Posts tagged ‘trabajo’

octubre 13, 2013

Carta a un ser humano sin empleo

José Ibarrola

José Ibarrola

Durante décadas han intentando, y en muchas ocasiones conseguido, convencerte de que la culpa de tu situación es solo tuya y de que el empobrecimiento de la gente no es más que el lógico castigo a su ineficiencia o a su falta de productividad. Han inyectado la culpa en tu pensamiento, diciéndote que lo que te pasa es la consecuencia de no haberte formado lo suficiente, de no haber tenido todo el interés necesario en progresar, de ser algo perezos@, de conformarte con poco y ahora incluso de ser un defraudador/a o un pequeño ladrón. Han intentado, y en muchas ocasiones han conseguido, convencerte de que la solución a tus problemas no pasa por asociarte y estrechar vínculos comunitarios con otras millones de personas que se ven como tú sino en aceptar de forma inevitable la realidad opresiva que te envuelve, en confiar en los juegos de azar como sueño dorado que pondrá fin a tu pesadilla cualquier buena mañana, en ahogar tus penas con los deportes de masas que se muestran por las pantallas, con las drogas legales o en la telebasura. Han intentado, y en muchas ocasiones han conseguido, convencerte de que has fracasado como persona, de que debes avergonzarte de tu condición y de no mostrarla demasiado en público porque así solo vas a encontrar el desprecio social y la agudización de tu infelicidad. Durante décadas han intentado, y en muchas ocasiones han conseguido, convencerte de que ser un des-salariado como tú equivale a no trabajar. Sin embargo tu sabes que trabajas en el hogar, que trabajas realizando labores básicas de cuidado y mantenimiento en el seno de tu familia, que trabajas duro buscando empleo o en tareas relacionadas con la economía de subsistencia, que trabajas duro para formarte si eres estudiante, que trabajas duro ayudando y dando soporte a personas que te rodean y te necesitan. Tú en el fondo sabes que no es trabajo lo que te falta sino salario.

Yo hoy quiero decirte que casi todo lo que te han contado y te han hecho creer es mentira. Eres tan trabajador como cualquiera aunque hoy no tengas salario, eres tan digno como cualquiera aunque te hayan robado tu autoestima, no eres el culpable de lo que te pasa, no eres un vago, no eres un fracasado o fracasada, no eres un corrupto o corrupta, no eres un defraudador. Solo eres una persona que aspira a subsistir y a ser feliz, como cualquier otra, una persona que trabaja cada día, que es útil y que aspira a ser más útil aún. No es caridad lo que necesitas, simplemente justicia. El otro trabajador/a no es tu enemigo sino tu único aliado posible. No te dejes engañar por aquellos que te quieren hacer confiar en los juegos de azar como solución a tus problemas en lugar de buscar alianzas con otras millones de personas que al igual que tú solo aspiran a ser felices y útiles. No hay nada dentro de ti que esté mal o que funcione mal. Es el sistema el que está mal y el que funciona mal, un sistema que legitima y justifica la desigualdad económica extrema entre los seres humanos y el afán ilimitado de lucro privado como un fenómeno normal, natural y deseable, para así anular nuestra capacidad colectiva de resistencia. Un sistema que fomenta el aumento del paro como forma de sometar más a los que aún conservan un salario, un sistema que, en definitiva, utiliza el desempleo y la precarización del empleo como mecanismo de control social en favor de las élites. Es el sistema el culpable de tu situación y, particularmente, son las grandes oligarquías de banqueros, de grandes directivos de empresas cotizadas en bolsa que suben su valor conforme despiden a más trabajadores como tú y los políticos profesionales corrompidos por los anteriores los culpables de tu dolor.

asamblea_trabajadores_desalariadosSí hay un camino, sí hay un futuro, pero no soluciones mágicas, solo inteligencia y fuerza colectiva, trabajo cooperativo, trabajo en red, preocupaciones compartidas y apoyo mutuo como formas de construir una nueva realidad. Busca alianzas con otros trabajadores y trabajadoras (tengan o no tengan salarios), pelea contra la desigualdad y su legitimación social, exige una renta garantizada de ciudadanía que mereces de sobra por tu esfuerzo, reivindica el reparto del trabajo y el reparto del poder. La defensa de lo común es nuestra esperanza.

