Posts tagged ‘PIB’

noviembre 3, 2011

DesPIBizar la economía

Nunca habrá salida a la crisis sistémica si partimos de premisas equivocadas e instrumentos de medición averiados para chequear nuestro progreso. Mientras sigamos pensando que el PIB es la unidad de medida de una “buena economía” seguiremos caminando como zombis desnortados por el tablero de la historia. Basta darse cuenta de qué tipos de actividades pueden hacer aumentar nuestro PIB para entender que esa ruta lleva a Occidente hacia un destino completamente equivocado, rumbo a un futuro aún peor que el actual. ¿Qué cosas pueden hacer crecer nuestro PIB?:

Aumento de las guerras, la violencia y los conflictos armados: Este escenario hará aumentar la facturación por venta de armamento, “sistemas de seguridad”, la inversión tecnológica en industria militar y se creará empleo relacionado con ejércitos, policías y fuerzas privadas de vigilancia, control o agresión contra supuestos individuos sospechosos. Reducir los conflictos violentos locales e internacionales implicaría una importante reducción del PIB de los países “desarrollados”, mientras que la activación de dichos conflictos se convierte en fuente de crecimiento económico capitalista.

Aumento del cáncer o el SIDA: Este escenario hará aumentar la venta de todo tipo de pruebas y herramientas diagnósticas, mamografías, tomografías, scáneres, medicamentos específicos, retrovirales, etc. La industria farmacéutica se frota las manos. Reducir los niveles de enfermedad implicaría una importante reducción del PIB de los países “avanzados”.

Aumento de las adicciones y la prostitución legal: Este escenario hará aumentar la facturación de empresas relacionadas con los juegos de azar, industria del alcohol, industrias tabaqueras y todo tipo de negocios destinados a la distribución, venta y consumo de estos productos. Reducir las ludopatías sociales, el tabaquismo, la alcoholemia o la adicción al sexo de pago conllevaría importantes descensos en el PIB mundial.

Privatización de los servicios de sanidad y educación: Al ser bienes básicos que todos tendremos que seguir consumiendo su trasvase a la economía mercantilizada hará aumentar los niveles de facturación de muchas empresas del sector y la creación de nuevas empresas, aunque eso conlleve un mayor nivel de empobrecimiento y endeudamiento de enormes estratos de la sociedad. Garantizar escuelas y hospitales como bienes públicos y universales conlleva una importante merma de “oportunidades de negocio” para el sector privado que mueve la mayor parte del PIB de los países.

El PIB no nos dice nada sobre cobertura de derechos y necesidades básicas de la población, ni sobre el grado de soberanía política o libertad de los ciudadanos, ni sobre desigualdades obscenas en la distribución de la renta. ¿Tiene sentido que las agresiones a los derechos humanos puntúen de manera positiva en nuestros balances económicos?, ¿Tiene algún sentido seguir midiendo la bondad de un proyecto político en función del PIB?

marzo 4, 2011

Economía estacionaria

La economía del crecimiento, un callejón sin salida

Cada vez son más las asociaciones internacionales interesadas en el diseño político de un nuevo modelo alternativo al actual sistema capitalista, que cada día se revela más insostenible. Un ejemplo es el “casse” (Centro para la anticipación de una economía de estado estacionario) que ha publicado este interesante extracto de informe: EnoughIsEnough_Summary_ES.

Las dinámicas actuales de la globalización capitalista ponen de manifiesto, dramáticamente, la insuficiencia teórica del modelo ideológico dominante desde el punto de vista de la cobertura de necesidades básicas para la población mundial. Como ya hemos reseñado en otros textos las contradicciones y callejones sin salida del sistema basado en el crecimiento se hacen ya muy difíciles de ocultar. El progreso pasa obligatoriamente por la emergencia radical de un nuevo paradigma que se construya sobre la lógica del reparto y la distribución, en sustitución de la actual lógica de la concentración y la acumulación.

El indicador por antonomasia para medir la salud de la economía en el actual y decadente modelo ideológico es el PIB, es decir, la suma del valor (a menudo en dólares) de todos los productos y servicios generados/comercializados en un país durante el año. En el modelo emergente este indicador no será ya válido, debido a su demostrada insuficiencia para evaluar de manera mínimemente satisfactoria el conjunto de variables impicadas en el bienestar biosocial, desde una perspectiva global.

