Posts tagged ‘marxismo’

enero 29, 2011

¿Dónde se esconde el enemigo del pueblo?

Egipto-2011: Trabajadores y soldados unidos frente al monopolio del poder. La Historia en movimiento

Ahora en Egipto el enemigo ya no es el ejército. Los soldados y el pueblo están en el mismo bando. El enemigo es la gran banca internacional, los mercados financieros, los especuladores, las grandes compañías petroleras, armamentísticas, farmaceúticas… y por supuesto los tiranos y los políticos corruptos que representan estos intereses dentro de los estados. Allí donde se encuentre un monopolio concentrado de poder estará el enemigo del pueblo.

Carlos Marx, como médico social, pudo haberse equivocado en el tipo de tratamiento necesario para enfrentar la enfermedad o en la prescripción de los medicamentos más apropiados. Sin embargo acertó de pleno en el diagnóstico del mal. Después de más de 100 años nadie ha conseguido hacer un estudio de base más preciso sobre las dinámicas internas que rigen el funcionamiento del sistema capitalista y su intrínseca tendencia destructiva.

Lo que estamos viendo estos días en Túnez o Egipto (y esperamos que pronto en Marruecos, Argelia, Libia, Yemen o Jordania) es una LUCHA DE CLASES como un castillo. Marx acertaba completamente en este punto. La Historia está viva, las placas tectónicas de la sociedad se confrontan constantemente buscando nuevos reequilibrios. Muchos movimientos son subterráneos, inapreciables a simple vista. Pero las energías se van acumulando y estallan de repente en forma de movimientos sísmicos o erupciones volcánicas.

En este tablero de ajedrez de la lucha de clases en el siglo XXI la dama capitalista es Arabia Saudí. Cuando esa pieza haya caído (y a buen seguro caerá) la balanza de la partida de la Historia dará un vuelco radical. Estemos atentos, apoyemos las luchas libertarias de los pueblos y, sobre todo, no repitamos errores del pasado.

agosto 29, 2010

¿Es el marxismo una doctrina anticristiana?

Una de las principales conclusiones de “El Capital” es la afirmación de que el trabajo humano es la fuente de todo valor. Si añadimos la materia prima bruta como complemento indispensable al trabajo del ser humano para que éste sea fructífero tendremos las palabras pronunciadas en la eucaristia (“Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida”), palabras a su vez tomadas de viejas citas bíblicas. El pan (junto con el vino) simboliza aquí la riqueza de los dones que nos permiten perpetuar nuestra existencia y su origen está en el trabajo, como fuente de todo valor … ¿No serán el marxismo y el cristianismo dos caras de una misma moneda humanista?

El debate es casi tan antiguo como el propio marxismo. No será difícil encontrar acérrimos defensores de posiciones completamente antagónicas al respecto dentro del universo heterogéneo de la Izquierda. En este caso queremos aportar un par de citas elaboradas en forma de comentarios por el compañero Juancho,  en esta entrada de la web kaosenlared:

“En Latinoamérica se puede hacer una Revolución sin los Cristianos pero nunca contra los cristianos (aprox. el 90% de la población latinoamericana es cristiana). Mitificado y divinizado por la Iglesia Católica, Apóstolica y Romana, se despoja a Jesús de su dimensión ética y humana, convirtiéndolo en un fetiche, en una figura inofensiva que ayuda a legitimar el consenso capitalista.

Considero importante liberar a Cristo de la fetichización, hacerlo pueblo y reconocerlo como lo que fue: Revolucionario.

Algunos dogmáticos marxistas suelen citar a Marx a medias, momificarlo y convertirlo en teoría metafísica… A continuación, presento la cita completa cuando Marx habla sobre la religión como opio de los pueblos,  para aclarar el sentido que Marx le da a la frase, que expresa, más allá de un ataque a la religión, una crítica a la religión entendida como felicidad ilusoria

“La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo.”

“Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad ilusoria del pueblo para que pueda darse su felicidad real. La exigencia de renunciar a las ilusiones sobre su condición es la exigencia de renunciar a una condición que necesita de ilusiones. La crítica a la religión es, por tanto, en germen, la crítica del valle de lágrimas, cuyo halo lo constituye la religión”

Para Marx y Engels, la crítica del cielo se transforma así en crítica de la tierra; el objetivo es transformar las condiciones sociales reales y no la lucha “unilateral” contra la religión. Estaban interesados en entender y explicar formas históricas y sociales concretas de religión. Intentaron una visión dialéctica de los fenómenos religiosos: si criticaban reiteradamente el papel ideológico en favor del sistema económico y político, cumplido por las religiones y los jerarcas religiosos, apreciaban a la vez el aspecto reivindicativo de las aspiraciones religiosas y la forma como una y otra vez se convirtió en factor de resistencia y lucha de los oprimidos para cambiar el sistema social.

Rosa de Luxemburgo también expresa su opinión al respecto en su escrito El Socialismo y las Iglesias  y señala:

La flagrante contradicción que existe entre las acciones del clero y las enseñanzas del cristianismo debe ser materia de reflexión para todos. Los obreros se preguntan por qué, en su lucha por la emancipación, encuentran en los siervos de la Iglesia enemigos y no aliados. ¿Cómo es que la Iglesia defiende la riqueza y la explotación sangrienta en vez de ser un refugio para los explotados?

