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marzo 29, 2015

Nazional Zionismo

albert-einstein-palestine-quoteHoy, Domingo de Ramos de 2015, reproducimos una carta firmada por Albert Einstein, Hannah Arendt y otros importantes intelectuales judíos del Siglo XX previniéndonos sobre el cariz abiertamente fascista, racista y terrorista que el sionismo empezaba a tomar en aquella época. Lamentablemente sus advertencias no fueron escuchadas. En la actualidad la deriva fascista continúa pero, entre tod@s vamos a revertirla. Esta carta es una prueba más de que Judaísmo y Sionismo tienen poco que ver y que, en realidad, parece más bien tratarse de realidades opuestas.

Carta de Albert Einstein y otros intelectuales judíos advirtiendo del peligro del sionismo fascista en Israel al editor del New York Times

Nueva York, 2 de diciembre de 1948

Entre los fenómenos políticos más inquietantes de nuestra época está la emergencia en el recién creado estado de Israel del Partido Libertad (Tnuat Haherut), un partido político muy parecido en su organización, métodos, filosofía política y perfil social a los partidos nazis y fascistas. Se ha formado a partir de los militantes y seguidores del Irgun Zvai Leumi, una organización terrorista, derechista y chovinista de Palestina.

La actual visita de Menajem Begin, líder de este partido, a Estados Unidos persigue, evidentemente, dar la impresión de que EEUU apoya a este partido en las próximas elecciones israelíes y, asimismo, fortalecer los lazos políticos con los elementos sionistas conservadores de Estados Unidos. Varias celebridades estadounidenses han prestado sus nombres para dar la bienvenida a esta visita. Es inconcebible que quienes se oponen al fascismo en todo el mundo, si estuvieran bien informados sobre el historial político y las perspectivas del Sr. Begin, incluyan sus nombres y apoyen al movimiento que representa.

Antes de que se produzcan daños irreparables mediante contribuciones financieras, manifestaciones públicas en nombre de Begin y la creación en Palestina de la impresión de que una gran parte de EEUU apoya a los elementos fascistas de Israel, los ciudadanos estadounidenses deben informarse sobre el historial y los objetivos del Sr. Begin y su movimiento. Las declaraciones públicas del partido de Begin no son una buena guía sobre su verdadera personalidad. En estos momentos, hablan de libertad, democracia y antiimperialismo, mientras que hasta hace muy poco predicaban abiertamente la doctrina del estado fascista. Es en sus acciones que el partido terrorista revela su verdadero carácter. De sus pasadas actuaciones podemos juzgar lo que cabe esperar que haga en el futuro.

Ataque contra un pueblo árabe

Un ejemplo impactante es lo que hicieron en el pueblo árabe de Deir Yasin. Este pueblo, alejado de las principales carreteras y rodeado de tierras judías, no había tomado parte en la guerra e, incluso, había combatido a las bandas árabes que intentaron utilizarlo como base de operaciones. El 9 de abril (THE NEW YORK TIMES), bandas terroristas atacaron este pueblo pacífico, que no era un objetivo militar en los combates, mataron a la mayoría de sus habitantes (240 hombres, mujeres y niños) y dejaron a unos pocos vivos para que desfilaran como cautivos por las calles de Jerusalén. La mayor parte de la comunidad judía se quedó horrorizada y la Agencia Judía envió un telegrama de disculpa al rey Abdulah de Transjordania. Pero los terroristas, lejos de sentirse avergonzados por todo esto, se enorgullecieron de su masacre, la publicitaron ampliamente e invitaron a todos los corresponsales extranjeros presentes en el país a que vieran los cadáveres amontonados y el caos general existente en Deir Yasin. Este incidente ejemplifica el carácter y las acciones del Partido Libertad.