A partir de los desastres ecológicos provocados por el desfrenado crecimiento económico, surge una reflexión para mejor medir el progreso económico. El Índice de Progreso Genuino (IPG) es un concepto que se deriva de una fusión entre la economía ecológica y de la economía del bienestar. El IPG supone que el crecimiento del PIB tiene costos y beneficios. Supone, pues, que determinado crecimiento económico más allá de un punto puede ser dañino, o sea, antieconómico. El índice procura cuantificar tanto los beneficios como los costos. No hay crecimiento en el IPG si los costos de contaminación equiparan al crecimiento del PIB. Más allá hay un momento de inflexión donde el crecimiento económico se torna antieconómico. El concepto de IPG es políticamente más aceptable que el PIB ya que toma en cuenta más aspectos como la mayor o menor bio-capacidad así como la distribución más o menos desigual de los ingresos. De esta forma brinda información sobre el bienestar natural y humano. Estos aspectos apuntan mejor al bienestar real y su futuro.

Para medir el IPG se tomarán en cuenta una serie de factores que restan o suman valor al PIB. Cuando hay pérdida de recursos naturales o contaminación del agua y del aire se resta valor al PIB. El IPG contempla y cuantifica otros factores que se suman al PIB: El trabajo doméstico o el tiempo libre son valores que se suman al PIB; conforme aumenta la desigualdad del ingreso y alza el gasto de defensa se resta valor al PIB. Si disminuye en cambio la desigualdad se suma valor al PIB. Cuando aumenta la vida media de los productos de consumo y de la infraestructura se suma valor al PIB y se resta valor si sucede lo contrario, etc. Un producto con una vida larga suma valor al PIB ya que nos acompaña más tiempo y por lo tanto genera menos residuo. La evolución positiva del IPG sugiere un progreso genuino de la vida, la negativa más bien un deterioro.  El IPG muestra que mundialmente hubo un incremento en el bienestar hasta principios de los años setenta. A partir de entonces el IPG decrece, es decir hubo crecimiento antieconómico. Un fuerte crecimiento económico medido por el PIB, no garantiza para nada un aumento en el IPG.

Hacia_una_economia_estacionaria – Win Dierckxsens (Holanda)

febrero 5, 2011

Decrecimiento, PIB y Buen Vivir

El capitalismo y sus instrumentos de medida están construidos sobre una montaña de premisas falsas. Las consecuencias están a la vista.

Alternativas de attac a la globalizacion neoliberal y el poder de los mercados

Que baje el PIB para nada significa que se viva peor o se tenga menos. Si las prestaciones públicas fuesen universales e incluyesen un magnífico servicio de transporte, sanitario, educativo, de energía, de agua potable, etc. sin necesidad de ser facturados, no incrementaríamos nuestro PIB. Tampoco hoy figuran en el PIB las, imprescindibles para la sociedad, actividades de cuidados familiares y de mantenimiento del hogar, desarrolladas masivamente por mujeres y que no se facturan, y sin las cuales la llamada “economía productiva” quedaría completamente paralizada. Y es que no puede haber economía productiva sin economía reproductiva por mucho que la mentirosa contabilidad capitalista pretenda disociarlas. El PIB solo es un falso índice de progreso material, ni siquiera de bienestar. Por eso hay que hablar de “Buen vivir” en contraposición del “mal vivir” de ahora con la mercantilización de todos los aspectos de la Vida.

Al crecimiento medido en PIB, mal vivir del sistema del capitalismo financiero internacional, se le opone el Buen Vivir, el sistema de las personas por y para las personas y la Vida, con más bienestar, seguridad, tranquilidad y realización individual de ciudadanía integrada en sus colectividades, es decir, se le opone el sistema del capital social e institucional vinculado a las poblaciones y sus necesidades localizadas en territorios.

Este Buen Vivir supone un “decrecimiento” medido en PIB por tres motivos inmediatos y claros:

1. Si actualmente el capital financiero supone más del 40% del PIB mundial y debería significar sólo en torno al 5-6% (lo que representaba en 1971 con el sistema dólar-oro fijo de Bretton Woods) significa que si eliminamos la especulación el PIB tal y como se contabiliza ahora se reducirá en torno a un tercio (más o menos 40% – 6% = 34%) Viviremos mejor con menos

2. Si hacemos la imprescindible y urgente revolución energética con las energías renovables y lo que algunos llamamos la “democratización de la energía” que ya es técnicamente real en determinadas zonas-islas locales en base a solar y eólica, que suponen una inversión inicial pero después sólo el mantenimiento, se reduciría la factura de compra de petróleo y la de su transporte, bajando el PIB. A esto hay que añadir el desarrollo de la soberanía alimentaría y sus efectos añadidos.