Entrada relacionada: Diez ideas para empezar a liberarnos del control social y la explotación

julio 9, 2013

La expropiación del trabajo ajeno como fuente de riqueza

renta_basicaEl debate sobre la separación del empleo respecto del trabajo sigue estando en el centro explicativo de la crisis. Contemplamos con corpresa como cada día hay menos empleo (trabajo monetariamente remunerado) mientras existe cada vez más trabajo real y potencial (cosas que se hacen y cosas que deben ser hechas en todos los ámbitos de la vida). Que no haya empleo no significa, en absoluto, que no haya trabajo. El empleo sería un subgrupo cada vez menor dentro del vasto universo del trabajo. Por otro lado es necesario señalar que cualquier acumulación genuina de riqueza está basada en la apropiación de los frutos del trabajo realizado por otr@s. Ninguna gran fortuna puede edificarse sobre el trabajo realizado en exclusiva por una sola persona. La fórmula de la riqueza material, por tanto, consistirá necesariamente en controlar la mayor cantidad posible de fuerza laboral (trabajo) a cambio de la menor cantidad posible de remuneración. No es difícil entender que todas las grandes acumulaciones de riqueza de la historia, desde los imponentes faraones egipcios de la antigüedad, hasta las modernas fábricas textiles de Bangladesh o Indonesia en la actualidad, pasando por las enormes plantaciones de algodón de los nacientes Estados Unidos de América, siempre se han basado en el mismo principio de “trabajo forzado”. El capitalismo jamás habría conseguido prosperar sin esta mano de obra sub-retribuida o, directamente, no retribuida. Los ejércitos de esclavos han sido, por tanto, el camino más recto hacia la acumulación de riqueza material ya que garantizan la máxima cantidad de trabajo al mínimo coste posible en manos de una sola persona o sociedad empresarial. Existen además, y esto ya quizás no sea tan evidente, otras formas de capturar trabajo útil sin tener que remunerarlo a través de formas invisibilizadas de explotación laboral como puede ser el inmenso caudal de actividad realizado por las mujeres como mano de obra doméstica o campesina. Según Mari Ángeles Durán, si en el estado español hubiera que convertir en empleo a jornada completa las horas dedicadas a trabajo no remunerado, sería necesario crear un mínimo de 26,4 millones de empleos… ¡En un entorno en el que había 18,6 millones de personas ocupadas en el mercado! (EPAIV trim.2009). De ese tiempo de trabajo gratuito, el 83% lo realizan mujeres. Suele olvidarse el hecho de que si las mujeres no desempeñaran estas “tareas del hogar” las empresas no podrían funcionar porque los hombres no tendrían tiempo de “trabajar” cuidando a sus niños y mayores, cocinando, limpiando, barriendo, yendo a comprar comida, etc. Las empresas capitalistas necesitan este trabajo no remunerado para su sostenimiento vital pero no están dispuestas a pagar por el ya que eso haría disminuir drásticamente sus beneficios. Forzar el trabajo de otros (y sobre todo de otras) siempre ha sido una cuestión crucial para los que aspiran seriamente a hacerse ricos y por ello el patriarcado sometió históricamente a la mujer como mano de obra cautiva desde el principio de los tiempos, como bien nos explica Amaia Pérez Orozco o Silvia Federici.

Una falsa solución que el sistema ha inventado para afrontar este problema del mantenimiento y restitución de la fuerza laboral, ha sido lo que ellos mismos han bautizado como “externalización” de los costes laborales que viene a significar en un lenguaje más llano “que otros paguen y mantengan lo que yo disfruto”. Desde este punto de vista puede ser una solución más real al problema la exigencia de la ILP por la renta garantizada de ciudadanía. Elemental cuestión de justicia y eficiencia económica que, por otro lado, solo podría ser financiada dentro del actual sistema con una profunda reforma fiscal que hiciera pagar los costes reales de la fuerza laboral a quien realmente la disfruta y la rentabiliza desde el punto de vista monetario.

Todo este debate plantea ante nosotr@s un abanico de cuestiones urgentes que nos exige repensar el mundo del trabajo, sus significados, su distribución y los sistemas de compensación más sostenibles y efectivos para las personas que verdaderamente lo realizan.

