Posts tagged ‘ludopatización’

noviembre 6, 2012

El opio del pueblo y su antídoto humanista

Ludopatización: El mejor opio del pueblo al servicio del sistema y de la legitimación de la desigualdad

Aunque muchos liberales, de izquierdas y derechas, se sigan empeñando en repetirlo, hace tiempo que la religión dejó de ser el opio del pueblo. El nuevo opio del pueblo entró sin ser visto en nuestros hogares, en nuestros cerebros y en nuestra sangre a través de las jeringuillas de la postmodernidad. El nuevo opio del pueblo se llama hoy “deporte de masas”: el fútbol que adormece nuestras mentes con su cantinela de goles y emociones vacías, las carreras de motos y coches, con sus nubes de gasolina quemada flotando en el ambiente, El nuevo opio del pueblo tiene forma de programa de TV, de falsos periodistas vociferantes, de culebrones que se llenan de llantos, maldades y amores fingidos destinados a llenar vidas solitarias. El nuevo opio del pueblo tiene ya forma de spot publicitario que, al igual que los políticos profesionales, prometen plenitud y felicidad a cambio de nuestro voto-compra. Pero sobre todo, y por encima de todos ellos, el nuevo opio del pueblo se viste hoy de juego de azar, de rifa, de décimo, de papeleta, de rasca y gana, de sorteo, de apuesta on-line, de quiniela, de cupón, de lotería. El bombardeo es letal, nos llega  de manera masiva por la radio, por la prensa, las vallas estáticas y  a través de las múltiples pantallas que rodean nuestra existencia. Nos prometen la única felicidad posible a nuestro alcance. Solo gracias a su chute de esperanza paradisíaca podremos sacudirnos nuestra miserable existencia mediocre de trabajadores grises, precarios y explotados. Gracia a ellos podremos soñar sueños que merecen la pena ser soñados porque sin ellos nuestros sueños de hoy no valen nada. Es la alienación llevada a la hipérbole, la ludopatización brutal del ser humano hundido por un sistema que ya no tiene realidades que ofrecer, que se empeña en borrar el futuro para jóvenes y viejos y que solo tiene ya opio, eso sí, en inmensas cantidades, para vendernos.

Frente a este páramo intelectual surgen grupos resistentes de gente valiosa que no está dispuesta a dejarse atrapar y que siguen empeñados en construir desde ya un futuro mejor. Hoy los humanistas nos envían su enlace apoyando la Huelga General EuroMediterránea del 14N:  Es el momento de los pueblos y de los individuos que trabajan diariamente para fabricar un futuro diferente, que anónimamente ayudan a construir  los conjuntos humanos capaces de hacerse cargo de la situación. Una democracia real, una democracia social, económica, ecológica y política. Ahora es posible crear un nuevo tejido y un nuevo vínculo entre las personas, construir nuevas reglas. Para ello cada uno deberíamos preguntarnos qué nos ofrece ya este sistema, qué futuro queremos entregar a nuestros hij@s, y  qué estamos dispuestos a hacer para conseguirlo. Es esa posibilidad de elegir entre condiciones la que nos define como seres humanos y no como máquinas o instrumentos de las elecciones de otros.

Nunca subestimes la capacidad de pequeños grupos formados por grandes personas para transformar el mundo.

El comunismo estatalista fracasa como proyecto político, el capitalismo está naufragando como motor de esperanza. Ya no tienen más mentiras creíbles que ofrecer al nuevo ser humano despierto y consciente, solo la realidad de la explotación. Tras el derrumbe del socialismo autoritario y del socialismo liberal pasokizado, es la hora del socialismo libertario. No son izquierdas, ni derechas, son los de arriba contra todos los demás. El tiempo del Humanismo está llegando

marzo 24, 2011

Liberarnos de los juegos de azar: Una medicina social

los juegos de azar, una pieza estratégica para el mantenimiento de la hipnosis colectiva

