Posts tagged ‘postcapitalismo’

mayo 31, 2020

Fragilidad: Principal característica del mundo post covid-19

Esta pandemia va a cambiar cosas de forma irremediable. Ya sabemos que no es la primera ni va a ser la última, no obstante apreciamos en este caso signos de “aceleración” de procesos muy visibles.

1) Los grandes conglomerados económicos e institucionales son “gigantes con pies de barro”, empezando por la estructura gubernamental de los EEUU de América. Las noticias de hoy nos hablan de disturbios en distintas ciudades de ese país. Crece la insatisfacción por un trato discriminatorio a distintas comunidades según sus características raciales, lingüísticas o de poder adquisitivo. La desigualdad, la percepción de injusticia, el malestar de la globalización y el mal gobierno son potentes fuentes de fragilidad en sociedades hipotéticamente avanzadas.

2) El maltrato al medioambiente se revela como una posible causa explicativa de múltiples enfermedades que cada vez afectan de manera más palpable a los seres vivos con la consiguiente pérdida de biodiversidad. En el caso concreto de los seres humanos vemos como las patologías respiratorias, las alergias, procesos cancerígenos y, ahora, las pandemias por coronavirus extienden su alcance. La agresión medioambiental, el calentamiento del planeta y la pérdida de calidad del aire, el agua y la tierra son potentes fuentes de fragilidad para la especie humana.

3) La pandemia del covid-19 nos enfrenta también a la aceleración de procesos tecnológicos automatizados que, a su vez, provocan despidos masivos de personas trabajadoras como sucede en las industrias “Nissan” y “Alcoa”, por citar solo un pequeño ejemplo. La pérdida de empleo, la precarización de las condiciones laborales y la dificultad para generar nuevos “nichos” de trabajo remunerado son una potente fuente de fragilidad e incertidumbre para todos los seres humanos que dependen de un salario en cualquier país.

4) El aumento combinado del déficit y la deuda (pública y privada) para hacer frente a todos los “agujeros económicos” que esta pandemia nos está dejando sitúa a gobiernos, empresas y particulares ante la texitura de conseguir dinero a toda costa para amarrar su propia supervivencia. Este nuevo dinero solo puede salir de nuevos créditos traídos “del futuro”. El aumento del endeudamiento y la necesidad apremiante de pedir préstamos para seguir subsistiendo se convierte en una fuente de fragilidad para gobiernos, empresas y familias.

 

Ante estos 4 motores de fragilidad (debilidad institucional, debilidad medioambiental, debilidad del empleo y debilidad financiera) vamos a ver un mundo post-covid 19 que tendrá que buscar palancas de cambio para encontrar nuevas fortalezas que le ayuden a enfrentar el futuro.

 

1) La fortaleza institucional tendrá que afrontarse potenciando formas de gobernanza internacionalizadas (alterglobalizadoras) más democráticas, que sean fruto de la cooperación entre múltiples comunidades e instituciones. Aunque se redibuje el mapa mundial de las zonas de influencia geoestratégica (con un peso progresivo para China) las amenazas globales solo podrán ser afrontadas de manera exitosa con soluciones combinadas, resultado del trabajo y los flujos de información compartidos, tal como sucede en la investigación científica.

 

2) En cuanto a la debilididad medioambiental la vía de solución tendrá que venir a través de barrios con más espacio para el peatón, con políticas decididas a favor de la descarbonización de la economía, de la descontaminación del aire, la movilidad sostenible y las energías renovables. En este sentido las propuestas emanadas de colectivos ambientalistas nos marcan pautas a seguir para fortalecer nuestra “resiliencia” en un mundo biológicamente interconectado.

 

3) En el apartado de nuestra fragilidad en el empleo y las condiciones laborales precarias de muchas personas el fortalecimiento social deberá ir de la mano de fórmulas de propiedad cooperativa en el suministro de bienes y servicios, en donde las personas que “crean valor” con su empeño diario sean también tenidas en cuenta a la hora de diseñar estrategias empresariales. La corporación debe ser progresivamente redefinida para que el beneficio generado por la actividad económica pueda ser distribuido de forma mucho más equitativa, en nuevos balances contables de activos y pasivos, buscando siempre el bien común. En este sentido herramientas como el ingreso mínimo vital  o la remuneración “en especie” por tareas comunitarias cobran cada vez más sentido.

4) Para el tema del aumento global de la deuda solo cabe, como solución a largo plazo, la renacionalización de parte del sector bancario, para que los préstamos sean gestionados, en una buena parte, por instituciones democráticas bajo control social. Es la hora de poner a funcionar los tipos de interés, la fiscalidad y los magros beneficios generados por los créditos para el disfrute de la sociedad, hora de perseguir con decisión a los paraísos fiscales para que todo ese dinero opaco sea empleado en combatir los estragos causados por la pandemia y en fortalecer los servicios comunitarios (sanidad, educación, justicia…) que dan sostén a la vida.