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Hacia una nueva semántica del trabajo.
Valor y precio.

agosto 6, 2012

Humanismo socialista libertario

Humanismo Socialista Libertario, filosofía teórica y pensamiento práctico siempre actual

Evidentemente no inventamos nada nuevo. Ni los movimientos altermundistas, ni el Foro Social Mundial, ni las actuales corrientes de indignados en todo el mundo pueden entenderse sin acudir a estas fuentes. Autores de la talla de Ernst Bloch, Erich Fromm o incluso Bertrand Russell ya mostraron en el pasado siglo XX su adhesión a esta filosofía política, tanto desde el punto de vista de la elaboración teórica como desde el de sus sus concretas opciones vitales. Su apuesta histórica por el socialismo no autoritario sirve como denuncia de las estrecheces y las imposturas del pensamiento liberal y ensanchan enormemente el concepto de libertad para recordarnos que no es libertad de propiedad lo que la sociedad necesita, sino libertad respecto a la propiedad; no es libertad de comercio, lo que la sociedad necesita, sino libertad respecto a la jungla del lucro, no es emancipación del individuo egoísta respecto a la sociedad feudal, sino libertad de la humanidad respecto a cualquier forma de opresión ejercida por una clase social, élite o casta que pretenda dominarla.

La concisa Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, de 1789, abrió la puerta a todas las constituciones liberales escritas hasta la fecha. En ella podían apreciarse 4 ejes básicos, enumerados en su artículo II: “La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Esos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión”. Sin embargo, más de dos siglos después, puede apreciarse con claridad que el único de los 4 derechos básicos realmente desarrollado de manera inviolable  y sagrada ha sido el derecho a la propiedad privada, en detrimento de los otros tres. Ese es todo el núcleo del liberalismo realmente existente, quedando todos los demás principios, artículos y postulados como elementos meramente ornamentales y decorativos, con un peso político completamente accesorio y siempre subordinado al dogma teocrático de la propiedad privada. Diecisiete artículos que supusieron un bello fraude ya que todo quedaba reducido a la mitad de uno solo entre todos ellos, el único importante, el artículo final.

Esta es la gran impostura denunciada por el humanismo socialista libertario: El liberalismo ha mutilado sus propios principios, convirtiéndose en una trampa tautológica que en último extremo se refugia en vacías apelaciones a la ley, una ley escrita siempre a medida de las propias oligarquías que defienden a muerte su propia acumulación de propiedad privada creciente e ilimitada, convirtiendo en papel mojado el resto de los derechos que ellos mismos proclamaron de una manera completamente hipócrita. Este es todo su legado. No existe actualmente libertad política efectiva (como nos recuerda acertadamente el movimiento mundial de los indignados), no existe actualmente derecho efectivo a la propia seguridad y, por supuesto, se niega sistemáticamente por vía policial y legislativa el derecho de resistencia a la opresión. La conclusión no puede ser otra que la evidencia absoluta del fraude fundacional del pensamiento y la práctica del liberalismo, fraude que se repite una y otra vez cada vez que una nueva constitución neoliberal es promulgada o reforzada en algún lugar del mundo, como ha sucedido recientemente en el estado español.

Un ejemplo práctico de lo que supone el Humanismo socialista libertario fue desarrollado, nada menos que en 1935, por el reconocido filósofo, matemático  y premio Nobel de literatura Bertrand Russell. A pesar de los muchos años transcurridos sus puntos de vista sobre la conveniencia del reparto del trabajo en un mundo progresivamente tecnificado son de plena actualidad:

El concepto de deber, en términos históricos, ha sido un medio utilizado por los poseedores del poder para inducir a los demás a vivir para el interés de sus amos más que para su propio interés. Por supuesto, los poseedores del poder ocultan este hecho aún ante sí mismos, y se las arreglan para creer que sus intereses son idénticos a los más grandes intereses de la humanidad […] Ésta es la moral del estado esclavista, aplicada en circunstancias completamente distintas de aquellas en las que surgió. No es de extrañar que el resultado haya sido desastroso. Tomemos un ejemplo. Supongamos que, en un momento determinado, cierto número de personas trabaja en la manufactura de alfileres. Trabajando—digamos—ocho horas por día, hacen tantos alfileres como el mundo necesita. Alguien inventa un ingenio con el cual el mismo número de personas puede hacer dos veces el número de alfileres que hacía antes. Pero el mundo no necesita duplicar ese número de alfileres: los alfileres son ya tan baratos, que difícilmente pudiera venderse alguno más a un precio inferior. En un mundo sensato, todos los implicados en la fabricación de alfileres pasarían a trabajar cuatro horas en lugar de ocho, y todo lo demás continuaría como antes. Pero en el mundo real esto se juzgaría desmoralizador. Los hombres aún trabajan ocho horas; hay demasiados alfileres; algunos patronos quiebran, y la mitad de los hombres anteriormente empleados en la fabricación de alfileres son despedidos y quedan sin trabajo. Al final la mitad de los hombres están absolutamente ociosos y sin ingresos, mientras la otra mitad sigue trabajando demasiado. De este modo, queda asegurado que el inevitable tiempo libre produzca miseria por todas partes, en lugar de ser una fuente de felicidad universal. ¿Puede imaginarse algo más insensato?. (Tomado del “Elogio de la ociosidad“)