La legitimación social de la desigualdad constituye un puntal estratégico para el mantenimiento del actual modelo suicida de producción y distribución de los bienes conocido como capitalismo. En otra entrada se analizó esta cuestión fundamental para entender el estado de apatía, sumisión y confusión que parece atenazar a las sociedades hipotéticamente avanzadas en su intento de articular soluciones a la gravísima crisis sistémica que nos asola. Todos somos capaces de ver que las cosas van mal: Guerra, violencia, racismo, explotación, contaminación, adicciones, pobreza, paro… . La lista de los males es interminable pero una férrea tenaza mental nos impide implementar remedios que vayan a la raíz de los problemas. La explicación a esta desconcertante enfermedad social es la legitimación social de la desigualdad y, muy  especialmente, el papel desempeñado por los juegos de azar como mecanismo privilegiado para la perpetuación de esta parálisis colectiva. Ya en otras ocasiones hemos escrito sobre esto.

¿Que pasaría si hicieramos el experimento político de abolir por completo los juegos de azar en, por ejemplo, el estado español?. Nuestra sociedad, repentinamente privada de su principal opio psicológico, sufriría un shock de tal envergadura que, en cuestión de pocos años, quedaría profundamente transformada. En un primer momento la reacción sería de ira y agresividad, como la que experimenta un adicto cuando se le retira la sustancia que le proporciona una falsa “esperanza para vivir”. Superada esta fase la sociedad quedaría sumida en el abatimiento, el dolor y la depresión al comprender que su vida, muy posiblemente, se enfrenta a unas expectativas bastante lúgrubes circunscritas a un universo de explotación. La tercera etapa sería la del empoderamiento, la soberanía y  la liberación a través del entendimiento de que solo mediante el apoyo mutuo, la cooperación y la fuerza colectiva podemos alcanzar la verdadera plenitud individual.

La sociedad ecuatoriana, silenciada en los medios de comunicación al igual que la islandesa, nos da una auténtica lección de profundización democrática y de libertad al plantear esta cuestión en un referéndum popular, junto con otras importantes preguntas. ¿Logrará Ecuador convertirse en uno de los primeros países de nuestro entorno libres de juegos de azar?

marzo 15, 2011

La legitimación social de la desigualdad (I)

El desmontaje de los mecanimos de legitimación social de la desigualdad es una tarea prioritaria para afrontar el futuro de nuestra especie

El sistema capitalista se ha revelado en las últimas décadas como una formidable máquina generadora de desigualdad. Es un elemento vital en la supervivencia del sistema implementar mecanismos sociales capaces de legitimar dicha desigualdad, de manera que sea incorporada por la psicología individual de los sujetos como algo normal, inevitable o incluso deseable. No es fácil conseguir este efecto en la mente de los ciudadanos ya que se trata de una tendencia que se revela contraria a la memoria genética de la especie, conservada por mujeres y hombres de una manera instintiva. A ningún político de ningún partido se le ocurriría confesar abiertamente que su programa no está orientado por los valores de Justica e Igualdad debido a que estos valores apuntan hacia nuestra supervivencia colectiva, siendo algo innato y natural en el ser humano. Por tanto la legitimación social de la desigualdad solo puede ser impulsada mediante “mecanismos indirectos” y nunca de manera frontal por el rechazo instantáneo que nos produciría. Pero … ¿cuáles son algunos de estos mecanismos sutiles para la fabricación de un consenso que opera en contra de nuestros propios intereses colectivos?. Destacaremos 4 principales:

* Culpabilización de las víctimas: Los mensajes que se lanzan desde los sistemas de creación de opinión tienden a establecer que el nivel de riqueza de cada individuo está estrechamente relacionado con su nivel de esfuerzo,  laboriosidad y sacrificio. Por supuesto solo se trata de un tópico que no mantiene relación con los hechos cotidianos. La pobreza, desde este punto de vista, solo sería la consecuencia lógica de la falta de capacidad de trabajo, de la ausencia de ambición, de la vagancia, el vicio o la depravación. Según esta perspectiva “cada uno recibe lo que se merece” y, por tanto, las víctimas de la explotación o la pobreza son, en una buena parte, culpables de su realidad. Bajo este prisma de análisis los ricos quedan liberados de cualquier responsabilidad sobre la situación miserable de las masas desposeídas y la desigualdad queda legitimada como resultado de un sistema lógico de premios y castigos.