 

febrero 12, 2019

Capitalismos en colisión (II)

En Abril de 2017, poco después de la toma de posesión de Trump en EEUU, publicábamos esta entrada con el título “Capitalismos en colisión”.  Ya entonces se vislumbraba con claridad que los planteamientos ultranacionalistas defensivos en muchos países se estaban posicionando frente a otras formas de capitalismo más tradicionales como podían ser los paradigmas globalistas que habían imperado con una débil oposición en décadas anteriores. Casi dos años después contemplamos como esos modelos políticos anclados en valores culturalmente excluyentes, dogmáticos y reaccionarios siguen sólidos frente a otras formas de capitalismo más internacionalistas, multiétnicas y socialdemócratas. Es bajo este prisma como debemos entender las tensiones rupturistas en el Reino Unido, que se cierra sobre sus propias fronteras en una espasmódica pulsión defensiva. Otro ejemplo, aunque quizás menos evidente, de esta confrontación entre capitalismos contrapuestos puede observarse en el reciente conflicto entre el siempre conservador sector del taxi (tradicionalemente vinculado con “las derechas”) frente al modelo de las VTC (que sería el favorito del enfoque más globalista o “izquierdista” del capitalismo transnacional). Las espadas siguen en alto, con victorias parciales para uno u otro bando, según el campo de actividad o el área geográfica que elijamos.

Esta fase de tensión creciente entre dos visiones enfrentadas dentro de un mismo modelo o paradigma económico supone un estadio inevitable en el lento declive del sistema. La maquinaria de poder realmente existente se enfrenta a la necesidad de desprenderse de las máscaras y ropajes  propios del estado del bienestar y del liberalismo amigable de “rostro humano” para buscar su propia perpetuación. Sin embargo no debería pasarnos desapercibido que, al dejar caer su “manto de invisibilidad”, el sistema da señales de debilidad, incluso de estado de emergencia, mostrándose también más vulnerable y desprotegido ante sus adversarios que no son otros que los intereses comunes de los pueblos que pretenden proyectarse hacia el futuro buscando un horizonte de sostenibilidad. Por muy fuertes y peligrosos que puedan parecernos en el momento actual los Trumps o Bolsonaros de turno, debemos entender que no son más que gigantes histriónicos con pies de barro y que representan una fase inevitable en el devenir de estas tensiones intracapitalistas. La marea actual terminará bajando. Aparecerán en poco tiempo contradicciones e interrogantes agigantados, restos del naufragio que afloran cada vez más visibles en medio de la “arena mojada”.

El siempre recomendable historiador Emilio González Ferrín nos enseña que los sistemas (sean religiosos, culturales, comerciales o de otro tipo) que se cierran sobre si mismos, buscando un repliegue dogmático o identitario de carácter ortodoxo, están cimentando a la vez las condiciones de posibilidad de sistemas alternativos, antiguas polidoxias o heterodoxias “derrotadas” que acabarán por cristalizar en el futuro próximo, depositando una gruesa “capa de polvo” sobre los antiguos fundamentalismos. La Historia no entiende de creacionismos sino de procesos evolutivos en permanente continuidad, como las subidas y bajadas de las mareas.

Más alla de los tradicionales ejes izquierda-derecha tan arraigados en nuestros esquemas intelectuales (encarnando dos formas de capitalismo diferentes pero igualmente decadentes) los nuevos ejes políticos no van a poder obviar las cuestiones que de forma cada vez más acuciante nos interpelan a todas las personas: La defensa de nuestra salud frente a un cóctel de enfermedades con origen medioambiental, la defensa de los derechos de las mujeres frente a sus acosadores, la defensa de unas pensiones dignas para las personas que se van jubilando, el reparto equilibrado de los recursos y las rentas disponibles o la lucha decidida contra el cambio climático promovida por las generaciones más jóvenes, como estamos viendo en Bélgica y otros lugares del planeta durante estas últimas semanas:

 

octubre 31, 2017

Postcapitalismo 2020: La única salida para la próxima década

CAPITALISMO 2017 – LAS CONTRADICCIONES SIGUEN CRECIENDO

1. El calentamiento progresivo y acelerado del planeta es ya una realidad incuestionable. Las pruebas irrefutables son: A. Aumento acelerado de las temperaturas medias anuales registradas por las estaciones meteorológicas. B. Disminución de la cantidad de hielo que cubre el Ártico. C. Disminución del tiempo en que el agua del Ártico permanece en estado sólido. D. Acidificación de los mares y oceános, por una mayor presencia de CO2 en su composición. E. Retroceso acelerado de los glaciares de todo el mundo. F. Disminución acelerada del número de especies animales y vegetales existentes, con una pérdida patente de diversidad ecológica. G. Aumento acelerado de los niveles de CO2 (gas “atrapacalor”) registrados en la atmósfera.