El humanismo socialista defiende la libertad individual y colectiva del ser humano para diseñar su propio destino, en respeto y equilibro con la naturaleza, frente a la justificación de la opresión y la explotación inherente a otras ideologías. Su método de análisis es el pensamiento dialéctico, frente a los estrechos límites del mecanicismo cartesiano, la creencia en la dignidad y capacidad de decisión de la persona, frente a planteamientos deterministas y la preferencia por la racionalidad del socialismo libertario frente a la irracionalidad del capitalismo ecocida. Promueve principios fuertemente anclados en la ética y en la lógica tales como que el sacrificio de un pueblo en beneficio de los acreedores no es algo que los gobernantes puedan decidir por si solos, especialmente si ellos no sacrifican nada. La meta de cualquier sociedad no puede ser el productivismo y el consumo material sino el pleno desarrollo consciente y responsable del ser humano que supera su alienación y alcanza su óptimo nivel de desarrollo a través del libre trabajo asociado y autogestionado. Ayer, hoy, mañana, siempre… puro sentido común.

marzo 27, 2011

La flexibilidad del mercado laboral solo empeorará las cosas

La precarización solo agrava los problemas

Tomado de Rebelión: La falsa panacea de la flexibilización del mercado laboral, por Helen Mees.

La competitividad se ha convertido en una de las palabras económicas de moda en nuestros tiempos. Barack Obama la pregonó a los cuatro vientos durante su discurso sobre el Estado de la Unión en enero, y los líderes europeos desde el conservador David Cameron en Gran Bretaña hasta el socioliberal José Luis Zapatero en España y el nuevo ministro de Economía de Japón Kaoru Yosano la abrazaron como una prioridad. Ahora bien, ¿qué tipo de competitividad tienen en mente?

Cuando se le preguntó durante una entrevista en septiembre de 2007 si los gobiernos europeos deberían liberalizar los códigos laborales de sus países, Alan Greenspan, el ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, respondió que las leyes de protección del empleo de Europa inhibían significativamente el desempeño económico y resultaban en un desempleo crónicamente alto en todo el continente. En Estados Unidos, a la gente se la puede despedir más fácilmente que en cualquier otro país y por eso la tasa de desempleo en aquel momento siempre es muy baja. Esto hoy se está rebelando como otra gran metira: Ya no estamos en septiembre de 2007 y el desempleo estadounidense hoy es del 9,4%, no del 4,5%. Y, según el sucesor de Greenspan, Ben Bernanke, no hay motivos para suponer que la tasa de desempleo alcance el 5% -normalmente considerada la tasa de desempleo natural- en el futuro cercano.

En los años 2000-2009, y a pesar de su enorme flexibilidad laboral, Estados Unidos perdió dos millones de empleos en el sector privado en general -el total cayó de 110 millones en diciembre de 1999 a 108 millones en diciembre de 2009, a pesar del gasto masivo del consumidor-. Esa caída del 1,4% se produjo en una década en la que la población de Estados Unidos creció aproximadamente el 9,8%.  Para entender lo que está sucediendo, consideremos el caso de Evergreen Solar, el tercer fabricante más grande de paneles solares en Estados Unidos, que anunció en enero que cerraría su principal fábrica estadounidense, despediría a sus 800 empleados en el lapso de dos meses y trasladaría la producción a China. La gerencia de Evergreen mencionó el mayor respaldo gubernamental que existe en China como su razón para el traslado.

Evergreen es sólo uno de muchos casos que sugieren que Estados Unidos podría encontrarse en medio de lo que el economista de Princeton Alan Blinder en 2005 definió como la Tercera Revolución Industrial. Según Blinder, entre 42 y 56 millones de empleos estadounidenses –aproximadamente un tercio de todos los empleos en los sectores privado y público en el país- son vulnerables de terminar en el exterior. Blinder también predijo que el mercado laboral flexible y fluido de Estados Unidos se adaptaría mejor y más rápido a la globalización que los mercados laborales europeos.

En todo caso, recién estamos en las primeras etapas de esa revolución, y el resultado sigue siendo incierto. Pero una comparación preliminar entre Alemania, la mayor economía de Europa, y Estados Unidos sugiere que la primera está mejor equipada para arreglárselas en la era de la globalización. Multinacionales alemanas como Siemens y Daimler están aumentando la inversión para satisfacer la demanda tanto de los mercados emergentes como del mercado interno. Las compañías planean incorporar cientos de miles de empleos en todo el mundo sólo este año. Mientras que muchos de estos empleos estarán en Asia, ambas compañías dicen que también sumarán empleos altamente calificados en Alemania.