3. Si desmontamos la sociedad de consumo y despilfarro del consume y tira (ejemplo de móviles que hay que tirar enteros en vez de cambiarles la pieza de actualización nada más porque las empresas necesitan facturar y crecer permanentemente para reproducir de forma ampliada su capital) por una sociedad de satisfacción y consumo responsable y verdaderamente sostenible, estaremos reduciendo las facturaciones de las empresas y el PIB, tal y como actualmente lo contabilizamos. Tendremos mejor cubiertas las necesidades sociales y habrá menos carencias que ahora. Tendremos más calidad de vida e incluso tendremos mejores servicios públicos con menos propiedad individual sobre ellos.

A los objetivos, motivaciones y valores del capital financiero internacional se le contraponen los objetivos, motivaciones y valores del capital social e institucional. Al crecimiento de la tasa de ganancia del capital, autonomía para sus gestores y supervivencia del sistema del capital financiero especulativo internacional, se le contrapone la supervivencia de la Vida, la humanidad y las personas, la seguridad y tranquilidad en el futuro sostenible y la participación en la determinación de sus vidas con la democracia participativa. Al deseo de acumular riquezas y poder en un individualismo competitivo irreal y suicida como motivación del sistema del capitalismo financiero internacional le contraponemos la motivación de una sociedad inclusiva e integradora de personas felices y cooperadoras que comparten la satisfacción de sus necesidades con bienes y servicios públicos gestionados y compartidos democráticamente. A los valores de egoísmo, avaricia y vanidad del sistema actual se le contraponen los de universalidad, solidaridad, cooperación y respeto.

octubre 20, 2010

El negocio rosa del cáncer de mama

Lazos rosas sobre aire envenenado: ¿Puedes verlos?

Los grandes medios nos cuentan las  bondades del día internacional del cáncer de mama. Hemos podido ver lazos rosas en las antenas de los taxis, en balcones de ayuntamientos, en grandes almacenes o en solapas de viandantes. Se trataría de “concienciar” a la ciudadanía sobre el problema del cáncer de mama. Sin embargo las preguntas realmente interesantes y que sospechosamente nunca reciben respuestas concluyentes (¿qué lo provoca?, ¿por qué aumenta su incidencia?, ¿qué relación guarda con los modelos de consumo y alimentación que el capitalismo nos impone?) quedan veladas por otros mensajes más convenientes para las grandes industrias farmaceúticas: Necesidad de hacerse mamografías, importancia de las nuevas técnicas para el diagnóstico precoz, efectividad de los nuevos tratamientos, disminución del porcentaje de mortalidad… . Nos toman una vez más por idiotas mezclando de forma malévolamente manipuladora los conceptos de prevención y diagnóstico. Estos cínicos mercaderes olvidan a conciencia que el diagnóstico precoz no previene sino que se limita a constatar la existencia de algo que ya se ha producido. Al igual que sucede con todos los grandes males como la crisis global, el terrorismo, el colonialismo, el paro o el aumento de la pobreza se nos desliza la idea de que son inevitables fenómenos de la naturaleza imposibles de eliminar en su raíz. Intentan mentalizarnos de que todos ellos vienen para quedarse, de que es inútil pensar sobre sus causas y que tenemos que aceptar que unos pocos se  aprovechen de sus consecuencias.

En esta línea de pensamiento el lazo rosa también es usado como vector publicitario de numerosas compañías de la industria cosmética, higiene íntima femenina o televisiones comerciales. Todo son “soluciones” que harán aumentar el PIB capitalista, generando negocio en torno al miedo u otros sentimientos como la solidaridad o la compasión asociados a la existencia de esta plaga maligna del siglo XXI.  Pero mientras el negocio prospera seguimos esperando a que alguien nos dé información concluyente acerca de por qué sube el número de casos o sobre qué genera este cada vez mayor número de muertes, medido en valores absolutos por diversos países del mundo.

