Posts tagged ‘libertarios’

julio 15, 2013

Forcades, Oliveres y el manifiesto constituyente

teresa-forcadesLeer y escuchar a la monja benedictina Teresa Forcades nos reafirma en el convencimiento de que el problema no está en las religiones sino en las jerarquías y cúpulas que las secuestran y manipulan en su exclusivo provecho. Una religiosidad bien entendida que queda indisolublemente trenzada con un relato político libertario nos proyecta hacia el futuro.

Teresa Forcades: Si nos meten en prisión ya vendréis a contarlo

Adjuntamos el manifiesto de los 10 puntos con el que están creando un movimiento transversal, humanista, libertario y postcapitalista en Cataluña y, de camino, en el resto del estado:

1. Expropiación de la banca privada, defensa de una banca pública y ética, freno a la especulación financiera, fiscalidad justa, auditoría de la deuda e impago de la deuda ilegítima.

2. Salarios y pensiones dignas, no a los despidos, reducción de la jornada laboral y reparto de todos los trabajos, incluido el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.

3. Democracia participativa, reforma electoral, control de los cargos electos, eliminación de los privilegios de los políticos y lucha decidida contra la corrupción.

4. Vivienda digna para todos, moratoria de los desahucios y dación en pago retroactiva.

5. No a las privatizaciones, reversión de todos los recortes y potenciación del sector público bajo control social.

6. Derecho al propio cuerpo y no a la violencia de género.

7. Reconversión ecológica de la economía, expropiación y socialización de las empresas energéticas y soberanía alimentaria.

8. Derechos de ciudadanía para todos, no a la xenofobia y derogación de la legislación de extranjería.

9. Medios de comunicación públicos bajo control democrático, software y red libre y desmercantilización de la cultura.

10. Solidaridad internacional, no a la guerra, y por una Cataluña sin ejército y fuera de la OTAN.

Nos encontramos en una encrucijada histórica donde es necesario dar un paso adelante y reunir fuerzas. Hacemos un llamamiento a la ciudadanía de Cataluña a firmar este manifiesto y a ayudar a construir entre todos esta iniciativa de cambio a favor de un modelo social, económico y político igualitario y participativo que se niega a separar la Libertad de la Justicia y de la Solidaridad.

Arcadi Oliveres y Teresa Forcades

10 de abril 2013

junio 18, 2013

La insuficiencia de #laizquierda como ariete contra el poder

Marcos que estrechan nuestras mentes y nos impiden inventar una nueva realidad

Marcos que estrechan nuestras mentes y nos impiden inventar una nueva realidad

El campo de la lingüística cognitiva aplicado a la política ha sido estudiado por diversos autores a lo largo de las últimas décadas. Uno de ellos es el  estadounidense George Lakoff, que publicó en 2004 su famoso libro “No pienses en un elefante“. En ese texto podemos leer:

Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. En política nuestros marcos conforman nuestras políticas sociales y las instituciones que creamos para llevar a cabo dichas políticas. Cambiar nuestros marcos es cambiar todo esto (…) El cambio de marco es cambio social. Los marcos de referencia no pueden verse ni oírse. Forman parte de lo que los científicos cognitivos llaman el «inconsciente cognitivo» —estructuras de nuestro cerebro a las que no podemos acceder conscientemente, pero que conocemos por sus consecuencias: nuestro modo de razonar y lo que se entiende por sentido común. Todas las palabras se definen en relación a marcos conceptuales. Cuando se oye una palabra, se activa en el cerebro su marco (o su colección de marcos). Cambiar de marco es cambiar el modo que tiene la gente de ver el mundo. Es cambiar lo que se entiende por sentido común. Puesto que el lenguaje activa los marcos, los nuevos marcos requieren un nuevo lenguaje. Pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente.