¿Hay que agradecerle por esto a la rigidez del mercado laboral de Alemania? En realidad, podría ser parte de la explicación. Un estudio reciente de la Oficina de Planificación Central en Holanda muestra que los trabajadores con un contrato permanente reciben más capacitación financiada por el empleador que los trabajadores con un contrato temporario. Al no tener facilidad para despedir los empresarios alemanes se ven impulsados a apostar por la formación y la innovación en lugar de por la deslocalización, con el consiguiente beneficio para el tejido económico de su propio país.

A los empleadores estadounidenses les resulta mucho más fácil eliminar trabajadores de su plantilla –o, como dice Robert Gordon de la Northwestern University, desechar todas las sillas de playa- que a los empleadores alemanes. El código laboral de Alemania prohíbe este tipo de despidos. Además los empleadores alemanes, a su vez, son menos proclives que los empleadores estadounidenses a despedir empleados, porque han invertido más en el capital humano de sus compañías. Con menos capacidades específicas vinculadas a la empresa que sus pares alemanes, los trabajadores norteamericanos son más susceptibles a los despidos.  Ahora que la burbuja inmobiliaria estalló, Estados Unidos se encuentra falto de capacitación, falto de educación y falto de maniobra en la competencia global por empleo.

Mientras tanto la alemana Siemens, consciente de los beneficios de la rigidez del mercado laboral, adoptó la medida inusual de prometerles a sus empleados un trabajo de por vida. El año pasado, la compañía selló un acuerdo con el sindicato IG Metall que incluye una promesa de no despido para su fuerza laboral alemana compuesta por 128.000 trabajadores.

enero 20, 2011

La explotación del trabajador y el síndrome de Estocolmo

Rebelión contra la explotación, única solución

No es difícil observar, en la actual fase explosiva del capitalismo, como las clases adineradas se resisten salvajemente a ver decrecer sus márgenes de beneficio y no vacilan en su pretensión de profundizar la explotación progresiva de la fuerza de trabajo. Los capitales se mueven por todos los rincones del globo de manera fulminantemente depredadora, buscando siempre el mejor nicho posible para esquilmar al asalariado y a la naturaleza (sus únicas fuentes de ingreso), tan brutal e impúnemente como les sea posible. La existencia de regímenes dictatoriales, con suspensión del derecho de huelga, imposibilidad de afiliación a sindicatos independientes y libertad de acción represiva, conforman un panorama ideal para la valorización de sus capitales. Ejércitos de trabajadores de reserva, sistemáticamente pauperizados, proporcionan una ventaja estratégica para las clases explotadoras en esta guerra asimétrica del capital contra el trabajo. Algunos ciudadanos, rehenes del terrorismo financiero, terminan por desarrollar una suerte de Síndrome de Estocolmo que les crea un lazo de sumisión y dependencia afectiva respecto a sus captores. El sistema consigue humillarlos hasta el punto de que terminan por interiorizar una condición de derrotados que los alinea con sus agresores y los enfrenta con quienes los defienden, de la misma forma que les sucede a muchas víctimas de abuso o maltrato. La psicología experimental ha descrito las particularidades de este bucle de dependencia emocional entre dominador y dominado partiendo de modelos como el de la “indefensión aprendida” . El síndrome de Estocolmo de los asalariados explica, en una buena parte, como los partidos neoliberales, sicarios de los intereses de los grandes causantes de la crisis sistémica, arrojan aún buenas expectativas electorales en importantes países. La alienación  se ve perfectamente reforzada y complementada con execrables mecanismos de control cognitivo, (imprescindibles para la legitimación social de la desigualdad, la explotación y la acumulación de recursos necesarios para el bienestar de muchos en manos de pocos), como las loterías y  los juegos de azar. Todo vale con tal de nublar la comprensión de los hechos económicos y políticos que regulan nuestra vida , en la que tras cualquier forma de acumulación se esconde la perpetración de un robo legalizado.

Pero frente a este panorama sombrío no debemos olvidar que contínuamente aparecen grupos fuertemente combativos que no aceptan la lógica de la sumisión y que se rebelan contra los abusadores. Recientemente en Túnez hemos visto algún ejemplo que también es posible contemplar en otros muchos lugares y momentos de la historia. En cierta forma es nuestra decisión aceptar la lógica de la complicidad con los torturadores o revolvernos contra esas oligarquías tiránicas y fácilmente identificables que se nutren exclusivamente de la expropiación del trabajo y la riqueza de todos. A pesar de la resignación de un segmento de los explotados el grito de la Justicia está emergiendo  y resonará como un estruendo por los cinco continentes, con especial atención  a nuestra hermana África, durante el próximo Foro Social Mundial en Senegal.

septiembre 16, 2010

Trabajador: ¿mejor quemado o ahogado?