La necesidad acuciante del modelo capitalista por la fabricación, venta y consumo de cantidades crecientes de productos entra en colisión con la capacidad de nuestro medio ambiente de tolerar estos aumentos de temperatura sin poner en grave riesgo las posibilidades de vida en el planeta y de la supervivencia de la mayoría de las especies conocidas.

2. La bajada progresiva de los salarios y del poder adquisitivo de las personas cuya subsistencia depende de un empleo merma las posibilidades efectivas de ampliar la demanda solvente y por tanto las ventas para el sector empresarial, alimentando una espiral ascendente de deuda.

3. En el campo electoral (y como reacción ante el empeoramiento general de las condiciones de vida de las clases medias) crecen las opciones nacionalistas que proponen una recuperación de la soberanía nacional mientras las grandes corporaciones precisan unas economías que cada vez gravitan más sobre poderes supranacionales. Esto provoca tensiones políticas crecientes, con frecuentes estallidos de violencia y desplazamientos forzados de población.

4. El mundo de la economía y los negocios necesita generar entornos políticamente estables, donde prime la certidumbre y el consenso en torno a la legitimidad social del sistema institucional y la utilidad de los grandes partidos políticos. Sin embargo la incapacidad de ese mismo sistema para proyectar futuros de esperanza orientados a las nuevas generaciones y su corrupción estructural socava esa misma legitimidad y por tanto la certidumbre necesaria para la reproducción estable del propio sistema.

5. El aumento de la tecnificación de los procesos productivos y del sector servicios con el auge imparable de internet hace que innumerables trabajos actualmente necesarios queden obsoletos hasta llegar a ser prescindibles. A la vez el consecuente debilitamiento del empleo, en términos del global de horas cotizadas, hace que las cuentas de las administraciones públicas se desequilibren gravemente hasta un punto de insostenibilidad financiera para los propios estados. El acceso al empleo ya no garantiza un ingreso monetario suficiente para la cobertura de todas las necesidades básicas familiares y menos aún para ahorrar de cara al futuro retiro laboral.

6. La precariedad existencial de la juventud conlleva una baja tasa de natalidad en los países occidentales y por tanto un envejecimiento progresivo de la población que hará peligrar la estabilidad de las finanzas, el sistema de pensiones y la propia cohesión cultural de los estados.

7. Las rigideces impuestas a la movilidad de extranjeros por las actuales leyes migratorias impiden a los mercados laborales adaptarse con naturalidad a las variaciones de la oferta y la demanda de mano de obra inherente a su propio mecanismo de funcionamiento.

8. En el ámbito de las ciudades se produce una progresiva escisión entre un centro caro y exclusivo, con altas necesidades de mano de obra en el sector de la economía reproductiva, y una periferia más barata y masificada que da alojamiento a esa mano de obra. Esto genera una necesidad masiva de movilidad y transporte diario centro-periferia cada vez más insostenible.

9. El papel de las grandes ciudades como polo de atracción laboral genera una progresiva despoblación de las zonas rurales que a su vez acelera la degradación de hábitats ecológicamente valiosos por falta de conservación y de usos racionalizados. Asimismo se generan problemas adicionales por un reparto asimétrico e intensivo de las demandas de recursos naturales.

10. La desigualdad social y económica inherente al propio sistema no deja de crecer, con un brutal nivel acumulado de renta y patrimonio en manos de un hiperreducido segmento de población. El poder de influencia (“poder lobbystico”) de los grandes capitales condiciona a los gobiernos de los países y de las instituciones comunitarias para conseguir leyes que protegen sus intereses corporativos aún en contra de los intereses generales en temas de salud o derechos sociolaborales entre otros. Ello pone en grave riesgo el mismo concepto de democracia como forma de gobierno, la cohesión social y la confianza ciudadana en la capacidad de nuestras instituciones y partidos políticos para proponer soluciones efectivas al sombrío rumbo marcado por los acontecimientos globales.

Ante este panorama de colapso, por acumulación de contradicciones estructurales, el postcapitalismo centrado será la única solución que pueda garantizar un futuro viable para nuestra forma de vida y nuestra convivencia en las próximas décadas. Construyámoslo entre todas las personas con propuestas racionales.

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