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enero 12, 2014

Los comunes: ¿tragedia o modelo de futuro?

(Texto-resumen inspirado en la primera parte de la conferencia de David BollierThe Commons, Political Transformation and Cities”)

commonsLos comunes (procomún) son, en esencia, un muy antiguo sistema de gobernanza para la administración de los recursos y, a la vez, una propuesta actual y potencialmente transformadora para la política, la economía y la cultura . En su sentido más amplio los bienes comunes nos hablan sobre la gestión compartida y democrática de las cosas que tod@s necesitamos para vivir, como agua, aire, bosques, pesca, agricultura o conocimiento entre otras. Se trata de asegurar que protegemos estos recursos y los transmitimos en unas condiciones que posibiliten la vida de las generaciones futuras. Los bienes comunes se extienden desde el ciberespacio hasta el subsuelo, alcanzando los campos, los parques, los vastos repositorios de información, las plazas de las ciudades del mundo que son las cunas de la comunidad o la creación de obras culturales que deben ser compartidas para que puedan dotarse de sentido.

Sin embargo, a mucha gente, la mención del término “bienes comunes”  le evoca de inmediato la idea de un modelo inaplicable. La mayoría de los economistas del sistema nos dirán que los comunes terminan resultando una tragedia. El ejemplo clásico es que si tenemos un prado comunitario sobre el que muchos pastores pueden dejar comer a sus rebaños, ninguno de ellos tendrá un incentivo racional para limitar su consumo por lo que el prado terminará inevitablemente sobreexplotado y arruinado. Este dogma ha prevalecido en la mente popular y entre los economistas desde 1968, cuando el biólogo Garrett Hardin escribió un famoso ensayo titulado “La tragedia de los comunes”. Fue una parábola conveniente para el sistema, ya que da a entender que es necesario un régimen de derechos de propiedad privada, junto con mercados liberalizados, para resolver la tragedia de los comunes. En su interesada filosofía solo si las personas disfrutan de un régimen cerrado y fuertemente exclusivo en el disfrute de los bienes estarán motivadas para protegerlos (en este caso sus tierras de pastoreo).

Pero Hardin nos hacía trampas con su razonamiento ya que, de hecho, lo que el describía no era el modelo del procomún. Él más bien dibujaba un escenario en el que no había límites al usufructo del bien compartido, no había reglas racionales para su gestión y mantenimiento ni comunidad de usuarios. Sencillamente los comunes no son eso. Se trata de una manipulación interesada ya que lo que él  y los economistas del sistema intentaban hacernos ver como procomún no era más que un régimen de acceso desregulado a los recursos de tod@s, con depredación, rapiña y explotación de los mismos, en un caos descontrolado que nada tiene que ver con la propuesta del procomún. Los comunes (commons) tienen límites, reglas, seguimiento de uso , mantenimiento, cuidados, penalizaciones para los que van por libre y normas sociales . Un bien común exige que haya una comunidad responsable dispuesta a actuar como administradora del recurso. El procomún, por tanto, no solo hace alusión al recurso en si, sino que incluye además de forma obligatoria un modelo colectivo y racional de gestión, junto a una comunidad de usuarios, en un todo integrado. Wikipedia podría ser un buen ejemplo.

La tergiversación que Hardin realizó del concepto de bienes comunes quedó instalada en la mente de mucha gente y se convirtió en un artículo de la sabiduría convencional gracias a los economistas, ideólogos y “expertos” neoliberales. Temporalmente tuvieron éxito ya que durante las últimas dos generaciones los bienes comunes fueron considerados como un paradigma fallido de gobierno. Los manuales universitarios de introducción a la economía líderes en los EE.UU. ni siquiera mencionaban los bienes comunes como modelo de gestión.

Pero recientemente las cosas han comenzado a cambiar. La profesora Elinor Ostrom, de la Universidad de Indiana ha sido la académica más prominente en la tarea de resituar el modelo de los bienes comunes y refutar a Hardin. Tras largos años de investigación y trabajo de campo con múltiples comunidades humanas, Ostrom identificó algunos principios básicos para el diseño de una gestión exitosa del procomún. Durante las últimas décadas muchos colegas han demostrado en cientos de estudios que las colectividades humanas, conscientes de su responsabilidad, pueden hacer y gestionar con éxito la tierra, el agua, los bosques y la pesca como un bien común. Algunas lo han hecho durante cientos de años, como los pueblos indígenas, los aldeanos suizos que manejan altos prados de montaña o las comunidades de regantes, entre otros muchos. El gran logro de Ostrom ha sido ir contra el prejuicio establecido por la teoría economica convencional mientras generaba un campo fértil de estudio que combina la ciencia política, la sociología, la economía y otras ciencias sociales, llegando a ganar por ello el Premio Nobel de Economía en 2009. Por supuesto este modelo de gestión, nos recordaba la autora, no debe ser contemplado en ningún caso como una panacea o “solución mágica” a nuestros problemas políticos y socioeconómicos ya que su implementación requiere invariablemente buenas dosis de trabajo, formación y compromiso.

David-BollierEvidentemente la economía convencional tiene una gran dificultad para comprender los bienes comunes. No quiere entender que la comunidad, en lugar del individuo o el mercado, ha sido a lo largo de la historia el más eficiente agente regulador para el cuidado de las cosas que a tod@s atañen. Los bienes comunes asumen una perspectiva holística, no fragmenada, que contempla lo individual y lo colectivo como procesos anidados. Estamos, claro está, ante un paradigma muy alejado del individualismo de mercado. Los bienes comunes son también una amenaza para la economía convencional ya que nos propone una definición amplia del valor, como concepto no equiparable a precio en dinero. Porque, al fin y al cabo… ¿Cuál es el precio de la atmósfera?, ¿Cuánto vale el genoma humano? ¿y los suministros de agua dulce?, ¿Cuánto vale internet?. La falta de un precio por lo general significa que estas cosas existen fuera del mercado. El filósofo John Locke llamaba a tales cosas “res nullius”, es decir, Nulidades . Según su filosofía liberal la toma de estos bienes no está sujeta a reglas porque nadie tiene ningún derecho de propiedad exclusiva y no hay un precio para ellos. (¿No recuerda esto, en su resultado final destructivo, al modelo que describía el citado Garret Hardin, con la única diferencia de que en lugar de ser varios los pastores depredadores aquí se impone un único pastor que intentará acabar con el resto para explotar el recuso en solitario?). Según Locke, y su escuela de pensamiento, todo lo que tiene que hacer el hombre es “agregar su propio trabajo” para ganar el derecho a disfrutar ilimitadamente el bien natural codiciado. Esa es básicamente la justificación filosófica que los conquistadores y colonizadores han utilizado históricamente para reclamar la propiedad de las tierras arrancadas a pueblos ancestrales y, en nuestro tiempo, para reclamar la propiedad de los conocimientos etnobotánicos de las comunidades indígenas, de los códigos genéticos o de formas de vida microscópica con interés comercial. Es también el tipo de lógica utilizada por los arrastreros industriales que esquilman la vida en los espacios marinos. Es por eso que la tragedia de los comunes realmente debería llamarse “la tragedia del mercado”. El mercado / Estado es en gran medida incapaz de establecer límites a sí mismo o declarar que ciertos elementos de la naturaleza, la cultura o la comunidad deben permanecer inalienables para poder garantizar la supervivencia de la especie.

abril 22, 2012

Hundimiento económico: Un sueño hecho realidad para la cúpula neoliberal

Paro creciente, deuda creciente, mejores condiciones de dominación: Un sueño neoliberal hecho realidad.

De todos es sabido que la agenda neoliberal tiene como principal objetivo, desde hace décadas, la privatización máxima de todo tipo de servicios y, por tanto, el desmantelamiento progresivo de los derechos esenciales de acceso equitativo a los mismos (Estado del Bienestar). El capitalismo transnacional necesita desesperadamente esa inyección de sangre en forma de nuevos negocios, ante los problemas estructurales con los que se enfrenta el proceso de acumulación y crecimiento perpetuo indispensable para el mantenimiento del sistema. Su Gurú Hayek estableció hace años el mandamiento principal de su catecismo: La intervención de los poderes públicos en la economía debe ser erradicada. Por otro lado el Estado de Bienestar había conferido excesivo poder a la clase trabajadora y este poder político estaba bloqueando las bases de la acumulación capitalista. La retórica de la indispensable “reforma estructural” de la economía, según los dictámenes de su propio catecismo para ricos, pasaba a ser omnipresente en nuestro cotidiano paisaje mediático.

Esta crisis supone para el PP todo un sueño hecho realidad ya que les posibilita la implementación en España de una agenda política largo tiempo acariciada. Sin embargo tampoco puede pasar desapercibido el hecho de que esa misma agenda, que hasta ahora no había podido ser aplicada con toda la intensidad que ellos hubiesen querido, es exactamente la misma que ya fue testada en Irlanda durante la década 2000-2010 y en otros muchos países, conduciéndolos a una estrepitosa bancarrota. La disminución progresiva de la recaudación de impuestos, entre otras medidas neoliberales, dejaba a los estados completamente indefensos para hacer frente a los envites de las sucesivas oleadas de crisis sistémicas, cada vez más intensas.

Desde el punto de vista ideológico, Rajoy, Cospedal, Soraya y toda la secta neoliberal son almas gemelas del gran Alessio Rastani, el broker que habló claro, poniendo al alcance de todos los públicos el pensamiento de los mercados:

Alessio-PP- Rastani:  Nosotros no nos preocupamos de cómo arreglar la economía, simplemente nos preocupamos de implementar nuestras estrategias privadas de negocio. La crisis es un sueño hecho realidad para aquellos que queremos hacer dinero. Es una increíble oportunidad. Puedes hacer un montón de dinero. Por ejemplo, con una estrategia de fondos de cobertura, invirtiendo en deuda soberana o tomando posiciones privilegiadas en negocios emergentes como servicios sanitarios, materias primas alimentarias, privatización del agua o ese tipo de cosas. Nuestro trabajo es hacer dinero con toda esta situación y posibilitar que nuestros clientes también lo hagan. Hemos anhelado esto durante años. Tenemos una confesión. Nos íbamos a la cama cada noche soñando con otra recesión. Parecen decir, Ante nosotros se abre ahora un gran y esplendoroso futuro personal en los consejos de administración de grandes empresas, una vez que salgamos de la esfera pública. Nuestro lema es “Saquea mientras puedas”.

Desgraciadamente era previsible. Conforme el capitalismo se acerca a su fin redobla sus ataques contra la clase trabajadora, al igual que haría un psicópata al verse amenazado. La crisis, generada directamente por las reglas de funcionamiento del propio sistema, provoca una aceleración de la historia en una curva de deterioro exponencial. Mientras todo esto sucede la gente, atónita, se pregunta … ¿Pero, quién se preocupa por el bien común?, ¿Hay alguien al mando de la nave de nuestros intereses colectivos?. Para bien o para mal nos va a tocar el papel de actores/espectadores privilegiados en un momento de transición, desde un modelo a todas luces insostenible, hacia una nueva sociedad.

Enlace fuente: La Receta de Rajoy (Los españoles tendrán que pagar, nosotros y nuestros jefes aprovecharemos para ganar más)

diciembre 27, 2010

Economía Capitalista: Preguntas sin respuesta

Un sistema ineficiente, ilógico e irracional nos gobierna

1. ¿Cómo es posible que los gobiernos y las instituciones públicas presten dinero a los bancos privados para que estos vuelvan a prestárselo a esos mismos estados a un tipo de interés más alto?. ¿Por qué los gobiernos no pueden prestar ese dinero directamente a sus propios ciudadanos y empresas a un tipo de interés bajo o nulo en lugar de prestárselo a instituciones privadas que lo utilizan para chantajearnos y explotarnos?

2. ¿Es democrático transformar deuda privada en deuda pública sin someter esa decisión a consulta popular?

3. ¿Cómo es posible construir una economía sostenible cuando esta se basa en la necesidad imperiosa de aumentar el volumen global de ventas de manera perpetua y progresivamente acelerada? ¿Puede la economía crecer ilimitadamente en un entorno planetario limitado?

4. ¿Cómo es posible que pueda aumentar la demanda si el poder adquisitivo real de los salarios no deja de disminuir?

5. ¿Cómo es posible que haya que concentrar el trabajo asalariado, mediante el aumento de la edad de jubilación, en lugar de expandirlo y repartirlo mediante la disminución de dicha edad de jubilación e incluso de las jornadas laborales? ¿No sería esta la manera más lógica de luchar contra el desempleo? ¿Por qué el paro estructural no deja de aumentar en todo el mundo a la vez que los beneficios de las grandes compañías transnacionales también aumentan de manera sostenida?

6. ¿Cómo es posible que todos los países (incluyendo gobiernos, empresas y particulares) estén en deuda al mismo tiempo y en todas partes?. ¿Quiénes son y dónde residen los acreedores?

7. ¿Cómo es posible que el nuevo dinero sólo pueda ser creado como deuda (petición de crédito a entidades privadas con interés usurario) en lugar de como instrumento público y neutro de intermediación destinado a facilitar la compra-venta de mercancías? ¿No son los impuestos ciudadanos y los Tesoros públicos de los países los que respaldan, en última instancia, el valor del papel-moneda que circula por el mundo?

8. ¿Por qué está taxativamente prohibido por leyes europeas la existencia de una banca pública que pueda dar crédito con criterios sociales y éticos?.  Si se permite una coexistencia entre sanidad pública/privada o entre educación pública/privada … ¿por qué no una coexistencia entre banca pública/privada?

9. ¿Cómo pueden ser devueltos los intereses de la deuda si no mediante la creación incesante de nuevas remesas de dinero asociado a nuevos préstamos? ¿No es inevitable que la deuda total de gobiernos, empresas y particulares siga creciendo de manera indefinida?

10. ¿Hasta cuando podrá sostenerse sin colapsar un sistema basado en unas premisas tan absurdas e irracionales?

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