En el seno de la comunidad judía han predicado una mezcla de ultranacionalismo, misticismo religioso y superioridad racial. Al igual que otros partidos fascistas, se han prestado para romper huelgas y han presionado para destruir los sindicatos libres. En su lugar, han propuesto sindicatos verticales al estilo del fascismo italiano. En los últimos años de esporádica violencia antibritánica, el Irgun y el grupo Stern desarrollaron un régimen de terror en la comunidad judía de Palestina. Los maestros eran golpeados por hablar en contra de ellos, los adultos eran fusilados por no permitir que sus hijos se unieran a sus filas. Empleando métodos mafiosos, palizas, roturas de cristales y frecuentes robos, los terroristas intimidaron a la población y le extrajeron un fuerte tributo.

Los miembros del Partido Libertad no han participado en absoluto en los logros constructivos en Palestina. No han reclamado tierras, no han construido asentamientos y solo se han ocupado en desvirtuar la actividad de defensa judía. Sus muy publicitadas empresas de impulso de la inmigración fueron minúsculas y se dedicaron principalmente a llevar a compatriotas fascistas.

Discrepancias a la vista

Las discrepancias entre las rotundas declaraciones que ahora están haciendo Begin y su partido, por un lado, y su historial de actuaciones en Palestina, por otro, no llevan el sello de ningún partido político normal. Es el sello inconfundible de un partido fascista, para el cual el terrorismo (contra judíos, árabes y británicos, indistintamente) y la tergiversación son los medios y el “Estado Líder” es el objetivo.

A la luz de las consideraciones anteriores, es imperativo que la verdad sobre el Sr. Begin y su movimiento sea conocida en este país. Es realmente trágico que los máximos líderes del sionismo estadounidense se hayan negado a sumarse a la campaña contra los planes del Sr. Begin, ni siquiera a exponer ante sus propios afiliados los peligros que para Israel representa Begin.

Por consiguiente, los abajo firmantes aprovechamos este medio para presentar públicamente unos pocos hechos sobresalientes sobre Begin y su partido, e instamos a todos los interesados a no apoyar esta última manifestación de fascismo.

Isidore Abramowitz
Hannah Arendt
Abraham Brick
Rabino Jessurun Cardozo
Albert Einstein
Herman Eisen, M.D.
Hayim Fineman
M. Gallen, M.D.
H.H. Harris
Zelig S. Harris
Sidney Hook
Fred Karush
Bruria Kaufman
Irma L. Lindheim
Nachman Maisel
Seymour Melman
Myer D. Mendelson
M.D., Harry M. Oslinsky
Samuel Pitlick
Fritz Rohrlich
Louis P. Rocker
Ruth Sagis
Isaac Sankowsky
I.J. Shoenberg
Samuel Shuman
M. Singer
Irma Wolfe
Stefan Wolf

Nueva York, 2 de diciembre de 1948

noviembre 10, 2013

¿Por qué suben los partidos xenófobos en Europa?

golden-dawn-greeceLas relaciones entre fascismo, multiculturalismo y economía de mercado capitalista han sido analizadas en profundidad, a partir de la segunda guerra mundial, por diversos autores como Fromm, Polanyi, Bauman o Zizek entre otros. El tema vuelve a recobrar un preocupante interés en Europa debido al ascenso, en estos últimos años, de partidos y movimientos políticos xenófobos y ultranacionalistas en países como Grecia, Francia, Noruega, Hungría o Rusia entre otros.  Para entender este fenómeno nada mejor que acudir a los especialistas, entre los cuales es necesario citar al siempre agudísimo Slavoj Žižek:

“Para funcionar, la ideología dominante tiene que incorporar una serie de rasgos en los cuales la mayoría explotada pueda reconocer sus auténticos anhelos. En otras palabras, cada universalidad hegemónica tiene que incorporar por lo menos dos contenidos particulares: el contenido particular autentico y la distorsión creada por las relaciones de dominación y explotación. Desde luego la ideología fascista “manipula” el anhelo autentico por parte del pueblo de una verdadera solidaridad comunitaria y social, en contra de la competencia descarada y la explotación; desde luego dicha ideología “distorsiona” la expresión de este deseo con el objeto de legitimar la continuación de las relaciones de explotación y dominación social. Sin embargo, para poder llegar a la distorsión de ese autentico deseo, tiene primero que incorporarlo (…) Para tomar el peor caso imaginable, ¿acaso el antisemitismo nazi no se basaba en el deseo utópico de una vida comunitaria autentica, en el rechazo plenamente justificado de la irracionalidad propia de la explotación capitalista? Nuestra opinión, nuevamente, es que resulta teórica y políticamente incorrecto denunciar este anhelo como una “fantasía totalitaria”, esto es, buscar en él las “raíces” del fascismo. Se trata de un error habitual que comete la critica liberal-individualista del fascismo: en realidad, lo que lo hace “ideológico” es su articulación, es decir, la forma en que se hace funcionar este deseo como legitimador de una determinada concepción acerca de lo que es la explotación capitalista (el resultado de la influencia judía o el predominio del capital financiero sobre el “productivo”, el cual aparecería como el único que establece una relación “armoniosa” con los trabajadores) y del falso modo en que podemos vencer dicha explotación (a través de la eliminación de los judíos)(*)

Se instrumentaliza pues un sentimiento real y justificado, articulando sobre él una explicación reduccionista y finalmente una aberrante “solución” acorde con los disparatados (desde el punto de vista del bien común) intereses de las élites. Lo primero que llama la atención leyendo este fragmento del filósofo esloveno es la inquietante idea de que la estructura profunda del fascismo se nutre de un justificado sentimiento de indignación contra el capitalismo explotador. Sin desigualdad extrema, sin la dominación descarnada e impune de las élites financieras y políticas corruptas sobre el pueblo llano difícilmente podría entenderse el fenómeno del fascismo. Es sobre esta realidad lacerante de la injusticia sobre la que el oportunismo de ideólogos sin escrúpulos puede hacer crecer su falsa solución al problema, su desquiciada vía de escape ante un justo sentimiento de opresión. Por otro lado debemos tener presente que el marco mental imperante en una sociedad capitalista apela a la búsqueda del lucro ilimitado, a la legitimación social de la desigualdad y la culpabilización de las víctimas de la pobreza como responsables indirectos de sus propios problemas, debido a su falta de iniciativa o a su tendencia al vicio o a la vagancia. No es de extrañar, por tanto, que en este caldo ideológico de cultivo las minorías étnicas pobres, presentes en nuestras sociedades multiculturales, sean revestidas con la condición de “chivos expiatorios” en donde descargar la culpa de problemas tan variopintos como la falta de empleos, la delincuencia, el tráfico de drogas o simplemente la suciedad creciente de las ciudades. Las conclusiones a las que no será difícil llegar son:

a) En contextos de crisis económicas como la actual el cóctel entre multiculturalismo y capitalismo deviene desgraciadamente en un aumento casi inevitable del fenómeno de la xenofobia y el ultranacionalismo extremo.

b) Una sociedad multicultural solo tendrá posibilidades de sano desarrollo, convirtiéndose por tanto en intercultural, en un contexto humanista y post-capitalista, en donde los valores de solidaridad humana, colaboración, respeto y apoyo mutuo prevalezcan sobre la búsqueda obsesiva por el lucro monetario individualizado y la acaparación de patrimonio privado sobre cualquier otra consideración.

c) La regresión a lo étnico, a los principios esencialistas, a la identidad religiosa o incluso al fundamentalismo autista, es decir a lo “pre-político”, son reacciones desesperadas y “a la defensiva” del sujeto colectivo e individual ante el empuje de una lógica capitalista despersonalizada, amoral, castradora, transnacional, colonialista y escalofriantemente depredadora de los derechos humanos más elementales.

d) El fascismo puede ser conceptualizado como una reacción telúrica, espasmódica y desadaptada de pueblos cercados por un capitalismo profundamente agresivo y depredador de sus recursos vitales.

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(*) Zizek, S. Multiculturalismo o la lógica cultural del capitalismo multinacional.

+ Navarro, V. Los orígenes del fascismo en Europa. Antes y ahora.

abril 2, 2011

¿Es el conocimiento científico ideológicamente neutral?

Quizás la mayoría de la gente tendería a responder de una manera afirmativa a esta cuestión, sin necesidad de mayores reflexiones. Sin embargo un estudio algo más profundo de la pregunta nos revelará perspectivas discrepantes. Se trata sin duda de un problema largamente debatido desde hace décadas que suele zanjarse, en el mejor de los casos, con afirmaciones del tipo “Debe distinguirse entre ciencia, que siempre será neutra desde el punto de vista político, y aplicaciones del conocimiento científico que sí pueden ser susceptibles de uso perverso por los grupos de poder dominante”. Pero aún esta afirmación, aparentemente juiciosa, sigue siendo muy discutible.

No es raro encontrar, incluso dentro de la izquierda marxista, quienes defienden la creencia de que hay una contradicción intrínseca entre ciencia e ideología. Bajo este punto de vista el desarrollo científico nos hará cada vez más libres al acercarnos al conocimiento de la verdad. Los que así piensan pasan de largo sobre el hecho de que el relato científico de cada época se pone al servicio del sistema ideológico y político dominante en ese momento histórico, de manera que no solo no existe contradicción entre ambos sino que se establece una relación de dependencia entre ellos, como muy bien puede comprobarse  a través de famosos trabajos que figuran en la Historia de la Ciencia, como On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life (El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida) de Charles Darwin, An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations de Adam Smith, Social Statics de Herbert Spencer o An Essay on the Principle of Population de Thomas Robert Malthus, por citar solo algunos. La influencia de estas obras en todo el desarrollo posterior de la política y en sus correspondientes justificaciones basadas en argumentos científicos y religiosos ha sido enorme y aún pervive de manera muy potente en la ctualidad.

Un indudable componente clasista y legitimador de la desigualdad subyace en la ciencia creada por Darwin

Entendemos que la ciencia no es neutra respecto a los problemas que analiza. Algunos temas acumularán cientos y miles de horas de investigacion mientras otros apenas obtendrán financiación para un puñado de estudios. Por supuesto tenderán a seleccionarse tópicos y desarrollos tecnológicos susceptibles de ser rentabilizados por grandes compañías, especialmente en Medicina, Química, Biología o Farmacia, cuyo beneficio irá destinado principalmente a sus directivos y accionistas, mientras otros hallazgos no inmediatamente orientados a una explotación económica privada serán relegados. Todo el conocimiento que pueda servir para perpetuar el dominio de las élites sobre las mayorías será favorecido, incluido el desarollo de técnicas para manipular los deseos, opiniones y emociones de la población.

La supuesta “comunidad científica”, entendida como algo neutral y objetivo, suele ser otro mito ideológico más: Ahí está la jerarquía, la división del trabajo, las férreas luchas de ego en el seno de departamentos y universidades, las guerras de autoría o los criterios editoriales en las revistas y periódicos con mayor prestigio y audiencia a la hora de seleccionar qué debe ser publicado y qué grado de difusión deben recibir las distintas producciones. No son raros los “estudios por encargo” en Economía, Sociología o Historia, con el único objeto de reunir evidencia científica que dé sustento y legitimidad a una tesis fijada de antemano, con una orientación claramente política. Si las conclusiones se ajustan a la tesis inicial apoyada por los financiadores la retribución para los investigadores será mucho mayor y los encargos de nuevos proyectos estarán garantizados. Desgraciadamente el conocimiento científico se ha utilizado a lo largo de la historia como excusa para la legitimación de la desigualdad, para devaluar el conocimiento popular o los saberes ancestrales o para dotar de una aureola de infalibilidad a grupos e ideas predeterminadas por el poder económico en función de sus intereses particulares. Los depositarios de la verdad revelada se reservan siempre la última palabra para marcar las tendencias sobre nuestros hábitos y comportamientos deseables o, por el contrario, para sancionar lo ineficiente, lo antiguo o lo irrelavante.

Al igual que podemos hablar de teologías al servicio de la dominación y teologías al servicio de la liberación también es posible hablar de ciencia al servicio de la explotación y ciencia al servicio del humanismo. Ningún conocimiento permanece neutral ni completamente objetivo cuando el ser humano lo sitúa bajo la lupa de sus siempre limitados instrumentos intelectuales de análisis. Dios o el diablo nos libren, por tanto, de esos seres celestiales e hipotéticamente neutrales conocidos como “técnicos” a la hora de planificar políticas económicas, culturales, energéticas o medioambientales ya que tras ellos, seguramente, solo se esconderá la ideología de las élites oculta tras un manto de impunidad.