* Naturalización de la búsqueda del lucro personal como fundamento social: Los mecanismos de conformación de la opinión llevan décadas transmitiendo la idea de que la acumulación ilimitada de beneficios no sólo es legítima sino incluso deseable como motor de la actividad económica. Los grandes ideólogos del sistema desde Smith hasta Friedman intentan manipular el afán de justicia universal a través del establecimiento del axioma que consagra la potenciación del egoísmo como el mejor principio distributivo y la mano invisible del mercado como fuerza equilibradora aliada del bien. Esta teleología, que recuerda inevitablemente al teorema ultraconservador del “diseño inteligente”, actúa en la práctica como un principio dogmático-teocrático que debe creerse a pesar de que toda la evidencia empírica apunta en sentido inverso. Si el lucro personal es el principio máximo que debe impulsar el funcionamiento de una sociedad se tenderá a aceptar como normal que los ricos sean cada vez más ricos ya que son los que demuestran más habilidad en el manejo de las reglas naturales que rigen la interacción social.

* Manipulación de la teoría darwiniana de la “lucha por la existencia”: Los estudios originales de Darwin llegaban a la conclusión de que las especies más capaces de adaptarse al medio se imponen a las menos aptas. La manipulación aquí consiste en transmitir la idea de que la lucha por la supervivencia se produce entre individuos de una misma especie cuando, en realidad, esa lucha se produce contra las duras condiciones externas que el medio les plantea, actuando los individuos de una misma especie de manera colectiva, solidaria y cooperativa en la gran mayoría de las ocasiones. Las especies raramente desaparecen en lucha contra otras especies sino al verse doblegadas por circunstancias climáticas, químicas o atmosféricas hostiles. Tampoco tienden a acumular recursos sino a utilizarlos de manera racional. Sin embargo el neodarwinismo y el darwinismo social deforman las tesis originales de Darwin para fabricar un imaginario colectivo de lucha mortal entre iguales y de competencia cruel por el acaparamiento de bienes estratégicos. La teoría neoliberal adopta esta visión envenenada de la evolución natural para aplicarla de una manera altamente reduccionista al mundo de la economía, aspirando así a legitimar la desigualdad social como una consecuencia de la natural diferencia de aptitud de los grupos sociales a la hora de “adaptarse” al medio, entendiendo por tal la capacidad para generar plusvalías monetarias siempre crecientes.

* Potenciación indiscriminada de los juegos de azar: Los mecanismos anteriores quedan perfectamente plasmados de manera tangible en la ludopatización de la sociedad a través de un continuo bombardeo promocional de todo tipo de sorteos, loterías, rifas, casinos y cupones que nos prometen ingentes premios a cambio de prácticamente nada. Basta escuchar 1 hora de radio en algunas de las principales cadenas comerciales para darnos cuenta de la enorme envergadura de este lavado de cerebro permanente que penetra en la psique de los individuos dentro del contexto de las sociedades capitalistas. El mensaje codificado es claro: La acumulación de riqueza no es solo legítima y deseable sino que además se constituye en el ideal máximo de felicidad para cualquier individuo en “su sano juicio”. No importa que se transfiera riqueza de muchos a los bolsillos de pocos porque, en última instancia, esa captación desmesurada de bienes debe ser el objetivo final de cualquiera de nosotros, tanto a nivel individual como en términos de clan, peña, tribu, familia o clase.

A nadie debe extrañar que estas ideas y mecanismos, operando a pleno rendimiento, conduzcan hacia la “elección democrática” de partidos abiertamente neoliberales y neofascistas.

Sin embargo la hipnosis colectiva que estas psicologías deformes producen en un porcentaje importante de ciudadanos tienden a revertirse de manera inevitable ante nuevas fuerzas contrasistémicas que desmonten sus argumentos y los sustituyan por fundamentaciones humanistas y racionales. Esto ya se está produciendo con la emergencia de los nuevos paradigmas ecologistas, decrecentistas, libertarios, feministas, pacifistas, indigenistas y por multitud de movimientos sociales y ciudadanos que reclaman el apoyo mutuo como única vía para enfrentarnos a las graves amenzas medioambientales que actualmente acechan a nuestra especie. La legitimación de la desiguladad, en este contexto, equivale a la legitimación del suicidio colectivo. La historia de la vida demuestra que sólo la cooperación radical constituye un pasaporte para el futuro.