Casi que preferimos una cosa: Mejor que vendernos mamografías, nuevos medicamentos, visualizaciones de tumores en 3D, compresas o carísimos cosméticos “solidarios” … expliquen de una vez qué nos está envenenando, quien lo provoca o promueve, cual es la responsabilidad del propio sistema capitalista en el asunto y qué tenemos que DEJAR DE HACER, comer y consumir tanto individual como colectivamente para NO LLEGAR A DESARROLLAR NUNCA esta enigmática patología.

julio 27, 2010

¿Es el desempleo un hecho natural?

Jorge Riechmann, una voz destacada para entender y curar las patologías socio-ambientales de nuestro tiempo

A nadie escapa la circunstancia de que la mayoría de las colectividades humanas han padecido históricamente innumerables problemas sociales: enfermedad, tiranía, pobreza, esclavitud, injusticia… Sin embargo no resulta tan evidente observar que esas mismas sociedades no se enfrentaban al desempleo masivo y estructural propio de nuestro paisaje económico actual. Un análisis algo más detenido de la cuestión nos lleva a comprender que este nuevo tipo de desempleo endémico es un fenómeno propio de las sociedades capitalistas post-modernas. Se trata de un factor intrínsecamente unido al propio desarrollo del sistema, de una apuesta ideológica concreta sobre cómo deben hacerse los ajustes en el reparto de la riqueza entre las distintas clases sociales. La ley capitalista establece que  las clases dominantes deben mantener a toda costa sus tasas de beneficio y que esto requiere continuos ajustes sobre el número de empleos remunerados y/o sobre sus condiciones de desarrollo cotidiano. Por supuesto los ajustes estructurales necesarios para alcanzar un progreso real en las condiciones de vida de los seres humanos pasan por caminos completamente diferentes: Nuevo reparto de las tareas, nuevas definiciones de empleo, nuevos sistemas de retribuciones no necesariamente monetarizados y una disminución de las jornadas laborales. Lo único que sucede es que en este caso ya no podría garantizarse la acumulación de riqueza y poder por parte de las élites económicas que actualmente los detentan, un “pequeño problema”, para nada insalvable.

Por otro lado el temor a la pérdida del empleo constituye un poderoso mecanismo  (junto con el control privado sobre la distribución del dinero o el uso estratégico de la violencia) generador de conformismo y sumisión en las masas ciudadanas. El capitalismo, en su fase actual, necesita mantener un alto índice de desempleo y precariedad laboral para garantizar bajos niveles de protesta y conflictividad en las masas asalariadas que tenderán a percibir su explotación como un “privilegio”.

El siglo XXI comienza así alumbrando un nuevo fenómeno conocido como jobless growth, el “crecimiento” sin empleo. Se trataría de la fórmula perfecta para los detentadores de capital y para los mercados. Cabría preguntarse… ¿crecimiento de qué y para quién?. Las grandes empresas aumentan sus tasas de ganancia sin las “pesadas lacras” de los costes laborales. Nada de esto es casual, sino fruto de la aplicación de la lógica capitalista del reparto y de sus premisas ocultas para la manipulación de crédulos grupos de ciudadanos que tenderán a aceptar de una manera no consciente la degradación de sus condiciones de vida como algo inevitable.

El desempleo estructural y la pérdida de derechos de los trabajadores no es, en consecuencia, un hecho natural. Tan sólo se trata de una apuesta ideológica articulada por las élites económicas para mantener un sistema depredador que les beneficia pero que resulta manifiestamente insostenible a medio plazo.

Para una profundización en esta cuestión recomendamos los importantes y numerosos trabajos de Jorge Riechmann.

abril 18, 2010

Otra receta para aumentar el PIB: Terrorismo controlado

La destrucción y el miedo: Dos bendiciones para la economía capitalista

En el año 2001 las empresas tecnológicas con sede en internet sufrían una debacle. Fue el famoso colapso en bolsa de las empresas “puntocom”. La economía de Israel, la más dependiente de las tecnologías en el mundo, sufría un tremendo varapalo con quiebras en cadena de muchas de sus principales compañías. El revulsivo para la economía del país fue la inversión pública en tecnologías militares. La guerra, la amenaza y la presencia terrorista se convertían para ellos en un imprescindible “motor de negocio”, en un factor vital para su crecimiento. Nada como la generación de necesidades para abrir nuevos mercados. Poco tiempo después se producía una sorprendente y económicamente interesante cadena de actividad terrorista en todo el mundo: Nueva York, Madrid, Londres, Beirut, Nueva Dehli… Las exportaciones de productos y servicios relacionados con la seguridad y el anti-terrorismo se incrementaron entre un 15% y un 20%. En 2006 las exportaciones israelíes en este sector  alcanzaron el record de 3400 millones de dólares. La industria iba “viento en popa”, gracias al espectacular 40% de aumento de la barbarie en 2006. En una demostración aberrante de cinismo algunos de los principales beneficiarios de este aumento de la masacre achacan los atentados a sus enemigos políticos. El negocio es redondo: fuerte subida del PIB en sus economías y “debilitamiento mediático” de sus rivales políticos, todo bien cosido con el hilo de la mentira, la calumnia y la actividad criminal. El terrorismo se constituyó  en una “bendición” para economías privatizadas al servicio de la industria militar. Nada como la guerra para poner en verde los números del PIB y darle alegría a las bolsas de los países deprimidos en la economía capitalista del desastre. La finalización de la “guerra mundial contra el terror” sería una noticia funesta para la columna vertebral de los ingresos de este curioso país y sus principales socios.

Algunos de estos datos están tomados de un libro imprescindible para entender los métodos y objetivos de la ideología capitalista contemporánea:

Naomi Klein. “La doctrina del shock”. Paidos. 2007 (3ª reimpresión, 2009)

(Páginas 565-568).

Se trata de una impresionante investigación, rigurosamente documentada, que debería ser manual de lectura obligatoria en todas los centros de educación superior de cualquier país.

abril 6, 2010

Más cáncer, más crecimiento económico

Las pastillas que nos venden para contener los efectos de los agrotóxicos con los que previamente ellos mismos nos han envenenado

La absurda contabilidad capitalista nos lleva a paradojas tales como la incidencia positiva del cáncer sobre el PIB de los países “avanzados”. Las grandes transnacionales farmacéuticas nos atiborran con nuevos “fármacos estrella” que atacan al síntoma, pero no gastan un sólo euro en estudios para la prevención de la enfermedad. La explicación es clara: esta forma de proceder mermaría su mercado de clientes. No es difícil adivinar que el aumento del cáncer está relacionado con factores ambientales y, especialmente, con el uso de herbicidas, pesticidas, plaguicidas y demás sustancias con las que se fumigan nuestros campos y que, finalmente, terminan en nuestra sangre. Los fabricantes de estas sustancias son, en algunos casos, los mismos que financian e incluso fabrican las medicinas contra el cáncer. Su negocio es doble: A los agricultores les venden el veneno y a nostros la droga para mitigar la enfermedad que posiblemente ellos nos han povocado. Por si esto no fuera suficiente estas corporaciones bloquean el desarrollo de fármacos genéricos que resultarían muchos más baratos y asequibles para las comunidades con menos recursos económicos. Las patentes sobre medicamentos también incrementan el PIB de los países “avanzados” mientras que bloquean la asistencia a miles de enfermos pobres en el mundo por parte de sus impotentes gobiernos. Esta es la lógica contable del capitalismo y su “economía científica”.

marzo 29, 2010

Armonización fiscal: Un primer paso necesario

Unión ciudadana mundial contra el fraude fiscal: Un primer paso en la buena dirección

La armonización fiscal es una entre las muchas medidas necesarias para comenzar a desarrollar una nueva sociedad mundial.

Actualmente vemos como las grandes masas de capitales nómadas especulativos están poniendo de rodillas a los propios estados. El margen de acción de los gobiernos políticos se reduce cada vez más debido a que siempre pesan sobre ellos las amenazas de deslocalización de macroempresas o el “castigo de los mercados” cuando pretenden poner en marcha medidas de protección social que no son del gusto de los detentadores del capital. Esto hay que pararlo. Se trata, ni más ni menos, que de un pulso entre los grandes propietarios y la frágil democracia, a nivel mundial, gracias a los mercados contínuos de valores y materias primas, pero sobre todo a la existencia de países con baja o nula fiscalidad. Desgraciadamente la democracia ciudadana está perdiendo claramente esta partida, en los últimos años. La guerra fiscal, siempre a la baja, entre estados e incluso dentro de los estados es el marco perfecto que necesita el capital para doblarle el brazo a la democracia y a los trabajadores. Nos han hipnotizado para que casi interioricemos sus reglas, sin darnos cuenta de que van en nuestra contra. Nos han engañado con falsos argumentos que les dan a ellos el mango de la sartén económica mundial. Nos han colado un gol antológico de falta direca y nuestro portero ha hecho la estatua. Es hora de pasar al contraataque.

La armonzación fiscal progresiva haría menos viable para los fondos especuladores y las grandes transnacionales el chantaje deslocalizador. La democracia debe lanzar un mensaje claro al capital: “Vayas donde vayas no te librarás de contribuir al sostenimiento del bien común”: Educación, Sanidad, Justicia, protección al medio ambiente, vivienda… Todas estas políticas garantistas se hacen gracias a los impuestos. Necesitamos dinero público para mantener y extender estos derechos (que nosotros en parte ya disfrutamos) al otro 80% de la humanidad que actualmente no los posee. Si la armonización no se produce habrá una competencias desleal entre países, jugando siempre a la baja, para atraer capitales flotantes. En este juego los derechos laborales y las clases más desfavorecidas serán siempre los perdededores como sucede en China, vanguardia del capitalismo mundial.

Dinamarca, el país con más impuestos del mundo (50% de presión fiscal)

Los países nórdicos (los primeros en todos los indicadores de calidad de vida) pueden ser, para empezar, un ejemplo a seguir. Ellos han conseguido garantizar un nivel de derechos ciudadanos que son la envidia del resto del planeta y lo han conseguido gracias a una alta presión fiscal que llevan aplicando desde hace muchos años. ¿Por qué lo que ha sido bueno para ellos no pueder ser bueno para todos los demás?.

Aquí teneis el enlace para ver los niveles aproximados de presión fiscal en los distinos países del mundo.

En general puede observarse una clara tendencia que indica como niveles altos de presión fiscal corresponden a estados sólidos, cohesionados, con un buen nivel de vida, buen índice de gini, y con una puntación alta en el Índice de Desarrollo Humano. La alta presión fiscal se convierte en un logro, que correlaciona postivamente con los derehos básicos de supervivencia del ser humano.

Es cierto que la presión fiscal (relación entre el dinero recaudado por la administración pública y el dinero total que se mueve en el país) puede conseguirse a través de cestas de impuestos muy diferentes (impuestos directos e indirectos, a empresas o particulares, sobre el trabajo o sobre el capital…). Esto debe ajustarse según las fortalezas recaudatorias de cada país pero siempre de manera que se le vayan achicando los espacios al capital especulativo depredador. Por supuesto también es necesario fortalecer la capacidad de los estados para luchar contra el fraude fiscal, perfeccionando todo el sistema de la hacienda pública y la formación de los profesionales encargados de esta misión fundamental para el bienestar social en todos los países del mundo.

Evidentemente esto solo sería un primer paso en la buena dirección. Un paso necesario pero completamente insuficiente si no viene acompañado de otras muchas medidas complementarias.

(Aquí podrás leer opiniones concretas sobre el contenido de esta entrada)

mayo 13, 2009

La alternativa decrecentista frente al engorde del PIB.

El “sacrosanto” crecimiento del PIB mundial de los últimos años no nos ha protegido contra la crisis financiera, ni contra la crisis ambiental, ni contra la crisis del empleo, ni contra la pandemia del hambre, ni contra las nuevas guerras coloniales, ni contra la bancarrota ética de Occidente. Tampoco ha sido capaz de crear el más mínimo atisbo de equilibrio en la distribución de la riqueza dentro de nuestro planeta. ¿Para qué ha servido entonces el crecimiento del PIB mundial de las últimas décadas?: Básicamente para favorecer a una minoría de población en detrimento de la mayoría y de las generaciones futuras.

Frente a este modelo existen alternativas. El decrecimiento sostenible supone un enfoque revolucionario y convergente con el EcoSocialismo del Siglo XXI. Para saber más sobre este movimiento rastrea la etiqueta “decrecimiento”.

abril 14, 2009

Cómo aumentar el sacrosanto P.I.B.

Los sabios economistas nos dicen cada día que las soluciones a nuestros problemas pasan por consumir más. Más consumo, más P.I.B (Producto Interior Bruto), más PIB más riqueza. Como soy responsable y quiero contribuir a la superación de la crisis realizaré algunas aportaciones enfocadas a restablecer el clima necesario para la reactivación de los mercados y el crecimiento del PIB.

Lo primero que debemos hacer es confiar la crianza de nuestros hij@s a otras personas, cuanto más tiempo mejor. Si pasamos demasiadas horas con ellos no podremos trabajar, tampoco generaremos empleo en las guarderías y por tanto no contribuiremos a la creación de riqueza. En segundo lugar hay que contaminar mucho. Esto provoca gran número de enfermedades alérgicas, respiratorias y con algo de suerte algunos nuevos cánceres y epidemias. El sector farmacéutico es importantísimo para la creación de riqueza y hay que ayudarles. Otra buena idea es meterle mucho miedo a la gente acerca de los peligros de los terroristas, los atracadores, los pederastas y todo tipo de tarados que saturan nuestras calles. Además tenemos que protegernos contra los vecinos extranjeros que cualquier día de estos intentarán invadirnos. Las empresas que venden sistemas de seguridad y armamento encontrarán así un clima favorable para la creación de riqueza. Por último no viene mal contraer varios tipos de adicciones: tabaco, alcohol, loterías y apuestas puede ser un buen cóctel para empezar. Con todas estas actividades habremos contribuido decisiva y patrióticamente al crecimiento del PIB. La crisis sólo será un vago recuerdo como el que queda tras alguna pequeña y fugaz pesadilla.

(P.D. Como sé que a veces la ironía no se capta bien en foros, blogs y textos escritos quiero dejar constancia de que esta entrada ha sido redactada utilizando TONO IRÓNICO, es decir afirmando de manera sarcástica justo lo contrario de lo que se pretende defender)

enero 15, 2008

La guerra como generador de P.I.B para EEUU

El capitalismo choca contra la soberanía popular, contra la sostenibilidad ambiental, contra los derechos de los trabajadores, contra la solidaridad y contra la espiritualidad del ser humano generando a su vez polarización en la distribución de la riqueza, contaminación, inflacción crónica y esto a su vez desembocando en graves tensiones sociales, inseguridad, miedo, terrorismo, violencia y vacío existencial. Esto puede comprobarse diariamente en nuestro entormo más cercano y en los confines más remotos.

El capitalismo, encarnado perfectamente en el actual presidente de los EEUU como máximo guardian mundial de los intereses de las megacorporaciones, pretende crear una dinámica de guerra eterna (haciendo realidad los peores presagios orwelianos) como estimulante infalible del producto interior bruto de las megaempresas (bancos, fabricantes de armas, seguridad privada, industria farmacéutica, petroleras…).

En este contexto hay que entender sus amenazas contra Irán y su alianza con las monarquías golfas, corruptas y totalitarias de Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos, Bahrein…

¿Por qué lo seguimos permitiendo?

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enero 13, 2008

El PIB no sirve para medir el desarrollo humano

El Premio Nobel Joseph Stiglitz cuestiona la efectividad del PIB para medir crecimiento de los países

Los instrumentos de medida del crecimiento “sólo compensan a los gobiernos que aumentan la producción material” y no el bienestar, lamentó el economista estadounidense y premio Nobel Joseph Stiglitz: “Hace mucho tiempo que existe entre los economistas un fuerte sentimiento de que el producto interno bruto (PIB) no es un buen instrumento de medida”, explicó en una entrevista.“El PIB no mide adecuadamente los cambios que afectan el bienestar, ni permite comparar correctamente el bienestar en los diferentes países”, agregó.

Cuando un dirigente político “trata de maximizar el PIB, como el PIB no es un buen instrumento de medida, estará tratando de maximizar algo inadecuado y hasta puede ser contraproducente”, prosiguió.

Para Stiglitz, en efecto, el debate es mundial, y se ha tornado particularmente urgente debido a los problemas causados por el calentamiento del planeta: “y esto nos obliga a repensar las cosas”, comentó.

“Los instrumentos tradicionales de medición del PIB no toman en cuenta la degradación del medio ambiente, ni la desaparición de los recursos naturales”, observó.

Estos instrumentos, como el PIB, “sólo compensan a los gobiernos que aumentan la producción material, pero si se mejora la calidad de vida, eso no aparece como un aumento de consumo material, entonces no se amplía el PIB y el gobierno es criticado”. A la inversa, un crecimiento del PIB puede disimular una degradación violenta del bienestar de la población, advirtió.

(Resumido de un artículo publicado en rebelion.org)

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