(Esta entrada es deudora de Adolfo Olea, Máximo Sandín y quintaesencia)

Para un análisis más detallado de la cuestión puede consultarse este artículo de Adolfo Olea publicado hace ya décadas pero aún plenamente vigente:

¿Es la Biología un discurso de dominación?-Adolfo Olea

febrero 9, 2010

¿Xenofobia o Aporofobia?

El concepto de xenofobia es el velo que nos oculta la realidad de la aporofobia

Los conocidos términos “xenofobia” y “racismo” se están convirtiendo en herramientas conceptuales enmascaradoras de una realidad oculta mucho más potente. Las apelaciones a la tendencia xenófoba (“miedo a lo diferente”) de los pueblos como explicación para la aparición de ciertas corrientes políticas esconden lo que en realidad es una aporofobia (“odio al pobre”), producto del patrón conductual egoísta e individualista que nos impone la ideología capitalista. Nuestra sociedad no es xenófoba en absoluto: Basta ver como incorporamos identitariamente sin ningún tipo de miedo o problema nuestro coche alemán, nuestra pizza italiana, nuestro Cristo palestino, nuestro reloj suizo, nuestra “democracia” griega, nuestra pantalla de plasma japonesa, nuestros números árabes, nuestros soldados colombianos, nuestra estanteria sueca, nuestro viaje caribeño… ¿Sociedad xenófoba o aporófoba?

La realidad, como en tantas ocasiones, permanece convenientemente velada ante los focos mediáticos con objeto de desactivar nuestra capacidad de entender las auténticas causas de nuestros problemas. Lo diferente, lo “de fuera”, lo extranjero sólo inspira miedo u odio cuando es pobre. Analizado bajo este punto de vista el auge puntual de los mal llamados partidos xenófobos en ciertos países europeos sólo es un síntoma de efervescencia capitalista (o lo que es igual, de la ideología aporófoba del egoísmo) en el seno de nuestras sociedades. También es fácil llegar a comprender que el capitalismo y el fascismo tienden a confluir de manera natural como dos caras de una misma pauta de pensamiento que bien podría llamarse fascio-capitalismo.

enero 4, 2010

Israel o la inexorable decadencia hacia el fascismo

¿Qué condiciones debe cumplir un estado para ser considerado como un régimen fascista?.

Numerosos autores como Edward Malefakis o Vicenc Navarro han teorizado sobre los rasgos distintivos que configuran un regimen fascista: glorificación del sentimiento nacional, proclamación de una vocación mesiánica como pueblo elegido, militarización de la sociedad, represión violenta contra los opositores, deriva ultraderechista, legitimación de la tortura, alianzas estratégicas con el gran capital, instrumentalización política del sentimiento religioso, concentración de poder en una élite dirigente, constante manipulación ideológica de la información transmitida al pueblo, racismo… No es difícil apreciar como Alemania, Italia o España se situaron en estas coordenadas en los años 40 del siglo pasado. En la actualidad cada una de estas características puede ser aplicada sin ningún género de dudas a otros realidades políticas tales como el régimen israelí. Nos centraremos brevementecabe en el último de estos rasgos el racismo: El desprecio absoluto hacia todos los ciudadanos de origen árabe se aplica de manera implacable contra el semita pueblo palestino sin excepción e incluso contra los propios nacionales pertenecientes a esta variante étnica. Cabe decir por tanto que el régimen teocrático israelí es profundamente antisemita ya que los israelíes pertenecientes a este etnia son progresivamente arrinconados en favor de los judíos de origen centroeuropeo (comunidad ashkenazí) y por tanto no semitas. Lieberman, Netanyahu y otros miembros del gobierno israelí son un vivo ejemplo del fascismo del siglo XXI digno de análisis para la historiografía moderna.

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