[Esta entrada ha sido ampliada con argumentos adicionales en La legitimación social de la desigualdad (II)]

enero 20, 2011

La explotación del trabajador y el síndrome de Estocolmo

Rebelión contra la explotación, única solución

No es difícil observar, en la actual fase explosiva del capitalismo, como las clases adineradas se resisten salvajemente a ver decrecer sus márgenes de beneficio y no vacilan en su pretensión de profundizar la explotación progresiva de la fuerza de trabajo. Los capitales se mueven por todos los rincones del globo de manera fulminantemente depredadora, buscando siempre el mejor nicho posible para esquilmar al asalariado y a la naturaleza (sus únicas fuentes de ingreso), tan brutal e impúnemente como les sea posible. La existencia de regímenes dictatoriales, con suspensión del derecho de huelga, imposibilidad de afiliación a sindicatos independientes y libertad de acción represiva, conforman un panorama ideal para la valorización de sus capitales. Ejércitos de trabajadores de reserva, sistemáticamente pauperizados, proporcionan una ventaja estratégica para las clases explotadoras en esta guerra asimétrica del capital contra el trabajo. Algunos ciudadanos, rehenes del terrorismo financiero, terminan por desarrollar una suerte de Síndrome de Estocolmo que les crea un lazo de sumisión y dependencia afectiva respecto a sus captores. El sistema consigue humillarlos hasta el punto de que terminan por interiorizar una condición de derrotados que los alinea con sus agresores y los enfrenta con quienes los defienden, de la misma forma que les sucede a muchas víctimas de abuso o maltrato. La psicología experimental ha descrito las particularidades de este bucle de dependencia emocional entre dominador y dominado partiendo de modelos como el de la “indefensión aprendida” . El síndrome de Estocolmo de los asalariados explica, en una buena parte, como los partidos neoliberales, sicarios de los intereses de los grandes causantes de la crisis sistémica, arrojan aún buenas expectativas electorales en importantes países. La alienación  se ve perfectamente reforzada y complementada con execrables mecanismos de control cognitivo, (imprescindibles para la legitimación social de la desigualdad, la explotación y la acumulación de recursos necesarios para el bienestar de muchos en manos de pocos), como las loterías y  los juegos de azar. Todo vale con tal de nublar la comprensión de los hechos económicos y políticos que regulan nuestra vida , en la que tras cualquier forma de acumulación se esconde la perpetración de un robo legalizado.

Pero frente a este panorama sombrío no debemos olvidar que contínuamente aparecen grupos fuertemente combativos que no aceptan la lógica de la sumisión y que se rebelan contra los abusadores. Recientemente en Túnez hemos visto algún ejemplo que también es posible contemplar en otros muchos lugares y momentos de la historia. En cierta forma es nuestra decisión aceptar la lógica de la complicidad con los torturadores o revolvernos contra esas oligarquías tiránicas y fácilmente identificables que se nutren exclusivamente de la expropiación del trabajo y la riqueza de todos. A pesar de la resignación de un segmento de los explotados el grito de la Justicia está emergiendo  y resonará como un estruendo por los cinco continentes, con especial atención  a nuestra hermana África, durante el próximo Foro Social Mundial en Senegal.

diciembre 25, 2010

Sembradores de odios e ilusiones pueriles

Los sembradores de odios contra los débiles, grandes criminales de nuestro tiempo

La siembra del odio es una de las principales estrategias que el capital pone en juego cada día para aferrarse a su poder hegemónico. Los numerosos canales de comunicación a su servicio, perfectamente representados por la caverna mediática, se aplican a fondo y de manera continua en inocular a la gente ese  virus letal formado por puro odio contra determinados grupos o contra personas individuales. Odio contra el musulmán, odio contra el catalán, contra el homosexual, contra el funcionario o contra el sindicalista. Odio contra Chávez, odio contra el comunismo, odio contra Irán, contra el inmigrante o contra los gitanos.  Cuanto más odiemos mejor para ellos. Por supuesto las buenas dianas para el odio deben ser personas o colectivos con escasas posibilidades de defensa, nada de odiar a los fuertes o los poderosos. El odio nos individualiza y nos hace perder la correcta percepción de los verdaderos agentes causales de los problemas. El odio nos hace más vulnerables a la propaganda y predispone a muchos para la aceptación sumisa de las recetas patronales y las falsas soluciones neoliberales ante el expolio que las élites económicas de la sociedad ejercen con impunidad. Los que propagan el odio son los mismos que han creado la crisis y son sus principales beneficiarios.

