado, y para el restablecimiento del derecho de los pueblos a decidir sobre su soberanía, sus recursos y su futuro.

2- Por un mundo sin hegemonías ni dominaciones imperialistas ejercidas a través de la deuda o de los tratados de libre comercio como herramienta de empobrecimiento, de la apropiación de riquezas y de la sumisión de los pueblos, de las sociedades transnacionales y del capital financiero, de la opresión patriarcal y de las desigualdades sistemáticas, y todo eso a causa de las políticas sociales neoliberales que son como máquinas de guerra contra los pueblos.

3- Por la construcción de nuevos universalismos -como respuesta a la crisis de la civilización y a la mercantilización de la vida-, fundados en la justicia medioambiental y el acceso universal y durable de la humanidad a los bienes comunes, la preservación del planeta como fuente de vida, en particular de la tierra, el agua, los bosques, las fuentes de energía renovables y de la biodiversidad, el respeto de los derechos de los pueblos indígenas, nativos, originales, autóctonos, y de las diásporas, de sus culturas, identidades, territorios, lengua y saberes.

4- Por una sociedad humana fundada sobre los principios y los valores de la dignidad, de la diversidad, la justicia y la igualdad entre todos los seres humanos, independientemente de su género, su cultura, la edad, las incapacidades, las creencias religiosas, y sobre el respeto de los derechos individuales y colectivos, civiles y políticos, económicos, sociales, culturales y medioambientales; y por la eliminación de toda forma de opresión y de discriminación basadas en el racismo, la xenofobia, el sistema de clases y la orientación sexual, entre otros.

5- Por la libertad de circulación y de establecimiento de todas y todos, en particular de los inmigrantes y de los buscadores de asilo, de las personas víctimas del tráfico de humanos, los refugiados, los pueblos indígenas, originarios, autóctonos, tradicionales y nativos, de las minorías, los pueblos bajo ocupación, los pueblos en situación de guerra y conflicto y por el respeto de sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y medioambientales.

6- Por la justicia cognitiva: Por el derecho inalienable de los pueblos al patrimonio cultural de la humanidad, por la descolonización del pensamiento y la democratización del saber, de la cultura, de la comunicación y las tecnologías, y por el fin de los saberes hegemónicos y de la privatización de los saberes y la tecnología, y por un cambio fundamental del sistema de derechos de la propiedad intelectual y de la investigación científica.

7- Por la construcción de procesos democráticos de integración y de unión entre los pueblos, para que lleven a cabo sus aspiraciones a la dignidad y al bienestar, y que sean la respuesta a las estrategias de división y de hegemonía, y por la generalización de prácticas y de formas de solidaridad que refuercen la cooperación entre los pueblos.

8.- Por un mundo en paz en el que no exista la guerra como instrumento de dominación económica, política y cultural, ni las bases militares ni las armas nucleares, y en el que se respete el derecho de los pueblos a disponer de sus recursos, y protegiendo a los que viven en territorios ocupados, sin estado o en conflicto.

9.- Por un mundo democrático que garantice, sin discriminación, la participación de todos y todas en la vida y decisiones políticas y económicas en todos los niveles, local, nacional e internacional, en el marco de instituciones y de modelos de gobierno realmente democráticos, incluido el sistema de las Naciones Unidas y las instituciones financieras internacionales.

10.- Por la construcción de alternativas al capitalismo y a la mundialización neoliberal reguladas sobre la base de los principios de cooperación, de justicia fiscal y de la redistribución internacional de la riqueza, centrados en las necesidades fundamentales de los pueblos, privilegiando las nuevas maneras de producción, de consumo y de intercambio, utilizando las energías no nucleares y renovables, y prohibiendo los paraísos fiscales.

11.- El futuro del Foro: Por una reflexión colectiva sobre los movimientos sociales, el sentido de las nuevas luchas, además del proceso del Foro Social Mundial en él mismo, las perspectivas y estrategias a seguir para garantizar la realización de otro mundo posible y urgente para todos y todas

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