Lakoff cita en su libro algunos ejemplos de marcos (frames), como el del “padre estricto que debe inculcar disciplina a sus hijos despilfarradores”. El “amor a la patria”, el “alivio fiscal” y la “ineficiencia de lo público” o “la guerra contra el terror” podrían ser otros ejemplos de estos marcos. Los marcos eficaces deben ser potentes y totalizadores, sin dejar resquicios ni espacios para dudas o malinterpretaciones. Los marcos apelan a la dimensión más emocional y menos racional del pensamiento humano. Lo más inquietante de los marcos cognitivos es que condicionan una gran cantidad de nuestras acciones políticas hasta tal punto que unos marcos inadecuados conseguirán que optemos incluso por propuestas ideológicas que van en contra de nuestros intereses individuales o colectivos, llegando a inducir ciertas formas de autoagresión. Será muy difícil convencer a un rival político ofreciéndoles datos o hechos, como tendemos a intentar una y otra vez, porque cuando entren en confrontación con sus marcos cognitivos dichos datos serán repelidos de manera refleja al no poder ser integrados en su estructura previa de pensamiento. Los datos se eliminan, los marcos permanencen. Es como si los marcos cognitivos “impermeabilizaran” nuestra mente, de ahí su enorme trascendencia y utilidad como estrategia de control social. Por supuesto el fabricar o desmontar estos marcos de pensamiento no es una tarea fácil ni rápida. Se necesitan décadas de concienzudo trabajo en una lucha que debe ser librada en todos los frentes. Los gramscianos Joaquín Miras y Joan Tafalla lo explican bien en su artículo “la_izquierda_como_problema“, recientemente publicado en la web sinpermiso, llegando a la grave conclusión de que casi todo está por hacer.

Pensamos que tanto Lakoff como Miras y Tafalla están en lo cierto. Nosotros añadimos que el marco que nos hace contemplar el debate político en términos de izquierdas contra derechas no nos permite seguir avanzando porque introduce confusión en lugar de claridad a la hora de formular unos objetivos estratégicos que nos ayuden a garantizar la sostenibilidad de nuestra especie. Vaya por delante nuestro absoluto respeto hacia la inmensa mayoría de las ideas que suelen ser consideradas “de izquierdas” como la igualdad, la justicia, la fraternidad universal o el respeto a la diversidad, las cuales siempre hemos defendido en esta bitácora. Sin embargo a partir de este punto todo se enturbia y nos vemos poco a poco sumergidos en un terreno ambiguo y pantanoso. No en vano solemos escuchar términos como “verdadera izquierda” para ponernos en alerta contra las “falsas izquierdas”. Pero incluso dentro de eso que llaman “verdadera izquierda” también encontraremos una gran cantidad de planteamientos que pueden llegar a resultar incluso antagónicos. Da la sensación de que el sistema ha descubierto que hay algo mucho más eficaz que quemar la bandera del enemigo: parasitarla, cooptarla y apropiarse de su patrimonio sin destruir el símbolo. Y,en gran parte, es justamente eso lo que ha hecho el sistema con esa manoseada etiqueta sociológica llamada “la izquierda”.

¿Por qué pensamos, modestamente, que la etiqueta #laizquierda ya no resulta útil como palanca eficaz para la superación del orden social existente?

  • La etiqueta política #laizquierda se ha quedado pequeña para dar cabida a la enorme envergadura del proyecto y el desafío que supone actualmente la indispensable superación del capitalismo como sistema totalitario para el control, organización y explotación de los recursos planetarios.
  • La etiqueta política #laizquierda se ha revelado insuficiente para movilizar e ilusionar a toda una pléyade de nuevos actores sociales que emergen en múltiples ámbitos de la vida cultural, política, económica e intelectual de la sociedad global en el S XXI.
  • La etiqueta política #laizquierda no ha sido capaz de proporcionar nuevas respuestas a los viejos dilemas que siguen campeando aún imbatidos sobre la arena del pensamiento político y filosófico del tiempo presente. No ha sido capaz, ni en cuanto a la fijación de los objetivos (¿reformar el capitalismo o derruirlo?, ¿fortalecer el estado o disolver al estado?, ¿potenciar nacionalismos identitarios o internacionalismos obreros?, ¿levantar barreras arancelarias o comerciar sin trabas ni fronteras?, ¿subir impuestos o eliminar impuestos?, ¿producir o decrecer?) ni en cuanto al establecimiento de los métodos organizativos (¿horizontalismo o verticalismo?, ¿bases o vanguardias?, ¿partidos políticos o movimientos sociales?, ¿voto electoral o acción ciudadana?, ¿pacifismo o barricada?, ¿autoridad o libertarismo?)…
  • La etiqueta política #laizquierda introduce división en la sociedad, marasmo en el pensamiento y ambigüedad en la estrategia. ¿Cómo es posible apelar a la unidad desde un concepto tan tremendamente difuso?