La inoculación del odio combina perfectamente con la potenciación del egoísmo y la disolución práctica de la solidaridad. La búsqueda de la Justicia como motor ético de nuestro ser y estar en el mundo queda sustituida por la búsqueda a ultranza de un bienestar aislado. Mecanismos de control y dominación como las loterías y los juegos de azar desempeñan un papel fundamental en este engranaje. ¿Para qué afanarnos en buscar la Justicia del reparto cuando el sistema nos ofrece una vía directa al bienestar personal a través de la acumulación individual?. ¿Para qué preocuparte por mejorar el mundo si yo, el capital, te ofrezco la felicidad inmediata en forma de cupón premiado, décimo de lotería o bonoloto?. Sencillos mecanismos de manipulación e hipnosis social que las élites siguen administrando con certera eficiencia. De momento la siembra de odio y el egoísmo sigue funcionando para la caverna pero… ¿por mucho tiempo más?.

mayo 30, 2010

La cultura del esfuerzo

Conseguir esto no es cuestión de azar, sino de trabajo y esfuerzo colectivo

En todo tipo de tertulias comprobamos a diario un clamor general que coincide en afirmar la pérdida de la cultura del esfuerzo como uno de los principales problemas que hay que resolver para mejorar nuestras expectativas de desarrollo social. Se sostiene, en este caso con plena razón, que ha habido un cierto declive en la motivación intrínseca de los individuos hacia la realización de tareas que sólo se vean recompensadas tras un largo lapso de tiempo. Entender porqué se produce este efecto en la sociedad actual nos llevará a formular las propuestas adecuadas para comenzar a revertir la situación:

1) Uno de los orígenes principales de esta pérdida de motivación hacia el esfuerzo como medio de obtener objetivos vitales es la fuerte ludopatización de la sociedad. En la vida cotidiana se nos bombardea con múltiples mensajes que nos inducen a pensar que el azar es nuestra esperanza principal de progreso personal: loterías del estado, cupones, quinielas, primitivas, bono-lotos, casas de apuestas on-line, sorteos como incentivo de venta, salones de juego directo, máquinas tragaperras, bingos y un sinfín de propuestas similares nos inundan por doquier. El mensaje es “la vida es una tómbola, juega porque es la principal  y casi única vía para escapar de tus problemas y de tu anodina existencia”. La dramática ludopatización de la sociedad es un auténtico torpedo en la línea de flotación de la “cultura del esfuerzo” y es quizás una de las principales causas de su declive. En consecuencia la primera medida efectiva a tomar sería la fuerte reducción o eliminación del asfixiante ambiente ludopatizante que nos envuelve, es decir la práctica prohibición de los juegos de azar. El propio funcionamiento de la economía se ha revestido de este halo de imprevisibilidad, azar, especulación o casino. Grandes fortunas se hacen o deshacen en bolsa en cuestión de minutos a partir de determinadas “apuestas” sobre un determinado valor. ¿Qué sentido tiene esforzarse si hay tantas maneras de hacerse millonario de manera rápida, contundente y sin grandes incomodidades?

2) La sociedad hiperconsusmista que el capitalismo ha construido necesita placeres rápidos e instantáneos. Esperar no entra en el vocabulario del márketing directo y agresivo que nos ahoga. ¿Te gusta? ¡Pués consíguelo ya!. Si no tienes dinero para pagar no te preocupes, te damos crédito. Fruto de esta patologización consumista del individuo nos vemos sumidos en una gigantesca deuda privada. El 85% de la deuda española, así como en el resto del mundo, es deuda privada. Aunque este dato suele permanecer convenientemente velado, las familias deben más que las propias administraciones públicas. Sin embargo esto no parece ser problema para los ideólogos del sistema que siguen induciendo a la gente hacia el consumo y endeudamiento compulsivo. La segunda medida podría ser, por tanto, gravar con un fuerte impuesto todos los gastos publicitarios de las grandes empresas. El nuevo mensaje sería: Consume sólo los productos que necesites y procura ahorrar primero, mediante tu esfuerzo, antes de adquirirlos para no tener que endeudarte. El crédito, tanto para empresas como para particulares, debe ser administrado con gran responsabilidad por instituciones bajo control público. La pura lógica de la cultura del esfuerzo nos dice: “Si quieres gastar ahorra primero”.