Los revolucionarios quieren el “comunismo”; eso es principalmente lo que el clero les reprocha. En primer lugar es evidente que los curas que hoy combaten al “comunismo” en realidad combaten a los primeros apóstoles. Porque éstos fueron comunistas ardientes.

En cambio, los servidores de la Iglesia sólo llevan al pueblo palabras de humillación y desaliento. Y si Cristo reapareciera hoy sobre la tierra seguramente atacaría a los curas, obispos y arzobispos que defienden a los ricos y explotan a los desgraciados, así como antes atacó a los mercaderes, a quienes echó del templo para que su innoble presencia no manchara la Casa del Señor.

Si los principios revolucionarios del Cristianismo, censurados y ocultados por la cúpula eclesiástica, sirven para hacer Política Revolucionaria con el 90% de los latinoamericanos, bienvenidos sean”.

PD. La frase de Marx está en Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1844), la frase de Luxemburgo está en El socialismo y las iglesias (1905).

PD2: Para un estudio completo de las complicidades entre el pensamiento anticapitalista de Marx y el pensamiento cristiano originario puede acudirse a la obra de Enrique Dussel “Las metáforas teológicas de Marx“.

diciembre 22, 2009

La lotería dispara a quemarropa contra la conciencia de clase proletaria

El bueno de Carlos Marx murió convencido de que la clase proletaria estaba predestinada, debido a una especie de determinismo sociológico, a levantarse contra la minoría capitalista para acabar derribándola. André Gorz realizó un análisis crítico sobre este acto de fe protagonizado por el materialismo histórico marxiano. Sus pronósticos revolucionarios, hasta el momento, se han cumplido de una forma extremadamente parcial. No sabemos bien si este resultado se produce por importantes errores de análisis y cálculo o por una simple cuestión de insuficiente horizonte temporal histórico para la correcta evaluación de su teoría. Lo que si parece claro es que el capitalismo y su élite intelectual dirigente estudiaron con atención el pensamiento de Marx, tomando muy en serio sus planteamientos como una amenaza directa sobre su control hegemónico de la sociedad. En consecuencia era necesario implementar toda una serie de estrategias de ingeniería social, cultural y mediática diseñadas específicamente con el objetivo de conseguir que sus pronósticos no se hicieran realidad. Sería una tarea enciclopédica analizar toda la panoplia de mecanismos sociales desplegados por el capital para revertir, hasta la fecha, la profecía marxista. Me limitaré a señalar uno, a mi juicio fundamental en Occidente: Las loterías y apuestas patrocinadas por el poder.

La lotería nacional, junto con otras numerosas formas de los juegos de azar, ha sido un misil directo contra la línea de flotación de una hipotética conciencia de clase proletaria. Se trata de un mecanismo extremadamente poderoso, a la vez que sutil, para colonizar y formatear la mente de los trabajadores en la dirección apropiada a los intereses del sistema capitalista ya que:

– Legitima la acumulación privada de riqueza como un logro asequible y deseable para cualquier individuo. El hecho de que esa acumulación para unos pocos se produzca como consecuencia de privar a muchos de parte de sus bienes se presenta de forma que sortea con magnífica eficacia cualquier reticencia ética, sea atea o cristiana, al respecto, desmantelando por la vía de los hechos el mensaje político del socialismo.

– Consigue crear en el imaginario colectivo un potente vínculo entre riqueza material y felicidad personal. El papel salvífico otorgado al “Dios Dinero” queda magnificado hasta el punto de que la palabra sagrada “euros” se repite como una oración salmódica durante interminables horas en el famoso macro-sorteo de diciembre. Si la desmonetarización progresiva de la vida es contemplada por el ecosocialismo, el cristianismo o el anarquismo como uno de los remedios imprescindibles para superar la actual crisis sistémica, la lotería es justamente su anatema.

– Sitúa al trabajador ante un objetivo vital que consiste precisamente en pasar a formar parte de la clase rica y especuladora, rompiendo cualquier vínculo de sintonía, solidaridad, unión o metas compartidas de lucha por la justicia económica con los pobres y los explotados. Su mensaje es “No hay salvación para los de tu clase. Si quieres ser feliz solo te queda pasarte al enemigo”.

Lo que la lotería nos propone en realidad es una completa reversión del ideal socialista de igualdad, solidaridad y justicia, pasando a sustituirlo por un nuevo credo inverso basado en la acumulación, la insolidaridad y el egoísmo como bases de la existencia. Mientras el socialismo propone repartir de manera que se eviten bolsas de acumulación, la lotería nos dice, con palabras llenas de “bondad navideña”, que lo realmente deseable es lo contrario, es decir, quitar a los muchos para concentrar la riqueza en unos pocos agraciados, generando nuevas bolsas de acumulación en detrimento de las mayorías que pasarán a ser un poco más pobres. El órdago capitalista contra la conciencia colectiva de clase proletaria ha sido tan demoledor  que no es raro contemplar en los locales de hipotéticos partidos de izquierda el número que los miembros del comité están jugando para el próximo sorteo. Con la lotería el capitalismo ha conseguido colocarle al socialismo y al cristianismo un gol antológico por toda la escuadra, con tal potencia y precisión que el portero ni siquiera se ha enterado.

Creemos modestamente que en la sociedad madura del futuro no habrá sitio para la lotería, ni para ningún tipo de actividad especulativa de casino, incluyendo “en el lote” a la Bolsa.  Quizás mi pronóstico se reúna con el del bueno de Carlos Marx en el limbo de las causas etéreas o quizás algún día ambos puedan revestirse con el ropaje de la realidad. Sólo el tiempo tiene la respuesta.

noviembre 24, 2009

Cristianismo, Marxismo y Decrecimiento.

Reproducimos un fragmento del excelente artículo redactado por Antonio Moreno y Teresa Bravo para Comunidades Cristianas Populares (CCP).

Rosa Luxemburgo, aún admirando el primitivo socialismo cristiano, establece una diferencia con el socialismo marxista. El socialismo cristiano es un comunismo de consumo no de producción, procura que todos tengan sus necesidades básicas cubiertas, lo que es mucho, pero no se preocupa, ni pudo hacerlo, de cómo se producen o se obtienen esos bienes. “La consigna de propiedad colectiva -nos dice- que levantaban los cristianos no se refería a los bienes de producción sino a los de consumo. No exigían que la tierra, los talleres y las herramientas se convirtieran en propiedad colectiva, sino simplemente que todo se dividiera entre ellos, casa, comida, ropas y todos los productos elaborados necesarios para vivir….. Los cristianos sólo deseaban que los que poseían la riqueza abrazaran el cristianismo y convirtieran sus riquezas en propiedad común para que todos gozaran de estas cosas en igualdad y fraternidad…Así, los cristianos de los primeros siglos eran comunistas fervientes. Pero era un comunismo basado en el consumo de bienes elaborados y no en el trabajo y se demostró incapaz de reformar la sociedad, de poner fin a la desigualdad entre los hombres y de derribar las barreras que separaban a los pobres de los ricos. Esta misma crítica es la que el marxismo hace también a la teoría del Decrecimiento. No obstante, antes de ver este punto, es necesario responder primero a la crítica que Nicolás Georgescu (padre del decrecimiento) hace de la economía marxista del comunismo soviético. Esta crítica, que la hace en los años 70, tras la caída de Krutchev y el ascenso de Brezhnev, es válida, a nuestro entender.

El comunismo soviético tiene efectivamente una visión mecanicista y economicista de la economía. “Determinista o mecanicista porque reconoce a la realidad material, a la naturaleza con sus leyes objetivas e independientes del hombre, como lo único existente y, por lo tanto, lo más importante. El ser humano, por su parte, estará totalmente determinado a conocer o captar las leyes que son propias a esa realidad exterior, objetiva e independiente del sujeto, llamada naturaleza y aplicarlas en su vida, lo que elimina la concepción histórica de la sociedad. Y es economicista porque el factor económico, las condiciones de producción resultante de las fuerzas productivas y las relaciones de producción entre ellas, es lo que determina “en última instancia” la vida social. El desarrollo histórico de la sociedad en su conjunto está determinado por lo económico” (Documentos de CPS, nº 38, p. 4, [en línea: http://www.cps.com.es/documentos.htm ] .

Sin embargo, como exponemos en el mismo trabajo, existe otro marxismo humanista que no es determinista ni economicista y, por lo tanto, puede muy bien aceptar las tesis de Nicolas Georgescu. Marx no pudo incorporar a su teoría económica las ideas de la bio-economía de N. Georgescu, porque en su tiempo no podía tener una visión ecológica causada por la globalización capitalista. No obstante, creemos que la crítica que el marxismo humanista hace del modo de producción capitalista sigue siendo válida y completa el concepto de Decrecimiento de Nicolás Georgescu.

Efectivamente, no habrá que reducir únicamente la producción y el consumo, sino el modo de producción capitalista, que influye en cómo se distribuye y consume. Si la producción, aunque decrecida, sigue siendo capitalista; si las relaciones sociales de producción están en manos de los que detentan el capital, que someten a su dominio a los que únicamente viven de la fuerza de trabajo, sea muscular o intelectual. Si sólo existe el valor de cambio y todo es mercancía, si el motor del proceso productivo es la ganancia, garantizada mediante la productividad y la competencia, este proceso seguirá siendo injusto, por muy decrecido que intentemos que sea. Creemos que el cambio del modo de producción capitalista, augurado por el marxismo humanista no soviético, completa la tesis del flujo entrópico expuesto de N.Georgescu.

Como conclusión, pues, deberíamos intentar caminar hacia un eco-socialismo. Un Decrecimiento tal como hemos expuesto, pero al mismo tiempo, con otro modo de producción, es decir socialista no capitalista.

Antonio Moreno de la Fuente
Teresa Bravo Gómez
CCP de Sevilla, 16 de noviembre 2009

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