brieva_700Entendemos que superar el marco de análisis izquierdas-derechas nos llevará dećadas ya que de lo que se trata es, nada más y nada menos, que de construir un nuevo sujeto político, un nuevo soberano a partir de un pueblo empoderado que tome en sus manos de manera directa el control político de la sociedad y que defienda la democracia de manera radical. Es ese el gigantesco reto que nos plantean Miras y Tafalla en el artículo anteriormente citado. Pensamos que para abordar esta hercúlea tarea debemos dotarnos de nuevos marcos de análisis del tipo libertarismo vs autoritarismo, horizontalismo vs verticalismo, humanismo vs capitalismo, reparto vs acumulación , feminismo vs patriarcado, ecologismo frente a productivismo ecocida, conciencia vs alienación o incluso espiritualidad vs nihilismo. Los ejemplos podrían ser innumerables, siempre por supuesto desde el más absoluto respeto y agradecimiento al legado de los grandes pensadores libertarios de todos los tiempos y de las voces altermundistas más contemporáneas. Búsqueda de unidad política, por supuesto que sí, pero desde nuevas etiquetas y nuevos marcos para la acción que muestren objetivos y métodos más claros, inequívocos y pacíficamente revolucionarios.

junio 11, 2013

Sociedad vertical, modelo autoritario

En la cúspide los grandes propietarios, directivos de multinacionales y terratenientes. Debajo los políticos profesionales, más abajo l@s trabajadores remunerados y por últimos, la clase más numerosa, l@s trabajador@s precarizad@s, invisibles o esclavizad@s precarizados.

En la cúspide los grandes propietarios, directivos de multinacionales y terratenientes. Debajo los políticos profesionales y burocracias de gestión a su servicio, más abajo l@s trabajadores remunerados y por último, la clase más numerosa e importante: l@s trabajador@s precarizad@s, invisibilizad@s o esclavizad@s sobre cuyos hombros descansa todo el sistema.

La sociedad vertical hace alusión a un modelo organizativo en donde los seres humanos se dividen en clases, capas o estratos que se van apilando estructuralmente unos sobre otros. Es fuertemente piramidal y jerárquica, de manera que los estratos superiores incluyen cada vez a un menor número de individuos que, a su vez, ejercen un cada vez mayor control político y económico sobre las capas sociales inferiores. Su hilo conductor es la explotación y la posición de dominio que las clases altas ejercen sobre todas las capas o clases sociales que van quedando por debajo de la suya. Una característica definitoria de este modelo es la legitimación social de la desigualdad como algo lógico, natural e inevitable, y el autoritarismo que las élites ejercen sobre los subordinados para mantener la estabilidad del sistema y, por consiguiente, su propia matriz de privilegios. La sociedad vertical no es de izquierdas ni derechas, ya que en la historia podemos contemplar numerosos ejemplos de este tipo de sociedades bajo unos supuestos parámetros de búsqueda de la igualdad o, incluso, de una hipotética eliminación del control de los medios de producción por parte de la plutocracia. También existen numerosos ejemplos de sociedades verticales construidas a partir de unas premisas de supremacía étnica, cultural, patriótica o religiosa de unas clases sociales o grupos identitarios, en detrimento de otros. La sociedad en la que vivimos se compadece bien con una sociedad vertical, en nuestro caso ordenada en base a una dimensión básicamente monetaria y de propiedad privada de bienes materiales. Conceptos tales como jerarquía de mando, competitividad, liderazgo, control, autoridad o hegemonía cultural son ideas-fuerza que impregnan, a veces de manera implícita y otras de forma completamente explícita, toda esta cosmovisión. En la sociedad vertical el fin justifica los medios, medios que pueden llegar a presentar una total ausencia de ética, siempre que nos permitan ejercer el control funcional sobre las clases inferiores. En cierta forma podríamos hablar de una sociedad empalada por el eje vertical del dinero, la riqueza y el poder privado, ejercido por parte de una élite, clase, nomenklatura, comité, familia, clan o individuo.