3) La cultura del esfuerzo no es solo un logro individual sino también colectivo. El sentirse parte integrante de un proyecto compartido constituye un potente factor motivacional añadido para los indivíduos en su propio desempeño individual, como ha demostrado en innumerables ocasiones la Psicología Social. Las comunidades que más han conseguido progresar trabajan de manera cooperativa en la búsqueda de objetivos comunes. Cuando los elementos colectivos se ponen en valor los individuos creamos más y mejor con la ilusión de no defraudar el esfuerzo de los compañeros y la expectativa que estos depositan sobre la calidad de nuestra aportación. En la naturaleza tenemos innumerables ejemplos de este tipo de esfuerzo colectivo, desde la construcción de una colmena por parte de las abejas hasta la elaboración de una enciclopedia del conocimiento humano a partir de una red de unidades colaborativas. La tercera medida para recuperar esta cultura del esfuerzo es la puesta en valor del concepto de laboriosidad colectiva, tan propio de las culturas orientales o de autores clásicos como Kropotkin, que debería ser de lectura obligatoria en los centros educativos.

La ludopatización de la sociedad y la economia, la facilitación compulsiva del consumismo mediante deuda,  junto con el fomento de la despreocupación individualista son las principales causas del socavamiento de la cultura del esfuerzo en Occidente. Nada como la reversión de estos factores desencadenantes para fortalecer este pilar necesario para la construcción de una nueva sociedad más sana, potente, cohesionada y esforzadamente comprometida con su futuro.

diciembre 22, 2009

La lotería dispara a quemarropa contra la conciencia de clase proletaria

El bueno de Carlos Marx murió convencido de que la clase proletaria estaba predestinada, debido a una especie de determinismo sociológico, a levantarse contra la minoría capitalista para acabar derribándola. André Gorz realizó un análisis crítico sobre este acto de fe protagonizado por el materialismo histórico marxiano. Sus pronósticos revolucionarios, hasta el momento, se han cumplido de una forma extremadamente parcial. No sabemos bien si este resultado se produce por importantes errores de análisis y cálculo o por una simple cuestión de insuficiente horizonte temporal histórico para la correcta evaluación de su teoría. Lo que si parece claro es que el capitalismo y su élite intelectual dirigente estudiaron con atención el pensamiento de Marx, tomando muy en serio sus planteamientos como una amenaza directa sobre su control hegemónico de la sociedad. En consecuencia era necesario implementar toda una serie de estrategias de ingeniería social, cultural y mediática diseñadas específicamente con el objetivo de conseguir que sus pronósticos no se hicieran realidad. Sería una tarea enciclopédica analizar toda la panoplia de mecanismos sociales desplegados por el capital para revertir, hasta la fecha, la profecía marxista. Me limitaré a señalar uno, a mi juicio fundamental en Occidente: Las loterías y apuestas patrocinadas por el poder.

La lotería nacional, junto con otras numerosas formas de los juegos de azar, ha sido un misil directo contra la línea de flotación de una hipotética conciencia de clase proletaria. Se trata de un mecanismo extremadamente poderoso, a la vez que sutil, para colonizar y formatear la mente de los trabajadores en la dirección apropiada a los intereses del sistema capitalista ya que:

– Legitima la acumulación privada de riqueza como un logro asequible y deseable para cualquier individuo. El hecho de que esa acumulación para unos pocos se produzca como consecuencia de privar a muchos de parte de sus bienes se presenta de forma que sortea con magnífica eficacia cualquier reticencia ética, sea atea o cristiana, al respecto, desmantelando por la vía de los hechos el mensaje político del socialismo.

