Posts tagged ‘judaísmo’

mayo 19, 2014

La memoria amputada

Dice Antonio Manuel Rodríguez Ramos en su magnífico ensayo “La huella morisca” que no hay dos Españas sino tres. A las dos Españas de las polaridades partidistas hay que sumarle la España oculta tras los silencios, la represión, la limpieza étnica y la amnesia programada. Seguramente esto mismo será extensible a otros muchos países, Estados y territorios. En el caso que nos ocupa es indispensable recordar y poner en valor a todos aquellos españoles y españolas que fueron colocados en el centro de la diana por el terrorismo del poder, pero que desde más allá de sus nichos invisibles siguen estando presentes en nosotros, a través de nuestros gestos, nuestras palabras, nuestras costumbres o nuestros silencios. En parte somos ell@s, aún sin saberlo. La tercera España está constituida por musulmanes y moriscos (“moros”), judíos y conversos (“marranos”), gitanos (“quinquis”), homosexuales (“maricones y tortilleras”), comunistas (“rojos ateos”), anarquistas (“radicales antisistema”), prostitutas forzadas (“putas”) y resto de gente de “mal vivir” (“perroflautas”, “jipis” y “piojosos”). Solo el resto, para ellos, son los “buenos españoles”.

En el 1492 los Reyes Católicos decretan la expulsión de los judíos de la península, iniciando una triste fase de limpieza étnica-religiosa en España. Su hijo Carlos I dictó órdenes contra los gitanos, muchos de los cuales terminaron condenados a galeras o a la esclavitud. Otra fecha para la historia negra de la intolerancia en nuestro Estado es la expulsión de los moriscos en 1609, por parte del biznieto de Isabel y Fernando, Felipe III.  Sin embargo las huellas de todas estas colectividades humanas, tan hispánicas como otras muchas, han llegado hasta nosotros en forma de numerosas manifestaciones culturales (como el flamenco:felah-mencub), gastronómicas, arquitectónicas, urbanísticas, lingüísticas o simplemente existenciales. La memoria es dificil de amputar, por mucho que la España racista, xenófoba y excluyente de la limpieza étnica lo haya intentado a lo largo de los siglos.

“Los nazis acabaron con medio millón de gitanos. Y no dudaron en utilizar la estrategia inquisitorial como fuente de su inspiración asesina. Por ejemplo, copiaron la separación de machos y hembras para extinguir la raza, ordenada contra los gitanos por Felipe II en 1594[…]. Felipe V elevó la crueldad hacia el gitano a un infierno que Dante no pudo imaginar. La negación de su condición humana. Les cerró las puertas de los juzgados (como víctima, testigo y culpable), y permitió su caza como a perros dentro de las Iglesias. El más criminal de los asesinos, el parricida violador e incestuoso de un recién nacido, tenía más derecho que un gitano a ser protegido por el catolicismo. Como si el gitano no fuera cristiano. Qué país de locos. A moriscos y judíos les obligaron a entrar en la Iglesia por infieles, y a los gitanos los sacaron de ella por gitanos. Todo en balde” (Pg. 43-44).

Tanto el gitano como el judío o el musulmán siguen amando a Dios y a su cultura. Los tres fueron perseguidos en una cruzada esquizofrénica en nombre de un Dios que también era el suyo, el mismo Dios de Abraham. El gitano, en particular, no era musulmán, ni judío, ni protestante, ni hereje. Era cristiano de otra raza. Algo intolerable en una España integrista que censuraba a sus hijos según el color de su sangre o de su piel, tanto como por el de su credo. El gitano, como el judío, tuvo que radicalizar su esencia nómada y racial como señal de resistencia, solo para sobrevivir. El musulmán los acompañó a ambos en la pena y en el destierro. Al final los tres sobrevivieron, es más, están viviendo en nosotros.

Las religiones, en si mismas, nunca han sido un problema sino una inquietud humana, siempre presente en todas las épocas y lugares, inquietud por religar pasado y futuro a través de una vocación de permanencia que, aún sublimada en un plano simbólico, se superpone con fuerza al deseo, por otro lado imposible, en el plano material. Como diría el propio Juan Carlos Monedero (autor poco sospechoso de clericalismo) es un intento comprensible del ser humano por “morir menos y morir mejor”. El problema surge cuando las élites dominantes instrumentalizan este sentimiento natural como herramienta política y militar para uniformizar los territorios sometidos mediante la apelación al miedo y a la intolerancia contra el diferente. Es así como se intenta amputar la memoria de los pueblos para obligarles a olvidar lo que fueron y tatuarles el relato ficticio de lo que casi nunca han sido. “Si no eres católico no eres español”. ¡Cuánta miseria moral, cuánto dolor y cuanta mentira se esconden tras esa imposición!. Pureza de sangre, pureza étnica, pureza religiosa. Toda una inmensa falacia porque la naturaleza, una y otra vez, nos demuestra que tiene una indomable vocación mestiza, sincrética, impura y rabiosamente diversa. Gracias, Antonio Manuel, por regalarnos este espejo mágico que nos permite mirar con ternura nuestra alma.

la_huella_morisca

 

marzo 29, 2013

El Sionismo, el Judaísmo y la Teología

Viernes Santo. 2013

Israel sigue siendo un pueblo fracasado. Este mensaje resuena una y otra vez en el Antiguo Testamento, piedra angular del Judaísmo. Desde un punto de vista teológico Israel ha traicionado su Alianza fundacional con Dios debido a sus múltiples e innumerables pecados; por ello es un pueblo condenado a un éxodo simbólico y a una diáspora exculpatoria. Juan el Bautista vuelve a recordarlo en el Nuevo Testamento: Israel solo podrá rehabilitarse cuando limpie la mancha de sus crímenes y para ello deberá nacer de nuevo como pueblo universal desde el perdón, la humildad, el arrepentimiento, la absoluta renuncia a la violencia y el amor incondicional a todos sus semejantes. El pueblo necesita una purificación total para restablecer su alianza rota con Dios y para ello, siguiendo este relato teológico, Juan el Bautista ofrece un nuevo rito de conversión radical mediante el bautismo en el Jordán, abriendo un nuevo camino individual y colectivo para la reconstrucción del pacto con Dios.

Sin embargo a fecha de hoy, Viernes Santo de 2013, el llamamiento del Bautista (que simboliza toda la fuerza carismática del profeta judaico Elías) sigue sin ser escuchado. Las circunstancias necesarias para la ansiada reconciliación entre Dios y su pueblo no se han producido. Los crímenes de Israel siguen añadiendo sangre a la sangre derramada. No ha habido perdón, humildad, arrepentimiento ni renuncia a la violencia. La idolatría y el culto a los falsos dioses (entre los que destaca Mammon, el becerro de oro) no paran de acrecentarse en esta postmodernidad capitalista. El amor incondicional a los semejantes, es decir, la llegada de ese día en que ya no levantará la espada nación contra nación y los pueblos vivirán en paz bajo la vid y la higuera (Miq. 4,3-4), parece estar muy lejano. La Alianza sigue destruída y la Tierra Prometida aún no puede otearse en el horizonte.

La ocupación de Palestina es, por tanto, radicalmente ilegítima desde el punto de vista religioso y por ello el Sionismo puede considerarse una escandalosa usurpación y una sanguinaria traición al propio Judaísmo. El gran pueblo de Israel (que es un forma alegórica de referirse a toda la humanidad) sigue abocado al éxodo y a la diáspora, condenado a vagar presa de su propio egoísmo y proverbial desorientación.

Una Palestina libre y completamente desmilitarizada, en la que todos los pueblos puedan vivir en paz, igualdad y fraternidad, es el horizonte que el Dios de todas las creencias sigue aguardando para nosotr@s. Es esa nuestra Tierra Prometida, nuestro Otro Mundo Posible que hoy se reclama desde el FSM de Túnez-2013.

diciembre 3, 2012

Palestina, los judíos libertarios y el sionismo criminal

plot_against_finkelsteinParece que Naciones Unidas aceptó a Palestina como Estado observador y que ahora, profundamente frustrado por la impotencia ante la clamorosa derrota internacional, el Gobierno israelí ha decidido confiscar la asignación mensual que transfiere al torturado pueblo palestino. El terrorismo sionista sigue a lo suyo, matando con bombas y matando a través del ghetto, al más puro estilo nazi. Fue un socialista libertario de origen judío, llamado Alexander Berkman, el que escribio en 1926, que una clase especial de personas, que se erige con el poder del capital, es la que decide lo que es honesto o deshonesto, cuando está permitido robar y de qué manera, cuando el fraude es legal y cuando no lo es, cuando el asesinato es correcto y cuando supone un crimen, que uniforme te da derecho a matar y cual te convierte en terrorista. El lobby sionista detenta ese poder pero, al igual que sucedía al rey Midas, en su propia fuerza se encierra su derrota, condenado al aislamiento, al destierro moral y finalmente al suicidio. Otro judío, llamado Ilan Pappé nos explicó años después las mentiras sobre las que el sionismo pretende edificar todos sus mitos, así como la única solución posible para el drama de esa tierra a orillas del Mediterráneo llamada Palestina: Un solo estado desmilitarizado en donde puedan convivir mujeres y hombres de distintas razas, creencias y religiones, con pleno respeto para aquellos legítimos moradores cuyos orígenes se remontan en el tiempo frente a los recientes colonos. Más judíos como el profesor Shlomo Sand o Norman Finkelstein han ahondado en la misma idea, contribuyendo al desmontaje de las leyendas sionistas. Muchos otros judíos, especialmente los emparentados con tradiciones libertarias humanistas y con todo tipo de formas de desobediencia civil, han defendido a lo largo de la historia los derechos inalienables de las personas por encima de los intereses bastardos de los mercaderes de la guerra, de los amos del dinero, de la política genocida o de los usurpadores de la religión. Vaya esta entrada en homenaje a todos esos libertarios, de origen judío(*), que han contribuido con su lucha a que el ser humano siga teniendo ante si un horizonte de dignidad.

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(*) Alexander Berkman, Murray Bookchin, Noam Chomsky , Erich Fromm, Emma Goldman, Rudolf Rocker, Gustav Landauer, Howard Zinn… entre otr@s much@s.

Sí radical al Judaísmo, Sí radical al Semitismo y un NO rotundo al Sionismo, peligrosísimo movimiento político genocida y filofascista.

diciembre 26, 2011

Ateísmo, Dios y Religión

Dios está en el otro: Religión frente a pseudoreligión

Por sus actos los conoceréis no por sus palabras. Aquel que promueve la agresión contra el otro, contra el diferente, contra la naturaleza, aquel que siembra el odio contra otro ser humano, está volviendo a cometer el pecado original y, por tanto, está matando a la Religión. Cuando la religión es violenta deja de ser religión para convertirse en herramienta terrenal de dominación al servicio de un grupo de poder, de una clase. El ateísmo es la negación de Dios, pero … ¿de qué dios?. La historia de la humanidad ha estado llena de dioses y profetas, portadores de todo tipo de mensajes y representaciones.

Los primeros cristianos fueron unos auténticos ateos, según los parámetros de su época. Locos fanáticos, (unos “perroflautas”, según cierta terminología modernista), que se atrevieron a cuestionar al dios de su momento histórico, el dios imperial, la divinidad del César y de todo su panteón. Esos locos defendían que Dios estaba ahí para salvarnos, no para someternos; que Dios habitaba en el otro, en la naturaleza, en la creación, en la anciana, en el extranjero, en el enfermo, en el pobre  y que su autoridad no era terrenal, no tenía ejércitos, no era ningún rey, no tenía Estado y además carecía de poder material. Por todo ello fueron humillados, ridiculizados, considerados gente peligrosa, herejes, terroristas, enemigos de Roma que debían ser aniquilados sin compasión.

Algunos antiguos profetas ya reclamaban un ateísmo del ídolo, del rey, del poder terrenal, del orden injusto. El nuevo dios cristiano, que desafiaba al dios imperial dominante, representaba a la alteridad, es decir “al otro”, a lo que está fuera de nuestro estrecho horizonte individual de ambiciones y egoísmos. El pecado original no es otra cosa que la negación del otro para encumbrar nuestro yo por encima de todos y todo. Caín mata a su hermano, negándolo, Adán juega a conquistar la omnipotencia, autocoronándose simbólicamente como dios, e instaurando el reíno de la idolatría, el fetichismo y la soberbia. El César es Adán y Caín y el cristianismo primitivo aspira a desenmascar su impostura. Eran, por tanto, ateos del poder imperial, ateos del sistema.

Las tres religiones monoteístas son, en realidad, una sola ya que parten y beben de un tronco común. Las tres originariamente están del lado de la alteridad, de los profetas ateos del falso dios, descreídos del poder material de los reyes, los ejércitos, los faraones, emperadores y becerros de oro. Son religiones ateas de la idolatría, ateas de los fetiches que rinden culto a la guerra, ateas del sistema de dominación que el hombre intenta instaurar en la Tierra para desafiar a todo lo que está fuera de él y ante lo que se siente temeroso, inferior, desvalido.

Conforme la religión se arrima al poder terrenal de reyes, príncipes y banqueros se aleja del dios-amor, del dios-bondad, instaurando una pesudoreligión que intenta matar a ese dios para encumbrar en su lugar al dios-guerrero sediento de sangre y riquezas,  a Moloch, Mammon, al ídolo, al fetiche, al capital. Esta es la pesudoreligión del cainismo sionista israelí que levanta la mano contra su hermano musulmán y contra el propio Judaísmo, es la pseudoreligión del wahhabismo saudí, que levanta el puñal contra el hermano cristiano y, por tanto contra el propio Islám, es la pseudoreligión del colonialismo genocida de la Cruz, que levanta la mano contra el indígena, el judío o el musulmán y, por tanto, contra el propio Cristianismo.

Cuando la religión se convierte en arma asesina contra el otro, contra el diferente o contra la naturaleza vuelve a cometer el pecado original contra el dios-bondad, vuelve a adorar a los dioses del panteón del egoísmo y la soberbia, faltando a su esencia y convirtiéndose en fetiche.

Piensa en tu dios, intenta explicitarlo y podrás saber si eres religioso o no. El ejercicio promete sorpresas porque podrá llevarnos a descubrir Papas y cardenales, supuestamente cristianos, que son en realidad adoradores del dios de la conquista y el exterminio, encontraremos a supuestos judíos que organizan actos terroristas para extender el poder del sionismo, a piadosos jeques árabes, supuestamente musulmanes, que torturan sin piedad a hombres y mujeres pacifistas que piden libertad, y encontrarás a supuestos ateos que hacen auténtica religión ayudando al desconocido y luchando por la instauración del Reino de la Paz en la Tierra.

También Dios puede ser libertario, también Dios puede ser anarquista.

(En homenaje a Leon Tolstoi)

agosto 6, 2011

¿Es realmente cristiano el actual papa Ratzinger?

Decenas de miles de cristianos, en sintonia con el 15M, claman indignados: ¡Este Papa No Nos Representa!

La Iglesia de Base de Madrid y la Plataforma religiosa “Redes Cristianas”, que agrupa a decenas de colectivos, han publicado un documento con el título ASI_NO_QUEREMOS_QUE_VENGAS, en donde muestran su más enérgica oposición al Papa Ratzinger y a su visita al estado español. En el citado documento pueden leerse párrafos como éste:

“El Movimiento liberador iniciado en Jesús de Nazaret, que a pesar de todo aún continúa en el mundo, se siente humillado y desconcertado al constatar que, para montar un evento masivo y triunfalista como la JMJ, el papa ha tenido que aliarse y dejarse subvencionar por la gran banca, las multinacionales y los “poderosos de la tierra”. Ante este hecho tan escandaloso muchos cristianos y cristianas sinceros, recordando aquella máxima de Jesús “no se puede servir a Dios y al dinero”, se sienten perplejos, y se preguntan ¿no son estos superpoderes los que han provocado la crisis que está haciendo sufrir a tanta gente, los que están eliminando el pequeño estado de bienestar, tan fatigosamente logrado en nuestra aún débil sociedad, y los que nos están volviendo al capitalismo más rancio e inhumano?. ¿No son éstos los que están secuestrando los recursos naturales del Tercer Mundo, explotando a sus gentes con salarios de hambre, sometiéndolos a nueva colonización y condenándolos a malvivir en la sumisión, el olvido y la ignorancia?, ¿No son estos los que con su avaricia y usura están arruinando el Planeta?.
En definitiva, vemos en esta visita del papa una legitimación espectacular de la unión idolátrica entre las prácticas capitalistas más inhumanas y un sector de Iglesia que, para mantener su ambición de poder y ostentación, no se para ni ante gestos que son una flagrante contradicción con el espíritu que respira el Evangelio y, más en concreto, con la advertencia de no llevar “ni alforja ni sandalias para el camino”.

Ellas y ellos han decidido crear una web, llamada asínovengas, en donde se recogen testimonios de cristianos que discrepan abiertamente de las líneas doctrinales, sociológicas y políticas encarnadas actualmente por Ratzinger, su curia, su jerarquía vaticana y las conferencias episcopales por él designadas de una manera tan abiertamente autoritaria y anticristiana. Una de estas voces, de gran prestigio y solvencia intelectual, es la del teólogo alemán Hans Küng, compañero de estudios del actual Papa. En esta importante entrevista el cristiano Küng cuestiona frontalmente todo lo que es y representas Benedicto XVI, desde el más profundo conocimiento e interpretación de los textos evangélicos.

Otras destacadas asociaciones, descendientes de las fecundas y comprometidas Teologías de la liberación, como las Comunidades Crisitianas Populares (CCP) han mostrado su total sintonía y apoyo al Movimiento 15M y a todas sus reivindicaciones.

Nada de esto puede sorprender cuando se conoce el sentido profundo del mensaje de Jesus de Nazaret y las opciones de vida coherentes con los principios fundacionales del Cristianismo.

Después de leer todo esto, y de la misma manera que muchos judíos se indignan ante el antijudaísmo sionista, quizás tendríamos que preguntarnos … ¿Es realmente cristiano el Sr. Ratzinger?

febrero 13, 2010

Jesús y el Judaísmo

Jesús, el palestino, inasible objeto de deseo para los ideólogos del choque de civilizaciones

En la última década hemos asistido a la llegada de una multitud de publicaciones cuyo único objetivo es afirmar, de manera compulsiva, que Jesús de Nazaret era incuestionablemente judío. Punto final, asunto concluído, no se admiten preguntas. (Ni siquiera la pregunta … vale, bien, pero … ¿qué es un judío?). Parece evidente que las élites que detentan el poder económico mundial están tremendamente interesadas en fijar de manera indisoluble un pacto o alianza entre los lobbys sionistas y los fundamentalismos cristianos, tratando de apropiarse del icono “Jesús de Nazaret”, como patrimonio exclusivo, como nexo estratégico ideal para ser  utilizado de ariete contra el Islám, en su interesada ideología del “choque de civilizaciones”. El sionismo agresor, completamente deslegitimado en el plano popular internacional, precisa para su supervivencia a corto plazo secuestrar este tipo de símbolos, con la connivencia del fundamentalismo cristiano neoliberal.

A pesar del enorme esfuerzo económico, mediático e intelectual invertido en fabricar “verdades históricas” para dar soporte ideológico a esta alianza neo-colonial, la realidad es tozuda y no siempre se deja domesticar. La relación entre Jesús y el Judaísmo es mucho más compleja, ambigua y contradictoria de lo que, de manera insistente e hiperreduccionista, se nos intenta hacer entender. Basta una breve revisión del tema para darnos cuenta de las realidades escondidas tras el discurso burdamente simplista y lleno de trampas que la cultura del imperio intenta colocarnos:

1. En la época de Jesús el término judío tenía un sentido completamente diferente al que tiene en la actualidad. Judío era entendido, desde un punto de vista religioso, como “creyente en la unicidad de Dios” (monoteísta), en contraposición de los gentiles/paganos que, o bien no creían o bien tenían otros dioses relacionados con tradiciones helenísticas (politeístas) o cultos panteístas. En este sentido amplio Jesús era judío… al igual que lo serían todos los seguidores de cualquiera de las tres grandes religiones abrahámicas en la actualidad, incluídos los cientos de millones de musulmanes que habitan la Tierra. No debemos olvidar que el Islám rinde culto a las enseñanzas de Jesús de Nazaret, así como a los profetas del Antiguo Testamento que es el libro fundacional del Judaísmo. ¿Habrá sitio en el “hogar nacional judío” para tanta gente?.

2. El término judío en la actualidad tiene un sentido muy diferente al original ya que sólo incluye a los seguidores de la tradición talmúdica (menos de un par de decenas de millones de personas en el mundo, es decir menos del 1% de la población mundial). A diferencia de los musulmanes,  los judíos de la actualidad no aceptan la figura de Jesús de Nazaret como un referente de autoridad religiosa. (¿Serán los judíos actuales  menos “judíos” que los propios musulmanes, que sí creen en las enseñanzas de Jesús de Nazaret?). La trampa que nos tienden los “think tanks” sionistas es crear una sensación de identidad entre el judaísmo abierto, inclusivo y pacifista de Jesús (que abarcaría actualmente a casi el 60% de la población mundial, creyentes en las tres grandes religiones abrahámicas) con el actual judaísmo sionista israelí que es cerrado, exclusivista, violento y pseudofascista (menos del 0,1% de la población mundial, un pequeño porcentaje sobre el total de los judíos, ya de por sí un grupo muy minoritario a escala mundial). Cualquier parecido entre ambos conceptos es pura coincidencia, exceptuando la utilización manipuladora del adjetivo “judío”.  El pensamiento único al servicio de las élites tendría una supuesta potestad para manejar el concepto en un sentido abierto,  inclusivo y universalista o profundamente excluyente,  etnocrático y nacionalista según la conveniencia en cada momento y situación.

3. Ni siquiera en la época de Jesús de Nazaret el término “judío” tenía un sentido unívoco. Una vez superado el punto de acuerdo sobre la unicidad de Dios se abrían enormes brechas entre el protocomunismo esenio (corriente en la que, muy posiblemente, estaba encuadrado Jesús de Nazaret), el dogmatismo farisaico o el legalismo saduceo. Hasta tal punto llega la ambigüedad del término que en el propio evangelio se refleja una visión negativa de los judíos como “asesinos de Jesús” y otra visión más positiva como pueblo depositario del mensaje revelado a Moises. La propia prédica de Jesús es una crítica continua a la visión del judaísmo defendida en su época por las autoridades políticas y religiosas, críticas que afectan a núcleos esenciales de la creencia judaica y que, en último extremo, le cuestan la vida acusado de blasfemia. Lo que olvidan decir los intelectuales a sueldo de Israel es que si usamos la acepción restringida del término judío (esa que maneja el sionismo para definir lo que ellos llaman “hogar nacional”), como seguidor de las tradiciones y preceptos talmúdicos… Jesús no era judío.

4. Es muy posible que en la versión original del Evangelio se estuviera apelando a un gentilicio con el término “judío” como natural de Judea, al igual que se usan otros muchos gentilicios en las Escrituras (samaritano, galileo, idumeo, nabateo…). En este sentido hubiese sido menos ambigua la traducción “judeano”. Basta ojear este pasaje de Jn 11, 7-8: “Después dijo a sus discípulos: “Volvamos a Judea”. Le replicaron: “Maestro, hace poco los judíos querían apedrearte, ¿y otra vez quieres ir allí” para comprender el valor gentilicio del término. En este sentido Jesús tampoco sería judeano (judío) ya que está más que atestiguado que su matriz social, familiar y cultural era Galilea, no Judea. En Jn 7, 52: “Estudia mejor las Escrituras y verás que de Galilea no salen profetas” o en Jn 7, 41: ¿…acaso puede el Mesías venir de Galilea?.

5. A pesar de que continuamente se intenta deslizar interesadamente la idea contraria no hay nada de étnico en la condición de judío. Hay judíos etíopes, sudafricanos, neozelandeses, argentinos, rusos, austríacos… Como ha sucedido en cualquiera de las otras religiones ha habido históricamente una “captación de adeptos”,  que se traduce en “conversiones” realizadas en multiplicidad de nichos étnicos y geográficos, muy diferentes entre si. No en vano la gran mayoría de los judíos que habitan actualmente en Israel no son étnicamente semitas ya que proceden de centro-europa y Europa del Este, constituyendo lo que se conoce como la “nación yiddish”. Los yiddish o judíos askenazíes (el 80% sobre el total de los judíos) son convertidos a lo largo de la historia y por tanto carecen de ningún tipo de vínculo étnico con los originarios judíos semitas. Nunca, jamás los tatarabuelos de estos askenazíes vivieron en Palestina. Si consideramos que, desde un punto de vista étnico y teniendo en cuenta su abrumadora superioridad demográfica, son los askenazíes los que controlan de manera casi completa el manejo, el concepto y el destino del pueblo judío también podría afirmarse que Jesús no es un yiddish (judío). En este sentido el historiador judío contemporáneo Shlomo Sand, antes citado, llega a afirmar que desde el punto de vita étnico los actuales palestinos serían descendientes mucho más directos de los judíos que vivían en Canaán en el siglo I que los que actualmente ocupan Palestina, procedentes originariamente de Europa Oriental.

Canaán, cuna del multicultural pueblo palestino

6. Aún aceptando un lejano y dudoso parentesco entre la mayoría yiddish y la minoría hebrea es necesario recordar que el origen del pueblo hebreo es Mesopotamia, actual Iraq. Los hebreos invaden Canaán (la actual Palestina) entrando en guerra con los habitantes de aquella tierra, que ya venía siendo habitada por los cananeos (ascendientes de los palestinos) desde al menos 10 siglos antes. Las tribus hebreas se organizan en una alianza militar que recibirá el nombre de Israel. Canaán es rebautizada como “Palestina” por los romanos, en honor de los filisteos (Palestina=Tierra de los filisteos), otro pueblo invasor procedente del Mar Egeo y enemigo de los israelitas. Hay pobladores cananeos previos a las invasiones filisteas y hebreas,  que siguen viviendo allí durante milenios, durante la época de Jesús (Mt. 15, 21-28),  tras siglos de dominación romana y hasta la actualidad.

7. En calidad de invasores temporales los israelitas tendrían los mismos derechos sobre tierra cananea que los egipcios, los sirios, los iraníes, los turcos o incluso los británicos, como podemos comprobar en esta sinópsis cronológica. Los habitantes más legitimados para vivir en esa tierra serían los cananeos, es decir los palestinos y sus descendientes. El nombre de ese país no tendría que ser otro que Palestina o Canaán. Dentro de ese país, en justicia histórica, deberían convivir palestinos ateos, palestinos musulmanes, palestinos judíos, palestinos cristianos y palestinos panteístas. Como cuna de religiones debería ser una nación de paz, completamente desmilitarizada.

Respecto a la cuestión ¿Jesús judío, Jesús Galileo o Jesús Palestino? y sus implicaciones existe una discusión abierta en la entrada de la wikipedia sobre Jesús de Nazaret.

enero 11, 2010

¿Qué significa ser judío?

Ser judío no es más que profesar la religíon judía. Todo lo demás son añadidos políticos e ideológicos al servicio de un plan colonial genocida. No hay nada de étnico en el hecho de ser judío, como tampoco lo hay en el hecho de ser cristiano, musulmán o budista. La inmensa mayoría de los judíos de la actualidad no tienen sangre semita ya que su procedencia étnica no es el medio oriente. El auténtico antisemitismo es el que se está ejerciendo contra el pueblo palestino ya que ellos sí son semitas en una gran mayoría. Los mayores antisemitas del momento son los cuadros dirigentes del Estado de Israel y amplias capas de su población.

Entonces… ¿Quiénes son los judíos, de dónde vinieron?, se pregunta el historiador israelí Shlomo Sand, y responde: “Aunque la mayoría de los judíos contemporáneos están totalmente convencidos de que sus antepasados son los israelitas bíblicos, que fueron brutalmente exiliados por los romanos, es preciso decir la verdad: Los judíos contemporáneos no tienen nada que ver con los antiguos israelitas, que por lo demás nunca fueron enviados al exilio porque dicha expulsión nunca tuvo lugar. El exilio romano es otro mito judío”. Los romanos no exiliaron gente y de quererlo no podrían haberlo hecho porque no tenían medios. “Mi libro nació, dice Sand, de una constatación: de la certeza de que la sociedad judaica no fue ni dispersada ni exiliada”. De lo que se deduce un resultado lógico: si el pueblo de Israel no fue expulsado entonces los verdaderos descendientes de los habitantes del reino de Judá son los palestinos actuales. Y si los palestinos son los auténticos judíos ¿quiénes son esos que insisten en llamarse a sí mismos judíos? Y la respuesta: “El pueblo no se diseminó, fue la religión judía la que se diseminó. El judaísmo es una religión de conversos. El judaísmo inicial adoraba convertir a los demás.” Tras la victoria de la cristiandad en el siglo IV la tendencia a la conversión al judaísmo se detuvo en el mundo cristiano y hubo un descenso importante en el número de judíos. Es probable que muchos de los judíos del entorno mediterráneo se convirtieran en cristianos. Pero entonces el judaísmo empezó a permear otras regiones paganas como el Yemen, África del Norte o incluso Irán, donde existe actualmente la segunda mayor comunidad judía de Asia, después de la israelí. El supuesto antijudaísmo iraní es, por tanto, otra mentira más de la propaganda mediática ya que los judíos iraníes (en torno a 25000) son históricamente respetados en Persia .

El profesor Sand nos deja la conclusión clara de que: Los judíos contemporáneos  que viven en Israel no tienen un origen común y su origen semita es un mito, son conversos de otros latitudes y regiones. Y los judíos de España serían en su mayor parte bereberes convertidos. Comparte la tesis de que los jázaros centroeuropeos judaizados constituyeron los principales orígenes de las comunidades judías de la Europa del Este, que él denomina la Nación Yiddish.
Los nuevos judíos, los retornados a Israel, los judíos israelíes de ningún modo son originarios palestinos y, por tanto, su denominado “retorno” a “su tierra prometida” debe considerarse como una invención que sirve de coartada para una invasión ejecutada por un clan ideológico tribal.

Judaísmo, Semitismo, Sionismo

El mito del pueblo judío

El pueblo judío es una invención

Jesús de Palestina

enero 16, 2009

Judaísmo, Semitismo, Sionismo

Hay mucha gente que confunde Judaísmo, Semitismo y Sionismo pero son conceptos muy distintos.

El Judaísmo es una comunidad de creyentes unidos en la fe. No tiene fronteras. Su ideología es la PAZ.

El Semitismo es una cualidad que puede aplicarse a los pueblos y lenguas semitas. El árabe, el hebreo o el arameo originario de los palestinos entre otras muchas, son lenguas semitas. Por extensión se consideran semitas a las personas que utilizan estas lenguas ancestrales como algo natural por su propia condición geográfica de nacimiento, es decir, personas procedentes originariamente de la zona comprendia entre Siria, Egipto, Iraq y la península arábiga. La mayoría de los judíos no son semitas (sólo un 10% de ellos lo son), ya que proceden de Europa central y oriental, Argentina, Sudáfrica, Canada etc… mientras que la mayoría de los árabes sí lo son. En la práctica “antisemita” sería también “antipalestino” o en un sentido más amplio “antiárabe” tanto como “anti-hebreo”.

El Sionismo es un movimiento político internacional que defiende que todos los judíos del mundo debían fundar y consolidar un nuevo Estado, una nación única sobre una base étnica-religiosa. Hace décadas existió un sionismo “progresista”, hoy prácticamente desaparecido, que defendía que ese nuevo Estado debía asentarse sobre un modelo económico socialista. El sionismo autoritario en cambio defiende un modelo capitalista militarizado, con un componente fascista cada vez más evidente. Este último tipo de sionismo es el que está dirigiendo el país actualmente, con aplastante mayoría.

Muchos judíos, como el rabino Meir Hirsh, son declaradamente anti-sionistas ya que plantean que la fundación artificial de un nuevo país sobre bases étnica-religiosas derivará inevitablemente en posturas ideológicas xenófobas, como realmente está sucediendo. Defienden que, a la larga, la fundación de este Estado artificial se volverá en contra de los propios judíos socavando la universalidad inherente a la Torá. (Lo mismo puede afirmarse de la universalidad inherente al mensaje del Evangelio cristiano o al mensaje coránico del Islam). Por eso están orgullosos de declararse judíos iraníes, judíos estadounidenses, judíos canadienses, judíos españoles o incluso judíos palestinos. Plantean que la fundación de un nuevo estado, con unos límites territoriales muy estrechos hará que el judaísmo se repliegue sobre si mismo, empobreciéndolo gravemente al renunciar explícitamente a su ethos transnacional y transcultural. La mayoría son incluso anti-israelíes ya que piensan que los habitantes de este país están manipulando el fenómeno del holocausto exclusivamente con fines políticos y económicos. (“La Industria del Holocausto” es un libro de Norman Finkelstein, judío descendiente directo en primer grado de víctimas de los campos de concentración nazi) Los judíos anti-sionistas forman una red internacional con presencia en distintos continentes. He aquí su página web: http://www.ijsn.net. En esta entrevista Moshe Hirsh explica por qué los judíos ortodoxos se oponen a Israel.

La única solución justa, equilibrada y viable a largo plazo para esta zona del planeta es recuperar Palestina como gran país multiétnico, multirreligioso y completamente desmilitarizado, en donde convivan musulmanes, judíos, cristianos y gente de cualquier creencia religiosa con no creyentes, en igualdad de derechos y deberes, sin privilegios ni ventajas para nadie. Esta salida al conflicto es incluso avalada por prestigiosos historiadores israelíes, como Ilan Pappé. El concepto “Israel” no tiene cabida en un futuro de paz para la región. Su neutralidad ya ha quedado invalidada por la historia de crímenes asociados al sionismo que impulsó su fundación y su artificial mantenimiento.

Sí a los judíos, sí a los semitas, no al Sionismo.

(Para ampliar información y puntos de vista sobre la manipulación interesada de estos conceptos como herramienta ideológica al servicio de los grandes poderes económicos mundiales puedes consultar estas entradas:

¿Qué significa ser judío?

Jesús y el Judaísmo

El Sionismo, el Judaísmo y la Teología

Cómo fue inventado el pueblo judío

El origen de los askenazíes

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