Como contrapunto a esta forma de organización social podríamos hablar de sociedad horizontal, construida bajo unas líneas maestras de carácter social, político, jurídico, económico y discursivo completamente diferentes. Los principios básicos, en este caso, son la toma de decisiones abierta y participativa, el apoyo mutuo, el respeto, la transparencia, la distribución y reparto escrupuloso del poder, la sólida fundamentación ética de las leyes, la salvaguarda a los derechos de todos los individuos como seres dotados de dignidad, y sobre todo, la supremacía moral absoluta de los medios sobre los fines. Ningún fin, por muy loable que pudiera parecer, puede justificarse si para su consecución hubiera que acudir a métodos que colisionen con la dignidad inalienable de los seres humanos más vulnerables. La sociedad horizontal tampoco es de izquierdas ni de derechas. Es simplemente un proyecto altermundista, humanista y libertario, un proyecto postcapitalista de emancipación respecto a todo tipo de derivas autoritarias o formas de explotación y dominación de unas clases, capas o estratos sociales sobre los demás. No se trata de decidir entre izquierdas o derechas. Se trata, más bien, de elegir entre una democracia que emerge frente al sueño distópico y totalitario de un poder opresor, entre un presente corrupto y decadente anclado en el pasado o un futuro sostenible y humanista para nuestra especie.

diciembre 3, 2012

Palestina, los judíos libertarios y el sionismo criminal

plot_against_finkelsteinParece que Naciones Unidas aceptó a Palestina como Estado observador y que ahora, profundamente frustrado por la impotencia ante la clamorosa derrota internacional, el Gobierno israelí ha decidido confiscar la asignación mensual que transfiere al torturado pueblo palestino. El terrorismo sionista sigue a lo suyo, matando con bombas y matando a través del ghetto, al más puro estilo nazi. Fue un socialista libertario de origen judío, llamado Alexander Berkman, el que escribio en 1926, que una clase especial de personas, que se erige con el poder del capital, es la que decide lo que es honesto o deshonesto, cuando está permitido robar y de qué manera, cuando el fraude es legal y cuando no lo es, cuando el asesinato es correcto y cuando supone un crimen, que uniforme te da derecho a matar y cual te convierte en terrorista. El lobby sionista detenta ese poder pero, al igual que sucedía al rey Midas, en su propia fuerza se encierra su derrota, condenado al aislamiento, al destierro moral y finalmente al suicidio. Otro judío, llamado Ilan Pappé nos explicó años después las mentiras sobre las que el sionismo pretende edificar todos sus mitos, así como la única solución posible para el drama de esa tierra a orillas del Mediterráneo llamada Palestina: Un solo estado desmilitarizado en donde puedan convivir mujeres y hombres de distintas razas, creencias y religiones, con pleno respeto para aquellos legítimos moradores cuyos orígenes se remontan en el tiempo frente a los recientes colonos. Más judíos como el profesor Shlomo Sand o Norman Finkelstein han ahondado en la misma idea, contribuyendo al desmontaje de las leyendas sionistas. Muchos otros judíos, especialmente los emparentados con tradiciones libertarias humanistas y con todo tipo de formas de desobediencia civil, han defendido a lo largo de la historia los derechos inalienables de las personas por encima de los intereses bastardos de los mercaderes de la guerra, de los amos del dinero, de la política genocida o de los usurpadores de la religión. Vaya esta entrada en homenaje a todos esos libertarios, de origen judío(*), que han contribuido con su lucha a que el ser humano siga teniendo ante si un horizonte de dignidad.

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(*) Alexander Berkman, Murray Bookchin, Noam Chomsky , Erich Fromm, Emma Goldman, Rudolf Rocker, Gustav Landauer, Howard Zinn… entre otr@s much@s.

Sí radical al Judaísmo, Sí radical al Semitismo y un NO rotundo al Sionismo, peligrosísimo movimiento político genocida y filofascista.

noviembre 7, 2012

Izquierdas y derechas en la centralidad capitalista

En repetidas ocasiones hemos tratado este tema que sigue resultando difícil y esquivo para la comprensión de muchísima gente. El mensaje del 15M y del movimiento occupy, “No somos de izquierdas ni de derechas”, ha podido ser interpretado por algunos como “antipolítico” cuando realmente es justo al contrario. En absoluto pretende hacer apología del ocaso de las ideologías, ni refugiarse en un nihilismo místico, ya que apela precisamente a su opuesto: el despertar ciudadano, la repolitización de la sociedad y el empoderamiento colectivo. Para entender esta filosofía y su colisión con los esquemas de anális político en los que hemos sido educados partiremos de un sencillo gráfico:

A una enorme masa de  población le resultará tan “lógica y natural” esta plantilla de anális, que casi no requeriría explicaciones adicionales. Parece equilibrada y pertinente. La hemos llamado “plantilla mental capitalista para el análisis político” y ha sido interiorizada incluso por muchos activistas comprometidos con el cambio y la mejora social. Evidentemente estamos ante una herramienta-trampa para entender las opciones disponibles y para la búsqueda de un posicionamiento personal reflexivo. Analicemos por qué:

– La centralidad y el equilibro está ocupado idealmente por algún planteamiento intermedio entre los defendidos  por los partidos mayoritarios de los países avanzados. Es decir, el punto medio entre PP y PSOE, entre republicanos y demócratas, entre tories y laboristas, entre conservadores y progresistas… . Izquierdas y derechas se funden en el punto representado implícitamente por … ¡el capitalismo perfecto!. La pirámide del bipartidismo queda asumida como una estructura completamente natural, inamovible, eterna.

– El socialismo es empujado hacia los extremos del eje de coordenadas. El esfuerzo de la gente que se considera a si misma como “de izquierdas” debe consistir en huir del centro y buscar alguna posición más cercana a la periferia izquierda de la la línea, autoasumiendo una ubicación geométricamente marginal. La zona azulada, en la que siempre encontraremos el apoyo tácito de la mayoría estadística de la población, representa los valores de aquello que suele llamarse “la gente de bien”; sensata, respetable y equilibrada. Esa será siempre la zona sociológicamente cálida, cubierta bajo el manto protector del capitalismo pragmático, de la garantía del derecho y del libre mercado. En su retórica discursiva “cuánto más socialismo y menos competencia, más autoritaritarismo, menos libertad, menos seguridad jurídica. Tanto el socialismo de corte soviético (ultraizquierda) como el nacional-socialismo (ultraderecha nazi, falangista o musoliniana) son malos y peligrosos. Deben ser evitados por todos los medios, como demuestra la historia. Vente al centro porque ya sabes que en los extremos vas a pasar mucho, mucho frío”.

– Las fuerzas progresistas deben huir en dirección a uno de los polos, por tanto, en un proceso de exilio autoprovocado, en un éxodo por territorios inhóspitos, con muy pocos compañeros de viaje, en ruta hacia ninguna parte o, en todo caso, hacia el extremismo.

Desde el preciso instante en que las fuerzas insurgentes asumen e interiorizan esa plantilla de análisis ya han perdido la batalla. Jamás podrán ganar el combate de las ideas porque están jugando con una baraja marcada por su enemigo. El campo de juego y las reglas están diseñadas en beneficio exclusivo de uno de los contendientes.

¿Es esto inevitable?. En absoluto. Uno de los grandes méritos del movimineto internacional de los indignados y, particularmente del 15M, ha sido el de comenzar a explicitar esta trampa conceptual. La estrategia para vencer pasa necesariamente por diseñar una nueva plantilla de análisis, es decir, un nuevo campo de juego. Un campo en el que nostros ocupemos el centro y sea el rival el que pase frío en los extremos, fuera de la calidez de la zona intermedia, en este caso sonrosada:

– Ahora ya no hay izquierdas contra derechas, hay capitalismos extremistas, contra socialismos centrados, naturales y preocupados por nuestras necesidades básicas. Hay humanismo contra explotación, pacifismo contra militarismo, horizontalidad contra verticalidad, poder popular contra poder de las élites, democracias asamblearias contra dictaduras corporativas.

– La tarea de las fuerzas progresistas ya no sería desplazarse hacia el extremo, allí donde muy pocos quieren seguirte, sino viajar al centro, justo al corazón del ser humano, de los cuidados colectivos, del respeto al planeta, de la justicia social. Son los capitalismos los que están en los extremos, situados en el espectro de la guerra y la destrucción. Son ellos los que pasarán frío, bajo esta plantilla conceptual. Aquí ya no son las izquierdas y las derechas las que se unen en el punto de equilibro representado por el “capitalismo perfecto”. En su lugar son los socialismos los que buscan el punto de equilibro en torno al centro de gravedad constituido, en este caso, por el humanismo igualitarista, pacifista, ético y ecológicamene sostenible.

El ser humano, demasiado a menudo, es incapaz de ver las cosas como son. Tiene dificultades para desbordar la interpretación del mundo que otros han fabricado para él/ella, de una manera nada casual, a través de unas herramientas cognitivas muy concretas. Nuestras conclusiones no son nuestras porque están preformateadas, condicionadas por unos “forceps intelectuales” y una gramática generadora, en absoluto inocentes. Quién  impone sus esquemas previos, sus preconceptos, su propio “sistema operativo” de pensamiento,  condicionará, en buena medida, los productos políticos que puedan desarrollarse dentro del abanico de la acción probable. Es nuestro deber como seres libres proponer alternativas,  trazar nuevos mapas, esquemas y plantillas, intentando desbordar el universo psicolingüístico castrador y limitante que nos aprisiona.

¿Sois de izquierdas o derechas?. No. Somos de centro humanista, libertario y anticapitalista.

(Consultar en wikipedia articulo sobre socialismo libertario)

Para concluir insertamos una viñeta del excelente ilustrador y agitador político Miguel Brieva, publicada en el diario Diagonal en Marzo de 2013, en la misma línea de denuncia conceptual que nosotros hemos pretendido plantear en este artículo.

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Entrada relacionada: Izquierdas y Derechas en la centralidad capitalista (II)

diciembre 26, 2011

Ateísmo, Dios y Religión

Dios está en el otro: Religión frente a pseudoreligión

Por sus actos los conoceréis no por sus palabras. Aquel que promueve la agresión contra el otro, contra el diferente, contra la naturaleza, aquel que siembra el odio contra otro ser humano, está volviendo a cometer el pecado original y, por tanto, está matando a la Religión. Cuando la religión es violenta deja de ser religión para convertirse en herramienta terrenal de dominación al servicio de un grupo de poder, de una clase. El ateísmo es la negación de Dios, pero … ¿de qué dios?. La historia de la humanidad ha estado llena de dioses y profetas, portadores de todo tipo de mensajes y representaciones.

Los primeros cristianos fueron unos auténticos ateos, según los parámetros de su época. Locos fanáticos, (unos “perroflautas”, según cierta terminología modernista), que se atrevieron a cuestionar al dios de su momento histórico, el dios imperial, la divinidad del César y de todo su panteón. Esos locos defendían que Dios estaba ahí para salvarnos, no para someternos; que Dios habitaba en el otro, en la naturaleza, en la creación, en la anciana, en el extranjero, en el enfermo, en el pobre  y que su autoridad no era terrenal, no tenía ejércitos, no era ningún rey, no tenía Estado y además carecía de poder material. Por todo ello fueron humillados, ridiculizados, considerados gente peligrosa, herejes, terroristas, enemigos de Roma que debían ser aniquilados sin compasión.

Algunos antiguos profetas ya reclamaban un ateísmo del ídolo, del rey, del poder terrenal, del orden injusto. El nuevo dios cristiano, que desafiaba al dios imperial dominante, representaba a la alteridad, es decir “al otro”, a lo que está fuera de nuestro estrecho horizonte individual de ambiciones y egoísmos. El pecado original no es otra cosa que la negación del otro para encumbrar nuestro yo por encima de todos y todo. Caín mata a su hermano, negándolo, Adán juega a conquistar la omnipotencia, autocoronándose simbólicamente como dios, e instaurando el reíno de la idolatría, el fetichismo y la soberbia. El César es Adán y Caín y el cristianismo primitivo aspira a desenmascar su impostura. Eran, por tanto, ateos del poder imperial, ateos del sistema.

Las tres religiones monoteístas son, en realidad, una sola ya que parten y beben de un tronco común. Las tres originariamente están del lado de la alteridad, de los profetas ateos del falso dios, descreídos del poder material de los reyes, los ejércitos, los faraones, emperadores y becerros de oro. Son religiones ateas de la idolatría, ateas de los fetiches que rinden culto a la guerra, ateas del sistema de dominación que el hombre intenta instaurar en la Tierra para desafiar a todo lo que está fuera de él y ante lo que se siente temeroso, inferior, desvalido.

Conforme la religión se arrima al poder terrenal de reyes, príncipes y banqueros se aleja del dios-amor, del dios-bondad, instaurando una pesudoreligión que intenta matar a ese dios para encumbrar en su lugar al dios-guerrero sediento de sangre y riquezas,  a Moloch, Mammon, al ídolo, al fetiche, al capital. Esta es la pesudoreligión del cainismo sionista israelí que levanta la mano contra su hermano musulmán y contra el propio Judaísmo, es la pseudoreligión del wahhabismo saudí, que levanta el puñal contra el hermano cristiano y, por tanto contra el propio Islám, es la pseudoreligión del colonialismo genocida de la Cruz, que levanta la mano contra el indígena, el judío o el musulmán y, por tanto, contra el propio Cristianismo.

Cuando la religión se convierte en arma asesina contra el otro, contra el diferente o contra la naturaleza vuelve a cometer el pecado original contra el dios-bondad, vuelve a adorar a los dioses del panteón del egoísmo y la soberbia, faltando a su esencia y convirtiéndose en fetiche.

Piensa en tu dios, intenta explicitarlo y podrás saber si eres religioso o no. El ejercicio promete sorpresas porque podrá llevarnos a descubrir Papas y cardenales, supuestamente cristianos, que son en realidad adoradores del dios de la conquista y el exterminio, encontraremos a supuestos judíos que organizan actos terroristas para extender el poder del sionismo, a piadosos jeques árabes, supuestamente musulmanes, que torturan sin piedad a hombres y mujeres pacifistas que piden libertad, y encontrarás a supuestos ateos que hacen auténtica religión ayudando al desconocido y luchando por la instauración del Reino de la Paz en la Tierra.

También Dios puede ser libertario, también Dios puede ser anarquista.

(En homenaje a Leon Tolstoi)

agosto 2, 2011

10 estrategias de manipulación de masas, según Chomsky

Ya sabemos que esto no es nada nuevo. El video es antiguo, las estrategias son conocidas. No obstante nos ha parecido interesante recordarlas y tenerlas presente ahora que va a comenzar una nueva campaña electoral. Muchas de estas técnicas del poder para la “fabricación del consenso” serán claramente reconocibles en los próximos meses:


1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

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