– Consigue crear en el imaginario colectivo un potente vínculo entre riqueza material y felicidad personal. El papel salvífico otorgado al “Dios Dinero” queda magnificado hasta el punto de que la palabra sagrada “euros” se repite como una oración salmódica durante interminables horas en el famoso macro-sorteo de diciembre. Si la desmonetarización progresiva de la vida es contemplada por el ecosocialismo, el cristianismo o el anarquismo como uno de los remedios imprescindibles para superar la actual crisis sistémica, la lotería es justamente su anatema.

– Sitúa al trabajador ante un objetivo vital que consiste precisamente en pasar a formar parte de la clase rica y especuladora, rompiendo cualquier vínculo de sintonía, solidaridad, unión o metas compartidas de lucha por la justicia económica con los pobres y los explotados. Su mensaje es “No hay salvación para los de tu clase. Si quieres ser feliz solo te queda pasarte al enemigo”.

Lo que la lotería nos propone en realidad es una completa reversión del ideal socialista de igualdad, solidaridad y justicia, pasando a sustituirlo por un nuevo credo inverso basado en la acumulación, la insolidaridad y el egoísmo como bases de la existencia. Mientras el socialismo propone repartir de manera que se eviten bolsas de acumulación, la lotería nos dice, con palabras llenas de “bondad navideña”, que lo realmente deseable es lo contrario, es decir, quitar a los muchos para concentrar la riqueza en unos pocos agraciados, generando nuevas bolsas de acumulación en detrimento de las mayorías que pasarán a ser un poco más pobres. El órdago capitalista contra la conciencia colectiva de clase proletaria ha sido tan demoledor  que no es raro contemplar en los locales de hipotéticos partidos de izquierda el número que los miembros del comité están jugando para el próximo sorteo. Con la lotería el capitalismo ha conseguido colocarle al socialismo y al cristianismo un gol antológico por toda la escuadra, con tal potencia y precisión que el portero ni siquiera se ha enterado.

Creemos modestamente que en la sociedad madura del futuro no habrá sitio para la lotería, ni para ningún tipo de actividad especulativa de casino, incluyendo “en el lote” a la Bolsa.  Quizás mi pronóstico se reúna con el del bueno de Carlos Marx en el limbo de las causas etéreas o quizás algún día ambos puedan revestirse con el ropaje de la realidad. Sólo el tiempo tiene la respuesta.

mayo 26, 2009

La ludopatización de la sociedad.

moneyAún está medio dormido pero los tantanes mediáticos del despertador ya aguijonean su mente, como cada mañana, con el enésimo sorteo, rifa, apuesta, premio, casino o boleto que le transportará por la vía rápida al mundo de la felicidad. La ideología del egoísmo le lanza sus obscenas armas de seducción mientras le susurra al oído “tú también podrás ser rico”. La fantasía de omnipotencia nubla su mente, como cualquier otra sustancia adictiva, a la vez que le sumerge en mundos virtuales de elitismo y plenitud. El premio no llegará, sin embargo la huella mental de esta búsqueda dejará su marca en forma de despreciativo desdén hacia todos los pobres, hacia los “perdedores” y en amor incondicional hacia el poder balsámico de la posesión. Un trozo de papel lleno de números será su trampolín hacia la única verdad. Su alma ya casi levita sobre la chusma, mientras en sus oídos suena la musiquilla de la ilusión programada en laboratorio.

La epidemia de juegos de azar que nos asola concentra aún más la riqueza, quitándole a muchos para dárselo a pocos, a la vez que estimula un cierto sentimiento de alejamiento (por no decir de “repugnancia mental”) hacia el mundo de la pobreza o hacia el ideal de la Justicia económica o distributiva. La hipócrita Derecha política se rasgará indignada las vestiduras por la “pérdida de valores” en nuestra juventud , el “relativismo moral” y otros síntomas de degradación colectiva, sin querer atajar jamás sus causas evidentes.

Los poderes públicos están consientiendo la ludopatización progresiva de la sociedad, arma avanzada para la penetración del pensamiento único en nuestro imaginario colectivo, mientras la izquierda timorata y aturdida recibe golpes en su línea de flotación sin enterarse siquiera del lugar desde dónde le vienen los impactos.