El gran restaurante del capitalismo internacional se ve obligado a reducir la lista de productos que figuran en su carta debido a la escasa viabilidad y perspectivas de futuro del negocio. Dos menús, no más, es todo lo que les queda para ofrecer al estómago del sufrido ciudadano:

El Menú I es el más tradicional y económico. Incluye bajada de salarios, pérdida de derechos laborales, aumento de la edad de jubilación, reducción de las pensiones, aceptación de condiciones de trabajo cada vez mas degradantes, aumento de la jornada laboral, renuncia a la defensa jurídica frente a los abusos, disminución del tiempo de ocio, renuncia a compartir tu tiempo con tus hijos, pareja,, amigos, familia… . Entronca con la tradición europea feudal, las prácticas esclavistas y los castigos medievales relacionados con el fuego (“burning”).

El Menú II es más moderno y elaborado. Pasa obligatoriamente por el endeudamiento disparado de los particulares, las empresas y las propias arcas públicas de gobiernos arrodillados. Incluye “ingeniería financiera”, es decir sumisión total a la banca privada, a las transnacionales y a los inversionistas especuladores, así como la compra generosa de activos tóxicos a cargo del tesoro público. Actualmente este menú es más del gusto norteamericano y está emparentado con otras elaboraciones más sofisticadas, tales como el “waterboarding”.

Los menús sirven tanto para individuos como para esos grandes grupos llamados “estados” o “países”. En este último caso el menú I recibe el nombre de “restricción del gasto social” y el menú II “aumento del déficit”. Lo sentimos, pero la cocina y el cerebro de nuestros chefs ya no da más de si.

¿No les gustan los menús?. No se preocupen: Podrán mezclar platos de las 2 opciones. ¡La libre elección del cliente y la personalización de las ofertas son el rasgo distintivo de este restaurante!. Incluso si te empeñas podrás conseguir los dos menús por el precio de uno. Aún no satisfecho: Te garantizan también barra libre de agua, tierra y aire completamente envenenados sin límite de consumo. ¿No es maravilloso?

Todo queda reducido a dos opciones. No hay más: Pauperización o Endeudamiento. ¿Prefieres terminar quemado o ahogado?

Necesitas dinero: No problem!. Tómalo

¿Cuánto necesitas?

septiembre 1, 2010

Apoyo sin fisuras a la Huelga General del 29-Sep

La Huelga general es indispensable. Ante el ataque brutal que los banqueros y los grandes capitales internacionales están desplegando contra la ciudadanía no cabe otra respuesta. Dejemos los reproches hacia los sindicatos mayoritarios para otro momento: sin ellos una paralización laboral masiva es inviable. Quizás también esos grandes sindicatos sean víctimas del “síndorme del mal menor” que ha terminado por afectar, en mayor o menor grado, a toda la clase trabajadora mundial en estos 40 últimos años de historia. Cada trabajador y trabajadora tenemos que reflexionar sobre nuestro grado de responsabilidad en el sostenimiento de esta gran banca privada que nos esclaviza bajo nuestro consentimineto. Hemos alimentado a la bestia con nuestras propias manos y ahora la bestia amenaza con devorarnos.

Es hora de hacer frente común contra los criminales que mueven los hilos de los mercados, los especuladores, los grandes propietarios y otros ladrones que están saqueando el patrimonio común para llevárselo impúnemente a sus paraísos fiscales y grandes mansiones. Toda Europa, todo el Mundo está sufriendo el mismo expolio. Esto solo es el comienzo de lo que tendrá que ser una movilización unitaria internacional de todas las fuerzas ciudadanas contra el azote del terrorismo financiero capitalista. La campana de la dignidad va a empezar a sonar en un futuro próximo y ya será el momento de dejar atrás la mezquindad, la soberbia, el conformismo o la resignación. Si no empezamos a levantarnos pronto una nueva esclavitud será el futuro laboral inevitable para nuestros hijos e hijas.

Banqueros y grandes propietarios aliados en la conquista del botín.

Convocatoria Huelga General 29-S de la CGT (Confederación General de Trabajadores)

Convocatoria Huelga General 29-S del SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores)
Convocatoria Huelga General 29-S de la CNT
Convocatoria Huelga General 29-S de IZAN-RG (Izquierda Anticapitalista)

Manifiesto Hormigas contra Cigarras: Devolvamos al pueblo el control del dinero

Posición ante la Reforma Laboral de Cristianos por el Socialismo

Posición ante la Huelga General 29-S del Partido Humanista Internacional

agosto 6, 2010

Hacia una nueva semántica del trabajo

Llamamos “Trabajo” a cualquier actividad individual o colectiva realizada con la finalidad de dar satisfacción a unas necesidades. Para definir cuales son las necesidades del ser humano podríamos acudir a estudios clásicos de Psicología (nada “sospechosos” de anarco-comunismo) como el de Abraham Maslow, que nos habló hace ya décadas de la necesidad de autorrealización, de reconocimiento, de afiliación, de seguridad y las puramente fisiológicas, siguiendo su ya famosa “pirámide de necesidades”. Para dar cumplida satisfacción a todas estas necesidades el trabajo tendrá que  presentar obligatoriamente muy diversas formas, objetos y apariencias.

En primer lugar tendríamos que diferenciar entre trabajo mercantilizado (asalariado) y trabajo no mercantilizado, que es la mayor parte del trabajo realizado. Un segundo eje de clasificación podría ser el que distingue entre trabajo productivo y trabajo re-productivo. Sin trabajo reproductivo (mantenimiento de las cosas existentes necesarias para la vida) difícilmente podrá haber trabajo puramente productivo (creación de “nuevos” objetos, productos o servicios). En la práctica lo productivo y lo reproductivo forman un continuo inseparable,  íntimamente ligado, ya que todo objeto nuevo se forma a partir de elementos pre-existentes que deben ser cuidados y mantenidos como condición indispensable para que algo parcialmente diferente  (la novedad absoluta es conceptualmente imposible) pueda surgir.

Entre los principales trabajos no mercantilizados  (es decir, los que se prestan sin que medie un intercambio de recompensas directas de tipo material) que realizan de manera cotidiana los seres humanos podríamos mencionar los trabajos domésticos (1), el cuidado de hijos, enfermos o ancianos(2), el trabajo voluntario en asociaciones (3) o el trabajo de libre creación(4) en formato escrito, visual, plástico, escénico, sonoro o mixto. Entre los trabajos mercantiles (es dcir, con mediación de recompensa material directa) podemos mencionar el que se desarrolla en empresas cooperativas(5) de propiedad colectiva, el trabajo desarrollado en regimen laboral autónomo(6) por cuenta propia, el trabajo rural en pequeñas explotaciones agro-ganaderas autogestionadas(7) y por último el trabajo asalariado por cuenta ajena(8). Cualquier trabajo mercantilizado podría ser realizado también bajo una modalidad no mercantilizada sin dejar de conservar sus propiedades originales. De igual modo cualquier trabajo no mercantilizado puede convertirse en trabajo remunerado mediante determinados cambios en las relaciones de control que lo configuran y en el sistema de recompensas elegido.

El trabajo asalariado por cuenta ajena sólo es, por tanto, la última fórmula entre todas las posibles para ejemplificar lo que puede ser un trabajo. Constituye una opción entre las 8 enumeradas, y eso no agotando el abanico completo. Sin embargo esta fórmula es la predilecta del mercado capitalista porque es la que mayor cantidad de poder y valor transfiere a la clase propietaria en detrimento de la independencia del trabajador y de lo que podríamos llamar su “soberanía intelectual”. Como consecuencia de esta apuesta ideológica hay un intento permanente de “achicar” nuestro espacio mental para pensar el trabajo, de arrinconar e invisibilizar todas las fórmulas de actividad diferentes al trabajo asalariado, hasta el punto de que el discurso imperante trata de excluirlas incluso a nivel conceptual del “reino del trabajo”, que quedaría exlusivamente reservado en el imaginario social al trabajo en una empresa de propiedad privada, en el sector teóricamente productivo, con retribución monetaria y sin participación gestora del trabajador.

Como en tantas otras cosas estamos ante un problema de criterios ideológicos que condicionan el análisis de la cuestión. El trabajo no es un producto escaso sino un bien abundante. Lo que tenemos que hacer es racionalizarlo, redistribuirlo y recompensarlo de manera adecuada, justa y coherente a la búsqueda del bien común.

A pesar de su solera de 11 años este pequeño texto sigue ayudando a entender la realidad del trabajo hoy

El bien común requiere una lógica contrasistémica que pasa, entre otras muchas cosas, por construir una nueva “semántica del trabajo”, potenciando vías alternativas de remuneración no monetarias, privilegiando y valorizando todas las formas de trabajo diferentes al trabajo asalariado privatizado por cuenta ajena que el capitalismo pretende imponer como única realidad. Se trata, ni más ni menos, de que el trabajador o la trabajadora pueda conquistar nuevos espacios de libertad, ganando cotas progresivas de poder y autonomía sobre su propio tiempo y su propia obra sin que otros secuestren su intrínseco valor. Para que este cambio pueda producirse hay que contemplar el universo del trabajo como un todo global que en absoluto escasea, como un derecho básico de los individuos y las colectividades no sometido al yugo de las reglas que la minoría capitalista pretende imponer. También sería necesario desarrollar un nuevo concepto de dinero, controlado democráticamente por las colectividades humanas y no por entes privados que se limitan a explotar de forma parasitaria una riqueza laboral en la que no participan.

Entradas relacionada: ¿Es el desempleo un hecho natural?

Conferencia de Yayo Herrero (Ecologistas en Acción) –> Capitalismo, Patriarcado y crisis de los cuidados: Una visión ecofeminista

(Tomé las ideas para estos 2 posts a partir de contenidos expuestos en el ya veterano libro de Jorge Riechman y Albert Recio “Quien parte y reparte… El debate sobre la reducción del tiempo de trabajo”. Editorial Icaria-Más Madera. Barcelona. )

julio 27, 2010

¿Es el desempleo un hecho natural?

Jorge Riechmann, una voz destacada para entender y curar las patologías socio-ambientales de nuestro tiempo

A nadie escapa la circunstancia de que la mayoría de las colectividades humanas han padecido históricamente innumerables problemas sociales: enfermedad, tiranía, pobreza, esclavitud, injusticia… Sin embargo no resulta tan evidente observar que esas mismas sociedades no se enfrentaban al desempleo masivo y estructural propio de nuestro paisaje económico actual. Un análisis algo más detenido de la cuestión nos lleva a comprender que este nuevo tipo de desempleo endémico es un fenómeno propio de las sociedades capitalistas post-modernas. Se trata de un factor intrínsecamente unido al propio desarrollo del sistema, de una apuesta ideológica concreta sobre cómo deben hacerse los ajustes en el reparto de la riqueza entre las distintas clases sociales. La ley capitalista establece que  las clases dominantes deben mantener a toda costa sus tasas de beneficio y que esto requiere continuos ajustes sobre el número de empleos remunerados y/o sobre sus condiciones de desarrollo cotidiano. Por supuesto los ajustes estructurales necesarios para alcanzar un progreso real en las condiciones de vida de los seres humanos pasan por caminos completamente diferentes: Nuevo reparto de las tareas, nuevas definiciones de empleo, nuevos sistemas de retribuciones no necesariamente monetarizados y una disminución de las jornadas laborales. Lo único que sucede es que en este caso ya no podría garantizarse la acumulación de riqueza y poder por parte de las élites económicas que actualmente los detentan, un “pequeño problema”, para nada insalvable.

Por otro lado el temor a la pérdida del empleo constituye un poderoso mecanismo  (junto con el control privado sobre la distribución del dinero o el uso estratégico de la violencia) generador de conformismo y sumisión en las masas ciudadanas. El capitalismo, en su fase actual, necesita mantener un alto índice de desempleo y precariedad laboral para garantizar bajos niveles de protesta y conflictividad en las masas asalariadas que tenderán a percibir su explotación como un “privilegio”.

El siglo XXI comienza así alumbrando un nuevo fenómeno conocido como jobless growth, el “crecimiento” sin empleo. Se trataría de la fórmula perfecta para los detentadores de capital y para los mercados. Cabría preguntarse… ¿crecimiento de qué y para quién?. Las grandes empresas aumentan sus tasas de ganancia sin las “pesadas lacras” de los costes laborales. Nada de esto es casual, sino fruto de la aplicación de la lógica capitalista del reparto y de sus premisas ocultas para la manipulación de crédulos grupos de ciudadanos que tenderán a aceptar de una manera no consciente la degradación de sus condiciones de vida como algo inevitable.

El desempleo estructural y la pérdida de derechos de los trabajadores no es, en consecuencia, un hecho natural. Tan sólo se trata de una apuesta ideológica articulada por las élites económicas para mantener un sistema depredador que les beneficia pero que resulta manifiestamente insostenible a medio plazo.

Para una profundización en esta cuestión recomendamos los importantes y numerosos trabajos de Jorge Riechmann.

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