Etiquetas:
enero 24, 2009

Sociedad ludopatizada, sociedad alienada

ludopatia2Desde la mañana a la noche los mensajes que nos incitan a sumergirnos en el juego de azar son continuos: El cuponazo de la ONCE con sus estúpidas canciones, la primitiva con su bote, la quiniela, la lotería nacional, las carreas de caballo, las casas de apuestas … amén de todo el aluvión de sorteos que miles de empresas privadas promueven cada día como reclamo para el consumo de sus productos. Por si esto fuera poco ya tenemos también los casinos on-line, a través de internet. Los peores instintos del ser humano, aquellos que nos individualizan y nos aislan haciéndonos más egoístas y menos solidarios, son sobreexcitados por esta machacona publicidad patologizante. Estos mensajes carcomen a hombres y mujeres en sus entrañas éticas, presentándoles el horizonte de la riqueza material como el “sumun” de la felicidad, el sosiego y la paz interior. Las administraciones públicas que aceptan y promueven este virus han perdido el norte, están quemando las naves en lo que respecta a la protección del capital humano y el tejido comunitario aún existente en Europa. Todos los valores superiores quedan sepultados debajo del único valor “auténtico”: la posesión de riqueza material. No importa inocular el destructivo gen ludopatizante en la médula de la sociedad si con ello alguien puede seguir haciéndose más y más rico. La lógica capitalista impone su siniestra “racionalidad” suicida a través de la cual todos debemos ser un poco más pobres y dependientes para que la riqueza pueda seguir concentrándose. Todo un sistema de pensamiento que constituye una auténtica bomba de relojería para el futuro de comunidades humanas enlazadas en la búsqueda del bien común. Un auténtico festín para todos aquellos que no creen en la bondad intrínseca del ser humano. “Gracias”, capitalismo por empeñarte con tanto ahínco en hacernos cada día a todos un poco peores.

diciembre 22, 2008

Las ruedas dentadas del sistema

narcótico antirevolucionario

narcótico anti-revolucionario

Hoy es uno de los días más felices del año para el capitalismo local.
Vuelve a consumarse el “evangelio invertido” de quitar a muchos para dar a pocos. La ideología que predica que la riqueza debe concentrarse en lugar de repartirse encuentra en la lotería a uno de sus mayores aliados para penetrar en nuestros cerebros de una manera dulce, suave y navideña.

Hoy el pueblo se hace rehén de los cantos de sirena y las trampas del capitalismo. Al final de la jornada la mayoría será un poco más pobre para que unos pocos consigan el objetivo que marca el sistema y que “martillea” cada día nuestra alma a golpe de spot publicitario: ¡Hazte rico y olvídate de todo!.¿Transformar el mundo?…¡Eso es cosa de estúpidos pobres!

noviembre 8, 2008

lotería, contaminación y otros absurdos


Ya se otea en el horizonte la aparición de las fechas navideñas y con ellas la presión ideológica invisible que nos empuja a cometer un aluvión de actos extraños:

* Comprar lotería de navidad, para que la riqueza se concentré aún más si cabe. La lotería supone quitarle a muchos para dárselo a pocos. Es otro más de los inventos del capitalismo para excitar nuestro egoísmo personal y nuestro afán de lucro, a costa de esquilmar un poco más los bolsillos de millones de personas. Sintetiza perfectamente el fundamento ideológico del sistema imperante inoculando en nuestros aturdidos cerebros la nefasta “cultura del pelotazo”, eso sí, en versión navideña.

* Encender millones de bombillas, que supondrán un gran despilfarro de energía y de emisiones contaminantes, con el único e inconfesable objetivo de crear un clima de enajenación mental transitoria que nos incite al consumismo desmedido.

* Beber importantes cantidades de alcohol (poniendo en muchos casos en riesgo nuestra propia vida y la de los demás), fumar, comer en exceso, someter nuestro cuerpo al maltrato interior. Y lo que hacemos con nosotros mismos constituye un reflejo perfecto de lo que hacemos con nuestro planeta, atentando contra las más elementales reglas de la racionalidad.

Mientras esto sucede 10.000 niños mueren al día en el mundo por desnutrición.

¿Por qué seguir aceptando una matriz ideológica que nos empuja hacia la autodestrucción?

Etiquetas:
A %d blogueros les gusta esto: